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Antes y después del “Tiro de LLull”

Domingo, 9 Febrero 2014

Difícil ser concreto y seleccionar las ideas después de la Final de la Copa del Rey entre Real Madrid y Barcelona. Un partido marcado  por un desenlace que pasará indudablemente a la historia de una competición llena de tiros decisivos para ganar el título. Cuesta no engancharse a un deporte que permite ver cómo un equipo que entró derrotado en el último minuto se dio una opción de ganar y sólo perdió el trofeo en el último segundo a manos de un hombre habituado a realizar tiros decisivos pero no tanto a convertirlos.

Me alegro que LLull tenga premio a su osadía y que pueda dar brillo a un partido, el suyo, poco acertado ofensivamente pero excepcional en el apartado defensivo donde ha condicionado la actuación de todos los jugadores con los que se ha emparejado.

Aunque dentro de muchos años sólo se recordará el “Tiro de LLull”, el partido ha dejado varios detalles significativos, por lo determinantes en el desenlace y porque seguirán marcando los duelos entre estos dos equipos en las competiciones que quedan en disputa.

- Marcelinho Huertas ha sido el factor fundamental de que el Barcelona haya tenido opciones hasta el final de llevarse el título. Parece claro que el Barcelona tiene un plan defensivo que incomoda al Real Madrid pero eso no sería suficiente sin la clarividencia en el juego “dos contra dos” del base brasileño. La cuestión de su relevo durante los partidos es un tema que queda pendiente y generará debate durante lo que queda de temporada. Pascual sigue confiando en Sada para estos eventos y dio la sensación de que Laso se lo agradeció permitiendo que sus defensores ayudaran en posiciones interiores o se protegieran de posibles faltas cuando empezaba a ser un problema. La otra cuenta pendiente que ha confirmado esta final para el Barcelona viene determinada en la posición de “cuatro” donde Mirotic y Felipe Reyes dominan a Lorbek y Nachbar, jugadores de talento pero quizás poco fiables a la hora de competir, por lo menos actualmente. La dinámica entre estos dos equipos en los dos últimos años bien podría explicarse en la evolución de Mirotic y en cómo Lorbek ha dejado de ser el principal dolor de cabeza del Real Madrid.

Después del dolor de no ganar un título el Barcelona abandona Málaga con muchos minutos de muy buen baloncesto en sus tres partidos, con la sensación de que es un equipo más sólido que hace dos meses y como firme candidato a ganar la Liga Endesa y La Euroliga.

Hasta ese fatídico minuto final, posteriormente arreglado con el tiro de LLull, la sensación que me ha transmitido el equipo de Pablo Laso ha sido la de haber aprendido la lección de recientes experiencias donde no había sabido subir la intensidad al nivel que requería el partido. Los blancos han confirmado en la Final de Copa sus progresos en el trabajo defensivo de esta temporada. Apoyado en los diferenciales Rudy Fernández y Nikola Mirotic ha sabido encontrar soluciones a cada problema que le planteaba el Barcelona haciendo gala de su mejor virtud defensiva, el trabajo de sus jugadores en el lado contrario del balón. No es sólo la defensa lo que ha permitido el salto de calidad de este equipo sino también la versión “estrella” de un Rudy Fernández muy mejorado respecto al del curso precedente.  Si interpretamos esta Copa del Rey como la primera batalla de estos equipos esta temporada, se  ha confirmado que Carroll cada vez tiene más problemas para “llegar” a los partidos contra el “Barça” y que necesitará un mayor rendimiento de Bourousis. Quién sabe si Mejri pueda estar al nivel de estos partidos, particularmente tengo curiosidad por comprobarlo.

El partido deja como ganadores al Real Madrid y a este juego que parece necesitar permanentes motivos para reivindicarse. Habrá tiempo de rascar algo más sobre esta edición de la Copa que aparte de una final emocionante deja la sensación de que, a pesar de propuestas admirables la diferencia entre los dos equipos más poderosos económicamente y el resto es cada vez mayor.

