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Archivo de la categoría ‘Calderon’

Detrás de “Mr Catering”

Martes, 30 Agosto 2016

José Manuel Calderón deja la Selección española.  En una posición en la que siempre ha habido talento en España, Calderón siempre será identificado como “el base” de la mejor selección de nuestra historia. Su última experiencia en Brasil no habrá sido del todo gratificante para el jugador extremeño por los escasos minutos de los que ha disfrutado, pero su actitud en beneficio del grupo ha sido magnífica, ejemplar, y sin duda acorde a su extraordinaria trayectoria como deportista. Conviene valorar actitudes además de resultados y no debemos escatimar tiempo y elogios en ejemplos tan generosos como el que ofreció Calderón en Brasil.

Escuché hablar de José Manuel Calderón cuando él era jugador en categoría cadete. Entonces, compartía la dirección de la “generación del 81” con Hugo García, jugador del Real Madrid, y uno de los mejores jugadores que he conocido en categoría infantil y cadete. Con las precauciones que hay que tener en esas  edades (como se comprobaría con Hugo), ya entonces se aventuraba un futuro espléndido en Calderón. Sus condiciones físicas, representadas por sus prodigiosas piernas marcaban diferencias así como su capacidad de trabajo. Estas condiciones le ayudaron a hacerse un hueco en la generación anterior y conseguir grandes éxitos con los Navarro, Reyes, Gabriel, Raúl López, Cabezas, Bueno y un Pau Gasol que tenía un papel más secundario entonces. Calderón era el más joven y el especialista dentro del grupo, ocupaba la posición de escolta y se le encomendaban principalmente tareas defensivas porque el equipo tenía talento de sobra para anotar. Una lesión le apartó del título mundial juvenil que obtuvo esta generación, a la postre decisiva en nuestro baloncesto.

Es bueno saber estos antecedentes para valorar toda la trayectoria posterior de Calderón. Su progresión y su empeño le ayudaron a mejorar técnicamente y ampliaron su conocimiento del juego. Aquel chico que jugaba de escolta se convirtió en el mejor base posible para dirigir a sus compañeros. Pareció esforzarse porque se abandonara la imagen de él como jugador auspiciado por su físico (renunciaba a mates) por una versión más completa en la que el progreso en el lanzamiento exterior le aupó a la categoría de “estrella”. Precisamente este empeño me alejó en algún momento de él porque esa versión tan académica y, probablemente  necesaria, nos privaba de chispazos de genialidad para los que también estaba preparado. Percibí en el juego de Calderón ciertos aspectos rutinarios en una trayectoria extraordinaria en la que siempre ha dominado su generosidad y su afán por entender cómo podía enriquecer el juego del equipo y de sus compañeros.

Su aval de más de diez años en la NBA es lo suficientemente contundente como para no necesitar más defensa. Nadie juega tanto tiempo en esa competición sin el respeto de compañeros, técnicos y de la propia Liga. A buen seguro que aún le quedan  muchas noches brillantes en la Liga en su nuevo reto con Los Angeles Lakers, tan necesitados de gente que sepa de qué va esto para guiar a sus jóvenes talentos. Tengo claro lo que puede aportar Calderón a los Lakers pero no tan claro lo que puede aportar la franquicia californiana al jugador extremeño. Me gustaría que tuviera minutos para disfrutar, sentirse jugador y tener una temporada de continuidad que le animara a buscar nuevos retos, quizás en Europa, donde un estímulo competitivo le ayude a volver a sacar lo mejor de él. Hay muchos buenos minutos de Calderón por ver, mientras tanto, solo queda darle las gracias por su indudable y decisiva aportación en los mejores años de nuestro baloncesto.

Duele “Calde”

Jueves, 15 Enero 2015

Duele Calderón y duelen los Knicks de Nueva York. No acaba uno de acostumbrarse a observar dinámica tan desastrosa en una franquicia que debería ser icono de la mejor competición del mundo. 35 derrotas en 40 partidos es un dato dramático que admite poca condescendencia incluso con el venerado Phil Jackson.

