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Archivo de la categoría ‘Campeonato del Mundo 2014’

Dimisiones y algo más

Jueves, 18 Septiembre 2014

Sería bastante injusto que la dimisión de Juan Antonio Orenga del cargo de entrenador de la selección española de baloncesto fuera la única consecuencia de la decepcionante actuación del equipo en la Copa del Mundo.

No quiero decir con esto que Orenga se equivoque, porque la situación no daba para mucho más pero es evidente que se tiene que producir una profunda reflexión en la Federación Española de Baloncesto que mucho me temo no llegará y que se aplazará o camuflará bajo el amparo de frases tan vacías como “hemos organizado el mejor mundial de la historia” y las que están por venir.

Conviene detenerse un poco más en lo que ha sucedido después de la derrota ante Francia, en lo leído y escuchado y en qué manera todos hemos podido a construir unas ideas equivocadas.

Orenga y punto.  Asumido el papel de señalado inherente al cargo de entrenador, me ha sorprendido cierta crudeza en algunas críticas al seleccionador. Curiosamente, las mayores barbaridades se han escuchado de gente alejada del deporte en general y al baloncesto en particular. No diré yo que Orenga estuvo bien, su ciclo en la selección se resume en victorias abultadas y derrotas en partidos ajustados donde no ha dado la sensación de ser capaz de exprimir todo el potencial del equipo. Dicho esto, salvo error, Orenga no ha matado ni robado ni siquiera ha amenazado a nadie de la Federación para que le pusieran en el cargo. Han existido niveles de crítica solo compatibles contra alguien poco dedicado y que no se dedica a su profesión con esmero. Pongo la mano en el fuego por la dedicación, mimo y esfuerzo que Juan Antonio Orenga ha puesto en su labor y sólo por eso hay determinadas líneas que no se deberían pasar.

Los jugadores.  El agradecimiento eterno que debemos a este grupo no debe alejarnos de algunas realidades poco comentadas. El rendimiento de la mayoría de ellos en el partido decisivo fue bastante pobre. Acostumbrados a romper el partido en los primeros minutos se vieron sorprendidos de encontrarse con un partido igualado. Ni la cabeza de la mayoría ni las piernas de algunos estaban preparados para un partido tan duro. Inconscientemente el equipo fue víctima de cierta soberbia que se ha ido generando, alimentando y consintiendo  durante mucho tiempo.

¡Gracias por venir¡. Hay una cosa del baloncesto que comparte con otros deportes (en este caso, no con el fútbol) sobre la que se debe reflexionar. La condescendencia con la que se asume que los jugadores no acudan a convocatorias con sus selecciones. Duele que en un Campeonato del Mundo tengas que especular permanentemente con lo que darían todos los equipos sin sus ausencias. Nos dicen y reiteran que tenemos que estar muy agradecidos al compromiso que demuestran los jugadores españoles, que nunca fallan. Y digo, que es  verdad, pero que los demás se equivoquen no debe hacernos caer en valorar de manera extraordinaria hechos que deberían catalogarse como normales. Seré un desagradecido acomplejado y todo lo que queráis pero no me parece nada heroico que vengan Ricky Rubio, Marc Gasol,  Pau Gasol o José Manuel Calderón a jugar con España cuando su último partido oficial lo habían disputado hace más de cuatro meses. Me parece bastante más meritorio que acudan los jugadores de Real Madrid y Barcelona que jugaron la final de la Liga Endesa hasta finales de junio.

La FEB y la figura indispensable. Soy un firme convencido de que las organizaciones crecen con un número conveniente de “tocapelotas”. Desde fuera parece que esta figura no existe en la Federación Española de Baloncesto. Seguramente porque su Presidente, José Luis Sáez no los quiere cerca ni en pintura (como ya demostró). Empieza el debate sobre quién será el próximo seleccionador y yo digo que tiene que ser un técnico de sobrada experiencia y preparación pero que también sería muy positivo que fuera alguien con la capacidad de remover alguna idea que pueda estar equivocada. Alguien que pueda plantear que no pasa nada porque una preparación tenga más de un partido fuera de casa, que reflexione con los técnicos de la casa si el servilismo a la medalla es el mejor camino en las selecciones inferiores para preparar a los futuros jugadores de la selección, y también que se cuestione porque desde hace casi una década apenas aparecen jugadores que se integren con plenitud en la rotación de la selección en  los partidos importantes.

