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Los Warriors y el resto

Martes, 25 Octubre 2016

Más allá de algunas selecciones de Estados Unidos es difícil encontrar un quinteto con tanto talento ofensivo como el que presentarán los Golden State Warriors en la temporada 2016-2017. No tengo ninguna duda que los Warriors van a ofrecer innumerables noches mágicas y que Kevin Durant encaja perfectamente en el “alma” del equipo. Sin embargo, el camino hacia el  título no va a ser fácil, son el rival a batir y el mayor reto para cualquier equipo desde los Bulls de Michael Jordan.

La química y la mentalidad de los Warriors volverán a estar a prueba y deberán luchar contra esa sensación que dejaron el curso pasado que indica que se manejan mejor cuando no son señalados como los grandes favoritos que cuando soportan la presión de sentirse superiores. No hay escapatoria posible para los de Oakland, ningún equipo de la NBA tiene tantos puntos en sus manos pero hay varios con recursos suficientes para incomodar a los chicos de Steve Kerr. El último ejemplo reciente con similitudes a lo que pueden vivir los Spurs lo tuvimos cuando Lebron James decidió fichar por los Heat y unirse a Wade y Bosh. Fue necesario un paso atrás de Wade para que el equipo alcanzara los éxitos previstos. ¿Quién dará el paso atrás en los Warriors?. No sé si el paso atrás de Wade fue tan voluntario como él manifiesta o se lo indicaron sus piernas. Los compañeros de Durant están en los mejores años de su carrera de ahí el extraordinario potencial que se aventura al equipo y la necesidad de que no sólo exploren su talento para  beneficio propio sino también  compartiendo el balón.

Encabezan el grupo de “rebeldes” los actuales campeones, Cleveland Cavaliers. Lebron James es el jugador más completo del mundo pero la plantilla no es necesariamente mejor que la temporada pasada. Más cara, eso sí, pero con menos energía desde el banquillo y con la incógnita de lo que puedan aportar veteranos como Dunleavy y Andersen. Pesa sobre estos Cavaliers la duda de si volveremos a ver a un Kevin Love estelar o nos tendremos que conformar con esta última versión conocida disminuida, apocada y con poco peso en el juego ofensivo del equipo. Si no sale de este rol, quizás habría que valorar un traspaso. Los Cavaliers dominarán el Este, salvo sorpresa, aunque se encontrarán con mayor oposición en una conferencia claramente mejorada por los refuerzos de los Knicks y los Pacers y la solidez de Toronto Raptors. El mayor atractivo personal en el Este son los Boston Celtics, preparados para el siguiente nivel y un equipo ejemplar en cuanto al camino que se debe dar para afrontar una reconstrucción.

Tiempo tendremos de analizar con detalle la aportación de la amplia colonia española en la NBA. Me parece muy atractiva la unión Spurs-Pau Gasol, aunque desconfío (hereje de mí) bastante de las opciones de los tejanos esta temporada. Tengo mucha curiosidad por ver cómo se impone Sergio Rodríguez a la inercia negativa que generarán las cuantiosas derrotas que tendrá su equipo, los Sixers. Quizás no sea el mejor entorno para que el “Chacho” pueda ganarse continuidad en la Liga, aunque ahora es un jugador mucho más sólido que aquel que abandonó la NBA para triunfar en Europa. También me interesa ver si Abrines disfruta de minutos en los Thunder y si es capaz de huir de esa especialización como tirador a la que irremediablemente parece condenado. Por último, creo que este será el primero de muchos años en la liga de los hermanos Hernangómez, aunque confío mucho más en el impacto de Juancho Hernangómez que, con un poco de paciencia y mucho trabajo estoy convencido que será un jugador importante en la competición.

Por qué los Cavaliers

Lunes, 20 Junio 2016

Reconozco que no apostaba por el anillo de los Cavaliers. Ni la presencia de Lebron James, ni la recuperación de Kyrie Irving y Kevin Love respecto al antecedente del año pasado bastaban para pensar que los de Cleveland pudieran imponerse a la velocidad de balón de los Warriors. Se demuestra que este deporte es impredecible (y que no tengo ni idea…) además de que la temporada regular es únicamente un termómetro del potencial de las plantillas mientras que los Play Offs ponen a cada jugador y equipo en su verdadero nivel.

Concedo al título una importancia extraordinaria por la dureza mental que hay que demostrar para superar un tres-uno adverso ganando dos encuentros en Oakland y por derrotar a un equipo extraordinario que ha desarrollado el mejor baloncesto que se ha visto en muchos años. Los Cavaliers han afrontado tres partidos seguidos en los que perder significaba olvidarse del título pero lejos de jugar presionados han sido capaces de dar la vuelta a la situación y traspasar esa presión a unos Warriors, agarrotados, imprecisos y con dudas en la pista y en el banquillo.