No esperaba gran cosa del equipo de Nueva York esta temporada pero tampoco que fuera el peor equipo de la NBA. La llegada de Derek Fisher fue una apuesta personal de Jackson que, indudablemente, no ha conseguido revitalizar ni hacer funcionar un grupo de jugadores presos del desánimo y que parecen dejarse llevar sin mostrar mucho entusiasmo ni afán competitivo. Tan claro está que los Knicks están en fase de transición como que están llevando este proceso de la peor forma posible. No dudo que Fisher podrá ser un gran entrenador ni me agarro a lo indispensable de la formación mediante cursos y demás como algo indispensable para poder ejercer,  pero no tiene nada que ver jugar el triángulo ofensivo con enseñarlo, explotarlo y enriquecerlo.

Este es el contexto en el que tiene que desenvolverse José Manuel Calderón que, a buen seguro, andará dando vueltas a la cabeza si fue una buena decisión apostar por estos Knicks de paso y de paseo. La trayectoria de José Manuel Calderón en la NBA merece un reconocimiento unánime que no debe ser obviado por la trascendencia de los hermanos Gasol. Calderón tiene condiciones para poder formar parte de cualquier franquicia de la NBA y sus 11 años en la competición sólo merecen respeto y admiración, por eso, es difícil evitar que esta frustración que generan los Knicks no afecte en alguna medida a todos aquellos que nos consideramos admiradores del jugador extremeño. Calderón es parte del desastre de los Knicks (nos duela o no), pero ni siquiera un jugador con su ética de trabajo y su experiencia a cuestas puede tapar tantos agujeros como los que tiene el barco neoyorquino.

Es hora por tanto de preguntarse si hay algo de esperanza para Calderón en estos Knicks. La solvencia del base podría ser un buen complemento para cualquier equipo con pretensiones de construir un proyecto sólido, pero probablemente su contrato y edad jueguen en su contra y sea carne de traspaso. Es en este punto cuando estar alejado de los jugadores y sus pensamientos hace  plantearse si Calderón se plantearía un hipotético regreso a Europa. Personalmente, considero su etapa en la NBA más que amortizada y me parecería muy interesante observar su aportación en un equipo de máximo nivel europeo. Probablemente la idea de Calderón sea apurar su carrera en la NBA y explorar si en algún equipo puede tener protagonismo y recuperar buenas sensaciones tras una etapa difícil que comenzó en el pasado Campeonato del Mundo pero tendría su atractivo tenerle de vuelta en el baloncesto europeo donde hay pocos bases que aúnen todas sus cualidades. Calderón tiene muchos buenos partidos por jugar todavía, tiene un buen físico, buena mano y, sobre todo, buena cabeza, un buen jugador para la NBA, pero ¿es la NBA buena para Calderón ahora?.

Dimisiones y algo más

Jueves, 18 Septiembre 2014

Sería bastante injusto que la dimisión de Juan Antonio Orenga del cargo de entrenador de la selección española de baloncesto fuera la única consecuencia de la decepcionante actuación del equipo en la Copa del Mundo.

No quiero decir con esto que Orenga se equivoque, porque la situación no daba para mucho más pero es evidente que se tiene que producir una profunda reflexión en la Federación Española de Baloncesto que mucho me temo no llegará y que se aplazará o camuflará bajo el amparo de frases tan vacías como “hemos organizado el mejor mundial de la historia” y las que están por venir.

Conviene detenerse un poco más en lo que ha sucedido después de la derrota ante Francia, en lo leído y escuchado y en qué manera todos hemos podido a construir unas ideas equivocadas.

Orenga y punto.  Asumido el papel de señalado inherente al cargo de entrenador, me ha sorprendido cierta crudeza en algunas críticas al seleccionador. Curiosamente, las mayores barbaridades se han escuchado de gente alejada del deporte en general y al baloncesto en particular. No diré yo que Orenga estuvo bien, su ciclo en la selección se resume en victorias abultadas y derrotas en partidos ajustados donde no ha dado la sensación de ser capaz de exprimir todo el potencial del equipo. Dicho esto, salvo error, Orenga no ha matado ni robado ni siquiera ha amenazado a nadie de la Federación para que le pusieran en el cargo. Han existido niveles de crítica solo compatibles contra alguien poco dedicado y que no se dedica a su profesión con esmero. Pongo la mano en el fuego por la dedicación, mimo y esfuerzo que Juan Antonio Orenga ha puesto en su labor y sólo por eso hay determinadas líneas que no se deberían pasar.

