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Archivo de la categoría ‘Dwight Howard’

Un engaño

Lunes, 29 Abril 2013

Alguien ha comentado o escrito que los Lakers quieren construir su futuro en torno a Dwight Howard, que será la piedra angular de una nueva etapa tras el liderazgo de Kobe Bryant. A día de hoy demasiada responsabilidad para un tipo que, con muchos compañeros lesionados,  se autoexpulsa en el último partido de la temporada y no tiene muy claro si quiere prorrogar su compromiso con la franquicia. Howard es un jugador con unas excelentes condiciones cuyo sentido de la responsabilidad le impide liderar ningún proyecto porque carece de la cualidad más importante para desarrollar con éxito cualquier profesión, la pasión.

He conocido a bastantes jugadores que se dedicaban al baloncesto porque pensaban que era lo mejor que podían hacer. Al final, más temprano que tarde su falta de interés por el juego o mejor dicho, por la competición, les ha impedido progresar y han alcanzado su plenitud demasiado pronto. Es lógico, la competencia es brutal y la profesión es tan bonita que hay mucha gente que se deja la piel por agarrarse a cualquier oportunidad que se les ofrece, muchos de ellos dejarán su vida deportiva sin ganarse ningún Titular pero tendrán la conciencia tranquila de que no abandonaron voluntariamente ningún partido y que jugaron cada minuto respetando los principios de responsabilidad que deben primar en cualquier deporte colectivo.

De momento, Howard no puede ser considerado de otra manera que un engaño. En este mismo espacio, he defendido sus extraordinarias condiciones, incluso sería muy debatible la manera en que los Lakers han encajado en su Sistema de Juego las posibilidades que ofrece disponer de un jugador como él. La realidad es que es triste que un tipo con tanto por ofrecer transmita tanta apatía y desinterés por superarse.

Hay algo muy positivo en Dwight Howard. Su ejemplo debe advertir a muchos otros jugadores que piensan que con tener grandes condiciones ya está todo el trabajo hecho. En la mayoría de los casos será suficiente para obtener grandes contratos pero los verdaderamente grandes han sido aquellos a los que nunca se les ha cuestionado el dinero que ingresan.

Es cierto, el año de los Lakers ha sido tan desastroso que no deben perder un minuto en pensar cómo reconstruirse para rendir de acuerdo a las expectativas que genera su historia. Es lógico que para ello puedan pensar en recurrir a aquellos recursos que tengan más a mano, quién sabe, quizás no todo esté perdido con Howard, aunque quizás merecería la pena explorar otras posibilidades, incluso alguna a la que le guste jugar a baloncesto.

Qué cosas

Viernes, 16 Marzo 2012

Sigo con atención los últimos días previos al cierre de traspasos en la NBA. No sé muy bien por qué, porque no me gusta desviarme mucho del juego en sí pero es interesante observar la ingeniería financiera y deportiva que aplican las franquicias americanas para mejorar sus plantillas a corto plazo o dejarse espacio salarial para acometer una reestructuración futura.

Probablemente uno de los traspasos menos influyentes deportivamente es el que más me ha llamado la atención. Derek Fisher deja los Lakers y marcha a Houston a cambio de Jordan Hill. Que Fisher ya no es un base de un equipo que opte al título es tan evidente como el mal cuerpo que te deja la noticia de su marcha. Uno intenta creer que hay jugadores que se merecen algo más que un traspaso en la hora previa al cierre de mercado porque quiere pensar que las grandes franquicias se construyen también de héroes y símbolos más anónimos, Fisher desgraciadamente no es considerado así para los Lakers que le ven como un base en retirada con una opción de continuar jugando demasiado cara. Por cierto, si Bryant tiene tanto poder como dicen en los Lakers, mal le deja esta salida de Fisher y si se ha hecho sin su consentimiento, una herida en el corazón de Kobe que veremos en el futuro que consecuencias tiene. Mientras tanto que nadie olvide que algún anillo de los que luce Bryant se logró gracias en parte a algún tiro ganador del bueno de Derek.

La NBA es una competición extraordinaria con una jerarquización excesiva de los jugadores. El polo opuesto a Fisher lo representa Dwight Howard, el descomunal pívot de Orlando Magic. El culebrón de su posible salida de la franquicia de Florida ha sido el mayor aliciente de los últimos días. Howard es una de las imágenes de la Liga, un tipo simpático que siempre deja alguna perlita en sus comparecencias públicas y que aún tiene mucho margen para ir conociendo algún secreto del juego además de sus descomunales mates y tapones. La desesperación de Orlando por mantenerle ha dado pie a rumores de que le ofrecían la posibilidad a Howard de elegir la estructura deportiva del equipo. Entiendo que la noticia sería una broma que ridiculizaba la obsesión de Orlando por retener a su estrella porque imaginarse los criterios que podía utilizar un jugador como Howard para elegir un entrenador sólo puede provocar carcajadas.