A los pies de Coach K

Lunes, 15 Septiembre 2014

El peor (aunque también excelente) grupo de jugadores reunidos por Estados Unidos desde hace varios años ha “arrasado” a todos sus rivales en el Campeonato del Mundo de España. Se puede debatir mucho sobre el tan traído tema de las “distancias” entre el baloncesto internacional y el estadounidense pero la realidad es que las nuevas generaciones de jugadores americanos parecen más preparadas que las que presentan el resto de países.

Actitud. Este grupo de jugadores de Estados Unidos ha sido el más contenido y menos sobreactuado en mucho tiempo. Sin duda, mucho tiene que ver la actitud de su técnico, Mike Krzyzewski, que siempre ha mostrado un gran respeto por el baloncesto internacional y que ha realizado una selección de jugadores sabiendo perfectamente qué tipo de rivales iba a encontrarse en el campeonato. No debe ser fácil dirigir a un grupo de All Stars y condenar a alguno de ellos a papeles secundarios, pero “Coach K” ha protegido el poder del colectivo y ha logrado ir dotando de confianza a muchos jugadores para ser capaz de elevar el nivel del equipo a medida que la exigencia del campeonato era mucho mayor.

Irving-Rose. La pareja de bases formada por Kyrie Irving y Derrick Rose representa muy bien la manera de llevar el timón de  Mike Krzyzewski. En los primeros partidos de preparación, Rose parecía destinado a liderar el equipo estadounidense. Todo parecía preparado para que este mundial significara el de su “resurreción” y el del primer paso para un nuevo impulso a su carrera. La realidad es que Rose aun está lejos del nivel que le llevó a ser elegido MVP de la NBA y que su falta de confianza en el lanzamiento hacen de él un jugador menos determinante en este tipo de eventos. Coach K vive el presente y no atiende a nada más que lo que puede beneficiar al colectivo en este momento, si Rose tiene que jugar 10 minutos, los juega y punto.

Kyrie Irving ha sido el base perfecto para este equipo. En defensa es un jugador bastante estable y en ataque ha tomado las decisiones perfectas para su equipo. A  sus 22 años, repito 22 años,  ha demostrado una madurez y un liderazgo impresionante que seguirá poniéndose a prueba con la llegada de Lebron James y Kevin Love a su equipo, los Cavaliers.

¡¡Es el tiro¡¡.  Desde que el tandem Krzyzewski/Colangelo se propusieron volver a poner las cosas en “su sitio” siempre han planificado grupos de jugadores y propuestas de juego donde el lanzamiento exterior tenga un gran peso en el juego. Incluso desde estas líneas hemos denunciado alguna vez el escaso peso en el juego que proporcionan a los jugadores interiores pero la realidad es que la eficacia en el tiro de tres puntos ha marcado (entre otros muchos factores) la diferencia con el resto de los equipos. En este campeonato del mundo, el trío interior Davis, Faried y Cousins también ha rendido de una manera espectacular porque han dominado el rebote, han jugado con una actividad superior y han permitido con sus “correcciones” defensivas que sus compañeros pudieran arriesgar al máximo en defensa en busca de la recuperación del balón.

El Mundial. El campeonato del Mundo vale más por sus meritorios medallistas que por todo lo demás. La semifinal Francia-Serbia será un partido que recordaremos muchos años, igual que el orgullo de los franceses por defender su espacio entre la élite a pesar de las ausencias. Probablemente, recordaremos este campeonato como el punto de partida de otro ciclo de buenas actuaciones de Serbia y por supuesto siempre quedarán en la retina esos 15 minutos (entre el 5 y el 20) maravillosos de Estados Unidos en la final. Fuera de aquí, poco, muy poco, con España liderando el ranking de las decepciones, qué pena.

Los momentos del drama

Jueves, 11 Septiembre 2014

Desde los Juegos Olímpicos de Barcelona no habíamos asistido a un momento tan doloroso para nuestra selección de baloncesto. La enorme decepción que ha supuesto esta derrota contra Francia en “nuestro” Mundial invita a la frustración pero también a los excesos, algo de lo que intento alejarme en estas líneas. Si lo analizas con detenimiento, algunos de los aspectos negativos vividos en el encuentro ya han tenido sus antecedentes, lo que era difícil pensar es que todos estos detalles se vieran en el mismo partido.