Los jugadores.  El agradecimiento eterno que debemos a este grupo no debe alejarnos de algunas realidades poco comentadas. El rendimiento de la mayoría de ellos en el partido decisivo fue bastante pobre. Acostumbrados a romper el partido en los primeros minutos se vieron sorprendidos de encontrarse con un partido igualado. Ni la cabeza de la mayoría ni las piernas de algunos estaban preparados para un partido tan duro. Inconscientemente el equipo fue víctima de cierta soberbia que se ha ido generando, alimentando y consintiendo  durante mucho tiempo.

¡Gracias por venir¡. Hay una cosa del baloncesto que comparte con otros deportes (en este caso, no con el fútbol) sobre la que se debe reflexionar. La condescendencia con la que se asume que los jugadores no acudan a convocatorias con sus selecciones. Duele que en un Campeonato del Mundo tengas que especular permanentemente con lo que darían todos los equipos sin sus ausencias. Nos dicen y reiteran que tenemos que estar muy agradecidos al compromiso que demuestran los jugadores españoles, que nunca fallan. Y digo, que es  verdad, pero que los demás se equivoquen no debe hacernos caer en valorar de manera extraordinaria hechos que deberían catalogarse como normales. Seré un desagradecido acomplejado y todo lo que queráis pero no me parece nada heroico que vengan Ricky Rubio, Marc Gasol,  Pau Gasol o José Manuel Calderón a jugar con España cuando su último partido oficial lo habían disputado hace más de cuatro meses. Me parece bastante más meritorio que acudan los jugadores de Real Madrid y Barcelona que jugaron la final de la Liga Endesa hasta finales de junio.

La FEB y la figura indispensable. Soy un firme convencido de que las organizaciones crecen con un número conveniente de “tocapelotas”. Desde fuera parece que esta figura no existe en la Federación Española de Baloncesto. Seguramente porque su Presidente, José Luis Sáez no los quiere cerca ni en pintura (como ya demostró). Empieza el debate sobre quién será el próximo seleccionador y yo digo que tiene que ser un técnico de sobrada experiencia y preparación pero que también sería muy positivo que fuera alguien con la capacidad de remover alguna idea que pueda estar equivocada. Alguien que pueda plantear que no pasa nada porque una preparación tenga más de un partido fuera de casa, que reflexione con los técnicos de la casa si el servilismo a la medalla es el mejor camino en las selecciones inferiores para preparar a los futuros jugadores de la selección, y también que se cuestione porque desde hace casi una década apenas aparecen jugadores que se integren con plenitud en la rotación de la selección en  los partidos importantes.

Las manos de Calderón

Viernes, 13 Septiembre 2013

Hay varias similitudes entre las dos derrotas de España en este Eurobasket. Esa sensación de vulnerabilidad en momentos determinados que hace que parezca que la puerta siempre está medio abierta cuando en otros momentos estaba completamente cerrada; ese aroma a que somos mejores pero competimos peor cuando la cosa se aprieta; ese paso de los minutos que “elimina” jugadores españoles por el camino y también esos momentos donde el partido se decide en los que no está José Manuel Calderón en pista.

Y claro, teniendo en tu equipo a Ricky Rubio y Sergio Rodríguez no es un drama jugar sin Calderón, ni mucho menos pero, en ausencia de Navarro, y combinando muchas veces la opción de jugar dos pequeños, pocas manos mejores que las de Calderón para poner el balón en los últimos minutos.