La Copa desde el Base

Mircoles, 5 Febrero 2014

Bueno, pues ya está aquí, una nueva edición de la Copa nos espera con grandes alicientes y pocas certezas. Siempre que se avecina un acontecimiento de este tipo hago el ejercicio de seleccionar aquellos aspectos en los que me apetece fijarme de cada evento. Porque más allá del ganador y los perdedores, la Copa siempre deja historias, propuestas, momentos, nombres y anécdotas que formarán parte del particular banco de imágenes de cada uno.

Pienso en esta Copa y creo que la actuación de los bases tendrá que ver mucho con su desenlace. Creo que el Real Madrid marca diferencias en esa posición porque tiene al mejor base del momento, Sergio Rodríguez y porque los minutos que no juega el canario cuenta con la actividad de Llull (en dinámica muy positiva) y el meritorio trabajo de Draper, capaz de sacrificar la llamada de su ego por atender las necesidades del colectivo.

Es por eso que cuando valoro a otros candidatos sólo me los imagino como campeones con un rendimiento óptimo de sus directores de juego. Será interesante ver si Marcelinho Huertas es capaz de enlazar tres partidos al máximo nivel y cómo y con quién administra Xavi Pascual sus descansos, si con el sólido pero previsible Sada o con el “Guadiana” Pullen. La conexión Marcelinho-Tomic ocupará bastante tiempo de análisis por parte de los entrenadores. También en Málaga veremos si jugadores como Lafayette confirman lo apuntado en las últimas semanas en un evento de esta magnitud. Desde luego, sería muy injusto no calificar a su equipo,  Valencia Basket como un serio aspirante al título.

Del rendimiento de sus bases también dependerán y mucho, dos equipos que saben lo que es ganar este trofeo como Laboral Kutxa y el anfitrión Unicaja. En el equipo vitoriano, Heurtel es un jugador más asentado y maduro al que aún le falta algo de constancia en su rendimiento. Cualidades tiene para ser otro ejemplo de jugadores que aprovechan la Copa para revalorizarse e impulsar su carrera. Nocioni y Pleiss necesitan apoyo para elevar el nivel de su equipo, si Heurtel está por la labor el equipo vitoriano se tornará mucho más peligroso. El peso de la dirección en Unicaja recaerá en un Jayson Granger que ha justificado de sobra su fichaje por el equipo andaluz. El base uruguayo tiene personalidad y carácter de sobra aunque tiene esa sombra de ser el base con peor porcentaje de tres puntos entre los presentes, algo que le puede penalizar en los momentos decisivos de los partidos donde hacer bandejas es muy complicado. (No creo que tenga lectores en Siena pero no les hará mucha gracia este último párrafo).

También en Zaragoza saben lo que es ganar la Copa del Rey, y sí, eran otros tiempos, pero la historia que está construyendo este Cai es igual de meritoria por el camino que ha tenido que recorrer para llegar a su momento actual. Pedro Llompart ha sabido aprovechar la marcha de Van Roosom para consolidar su posición en el equipo y mejorar su rendimiento respecto a la temporada pasada. Llompart siempre ha rendido mejor cuando se ha sentido titular y ha llevado peor las dinámicas de “compartir minutos”.

La pareja Bellas-Oliver es una de las claves del rendimiento de Herbalife. Se ha dado por seguro que a Pedro Martínez le tocó el rival que menos le apetecía pero no tengo tan claro que Pablo Laso no pensara lo mismo. El equipo canario tiene la virtud de que siempre “hace partido” a sus rivales y tengo pocas dudas de que esta vez ocurrirá lo mismo. Tanto Tomás Bellas como Albert Oliver garantizan buena toma de decisiones, atrevimiento en los minutos finales y una solidez (no llegan a las 4 pérdidas por partido entre los dos) de la que pueden presumir pocos equipos.

El base titular de Iberostar Tenerife es un claro ejemplo de lo que ha significado este equipo y de la capacidad que ha tenido su entrenador, Alejandro Martínez para convencer a buenos jugadores, como Ricardo Úriz, de que aún no habían alcanzado el máximo nivel en su juego. No voy a mentir, nunca pensé que Úriz pudiera ser el base-referente de un equipo que jugara la Copa del Rey pero nadie alcanza este objetivo por casualidad. No es el mejor base de la Copa pero su temporada probablemente sea la de más mérito, quién sabe si su historia también tendrá otra página brillante en Málaga.