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Lo que no debe tapar un tiro

Lunes, 14 Mayo 2012

 

La Euroliga 2012 pasará  a la historia por la remontada de Olympiacos culminada por el tiro de Printezis. El equipo griego ha conseguido un merecidísimo título con su plantilla más limitada de la última década. Salvo Spanoulis, cuesta encontrar un jugador del Olympiacos que tuviera un rol importante en cualquiera de los otros finalistas. Para ellos la gloria, para nosotros analizar qué nos ha dejado una Final Four con muchísimas más sombras que luces.

El nivel. Los partidos no han sido buenos, esa es la verdad. No soy de los que piensa que un partido es bueno o malo exclusivamente por los puntos que se anoten, pero en esta ocasión el nivel de anotación ha reflejado los malos partidos que han realizado los cuatro participantes. Ha ganado el equipo que ha logrado que sus rivales fallaran más y el que mejor mentalidad ha demotrado, quizás porque era el grupo del que menos se esperaba. El miedo a perder ha sido la sensación dominante en Estambul. La Euroliga es una competición fantástica pero también necesita de nuevos proyectos que alteren el orden establecido y que den que pensar a los cuatro o cinco equipos que siempre están presentes en estas citas. Indudablemente, si hablamos del juego,  un paso atrás respecto a la Final Four de Barcelona.

El CSKA. Creo que no exagero si digo que el CSKA de Moscú ha hecho dos de sus peores partidos de esta Euroliga en la Final Four. Su entrenador, Kazlauskas se llevará todos los palos, porque el circo está montado así, pero llama la atención el bloqueo y la suficiencia con la que se han manejado sus jugadores. La condición de favoritos les ha pesado en las piernas y sobre todo en la cabeza y su juego dinámico y con excelente circulación de balón ha dejado paso a las dudas, los botes de más y a la mala selección de tiro. Teodosic es muy bueno, que duda cabe, pero aún debe caminar para subir al escalón de los Diamantidis, Papaloukas (el de hace unos años) y McCalebb.

El Barça y su método. El nivel de juego del Barcelona Regal ha sido una enorme decepción. Su momento de forma y su habitual solidez en estos partidos aventuraban algo muy distinto a lo que ofreció en su semifinal frente a Olympiacos. El Barcelona un equipo extraordinario, con una capacidad defensiva brutal y con una disciplina ofensiva llevada al máximo que, sin embargo, adolece de un punto de genialidad, de gente capaz de alterar el guión y distribuir la atención ofensiva que acaparan Navarro y Lorbek. En este sentido, los sustitutos de Lakovic, Grimau y Morris no han mejorado lo que aportaban estos singulares jugadores desde el banquillo. Creus se ha ganado mucho margen, pero este verano tendrá nuevos retos que afrontar, se precisan jugones que descarguen a Navarro y un jugador interior capaz de generarse sus tiros como ahora hace Lorbek.

¿Fin de ciclo en Panathinaikos? Viene anunciándose desde hace meses que este era el último proyecto ganador de Panathinaikos ya que reducirá enormemente su presupuesto. El ejemplo de sus vecinos no debe descartarlos en absoluto pero da la sensación de que Obradovic buscará nuevos retos la temporada que viene. El equipo al que vaya se convertirá desde el principio en candidato al título. Por el momento, en la derrota, sólo cabe ponderar su excepcional trayectoria en un club, indudable referencia del baloncesto continental.

Ivkovic. Para terminar, una mención especial al entrenador del campeón, Dusan Ivkovic. Ha ganado de la única forma que podía ganar, limitando el talento de los rivales y con una extraordinaria disciplina táctica de sus jugadores. La valentía que le ha faltado a su propuesta de juego le ha sobrado manejando los recursos de los que dispone.

La Final Four en claves

Jueves, 10 Mayo 2012

El partido: Respetando el Olympiacos-Barcelona Regal, la semifinal que enfrentará a Panathinaikos y CSKA de Moscú tiene el aroma de un partido ya clásico por la rivalidad de los dos equipos en la última década y por la curiosidad que produce ver que recursos utilizará Obradovic para compensar el teórico favoritismo de la súper plantilla rusa. Hay partidos para ver y otros para ver y grabar, creo que éste es uno de ellos.

El Barça. Nadie podrá acusar a Xavi Pascual y su equipo de haber hecho una mala preparación. LLegan en el mejor momento del año y al habitual talento de Navarro y Lorbek suma la capacidad competitiva de Mickeal y Eidson o el poderío físico de Vázquez, N´Dong y Perovic. Puede haber alguien tan favorito como ellos, pero no más, se lo han ganado.

Los bases. Su rendimiento suele ser decisivo en estos partidos pero hay que poner esta reflexión en cuarentena. Panathinaikos y CSKA crecen cuando Diamantidis y Teodosic están muy acertados pero el Barcelona es un equipo poco dependiente del rendimiento de Marcelinho y Sada. De hecho los bases del equipo catalán no acaban de redondear una buena temporada. Veremos si en Estambul el equipo necesita más de ellos.

Olympiacos, un escalón por debajo. Siempre hay que respetar a un campeón de Europa, pero sería una  gran sorpresa que el conjunto entrenado por Ivkovic obtuviera el título. En cualquier caso, su temporada es muy positiva, en noviembre parecía un equipo sin alma, debilitado y con un entrenador pasado de rosca, mañana jugará por acceder a la Final de la Competición, las cosas del deporte. Aún así si simplificamos la comparación con sus rivales en términos como talento y capacidad atlética, está  por debajo de ellos.

CSKA. Probablemente los momentos de juego más brillantes en la competición los ha ofrecido el equipo ruso. Tiene de todo, buenos pasadores, muchos tiradores y referencias dominantes en el juego interior. La Final Four pone a prueba su alma y su capacidad competitiva, por ahí es por dónde se pueden agarrar al partido el Panathinaikos y el Barça en una hipotética final. Hubo algún detalle en la serie contra Gescrap Bizkaia que me dejó alguna duda sobre el empaque de este equipo cuando no todo va rodado.

¿Y el relevo? Analizando los nombres que serán protagonistas en Estambul te das cuenta de que estamos ante una generación magnífica de jugadores a los que está costando encontrar relevos. Salvo el ruso Shved y la mayor juventud de Teodosic, los Navarro, Spanoulis, Siskauskas, Diamantidis, Jasikevicius y compañía siguen siendo los jugadores-referencia de sus equipos. Jugadores veteranos pero de un nivel máximo que les ha permitido ser competitivos durante mucho tiempo y obligar a sus equipos a rodearles de jugadores que les permitieran llegar a esta cita. No es que los que vienen sean malos, es que ellos son absolutamente extraordinarios, merece la pena disfrutarlos una vez más.