1. Tensión. Por mucho que un equipo esté acostumbrado a competir y sus jugadores importantes tengan “el culo pelao”, jugar en casa con la obligación de ganar siempre es un componente que en un momento determinado puede generar un punto más de tensión. Ya desde la primera fase se ha notado al equipo y al banquillo algo sobreactuado y cuando han aparecido las primeras dificultades, los amplios recursos que mostraba la selección se han ido reduciendo.

2. “Pequeños”. España jugó francamente bien en la primera fase pero gestionó mal la posibilidad de no “perder” a tantos jugadores por el camino. Dentro de la gestión de los roles, no utilizar a Felipe Reyes se entiende poco por el desarrollo del partido (muy propicio para el cordobés) y porque su trayectoria habla de un jugador fiable capaz de rendir a buen nivel sin necesidad de contar con muchos minutos en pista. Las victorias de la primera fase curiosamente no contribuyeron a sumar jugadores a la causa sino todo lo contrario. Desconozco hasta qué punto ha influido en la poca participación de Reyes la incomodidad que han mostrado los Gasol e Ibaka  cuando han sido sustituidos en otros partidos,  pero Felipe Reyes ha sacado adelante muchos partidos que tenían el mismo aroma que el de Francia.

3. Francia. Mucho mérito al corazón con el que jugó Francia, pero su nivel de baloncesto tampoco fue extraordinario lo cual hace la derrota más dolorosa. Su plan partió de ahogar líneas de pase a los pívots, dejar mucho espacio a Rubio y jugar con un ritmo muy bajo. Imposible que sorprendiera a nadie. Algo más impactante su superioridad en el rebote, aspecto diferenciador en el juego de España y sobre el que ha cimentado su baloncesto en los partidos anteriores. Francia ha hecho lo correcto y España se ha visto inmersa en un partido que no esperaba y se ha visto superada física, anímica y tácticamente.

4. Los bases. Orenga ha apostado por Ricky Rubio para lo bueno y para lo malo. Rubio ha estado mejor robando balones que defendiendo y con él en pista jugamos de manera extraordinaria en Granada. Eso sí, con reglas FIBA y partidos igualados contar con un base que no anota desde la larga distancia es una rémora muy importante. Sergio Rodríguez tampoco ha estado cómodo y ha abusado del bote en muchas situaciones. Calderón no ha jugado de base contra Francia y apenas en el campeonato. El base que ha dirigido esta generación tan maravillosa no ha ejercido como tal casi en ningún momento. Cuestionable al menos. En el partido decisivo, contar con tres grandes bases no ha garantizado tener los 40 minutos del puesto bien cubiertos.

5. Ibaka y la ansiedad. El nivel tan bajo de Ibaka y Marc Gasol ha sido determinante. Me detengo en Ibaka porque ha mostrado síntomas que ya hemos advertido y observado en algunos jugadores en determinados momentos. Está bien sumar nuevos recursos al juego como el lanzamiento exterior pero reducirse a eso es limitarse como jugador. Ibaka ha jugado con mucha ansiedad porque quería demostrar mucho en poco tiempo. Ha abusado del lanzamiento exterior y le ha faltado un punto de tranquilidad. Será uno de los referentes en el futuro, reboteando, intimidando, anotando cerca del aro y también lanzando de fuera pero como un recurso más, no como la base de su juego.

6. Y ahora. Ahora hay que replantearse la absurda norma de que un entrenador ACB no pueda ser seleccionador, hay que atreverse a denunciar determinado caldo de cultivo creado por la FEB, hay que detenerse en realidades que transmite nuestro baloncesto (esa ausencia de tiradores que viene) y también no olvidar todo lo que debemos a este grupo tan maravilloso que tantos buenos momentos nos ha ofrecido. También veremos lo que queda de Mundial, un campeonato pobre, por cierto, con pocos partidos a destacar. Y ya duele decirlo, porque es el “nuestro”, pero es lo que hay.