Lo cierto es que la derrota contra Grecia sí que tiene trascendencia competitiva y obliga a vencer a Italia y Finlandia, algo sobre lo que no tendríamos muchas dudas hace unas semanas pero que genera algo más de inquietud si atendemos a la trayectoria de la selección y a la de nuestros rivales durante el campeonato. No debe cundir el pesimismo porque el grupo y los técnicos tienen capacidad sobrada para solventar esta situación y porque no parece nada trascendente el puesto en el que nos clasifiquemos para cuartos de final, ya que no habrá mucha diferencia en la entidad del rival y todo pasará bastante por lo que puedan hacer los nuestros. Por eso, es mejor centrarse en analizar lo que nos han dejado estas dos derrotas y pensar en cómo evitar situaciones parecidas

- El “pacto”. Por mucho que estuviera hablado, el hecho de mantener a Marc Gasol en pista pudo no ser lo mejor porque el resultado en ese momento invitaba a ser más flexible. Hubiera entendido que se le hubiera cambiado con dos faltas y arriesgar si llegara el “arreón” griego pero de esta manera no se evitó ninguna de las dos cosas.  Eso sí, es divertido el ejercicio de buscar la clave, el kid, el fáctor o llámalo X que explique una derrota, pero limitarlo a la tercera falta de Marc Gasol son ganas de llamar la atención o de hurgar en la herida.

- Claver y Rudy. Sin duda, los dos aspectos positivos del partido. Muy agradable la voracidad reboteadora de Claver, un jugador que necesita de constantes acciones positivas en los encuentros que le recuerden sus enormes posibilidades en este juego. Rudy Fernández demostró valentía para atacar el aro pero no tuvo respuesta en los últimos minutos y volvió a acusar un arbitraje que ya mira con recelo cada contacto que sufre (esto duele decirlo pero probablemente se lo haya ganado).

- “El tres”.  Comentaba Orenga antes de la preparación, y con mucha razón, la gran variedad de recursos tácticos que ofrecía la confección del equipo. Si nos detenemos a analizar la situación actual parece que nos estamos limitando. Sigo viendo al equipo pequeño en determinados momentos y reducir a Mumbrú e incluso Claver a la posición de “cuatro” todo el rato nos resta alternativas más físicas en posiciones exteriores. No estoy diciendo que tenga que ser la norma habitual porque la composición del equipo inclina a quintetos pequeños pero a veces se necesita más cuerpo y más dureza, no sé, serán cosas mías, pero a veces una cosa más clásica con un base, Rudy de dos, Mumbrú de tres, Claver y Marc tampoco suena nada mal.

- Y ahora. Me  inquieta la reacción inmediata del equipo pero no tengo dudas de que pasaremos a la siguiente fase. Las dos derrotas han dejado huella pero no han sido partidos catastróficos ni mucho menos. Quiero ver las caras, los gestos y la gestión que deja el partido de Grecia. Hay jugadores más experimentados que tienen que dar un paso adelante. Seguro que nos gustaría estar en una situación más desahogada pero tiene mucho interés eso de que, a partir de ahora, cada partido sea una Final, vamos, como si esto fuera un Campeonato de Europa en toda regla.

Encajar a un NBA

Mircoles, 14 Agosto 2013

Estas líneas no gustarán a aquellos que dividen las selecciones entre los que juegan en la NBA o no, y a los que otorgan a los jugadores que forman parte de la Liga americana un cierto status superior al resto. Y claro está que yo también pienso que Ricky Rubio es un fenómeno jugando aquí, allí y en la China Popular que diría aquel, pero  lo cierto es que la composición de la selección española y los compañeros de puesto del ex jugador de la Penya indican que Rubio no tendrá fácil obtener un rol de jugador-referencia en la Selección.

Y ojo, que no hablo basándome en el primer partido de preparación contra Polonia (en el cuál Rubio fue titular, por cierto) sino en sensaciones generales basadas en las necesidades del grupo y en la importancia que deben tener Calderón (por capacidad, experiencia y jerarquía) y Sergio Rodríguez (por talento, confianza y habilidad para generar vías de anotación) en el juego del equipo.

Alguien pensará que el hecho de que Rubio fuera titular en el primer partido del equipo da a entender que su situación es algo que no preocupa mucho al seleccionador. Lógico, porque acumular talento es un bendito problema, pero yo interpreto la titularidad como un experimento para buscar un encaje a un jugador que se ve penalizado para competir por su falta de constancia en el rendimiento de su tiro exterior. Claro que pueden jugar dos bases juntos, faltaría más, y es una buena noticia que lo hagan y que se abran paso alternativas que eviten el reduccionismo y la especialización en el baloncesto, pero no es eso de lo que hablo sino de si realmente esta alternativa tiene que ser un recurso o una norma, o si, por el hecho de que los tres bases se sientan importantes y ahorrarse la problemática de elegir, se penalizan otras cualidades y alternativas que ofrece el grupo.

