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“Bestias”

Lunes, 1 Septiembre 2014

Vengo meditando desde hace varios días (y mencionándolo en algunos escritos) sobre si este Campeonato del Mundo significará una reivindicación del papel de los pívots o por lo menos si el hecho tan consolidado de jugar con un sólo hombre que ocupe situaciones cercanas al aro, pueda relativizarse y se abandone esa rigidez impuesta desde hace unos años (Efecto Garbajosa diría yo) de que es más conveniente que el “cuatro” sea, por norma, capaz de anotar desde el exterior.

Y claro que está bien, o muy bien, contar con muchos jugadores capaces de anotar desde larga distancia pero tengo la sensación de que muchos pívots se han perdido por el camino por su forzada reconversión o por la incapacidad de hacerles coincidir en la pista con jugadores de similares características.

La versión de Estados Unidos que está disputando este Mundial ejemplifica la capacidad de un cuerpo técnico para adaptarse a los jugadores de los que dispone. Sin duda, no es un grupo tan deslumbrante como la de los Juegos Olímpicos de Londres y será muy difícil que reúna tanto talento junto sobre la pista. Con total seguridad tendrá partidos más duros y es posible incluso que conozca la derrota, pero este equipo de Estados Unidos muestra un equilibrio en el juego mucho mayor que el precedente porque otorga mucha más importancia a sus jugadores interiores y no los utiliza como meros “bloqueadores”. La pareja Faried-Davis no tiene tanto glamour como otras pero es excepcional desde el punto de vista atlético. La intensidad que aportan en el juego es sostenible durante varios minutos pero muy difícil de igualar de manera constante.

El Mundial que está en fase más que preliminar (esto comienza en octavos) ofrece tres tríos de pívots realmente llamativos. En Estados Unidos, a los mencionados Faried y Davis se les une Cousins (debilidad personal), menos físico que sus compañeros pero también muy resolutivo en situaciones cercanas al aro y al que da la sensación de que Mike Kryzewski está sabiendo entender para conseguir que muestre una versión comprometida con el colectivo.

En Brasil, Nené, Splitter y Varejao son tres pívots NBA con buena capacidad defensiva. De los tres, Nené es el que tiene más recursos pero también el que lidia más veces con el error y la mala toma de decisiones. Sobre ellos y la brillante dirección de Marcelinho se asientan las opciones de un Brasil que quizás adolece de un anotador constante en el juego exterior para considerarles como aspirantes a todo.

Pero sin duda el mejor trío interior es el de España. Los hermanos Gasol superan a todos sus rivales por su conocimiento del juego y su capacidad de pase e Ibaka está en un momento de confianza espléndido y se muestra mucho más adaptado a la selección que en otros eventos. España ha tenido hasta el momento dos partidos muy plácidos que han apuntado algunos detalles que veremos si se confirman en el resto del campeonato. Muy positiva la intención de jugar con mucho más ritmo y aprovechar la superioridad en el rebote para generar canastas fáciles así como la hiperactividad y el buen momento de Rudy Fernández. Orenga parece haberse decidido por Ricky Rubio como su base de referencia y utilizar a Sergio Rodríguez en un papel muy similar al que tiene en el Real Madrid. En este contexto, Calderón parece un poco desubicado en fondo y forma (su lenguaje corporal es el de un jugador que no parece cómodo). El campeonato es largo y seguro que el base extremeño tiene opciones de cambiar esa dinámica.

Los descartes de USA

Martes, 5 Agosto 2014

John Wall, Bradley Beal y Paul Millsap han sido los tres últimos descartes de la selección de Estados Unidos que está preparando el Campeonato del Mundo que comenzará a finales del mes de agosto. Después de esta decisión y de la tremenda y gravísima lesión de Paul George, son 16 los jugadores que forman parte de la convocatoria de un equipo que, como siempre, tendrá muchísimos puntos de interés y que mantiene en el fondo de la elección de jugadores un máximo respeto por el evento y por los rivales que podrá encontrarse en el camino.