“Bestias”

Lunes, 1 Septiembre 2014

Vengo meditando desde hace varios días (y mencionándolo en algunos escritos) sobre si este Campeonato del Mundo significará una reivindicación del papel de los pívots o por lo menos si el hecho tan consolidado de jugar con un sólo hombre que ocupe situaciones cercanas al aro, pueda relativizarse y se abandone esa rigidez impuesta desde hace unos años (Efecto Garbajosa diría yo) de que es más conveniente que el “cuatro” sea, por norma, capaz de anotar desde el exterior.

Y claro que está bien, o muy bien, contar con muchos jugadores capaces de anotar desde larga distancia pero tengo la sensación de que muchos pívots se han perdido por el camino por su forzada reconversión o por la incapacidad de hacerles coincidir en la pista con jugadores de similares características.

La versión de Estados Unidos que está disputando este Mundial ejemplifica la capacidad de un cuerpo técnico para adaptarse a los jugadores de los que dispone. Sin duda, no es un grupo tan deslumbrante como la de los Juegos Olímpicos de Londres y será muy difícil que reúna tanto talento junto sobre la pista. Con total seguridad tendrá partidos más duros y es posible incluso que conozca la derrota, pero este equipo de Estados Unidos muestra un equilibrio en el juego mucho mayor que el precedente porque otorga mucha más importancia a sus jugadores interiores y no los utiliza como meros “bloqueadores”. La pareja Faried-Davis no tiene tanto glamour como otras pero es excepcional desde el punto de vista atlético. La intensidad que aportan en el juego es sostenible durante varios minutos pero muy difícil de igualar de manera constante.

El Mundial que está en fase más que preliminar (esto comienza en octavos) ofrece tres tríos de pívots realmente llamativos. En Estados Unidos, a los mencionados Faried y Davis se les une Cousins (debilidad personal), menos físico que sus compañeros pero también muy resolutivo en situaciones cercanas al aro y al que da la sensación de que Mike Kryzewski está sabiendo entender para conseguir que muestre una versión comprometida con el colectivo.

En Brasil, Nené, Splitter y Varejao son tres pívots NBA con buena capacidad defensiva. De los tres, Nené es el que tiene más recursos pero también el que lidia más veces con el error y la mala toma de decisiones. Sobre ellos y la brillante dirección de Marcelinho se asientan las opciones de un Brasil que quizás adolece de un anotador constante en el juego exterior para considerarles como aspirantes a todo.

Pero sin duda el mejor trío interior es el de España. Los hermanos Gasol superan a todos sus rivales por su conocimiento del juego y su capacidad de pase e Ibaka está en un momento de confianza espléndido y se muestra mucho más adaptado a la selección que en otros eventos. España ha tenido hasta el momento dos partidos muy plácidos que han apuntado algunos detalles que veremos si se confirman en el resto del campeonato. Muy positiva la intención de jugar con mucho más ritmo y aprovechar la superioridad en el rebote para generar canastas fáciles así como la hiperactividad y el buen momento de Rudy Fernández. Orenga parece haberse decidido por Ricky Rubio como su base de referencia y utilizar a Sergio Rodríguez en un papel muy similar al que tiene en el Real Madrid. En este contexto, Calderón parece un poco desubicado en fondo y forma (su lenguaje corporal es el de un jugador que no parece cómodo). El campeonato es largo y seguro que el base extremeño tiene opciones de cambiar esa dinámica.

Del “86″ al “14″

Jueves, 28 Agosto 2014

En un par de días comenzará el esperado Mundial de Baloncesto en España. Es inevitable mencionar que hace 28 años nuestro país acogió otro campeonato del Mundo. De ese evento mi memoria aloja momentos de un Estados Unidos campeón, liderados por el dominante David Robinson y  el diminuto Tyrone Bogues; también es el Mundial de los “pasos” de un adolescente Divac que privaron a la entonces Yugoslavia de jugar la final. Recuerdo, como no,  el impacto que me causó Sabonis y también esas máquinas de anotar que eran Petrovic, Óscar y Gallis y, por último, la desilusión que tuve porque uno de mis jugadores favoritos de entonces, Vicente Gil, no acudiera a la cita con España.