Por lo demás, del partido de preparación, merece la pena destacar algunos apuntes, como la presencia de las defensas zonales desde el  primer encuentro, la buena disposición del equipo a intentar jugar rápido, la ya sabida importancia de Marc Gasol y la necesidad de jugadores que den un paso adelante y que acompañen al Pasillo de seguridad que forman Calderón, Rudy y Marc Gasol. Y de momento, poco más, porque uno es limitado y no se atreve a hablar de certezas con sólo un partido de preparación, porque era eso, ¿no?, un partido de preparación, porque leyendo y escuchando a alguno parecía que lo de ayer era algo más que eso y que en 40 minutos con la limitación que supone rotar a 15 jugadores esperaba ya ver un equipo afinado, completamente rodado y que arrasara a Polonia desde el primer minuto. Está bien eso de la exigencia y demás pero qué bueno es un poquito de prudencia de vez en cuando.

El mercado de Calderón

Martes, 2 Julio 2013

José Manuel Calderón afronta unos días decisivos en su carrera ante la oportunidad de firmar, probablemente, su último contrato en la NBA. La situación de Agente Libre del internacional español le permitirá escoger entre todas las ofertas que disponga y nos dará una percepción real de la valoración actual del jugador extremeño en la liga norteamericana.

La respuesta a la pregunta de qué buscan las franquicias incorporando a Calderón la tendremos en las próximas horas. Hasta ahora, su trayectoria en la NBA es una garantía para pensar que no le faltarán ofertas pero no sabemos si todas serán de su gusto. Desconozco que busca Calderón en su próximo contrato pero entiendo que, en ningún caso debe repetir experiencias como las últimas en Toronto y Detroit donde era un jugador reconocido dentro de dos equipos en reconstrucción muy alejados de los dos focos principales que mueven el negocio, el mediático y, sobre todo, el deportivo.

Entiendo que Calderón debe intentar formar parte de un equipo con sólidas aspiraciones de, al menos, jugar play offs y que le garantice protagonismo deportivo en forma de minutos en pista. Desde el punto de vista de las franquicias es muy comprensible que vean en el español un buen base para dirigir equipos jóvenes y en formación pero, por mucho tiempo que juegue, considero que ese rol no aporta nada en este momento de su carrera a Calderón.

La palabra clave es RETO y es lo que debe primar a la hora de elegir destino. Reto en forma de competencia con otro buen base (sólo uno, eso sí), reto por estar rodeado de buenos jugadores que necesiten orden en su juego y que agradecerán contar con un compañero que sepa ponerles el balón donde más les gusta y reto por sentirse obligado a ser mejor jugador cada día. Seguro, y hará bien, que, además de estos condicionantes, Calderón busque un buena valoración económica que refuerce su sensación de una verdadera apuesta por parte de la franquicia pero estoy convencido que los aspectos deportivos serán claves en su decisión.

¿Y Europa?  Pues parece que tendrá que esperar porque Calderón aún tiene mucho mercado en Estados Unidos aunque no puedo negar que provoca cierta curiosidad saber cuál sería el impacto del base en nuestro continente y si precisaría de ese periodo de adaptación que afectó, en su momento, a jugadores como Sergio Rodríguez. Personalmente, siempre me ha gustado  la versión más desenfadada de Calderón, aquella que juega más cerca del error porque se arriesga a tomar decisiones más agresivas, que la versión más sólida pero menos brillante y con menos capacidad de sorpresa que ha mostrado alguna que otra vez. Por eso, lo que me gustaría es ver a Calderón en el mejor equipo posible, pero sobre todo, lo que me gustaría es ver al mejor Calderón posible, porque éste es un jugador impresionante.