Cantidad y calidad en los bases. Sin duda, estamos ante el puesto de más talento de todo el equipo. El descarte de un gran jugador como Wall es comprensible porque el base de los Wizards no es una amenaza en el lanzamiento exterior. Kryzewski es muy consciente que el plan contra los americanos pasará por defensas cerradas que dejen el desenlace de los partidos (en muchos casos la diferencia de la derrota) en el mayor o menor acierto de Estados Unidos desde más allá de la línea de tres puntos. Derrick Rose y Stephen Curry parecen seguros en el puesto y quizás Irving parta con ventaja sobre Lillard. Por estructura, parecería claro el descarte de otro base, pero será bastante habitual que Estados Unidos juegue con dos pequeños de manera simultánea.

Korver como síntoma. La presencia de Kyle Korver se debe interpretar como otro aspecto que denota la obsesión de Coach K de contar con muchos tiradores en el equipo. Personalmente creo que Korver y Hayward, aún siendo buenos jugadores (obviedad) no pintan mucho en la selección. Klay Thompson también es un gran tirador y es más completo y versátil que ellos. Tampoco tengo claro el papel que podría desempeñar Demar De Rozan. Quizás podría ayudar ante exteriores más físicos aunque a día de hoy me cuesta pensar que no sea uno de los descartes.

Salvar al soldado Cousins. Asumiendo que Kevin Durant jugará muchos (o todos) los minutos en la posición de “cuatro”, el espacio para los jugadores interiores se reduce bastante en número y en protagonismo si atendemos a la propuesta de juego que ha desarrollado Estados Unidos en las últimas competiciones. Anthony Davis es fijo y la incorporación a última hora de Mason Plumlee, jugador de confianza de Kryzewski parece otorgarle muchas opciones de formar parte de la lista definitiva. Este hecho pone en peligro la presencia del jugador interior de más calidad de toda la lista, Demarcus Cousins. Personalmente significaría una decepción porque Cousins sabe jugar de espaldas, generarse sus canastas y producir espacios para los jugadores exteriores. Eso sí, si la idea únicamente es tener un jugador para poner bloqueos y finalizar las ventajas creadas por los exteriores, Drummond y Plumlee pueden valer como especialistas teniendo en cuenta que en defensa son algo más productivos que Cousins. Completa el juego interior otro jugador que, en mi opinión debe ser fijo como Faried. El jugador de los Nuggets aportará actividad, capacidad para correr el campo y una buena dosis de defensa y rebotes. El juego interior de España condicionará seguramente la decisión definitiva de Kryzewski.

Estaremos atentos a los próximos movimientos en forma de descartes de Estados Unidos. Seguramente no acertaré, pero descartaría a Korver, Hayward, Drummond y uno entre De Rozan y Parsons. Muchos bases en el equipo pero son todos tan buenos..¿ o no lleva España cuatro bases por lo mismo?. En cualquier caso, la selección americana no es la mejor que pueden presentar pero es un equipo tremendo, liderados por el mejor anotador del planeta, Kevin Durant. Máximos favoritos, conviene pensarlo y también decirlo. Desde esa posición España tendrá muchas más opciones.

Lo que no me perdería de un España-USA, incluso amistoso.

Martes, 24 Julio 2012

Hay en la víspera del partido de esta noche frente a Estados Unidos una sensación especial que evita calificar únicamente el duelo como “amistoso”. En realidad, el resultado de esta noche tiene nula trascendencia y aunque se presente (peligrosamente) este encuentro como un anticipo de la Final Olímpica es cierto que estamos ante las dos mejores selecciones del mundo por lo que cualquier enfrentamiento entre ellas siempre tiene uno o muchos elementos adicionales de interés.

Calderón y los bases USA. Los dos últimos partidos del base extremeño nos han reconciliado con su mejor versión. Aceptamos que debe estar lejos de ser la primera referencia ofensiva del equipo pero no debe olvidar jugar con agresividad para evitar que se focalice en exceso la atención defensiva de nuestros rivales sobre el juego interior. Enfrente Chris Paul y Deron Williams, dos excelentes jugadores que, rodeados de Bryant, James o Durant adoptan un rol muy diferente al que desarrollan en la NBA.