Muchos de los nombres que dominaron aquel Mundial de 1986 eran jugadores interiores. Entonces la diferencia entre los equipazos (Yugoslavia, URSS y Estados Unidos) y los buenos equipos (España, Brasil, Grecia, etc) estaba determinada por el tamaño y la calidad de los pívots. Mucho ha cambiado la situación desde entonces, la figura de los jugadores interiores no ha sido tan valorada en el juego como en los salarios  y España ya no es aquel aspirante que necesitaba una machada para codearse con los mejores sino la referencia del baloncesto continental y probablemente, el único equipo capaz de asaltar la hegemonía estadounidense.

A diferencia de entonces donde Fernando Martín batallaba contra pívots mucho más altos, los hermanos Gasol se preguntan qué pareja de pívots podrán limitarles. Se lo preguntan ellos e incluso Estados Unidos que ha cambiado la filosofía de sus últimas convocatorias presentando una amplia nómina de jugadores interiores que más que una verdadera apuesta se puede interpretar como un tiro al aire buscando la calidad a partir de la cantidad. Aquella selección de Díaz Miguel contaba con algunos de los mejores tiradores de la historia de nuestro baloncesto como Epi, Sibilio y Margall pero le faltaban recursos físicos de la misma manera que le sobraba coraje y espíritu competitivo. Quién sabe si dentro de unos años, cuando los hermanos Gasol den un paso a un lado, no volvamos a encontrarnos una estructura de selección parecida a la de 1986. Entonces, probablemente, se dejará ver alguna costura más de las que se adivinan en España en estos momentos, como la falta de especialistas en el lanzamiento exterior.

La brillantez de la generación actual española no se pondrá a prueba en este campeonato del Mundo pero es cierto que esta cita viene marcada desde hace mucho tiempo como el epílogo soñado para un núcleo de jugadores probablemente irrepetibles. La sensación de agradecimiento y orgullo de estos chicos no debe cuestionarse nunca pero tampoco deben influir en el debate que ocupa el momento actual. España tiene capacidad para jugar un gran baloncesto aunque quizás sólo necesite rendir al máximo nivel para ganar a un rival. Esa es la privilegiada situación de partida de una selección que cuenta con la madurez suficiente para manejar su condición de anfitriona y favorita y que tendrá en la distribución  y aceptación de los diferentes roles su mayor reto durante este largo campeonato.

España. Apuntes

Mircoles, 13 Agosto 2014

Prudencia, son sólo unos partidos de preparación donde se nota cierta falta de tensión, lógicos desajustes y también la intimidación que la plantilla de España ejerce sobre los rivales. Complicado sacar muchas más conclusiones más allá del potencial de los nuestros y las primeras ideas de cual es la propuesta de juego y aquellos aspectos que se deben consolidar y mejorar de cara al campeonato del Mundo.

Los pívots y los espacios. El juego interior de España es inigualable. Por físico, por capacidad para generarse sus canastas, por intimidación y por la capacidad de pase de los hermanos Gasol. La convivencia durante muchos minutos de dos “cincos” en pista facilita la generación desde el poste alto y genera situaciones de lanzamiento exterior tanto para los Gasol como para Ibaka y Felipe Reyes. Conviene recordar la importancia de no convertir recursos en hábitos. Me refiero a que, independientemente de que Ibaka haya desarrollado su lanzamiento exterior y de que los rivales se protejan defendiendo espacios cercanos al aro, no debe limitarse a lanzar más allá de la línea de tres puntos. Estamos muy lejos de llegar a ese punto pero sumar una habilidad no debe conducir a reducir la producción de ningún jugador.

Riesgo. La intimidación de los jugadores interiores condiciona claramente los ataques de los rivales. Los pívots de España cambian muchos tiros, evitan canastas fáciles y ocupan mucho espacio. El lado perverso de este hecho puede conducir a cierta relajación en la defensa del uno contra uno de los jugadores exteriores sabedores de la protección que tienen a su espalda. Creo que contar con estos factores correctivos debe leerse como una manera de arriesgar, de elevar líneas en la defensa, de trabajar al máximo la defensa de las líneas de pase.  En algunas ocasiones los exteriores muestran demasiada indolencia y son superados con facilidad. He echado en falta alguna propuesta más agresiva en defensa en estos partidos pero seguramente que el cuerpo técnico tenga algo preparado en este sentido.