Broma o no, esta es la NBA de ahora, espectacular y con una gran colección de muy buenos jugadores (el equipo de Londres será el mejor presentado por USA desde el Dream Team) pero con demasiadas cosas rodeándoles que les apartan de conocer y respetar el juego. Y no lo dice ningún experto en la Liga pero habiéndose iniciado en la NBA en los tiempos de Magic Johnson, Larry Bird, Kevin Mchale o James Worthy (qué buenos eran también los dos últimos) determinadas cosas no pueden provocar más que rechazo.

¿Vientos de cambio en L.A.?

Martes, 6 Diciembre 2011

Si nos guiamos por aquello de “Cuando el río suena agua lleva”, parece que se avecina una pequeña revolución en Los Angeles Lakers. Las sensaciones dejadas en su serie contra los Mavericks apuntaban un equipo con demasiado plomo en las piernas y muchos anillos en los dedos como para pensar que con  la actual configuración de la plantilla pudieran luchar contra el emergente poderío sobre todo representado en las franquicias del Este.

Si hablamos de los Lakers es inevitable analizar en que situación puede quedar Pau Gasol. Su salida del equipo californiano está muy relacionada con los objetivos a los que apunten sus dirigentes. Si los tiros apuntan a “caza mayor” como Chris Paul o Dwigth Howard las opciones de que Gasol permanezca en California se me antojan escasas.

Es cierto que Bynum también puede ser un jugador apetecible por su extraordinario potencial pero su historial de lesiones le pueden hacer menos apetecible ante un jugador más veterano pero que ofrece más garantía de rendimiento como Pau Gasol. Lo cierto es que por mucho que busquemos aspectos positivos de algún traspaso para el jugador español, cuesta pensar en algún cambio que beneficie las aspiraciones deportivas y la motivación de un jugador fundamental para los éxitos más recientes de los Lakers. Los hipotéticos destinos de Pau en el año previo al único gran objetivo que le queda por conseguir en su carrera, el oro en los Juegos Olímpicos, no parecen excesivamente atractivos. Orlando Magic está lejos del nivel de Miami, Boston o Chicago (en espera de qué hace Nueva York) y New Orleans tendría problemas para ser un equipo de Play Off en el Oeste.

Base, pívot, ¿los dos? Un base y un pívot encabezan las opciones de reconstrucción de los Lakers. No es casualidad si atendemos a que la franquicia californiana lleva mucho tiempo sin contar con un base All Star, confiando en que las bondades del “Kobesistema” camuflaran cualquier deficiencia. Chris Paul es uno de los mejores bases de la Liga y su juventud garantiza estabilidad de rendimiento en el puesto durante años pero en mi opinión si los Lakers sólo pudieran ”poner todos los huevos en una cesta” deberían apostar por Howard, un pívot absolutamente dominador en ambos lados del campo. Historicamente, las grandes dinastías de los Lakers se han producido con los mejores pívots del momento y el pívot del momento es sin duda Howard.

La opción de que llegaran Howard y Paul garantiza que del último quinteto titular de los Lakers sólo quedaría Kobe Bryant, una revolución en toda regla. Sentimentalismos aparte y con los cuatro últimos partidos contra Dallas Mavericks en la retina cambiar (siempre hipoteticamente) a Bynum,  Gasol y Artest (o como quiera que se llame ahora) por Paul y Howard sería una buena operación para los Lakers, otra cosa es que también tuvieran que desprenderse de Odom, ahí empezarían las dudas…

¿Quién quiere la última?

Lunes, 8 Junio 2009

En esta dualidad informativa en la que estamos metidos estos días entre la NBA y la ACB, ayer asistimos a dos desenlaces de partidos muy similares.

En nuestra competición Unicaja estuvo a punto de dar una gran sorpresa en el Palau y alterar la final más previsible de los últimos años. Solo las malas decisiones en los últimos ataques han privado al equipo de Aíto de conquistar la Copa del Rey y acceder a la final de la ACB. El último ataque es digno de análisis. Cabezas, nuevamente el mejor de los suyos, consigue superar a su defensor y poder lanzar un tiro a cuatro metros, quizás pensando que dejaba tiempo de reacción para el Barcelona, decide pasar a N´Dong que evita  un tiro corto al que nunca hubiera renunciado si fuera el primer tiro del partido. Por último, Cook, aún con cara de sorpresa por que le llegara el balón, lanza a la desesperada sin éxito.