Lebron, ese gran desconocido. A veces cuando leo y escucho sobre Lebron James pienso sobre cómo el envoltorio no deja ver el regalo. James es altivo y convirtió su cambio de equipo en un momento televisivo lamentable pero es un jugador extraordinario del que se pondera poco su capacidad para influir en muchas facetas del juego. Su versatilidad defensiva encaja a la perfección en los constantes cambios de asignación que ordena el seleccionador norteamericano. Por eso, le veremos defendiendo a Pau Gasol y a Juan Carlos Navarro y en ataque proporcionará numerosos tiros abiertos a sus compañeros (¿alguien ha comentado quien dio el pase previo de la mayoría de los triples de Durant frente a Argentina?).

El factor mental. Todo el mundo juega contra Estados Unidos sabiendo que cada pérdida de balón será enormemente penalizada. Este hecho condiciona el ataque de la mayoría de los equipos que se “protegen” abusando del dribling y cuidando poco los detalles en el trabajo previo a recibir el balón. Es la hora de ser valientes,  de usar el dribling sólo para generar ventajas  y de tener paciencia porque a Estados Unidos le cuesta mantener la concentración mucho tiempo seguido.

Gasol y Gasol. No me refiero en este caso a los dos hermanos Gasol, entre otras cosas porque Marc parece que no será de la partida sino a cómo condiciona el partido la presencia de Pau Gasol en ataque y en defensa. El entrenador de Estados Unidos, Mike Krzyzewski pensará en soluciones de ayudas colectivas para defender el juego del internacional español cerca del aro mientras que Sergio Scariolo acudirá a defensas zonales para evitar que el pívot de los Lakers tenga que defender a James o Anthony demasiado lejos del aro. La estructura del equipo estadounidense hace que Gasol sea un factor aún más decisivo.

Los “inesperados“.  Estos partidos suelen deparar apariciones estelares de algunos jugadores que no aparecen en el cartel de promoción del encuentro. En España apuesto por LLull y Felipe Reyes como jugadores cuyas características encajan con lo que se requiere para jugar contra Estados Unidos, pasión, versatilidad defensiva y mucha decisión ofensiva. En Estados Unidos habrá que ver qué tal día tiene el irregular Westbrook, no soy un apasionado de este jugador pero no le niego su variedad ofensiva apoyada en sus prodigiosas piernas.

Kevin Durant, por supuesto: Un manual de gestos técnicos brillantes por la pista. La distancia de triples FIBA y la altura desde la que lanza le hacen prácticamente imparable. Nosotros tenemos que disfrutarle, los jugadores españoles pensar que va a hacer puntos seguro pero que es el defensor más vulnerable de Estados Unidos.

Sobre España, giras y demás

Martes, 10 Julio 2012

Comienza la serie de partidos de España preparatorios para los Juegos Olímpicos con un cierto aire de rutina. Empiezan estas Giras a tener ciertas similitudes con el Tour de Francia dónde uno dosifica sus apariciones frente al televisor esperando sólo lo mejor en momentos señalados.

El grupo está más que hecho,  lleva mucho tiempo jugando junto y no se percibe un cambio de rol destacable respecto al Campeonato de Europa salvo que las lesione de Rudy Fernández y Juan Carlos Navarro perduren. Sólo la vuelta de Sergio Rodríguez al equipo nacional y sus primeras sensaciones en estos partidos añaden algo de picante a la preparación. Sergio completará la sobriedad de Calderón y la exhuberancia física de Sada dotando de un punto de improvisación y genialidad a un equipo poderoso en media pista que no debe olvidar que su mejor versión se ha visto cuando su despliegue defensivo ha propiciado muchas canastas fáciles. Ahí está el reto de Scariolo, conjugar la necesidad de alimentar al iniguable juego interior de España con desarrollar situaciones que permitan descolgarse en el juego a toda pista a los desatados Llull, Rodríguez, Navarro y Rudy (cuando vuelvan). El primer partido de preparación dejó detalles interesantes en este sentido como un Sergi LLull algo más contenido y metiendo más balones interiores que en toda la temporada en el Real Madrid.