La Dimensión de Lebron. El título eleva sin duda la perspectiva de la carrera de Lebron James. Cleveland es un buen equipo pero con muchas carencias, la presencia de James en cualquier equipo les hace candidatos al título pero estos Cavaliers, a priori, tienen menos recursos que los Warriors. Más allá de sus extraordinarios números, James ha guiado a su equipo negándose a admitir la derrota cuando parecía el destino más probable. El alero se ha vaciado al máximo y ha dominado física y mentalmente la serie. Todos los títulos tienen un valor tremendo pero hay un aroma muy distinto entre este campeonato que ha ganado Lebron con los Cavaliers y sus dos anillos en Miami. Para mí, Lebron James no alcanza el nivel de Jordan pero ya se le puede considerar uno de los más grandes.

Curry y el lenguaje. Curry no se ha sentido especialmente cómodo en la serie. Su lenguaje no verbal siempre ha transmitido tensión y nervios, algo que ha alimentado la esperanza de los Cavaliers. Estoy convencido de que esta final le ayudará en su carrera. Es el jugador más atractivo de la competición pero en esta final, probablemente porque no ha llegado en su mejor momento físico, le ha faltado un punto de agresividad para castigar la defensa con cambios de los Cavaliers atacando más el aro. Quién sabe si Curry, como su equipo, ha sido víctima de su propia retórica.

Los escuderos. Kyrie Irving ha sido un factor decisivo en la serie en ambos lados de la pista. No es fácil para un base jugar con Lebron James, que acapara el balón durante muchos momentos, pero Irving ha sabido ganarse y defender su espacio jugando con una personalidad tremenda. La madurez de Irving con 24 años es extraordinaria y su registro de habilidades ofensivas es muy amplio pero no por ello conviene despreciar su trabajo en defensa sobre Stephen Curry al que parece que fue cogiéndole el punto según avanzaba la Final.

Lue y Kerr. La principal cualidad que ha demostrado Lue ha sido su capacidad para ir aprendiendo de las lecciones que dejaba cada partido. Empezó la serie comedido pero acertó cuando dejó volar a su equipo y seleccionó mejor la rotación apostando por jugadores más competidores. Por ejemplo, Frye le podía ayudar abriendo el campo pero la final precisaba de tipos más duros como Jefferson. También demostró personalidad con el “asustado” Kevin Love con el que alternó palos (no jugó el último cuarto en varios partidos) con zanahoria (dándole responsabilidad en el partido decisivo premiando su esfuerzo defensivo y capturando rebotes). No me gustó cómo llegó Lue al equipo pero le reconozco mérito en esta victoria especialmente por sus ajustes en defensa. Steve Kerr ha sido fiel a su idea de utilizar a la mayoría de su plantilla pero en ocasiones ha dado la sensación de no tener claro qué buscaba con cada decisión. Los minutos en el séptimo partido de Varejao y Ezeli han dado ventaja a Cleveland. En dinámicas positivas, cualquier jugador tiene más fácil aportar, en los momentos de duda es más difícil que un jugador salga del banquillo y aporte. Ha sido una final de grandes competidores más que de grandes jugadores. Por eso el mejor de los Warriors ha sido Draymond Green y el rey ha sido Lebron James.

Una serie para la Historia

Martes, 31 Mayo 2016

Tres de los cinco mejores jugadores del mundo, acciones técnicas de primer nivel, alternativas, ritmo de juego y enormes demostraciones de competitividad y carácter. Todo eso y mucho más nos ha dejado la extraordinaria serie que han disputado los actuales campeones de la NBA, los Golden State Warriors y los Oklahoma City Thunder que ha terminado con el triunfo de los primeros en una página más de un libro que describirá su Leyenda.

Porque los Warriors van camino de ser un equipo legendario, no hay duda, y esta serie no hace más sino añadir un toque épico en esa trayectoria. Los Thunder perdonaron la vida a los campeones en los primeros encuentros. Incluso en la única victoria que sumaron los Warriors en los cuatro primeros partidos, los de Oklahoma dieron la sensación de ser superiores a sus rivales. Los Warriors parecían a la deriva e incapaces de igualar la energía de Westbrook, Durant y compañía que, lejos de especular, apostaron por golpear a los campeones obligándoles a jugar a un ritmo muy alto. Un equipo acostumbrado a “ser perseguido” se veía en la necesidad de “perseguir”.

Los Thunder perdieron la oportunidad de cerrar la eliminatoria y alcanzar su segunda final en el sexto encuentro disputado en casa. Llevaron la iniciativa durante todo el partido, controlaron el rebote y su actividad defensiva limitó la circulación de balón de los de Steve Kerr, deficiente durante muchos minutos.  Cuando los de Oklahoma amenazaban con romper el partido definitivamente siempre surgía Klay Thompson y cuando la sangre ya se olía a milímetros, Curry dio el golpe de gracia. Thompson es el hombre de esta serie por su oportunismo en los momentos más complicados de su equipo. Los números y la actuación de Curry en las victorias decisivas han sido extraordinarios pero Thompson fue el  primero que acercó el bote salvavidas a sus compañeros que, poco a poco, se fueron subiendo a él. Thompson es el escudero perfecto, aplicado en defensa y completísimo el ataque. Le falta cierto carisma pero su nivel es extraordinario y esta serie ha despejado cualquier duda, si alguien la tenía, sobre su nivel competitivo. Sólo espero que su acierto en el tiro no le conduzca a limitarse exclusivamente a practicar este arte.

