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Archivo de la categoría ‘Final Four Euroliga 14’

Blatt y el miedo

Lunes, 19 Mayo 2014

La Final Four de la Euroliga ha consolidado el camino que abrió Olympiacos un par de años atrás, relativizando calidad y tamaño y poniendo en valor el aspecto más decisivo del deporte, la mentalidad. Maccabi es un justo campeón porque jugó con más pasión y menos tensión que ningún otro equipo. El Real Madrid compitió con un exceso de responsabilidad, presos de ese favoritismo bien merecido y de esa sensación de que este título es muy necesario para culminar su obra.

Muchos detalles del juego nos ayudan a pensar que el equipo blanco estaba algo atenazado, el exceso de lanzamientos exteriores , las piernas pesadas para subir el ritmo de juego y las dudas de determinados jugadores en los momentos decisivos (esas fintas de tiro síntoma de miedo más que de recurso táctico). Pero ni siquiera la escasa fluidez ofensiva de los de Pablo Laso fue el factor diferencial del encuentro sino el manejo de determinados aspectos emocionales y tácticos en los que el conjunto de David Blatt ha marcado la diferencia.

- El uso de las faltas. Maccabi repitió el mismo patrón durante todos los cuartos. Máxima presión a balón asumiendo entrar rápidamente en “Bonus” para evitar que el Real Madrid encontrara camino directo al aro en los primeros minutos de cada cuarto. Este hecho ha incomodado a los madrileños que nunca han encontrado continuidad en su juego.

- Alternativas defensivas. El Real Madrid ha pensado más de la cuenta. En vez de asumir con naturalidad la propuesta defensiva de David Blatt, el equipo se ha tomado más tiempo del necesario en averiguar contra qué estaba atacando en vez de jugar con naturalidad y verticalidad. Se echaron en falta situaciones de juego en llegada o transición de un equipo acostumbrado a desmontar con su agresividad cualquier propuesta defensiva.

- Blandos. El ciclo de Pablo Laso tiene su punto menos brillante en esa sensación de debilidad defensiva que transmite el equipo por momentos. El salto de calidad de esta temporada venía determinado por la mejora en actividad e intensidad del grupo. Esta final ha sido un gran paso atrás en ese sentido, especialmente en los momentos decisivos del encuentro donde Maccabi anotó bandejas o lanzamientos excesivamente cómodos. La diferencia de rendimiento defensivo en la prórroga ha sido alarmante. Mientras Maccabi como mucho concedió tiros libres, el Real Madrid mostró dudas en la defensa de los bloqueos centrales y permitía demasiadas segundas opciones de lanzamiento.

-Roles. Salen reforzados de esta final en mi opinión dos jugadores del equipo blanco. Sergio Rodríguez exhibió una personalidad tremenda, parecía ser el único que no le quemaba el balón en los minutos decisivos. Por momentos, el encuentro me ha recordado a la semifinal que disputó España contra Francia en el último Europeo donde sólo el canario parecía dispuesto a dar un paso adelante. Dicho esto, no es buena cosa para el Real Madrid que el “Chacho” sea el máximo anotador del equipo de manera regular. Su aportación debe ir mucho más allá de este hecho  y cuando esto sucede de manera continua es un síntoma de que algo está fallando en el equilibrio del grupo. También considero muy positivo el partido de Bourousis, quizás infrautilizado durante muchos minutos. El griego aporta personalidad y carácter, sus minutos de descanso fueron bien aprovechados por Maccabi.

- El campeón. Merecido reconocimiento para David Blatt, un técnico valiente que se maneja maravillosamente cuando sus equipos vienen de tapados. Los partidos del Top 16 contra el Real Madrid ya nos habían avisado que sabía perfectamente cómo buscar las cosquillas al equipo de Pablo Laso. La inercia positiva que arrastra su equipo desde hace varias semanas completó un plan táctico destinado a confundir el ataque del Real Madrid y a obligar a los jugadores exteriores blancos a ser muy consistentes en la defensa del uno contra uno. El plan salió bien durante casi todo el partido y de manera extraordinaria en el tiempo adicional.

Desastre en tres fases

Viernes, 16 Mayo 2014

No hay equipo que merezca más un reconocimiento tan unánime que el Real Madrid. Un equipo de época que está ante una oportunidad histórica de coronar su obra con el título más prestigioso. El equipo de Pablo Laso ha realizado una semifinal extraordinaria con un nivel de acierto tremendo y una actividad defensiva admirable. No recuerdo un equipo tan divertido de ver jugar y que haya ofrecido momentos tan continuados de buen baloncesto como estos chicos en los últimos tres años.

Dicho todo esto, la abultada victoria del Real Madrid  también debe explicarse desde el decepcionante rendimiento de un Barcelona, ajeno a la trascendencia del partido y que ha carecido del entusiasmo, emotividad y orgullo necesario para defender su prestigio delante de toda Europa. En absoluto sorprende la victoria del Real Madrid pero sí la triste actuación azulgrana, quizás en su peor actuación en varios años.

Dejar de pensar. El Barcelona no ha aprovechado la inercia positiva del comienzo del partido y ha reaccionado con poca energía a la entrada en campo de Sergio Rodríguez. Xavi Pascual apostó por Sada para defender al canario pero quizás persistió en su empeño demasiado tiempo. Los minutos suficientes para que los blancos se enchufaran y tuvieran la sensación de estar jugando demasiado cómodos. Cuesta encontrar explicación a este nivel tan bajo concentración del Barça.