Póquer de lujo

Domingo, 16 Diciembre 2012

En esta etapa dorada de nuestro baloncesto dominada por el talento de los hermanos Gasol, la capacidad anotadora de Navarro y la omnipresencia en el juego de Rudy Fernández, este fin de semana parece más que apropiado para reconocer la trascendencia de cuatro jugadores que ocupan la posición de base y que afrontan este momento de su carrera con perspectivas muy diferentes.

Siempre Calderón. La débil plantilla de los Raptors y el claro mensaje que le enviaron los dirigentes del equipo canadiense con el fichaje de Lowry parecían argumentos bastante contundentes para que el extremeño encontrara pocos estímulos en esta temporada. El esfuerzo de Calderón por no dejarse arrastrar por la dinámica de su equipo es admirable así como su capacidad por defender su puesto en la élite durante muchos años. El impacto mediático de Ricky Rubio en Estados Unidos no debe alejarnos de valorar la trayectoria de un jugador al que lo mejor que se le puede desear en estos momentos es un equipo con mayores aspiraciones, ¿por qué no en Europa la próxima temporada?.

La reaparición de Ricky Rubio tras su larguísima lesión es una noticia fantástica que nos ha recordado la huella que dejó su juego no sólo en Minnesota sino también en toda la competición. El buen comienzo de temporada de su equipo liberará a Rubio de todo tipo de presión y la probada capacidad de adaptación que ha demostrado durante toda su trayectoria hará el resto. Los Timberwolves son el equipo perfecto para el jugador español, rodeado de un técnico que aprecia todas las bondades de su juego y varios jugadores europeos entre los que es un verdadero referente. El único objetivo de esta temporada debe ser recuperarse completamente de su lesión y acumular minutos de experiencia que le presenten nuevos retos y también obstáculos (no todo será tan fácil).

El ritmo del “Chacho”. Sergio Rodríguez está haciendo méritos para que el equilibrio entre sus devotos y los que cuestionan sus cualidades se incline claramente hacia los primeros. Entre los numerosos méritos que acumula Pablo Laso desde su llegada al Real Madrid, recuperar plenamente al jugador canario es uno de los más relevantes. Sergio nos está acostumbrando a mostrar con  regularidad lo que antes era esporádico y la consistencia de su tiro exterior le permite tener más alternativas ofensivas que nunca. Un jugador carismático y necesario en nuestra competición del que aún se puede esperar mucho más porque tiene condiciones de sobra para que su progresión no se detenga.

LLull, dominante. Quizás el debate ya no sea si el jugador balear es base o no,  sino si es el mejor jugador en esa posición en la Liga Endesa. Si su temporada anterior ya fue buena, en la actual está dando un paso más en cuanto a solidez. Es cierto que marca diferencias por su capacidad física pero también lo es que cada vez reconoce mejor las situaciones en las que tiene que poner en juego a sus compañeros. LLull no tiene el talento de Ricky ni el magnetismo de Rodríguez y su carrera no es comparable con la de Calderón pero es un ejemplo de perseverancia, tenacidad y confianza en sí mismo que le ha valido para derribar todos los obstáculos que se le han presentado en su trayectoria. Admirable, sin duda.

Lowry, el penúltimo reto de Calderón

Lunes, 5 Noviembre 2012

Hace tiempo que la situación de Calderón en Toronto tiene un aire incómodo, el equipo ha navegado sin pena ni gloria en las últimas temporadas y no se avecinan tiempo especialmente mejores. El fichaje del pasado verano de Kyle Lowry, un base que venía de dar un gran rendimiento en Houston mandaba un claro mensaje de desconfianza de la franquicia hacia el jugador español, quizás prisionero de su elevado contrato para que otro equipo pudiera estar interesado en su traspaso.

El comienzo de temporada ha confirmado la apuesta de los Raptors por Lowry y el papel secundario de Calderón en un equipo que intentará no estar muy lejos de los últimos puestos que dan acceso al Play Off. El guión de  esta película es más que repetido en la NBA, un titular relegado a la suplencia quizás como paso previo a una salida del equipo. El caso es que Calderón es un jugador maduro y sabrá manejar cualquier situación que se presente pero es evidente que esta temporada tiene un perfil muy distinto a las últimas.