USA y los demás... Que el partido de la Final Olímpica de Pekín es una referencia de nuestro baloncesto nadie lo pone en duda, de ahí a convertir ese encuentro en dogma absoluto y reducir el baloncesto mundial a dos equipos media un abismo. La ilusión de medirse a Estados Unidos no debe hacernos olvidar el potencial de otras selecciones, lo difícil que es mantenerse permanentemente en la élite y por qué no decirlo alguna duda sobre si los referentes de esta selección llegarán en plenitud de condiciones a la cita olímpica. Tal y como está la cosa de desatada sonará a sacrilegio lo que voy a afirmar pero creo que mejor le irá a España si piensa que está más cerca de perder contra Rusia, Lituania, Argentina o Francia que de ganar a Estados Unidos.

Es tanto el recuerdo que hay de la pasada final de Pekín que hay una excesiva tendencia a plantear los Juegos Olímpicos en un paseo hasta la Final contra Estados Unidos. Aquel fue un partido excepcional extremadamente difícil de repetir y en que se tuvieron opciones porque España explotó todas las ventajas de jugar sin nada que perder y Estados Unidos jugó con demasiada altanería en defensa para la magnitud del rival. Vender otra cosa es un error. La madurez de este equipo hace pensar que se mantendrán ajenos a esta euforia externa, de lo contrario, seguramente jugaremos contra Estados Unidos, pero a lo mejor no en la Final…

España-USA. Los micros y la depresión de Rudy

Lunes, 23 Agosto 2010

Magnífico final de preparación para España de cara al Mundial de Turquía. Dejando a un lado los evidentes beneficios de los partidos preparatorios desde el punto de vista físico y táctico, el encuentro  contra Estados Unidos ha resultado de más utilidad que el resto de partidos juntos.

Cuesta destacar alguno de los innumerables detalles que nos ofreció el partido entre los dos máximos candidatos al título en Turquía. Por un lado, deberíamos hablar del poderío atlético de los americanos que acusaron su escasa compenetración en determinados momentos del partido. Probablemente Estados Unidos vaya a llegar justito de partidos al Campeonato del Mundo y ese puede ser un detalle determinante que ni el excelso Kevin Durant podrá controlar. Estados Unidos carece de encanto, es la verdad, pero llega a Turquía con una dosis de humildad y realismo alejada de la prepotencia que les ha castigado tantas veces. Para nada es una selección inaccesible ni para España ni para otros equipos del Campeonato pero será difícil de vencer si consigue dar continuidad a su desbordante actividad defensiva. Además, en el banquillo cuenta con un técnico que es algo más que un director de egos y que tiene muy claro los roles que deben desempeñar sus jugadores.

La última jugada defensiva de los americanos no solo sorprendió a Scariolo y su cuerpo técnico que según recogieron los micros no estaban preparados para esa disposición defensiva sino también a los jugadores españoles que no supieron elegir buenas soluciones para el último tiro. Un detalle significativo que un equipo enormemente creativo como el español no supiera reaccionar y elaborar ninguna jugada que no esté previamente diseñada.

Sobre España, pendientes de la lesión de Calderon (se rumorea que le sustituiría Raúl López y entonces lo de elegir 15 y descartar ya sería de traca), habría que apuntar de nuevo las dificultades para poner en juego de manera más constante a nuestros hombres interiores y cierta sensación de que hay jugadores que tienen que ir creciendo para convertir el buen equipo visto en la Caja Mágica en el magnífico grupo que esperamos ver en Turquía. De entre ellos sigue echándose en falta la clase de un Rudy Fernández que no acaba de realizar un partido que nos haga recordar al magnífico jugador Pre-NBA que estábamos acostumbrados a disfrutar. El jugador balear sigue siendo importante pero está poco participativo y no participó en ningún momento de los mejores momentos de baloncesto del combinado nacional. Como es tan bueno, conviene esperarle, pero también exigirle.