Dejar de jugar. Desde el segundo cuarto,  el Barcelona no ha encontrado ningún plan al que agarrarse. La conexión Huertas-Tomic se ha visto limitada por la buena decisión de Laso de enturbiar al base brasileño con el disciplinado Darden. Aun así, poco que decir de estos dos jugadores, muy solos en su intento de agarrar a su equipo al partido. Superados por los blancos, los jugadores de Xavi Pascual se han dejado llevar y cada segundo del encuentro ha dejado en evidencia lo peor de cada jugador. Papanikolau y Nachbar han lucido su limitada capacidad competitiva, Tomic su indolencia defensiva, Abrines sus nervios y Pullen el peso de no anotar sus primeros lanzamientos. Hago un aparte con Lorbek, ex jugador diferencial y una rémora para el máximo nivel actualmente. Lo sabe muy bien el Real Madrid que ha encontrado, desde hace tiempo, en la pareja Mirotic-Reyes su máximo filón contra el Barça.

Dejar de luchar. Las semifinales de la Final Four han dejado dos ejemplos bien distintos de cómo afrontar un partido en desventaja. Maccabi ha superado a CSKA desde el corazón, la fe y una solidaridad admirable. El Barcelona se ha diluido demasiado pronto. Los jugadores, cansados de mirarse en busca de un líder, han arrojado la toalla a la vez que la pasión. En este contexto, el Real Madrid ha interpretado de manera perfecta la debilidad de su presa agarrados a la clarividencia del mejor de base de Europa, Sergio Rodríguez, por supuesto y a la disciplina con la que todos los jugadores representan su papel. Sí, así, es, la “anarquía” del Real Madrid sólo es posible por la solidaridad, el altruismo y la disciplina de todos sus jugadores.

El ciclo del Madrid, el momento del Barça

Jueves, 15 Mayo 2014

Después del exitazo de Valencia Basket, Real Madrid y Barcelona optan a que los equipos de la Liga Endesa monopolicen los títulos de clubes europeos.

El encuentro de la Final Four de Milan entre madrileños y catalanes tiene muchísimos atractivos, más allá de la trascendencia del choque. No sólo medirá en la competición de mayor prestigio las diferentes propuestas de ambos clubes sino que respaldará o llenará de incógnitas dos proyectos destinados a ganar pero con un grado de urgencia algo distinto. Es probable que el Real Madrid llegue algo más presionado a este partido. Su temporada es intachable y su juego ha calado de manera indudable en estos tres últimos años. Ha conseguido enganchar a una afición necesitada de estímulos y se ha ganado la admiración de muchos seguidores. Parece el momento perfecto para redondear el proyecto con la Euroliga  pero este hecho puede volverse en contra y generar cierta ansiedad en determinados momentos.

El Barcelona llega en un momento extraordinario, las piezas parecen por fin encajar y los jugadores incorporados el pasado verano tienen más definidos sus roles y las necesidades del colectivo. Sin duda, que representando al club que lo hacen, acudirán muy responsabilizados pero tengo la sensación de que el equipo dirigido por Xavi Pascual está aprovechando de manera positiva esa sensación general de que “ahora es el ciclo del Real Madrid” para encontrarse bastante cómodo cada vez que compite contra los blancos. Es cierto, la balanza en los últimos duelos es muy favorable al Real Madrid pero siempre, desde la pasada final de la Liga,  hasta la última Copa del Rey, los de Xavi Pascual han obligado al club madrileño a jugar al máximo y han cuestionado su triunfo hasta los últimos instantes. Los partidos han sido más parejos que las sensaciones previas que desprendían ambos conjuntos.

No es difícil por tanto imaginarse un partido apretado en el que nuevamente habrá que estar muy atentos a los mensajes que dirigen los entrenadores desde el banquillo. Laso deberá encontrar soluciones a la conexión Huertas-Tomic y Pascual deberá decidir si apuesta por Sada para limitar a Sergio Rodríguez o traslada las preocupaciones del canario a su parcela defensiva otorgando minutos a Jacob Pullen. Para el Real Madrid será importante controlar los primeros minutos de anotación de Tomic porque el croata se desengancha de los partidos si en los momentos iniciales no encuentra el aro con facilidad. Otro reto de los de Pablo Laso será limitar el verdadero termómetro del Barcelona, el triángulo Oleson-Papanikolau-Nachbar, tan buenos jugadores como irregulares, sobre todo en el caso de los dos últimos. Como aliciente, será muy interesante comprobar el protagonismo y atrevimiento con el que juega Abrines.

El Barcelona ha mostrado debilidad contra el Real Madrid en la posición de “Cuatro”. Seguro que Xavi Pascual ha pensado en eso. Su jugador más en forma en esta posición es Nachbar pero los momentos que ha jugado contra Felipe Reyes, han sido minutos muy favorables para los blancos por el dominio del rebote del capitán del Real Madrid. Soy de los que piensa que en este ciclo Barcelona-Real Madrid, el aire empezó a cambiar cuando se invirtió el jugador que dominaba en la pareja Lorbek-Mirotic. El jugador esloveno aún conserva mucho talento pero no es el jugador de hace tres temporadas cuando castigaba la inexperiencia de Mirotic jugando cerca de la canasta.

El partido tendrá momentos para dos figuras históricas de nuestro baloncesto. Juan Carlos Navarro no está haciendo una buena temporada pero suele “liarla” en estos eventos. Rudy Fernández vive una plenitud fantástica y es el jugador diferencial que se esperaba y que echó en falta el Real Madrid en la Final del año pasado. En definitiva, un partido impresionante, con tufillo a Final Anticipada, que no sólo dará acceso a un título sino que rodeará de brillo o dudas a dos equipos que han ofrecido duelos maravillosos en los últimos años.