La realidad es que la llegada de Lowry a Toronto no sólo debe traer aspectos negativos para el internacional español. Siempre he tenido la sensación de que Jose Calderón estaba dejándose arrastrar por esa inercia conformista de la franquicia, incapaz de dar un paso adelante en sus pretensiones y reforzar adecuadamente el equipo. De alguna manera, inconscientemente, Calderón lleva viviendo en los Raptors el mismo proceso que padeció Pau Gasol en sus últimos meses en Memphis. En este sentido, Lowry debe ser un estímulo más que beneficioso para el jugador extremeño y puede resultar un reto muy atractivo en este punto de su carrera. Lowry tiene a su favor su edad y su trayectoria ascendente en una Liga en la cuál ha logrado hacerse un hueco a base de pasión, trabajo y una tremenda capacidad para aprovechar todas las oportunidades que le han ido surgiendo, cuando llegó a la NBA parecía difícil aventurar que lograra llegar a su nivel actual. Calderón debe hacer valer su capacidad para involucrar en el juego a más compañeros pero tiene que “reciclarse” y saber jugar sabiendo que no tendrá tanta continuidad en pista. Esto es, producir más en menos tiempo para conseguir no sólo “birlar” minutos a Lowry sino demostrarse útil para compartir tiempo en pista con él, una opción ya explorada por el técnico de Toronto.

La trayectoria del jugador español está fuera de toda duda y quizás Lowry no sea sólo un problema sino el perfecto aliciente para volver a reencontrarse con sensaciones pasadas que pueden conducir a Calderón a su mejor versión. Nada mejor que un poquito de competencia para volver a buscar lo mejor de uno mismo.

E-XI-TA-ZO

Viernes, 10 Agosto 2012

Y no hay más. Alcanzar una Final en los Juegos Olímpicos no se puede calificar de otra manera. Tiempo habrá para detenerse en muchos detalles que están marcando el juego de la selección española en esta cita y que aventuran alguna de las carencias que tendremos que solucionar en el futuro. Lo cierto es que las debilidades que está mostrando el equipo y el resultado obtenido no hacen más que poner en relieve el nivelazo de este grupo de jugadores históricos que recordaremos eternamente.

El físico y la lucha interna de Scariolo. España no ha llegado con buenas piernas a los juegos. Los problemas físicos de tres pilares fundamentales como Marc Gasol, Rudy Fernández y Juan Carlos Navarro en la preparación tienen una gran influencia en la versión actual de nuestro equipo.

Cuando las piernas no responden se tiende a dudar mucho más y el balón apenas circula. Es por eso que jugadores que destacan por su actividad como Llull o Felipe Reyes resultan importantes porque aportan un punto de frescura e improvisación que ayudan a que el equipo sea menos previsible. En este punto merece apuntarse como Scariolo intenta conjugar mantener los status del grupo y no despreciar el valor, que tantos éxitos le ha dado, de jugar con los dos Gasol juntos con otras alternativas que hacen al equipo más móvil en defensa y más rápido en la transición ofensiva. El partido de la primera fase ya apuntó que Rusia no era el mejor rival para abusar de la fórmula de los Gasol a la vez de una manera muy continua y estas semifinales han sido la prueba definitiva.

El Lado perverso de las defensas zonales y  Calderón como síntoma. Soy un gran convencido de las bondades de las defensas alternativas pero reconozco que, en ocasiones, pueden desencadenar en un cierto abandono de las responsabilidades individuales de cada jugador. En mi opinión la defensa zonal nos ha dado menos de lo que nos quitado hasta ahora porque el equipo necesita de estímulos que contribuyan a desarrollar su actividad. La defensa individual de la segunda parte ha sido brillante porque la circulación de balón de los rusos ha dejado de ser tan fluida. Cerrada la herida atrás el segundo paso para dar la vuelta al partido era conseguir anotar de una manera constante. Si juegas con dos de los mejores pívots pasadores del planeta necesitas exteriores valientes que no  piensen en el fallo anterior sino en aprovechar los tiros librados que les ofrecen sus compañeros. Calderón lo ha entendido así y su racha de acierto ha metido al equipo definitivamente en el partido.