El base.  Lo lógico es que teniendo tres grandes bases, asegures que esa posición esté bien cubierta durante los 40 minutos. Esa es la teoría, a veces la realidad es diferente porque encuentras jugadores que necesitan más continuidad en pista para rendir al máximo nivel. Por eso es de agradecer la generosidad con la que se manejan, Sergio Rodríguez, Jose Calderón y Ricky Rubio. Con el “Chacho”, España tiene más creatividad y más ritmo, es un equipo menos previsible. Calderón es el que mejor se adapta de los tres a compartir espacio con otro base y Rubio puede dominar los partidos desde la defensa aunque en ataque su amenaza es mucho menor que la de sus compañeros.

Navarro. El escolta del Barcelona exhibe un momento físico bastante bueno y eso es una gran noticia. Su rol no debe ser el de hace unos años. Aquel jugador que España necesitaba tener en pista más de 30 minutos debe dar paso a otro que juegue algo menos pero que sea igualmente valorado en cuanto a su participación en el juego ofensivo. Los minutos en pista de Navarro serán importantes porque es el tirador más fiable de un equipo que no anda sobrados de amenazas en el lanzamiento.

El hábito y el mérito. No por habituales deben dejar de destacarse ciertos aspectos. Reitero mi admiración por Felipe Reyes por ser productivo en cada minuto en pista. Un lujo para cualquier colectivo contar con un tipo capaz de ponerse de “cero a 100″ de manera tan rápida. Ya es difícil hacerse un hueco compartiendo equipo con Pau Gasol, Marc Gasol y Serge Ibaka. No lo dudéis, Felipe Reyes jugará, igual no mucho, pero rendirá de manera excepcional.

Los descartes de USA

Martes, 5 Agosto 2014

John Wall, Bradley Beal y Paul Millsap han sido los tres últimos descartes de la selección de Estados Unidos que está preparando el Campeonato del Mundo que comenzará a finales del mes de agosto. Después de esta decisión y de la tremenda y gravísima lesión de Paul George, son 16 los jugadores que forman parte de la convocatoria de un equipo que, como siempre, tendrá muchísimos puntos de interés y que mantiene en el fondo de la elección de jugadores un máximo respeto por el evento y por los rivales que podrá encontrarse en el camino.

Cantidad y calidad en los bases. Sin duda, estamos ante el puesto de más talento de todo el equipo. El descarte de un gran jugador como Wall es comprensible porque el base de los Wizards no es una amenaza en el lanzamiento exterior. Kryzewski es muy consciente que el plan contra los americanos pasará por defensas cerradas que dejen el desenlace de los partidos (en muchos casos la diferencia de la derrota) en el mayor o menor acierto de Estados Unidos desde más allá de la línea de tres puntos. Derrick Rose y Stephen Curry parecen seguros en el puesto y quizás Irving parta con ventaja sobre Lillard. Por estructura, parecería claro el descarte de otro base, pero será bastante habitual que Estados Unidos juegue con dos pequeños de manera simultánea.

Korver como síntoma. La presencia de Kyle Korver se debe interpretar como otro aspecto que denota la obsesión de Coach K de contar con muchos tiradores en el equipo. Personalmente creo que Korver y Hayward, aún siendo buenos jugadores (obviedad) no pintan mucho en la selección. Klay Thompson también es un gran tirador y es más completo y versátil que ellos. Tampoco tengo claro el papel que podría desempeñar Demar De Rozan. Quizás podría ayudar ante exteriores más físicos aunque a día de hoy me cuesta pensar que no sea uno de los descartes.

Salvar al soldado Cousins. Asumiendo que Kevin Durant jugará muchos (o todos) los minutos en la posición de “cuatro”, el espacio para los jugadores interiores se reduce bastante en número y en protagonismo si atendemos a la propuesta de juego que ha desarrollado Estados Unidos en las últimas competiciones. Anthony Davis es fijo y la incorporación a última hora de Mason Plumlee, jugador de confianza de Kryzewski parece otorgarle muchas opciones de formar parte de la lista definitiva. Este hecho pone en peligro la presencia del jugador interior de más calidad de toda la lista, Demarcus Cousins. Personalmente significaría una decepción porque Cousins sabe jugar de espaldas, generarse sus canastas y producir espacios para los jugadores exteriores. Eso sí, si la idea únicamente es tener un jugador para poner bloqueos y finalizar las ventajas creadas por los exteriores, Drummond y Plumlee pueden valer como especialistas teniendo en cuenta que en defensa son algo más productivos que Cousins. Completa el juego interior otro jugador que, en mi opinión debe ser fijo como Faried. El jugador de los Nuggets aportará actividad, capacidad para correr el campo y una buena dosis de defensa y rebotes. El juego interior de España condicionará seguramente la decisión definitiva de Kryzewski.