No me parece casualidad este final de partido de Unicaja. El equipo andaluz es un conjunto de buenos jugadores, de muy buenos en algún caso, pero que no tiene esa estrella capaz de asumir la responsabilidad en los momentos calientes del partido. Unicaja ha perdido la opción de un título pero tiene una pista clara de lo que le falta para alcanzar a los mejores, ese jugador de referencia, sobre todo exterior capaz de fabricarse con solvencia sus opciones de anotación.

Algo parecido se puede aplicar a Orlando Magic. Asumiendo que Howard no es un jugador muy fiable en los últimos instantes, Van Gundy tiene un abanico grande de jugadores para apostar la suerte de un partido. Todos son buenos o muy buenos, pero no estrellas rutilantes. En cualquier caso el partido deja noticias positivas para Orlando. Su entrenador ha movido piezas y no se ha instalado en la resignación para encarar la final contra los Lakers y, aunque es cierto que han perdido una oportunidad, parece bastante posible que la serie no se cierre en Florida. Buen partido de Gasol, inteligente en defensa y resolutivo en ataque, adaptándose permanentemente a las necesidades de un grupo que todavía necesita reconocerle con más frecuencia como una baza fundamental para su juego ofensivo.

El rival más débil

Viernes, 5 Junio 2009

Decía un entrenador con el que trabajé que el baloncesto tiene mucho que ver con buscar en cada momento las debilidades de la defensa de cada equipo y ajustar tus ataques para castigar el eslabón más frágil del oponente. Algo así como aquel concurso de televisión llamado “El rival más débil”.

Ago parecido han hecho los Lakers en el primer partido de la final. El partido no tenía buena pinta para los californianos en el primer cuarto, Orlando dominaba el ritmo del partido, Turkoglou castigaba sin parar a su defensor y Gasol no se encontraba cómodo en la pista. Howard no anotaba con fluidez pero no permitía canastas fáciles de sus defensores. En ese momento, Jackson dio entrada a Luke Walton,  un buen jugador de equipo que tampoco sería una estrella en Europa. Durante cinco ataques consecutivos, Jackson disfrazó al hijo del legendario Bill Walton de Kobe Bryant y le hizo la primera referencia ofensiva de su equipo. Buscó el rival más débil y le castigó en situaciones cercanas para poner a los Lakers con ventaja por primera vez en el partido mediado el segundo cuarto.

Lo que pasó después ya lo sabéis, exhibición de Bryant, buena aplicación defensiva de Gasol y bajada de brazos descomunal de Orlando dando demasiado pronto por perdido el partido. El baloncesto es un juego de detalles y de momentos y, aunque oiremos mucho tiempo hablar de la exhibición en este primer partido de Kobe Bryant, para mí el momento del partido fue cuando un secundario, Luke Walton, logró cambiar el rumbo de un partido con bastante mal aspecto para su equipo.

Howard y mucho más

Mircoles, 3 Junio 2009

Dwight Howard es el jugador que marca la actualidad en los días previos a la Final de la NBA. El poderoso pívot de Orlando acapara análisis y valoraciones sobre su influencia en el duelo contra los Lakers. Conviene que hagamos una mirada más serena sobre la verdadera capacidad de Howard, su influencia en el juego de los Magic y la posible estrategia que pueden emplear los Lakers para limitarle.

Orlando Magic es uno de los equipos más completos de la liga en ataque. Stan Van Gundy ha sabido crear una estructura de juego que penalice cualquier situación de ayuda sobre Howard rodeándole de jugadores amenazantes en el lanzamiento exterior. Los Lakers nunca se han caracterizado por una gran disciplina defensiva y tienen problemas en las rotaciones cuando utilizan defensas dobles en el poste bajo. Se antoja fundamental que Bynum y Gasol no permitan que Howard reciba cerca de la canasta, deben defender muy agresivos antes de que reciba el balón. Los Lakers no deberían olvidar que la mejor manera de limitar a un rival es atacándole. Gasol deberá ser una referencia constante en el juego de los californianos y debería obligar a Howard a jugar a cuatro metros del aro e intentar cobrarle faltas con el amplísimo primer paso del jugador español.

La presencia de Gasol y Bynum al mismo tiempo deberá ser una de las ecuaciones que resuelva Jackson. Si coinciden en pista, Bynum puede desgastarse con Howard y conceder las primeras faltas frente al pívot de Orlando, pero esta solución presenta el inconveniente de las dificultades de Gasol defendiendo a jugadores como Lewis, Turkoglou o Pietrus. Estos tres jugadores son una de las claves del éxito de los Magic. Son jugadores totales, versátiles, capaces de subir el balón, lanzar de tres puntos y anotar cerca del aro. Jugadores que escenifican hacia donde camina el baloncesto moderno, un base, un pívot y tres jugadores versátiles y complementarios. Sin ellos, Howard no gozaría de tantos espacios y sin Howard, sería difícil que los tres coincidieran tantos minutos en pista.