Los minutos finales del partido han tenido un sabor muy distinto a los del encuentro frente a Francia. Si contra los galos cada ataque se convertía en una especie de parto, contra Rusia se han visto acciones muy positivas que son el punto de partida ideal para afrontar la final del próximo domingo. No tengo ninguna duda de que la España de la Final  se parecerá mucho más al de la segunda parte frente a Rusia que al de la primera, veremos..

Lo que no me perdería de un España-USA, incluso amistoso.

Martes, 24 Julio 2012

Hay en la víspera del partido de esta noche frente a Estados Unidos una sensación especial que evita calificar únicamente el duelo como “amistoso”. En realidad, el resultado de esta noche tiene nula trascendencia y aunque se presente (peligrosamente) este encuentro como un anticipo de la Final Olímpica es cierto que estamos ante las dos mejores selecciones del mundo por lo que cualquier enfrentamiento entre ellas siempre tiene uno o muchos elementos adicionales de interés.

Calderón y los bases USA. Los dos últimos partidos del base extremeño nos han reconciliado con su mejor versión. Aceptamos que debe estar lejos de ser la primera referencia ofensiva del equipo pero no debe olvidar jugar con agresividad para evitar que se focalice en exceso la atención defensiva de nuestros rivales sobre el juego interior. Enfrente Chris Paul y Deron Williams, dos excelentes jugadores que, rodeados de Bryant, James o Durant adoptan un rol muy diferente al que desarrollan en la NBA.

Lebron, ese gran desconocido. A veces cuando leo y escucho sobre Lebron James pienso sobre cómo el envoltorio no deja ver el regalo. James es altivo y convirtió su cambio de equipo en un momento televisivo lamentable pero es un jugador extraordinario del que se pondera poco su capacidad para influir en muchas facetas del juego. Su versatilidad defensiva encaja a la perfección en los constantes cambios de asignación que ordena el seleccionador norteamericano. Por eso, le veremos defendiendo a Pau Gasol y a Juan Carlos Navarro y en ataque proporcionará numerosos tiros abiertos a sus compañeros (¿alguien ha comentado quien dio el pase previo de la mayoría de los triples de Durant frente a Argentina?).

El factor mental. Todo el mundo juega contra Estados Unidos sabiendo que cada pérdida de balón será enormemente penalizada. Este hecho condiciona el ataque de la mayoría de los equipos que se “protegen” abusando del dribling y cuidando poco los detalles en el trabajo previo a recibir el balón. Es la hora de ser valientes,  de usar el dribling sólo para generar ventajas  y de tener paciencia porque a Estados Unidos le cuesta mantener la concentración mucho tiempo seguido.

Gasol y Gasol. No me refiero en este caso a los dos hermanos Gasol, entre otras cosas porque Marc parece que no será de la partida sino a cómo condiciona el partido la presencia de Pau Gasol en ataque y en defensa. El entrenador de Estados Unidos, Mike Krzyzewski pensará en soluciones de ayudas colectivas para defender el juego del internacional español cerca del aro mientras que Sergio Scariolo acudirá a defensas zonales para evitar que el pívot de los Lakers tenga que defender a James o Anthony demasiado lejos del aro. La estructura del equipo estadounidense hace que Gasol sea un factor aún más decisivo.

Los “inesperados“.  Estos partidos suelen deparar apariciones estelares de algunos jugadores que no aparecen en el cartel de promoción del encuentro. En España apuesto por LLull y Felipe Reyes como jugadores cuyas características encajan con lo que se requiere para jugar contra Estados Unidos, pasión, versatilidad defensiva y mucha decisión ofensiva. En Estados Unidos habrá que ver qué tal día tiene el irregular Westbrook, no soy un apasionado de este jugador pero no le niego su variedad ofensiva apoyada en sus prodigiosas piernas.

Kevin Durant, por supuesto: Un manual de gestos técnicos brillantes por la pista. La distancia de triples FIBA y la altura desde la que lanza le hacen prácticamente imparable. Nosotros tenemos que disfrutarle, los jugadores españoles pensar que va a hacer puntos seguro pero que es el defensor más vulnerable de Estados Unidos.