Estaremos atentos a los próximos movimientos en forma de descartes de Estados Unidos. Seguramente no acertaré, pero descartaría a Korver, Hayward, Drummond y uno entre De Rozan y Parsons. Muchos bases en el equipo pero son todos tan buenos..¿ o no lleva España cuatro bases por lo mismo?. En cualquier caso, la selección americana no es la mejor que pueden presentar pero es un equipo tremendo, liderados por el mejor anotador del planeta, Kevin Durant. Máximos favoritos, conviene pensarlo y también decirlo. Desde esa posición España tendrá muchas más opciones.

Generosidad, Prudencia y Memoria

Martes, 29 Julio 2014

Si tuviera que elegir dos aspectos que determinarán el resultado de España en el Campeonato del Mundo que se jugará en nuestro país, sin duda, señalaría la generosidad y la prudencia.

Estamos, probablemente, ante el mejor combinado de siempre de España y ante una oportunidad histórica de ser campeones del Mundo en nuestro país pero, ni siquiera estos hechos garantizan el éxito porque en un momento determinado el margen de error será mínimo y porque España, sí, también España, deberá resolver ciertas incógnitas a la hora de encajar su plantilla y de luchar sobre determinados síntomas recientes (Campeonato de Europa del pasado verano) y ya algo más lejanos, pero que pueden volver a aparecer como en el Campeonato de Europa de 2007 como anfitriones donde el equipo se mostró algo más rígido y nervioso que en otros eventos.

Este grupo ha dado muestras sobradas de capacidad de adaptación durante toda su trayectoria. En esta cita, como anfitriones, deberán luchar contra cierta ansiedad que se sabrá manejar si los jugadores, sobre los que poco cabe dudar en este sentido, saben adaptarse al espacio asignado por el seleccionador, Juan Antonio Orenga. Por ejemplo, la presencia de Juan Carlos Navarro no hará tan fácil la convivencia de Rubio, Rodríguez y Calderón. Seguramente Calderón sea utilizado en la posición de escolta y también Navarro deberá acostumbrarse a ser productivo con menos tiempo en cancha del que acostumbraba en el equipo nacional. Los bases, sin embargo, tendrán un motivo de alegría con la presencia de Pau Gasol y Serge Ibaka que sabrán beneficiarse de su  capacidad en el juego de “pick and roll”. En muchas ocasiones España se construirá desde “dentro hacia fuera” por lo que los jugadores exteriores deberán ser pacientes para esperar su momento ante la atención que generarán los hermanos Gasol. Como siempre, la cuota de generosidad de cada jugador en beneficio del rendimiento colectivo será el aspecto más decisivo en el camino al éxito. Si todos pretender tener su rol habitual, el juego caerá en el desorden y España será un equipo más accesible.

Además de la indudable calidad e impacto que supone el regreso de los Pau Gasol, Navarro, Ibaka y Reyes, su “incorporación” ayudará a establecer unos roles  que en el pasado Campeonato de Europa se echaron en falta en determinados momentos. Es evidente que jugadores como Claver y LLull verán reducida su presencia en cancha respecto al verano de 2013,  y que Abrines afrontará esta cita como el primer paso de su largo camino en la selección pero que, a priori, no tendrá un papel principal. Felipe Reyes e Ibaka son ideales porque saben producir sin necesitar una excesiva continuidad en pista y , probablemente, hasta bien avanzado el campeonato no sepamos cual de los bases es el que se descuelga en la rotación de Orenga.

Mientras tanto, me subo al carro de la ilusión y busco arrimarme al de la prudencia, necesaria y conveniente para manejar tan altas expectativas. Es cierto que España aparece como el equipo menos debilitado por las ausencias de los considerados como favoritos pero han cambiado algunas cosas desde que este equipo se juntó en su totalidad. Hay algún kilómetro más en las piernas, alguna lesión por el medio y antiguos meritorios o descartes que se han ganado el derecho a que se les mire desde otra perspectiva.