Confirma Golden State algo que ya apuntaron en las pasadas finales, su capacidad para superar adversidades y completar su registro con un gran trabajo defensivo y carácter para superar situaciones adversas. También brillante Kerr cuando todo parecía perdido y con determinados ajustes decisivos para el triunfo. En los primeros partidos pareció sorprendido por la actividad de los Thunder pero fue ajustando su defensa, reaccionando más rápido ante lo que le proponía Donovan y dando el espacio adecuado a un tipo diferencial en este tipo de partidos como Iguodala.

Sobre los Thunder destacaría que probablemente, por plantilla y estructura es el equipo que más puede incomodar a los Warriors y vaya si lo han hecho. El impacto de Westbrook es tremendo y su evolución desde que llegó a la Liga es más positiva que la de Kevin Durant. Ambos son súper estrellas que tienen su asignatura pendiente en la toma de decisiones especialmente a la hora de tomar tiros (ninguno ha superado el 30% en triples ni el 42% en tiros de campo). Si la pareja se mantiene, los Thunder siempre serán candidatos al título, veremos qué lectura hacen de este Play Off a la hora de escoger su sigui

El récord

Mircoles, 6 Abril 2016

Me gusta el esfuerzo que están haciendo los Golden State Warriors por pasar a la historia y me desagradan sus últimas derrotas que ponen en peligro, y serio, que puedan superar la marca de los Bulls de Michael Jordan. Entiendo el riesgo que supone que, a escasas semanas de comenzar los Play Offs,  Curry o Klay Thompson jueguen por ejemplo más de 40 minutos contra los Timberwolves pero ser el mejor equipo de la historia en la larguísima fase Regular tiene un enorme atractivo.

La pregunta que se hacen muchos seguidores es hasta qué punto merece la pena este esfuerzo físico y mental (son muchos meses hablando del tema y es inevitable que genere cierto desgaste en el grupo) por conseguir un registro que no garantiza ningún título y que está evitando cierta dosificación de los jugadores más importantes de los Warriors.

Mientras el equipo de California utiliza a sus jugadores en “modo play off” para lograr una marca histórica, los que pueden ser sus rivales más duros en el camino hacia el título hace varias semanas que están adecuando sus rotaciones y otorgando descansos puntuales a sus jugadores más importantes con el objetivo de llegar en la mejor forma posible a la Fase decisiva de la temporada. Seguro que los Spurs, que se enfrentarán a los Warriors en dos de los cuatro partidos que tienen pendientes, acentúan esta estrategia. Será interesante, con cuatro partidos por jugar y sin margen de error, ver cuál es la apuesta de Kerr por conseguir el objetivo. Particularmente, y frente a muchas opiniones contrarias, creo que el récord merece la pena y no compromete el objetivo del título. La solvencia de muchas victoria de la temporada ha permitido que los jugadores importantes no se hayan “quemado” en demasía y además puede suponer un buen estímulo mental para afrontar los Play Offs para un equipo que, más allá de derrotas sorprendentes en las últimas semanas, hace varios partidos que no muestra su mejor versión.

Leo declaraciones de Steve Kerr y entiendo que el objetivo de superar las 72 victorias de los Bulls está generando cierto trastorno en el equipo. El técnico utiliza argumentos a la defensiva cuando se le pregunta si hay obsesión por el tema y se justifica con los descansos que otorga a determinados jugadores como Bogut y Livingston para argumentar que los Play Offs siguen siendo su objetivo principal. Nadie duda de que un título tiene muchísimo más valor que un récord de victorias en la Liga Regular pero teniendo el objetivo a mano no se debe despreciar el hecho de luchar por un hueco en la historia. A buen seguro que los jugadores tienen cierto desgaste mental por un tema que les persigue desde hace meses y desean más que nadie que la temporada regular termine, pero insisto, la mejor preparación para los Play Offs sería que el equipo se propusiera recuperar su mejor nivel en estos cuatro partidos. Los Warriors han prestado mucha atención al juego y por eso han ganado muchos partidos. Son el mejor equipo de la Liga porque se divierten compartiendo el balón, cada jugador tiene claro su papel y son extraordinariamente solidarios en defensa donde suplen carencias físicas con inteligencia y actividad. El equipo ha bajado su rendimiento estas últimas semanas, quizás porque han priorizado la victoria al método. El último partido contra los Wolves ha sido un ejemplo muy claro de falta de concentración, poco celo a la hora de cuidar el balón y cierta relajación defensiva con el marcador a favor que ha permitido que el rival “llegara” de nuevo al partido.

Para que quede claro, para mí los Warriors actuales son peores que los Bulls de Jordan, por eso me encantaría que superasen su registro porque me parecería algo de un mérito extraordinario para una plantilla magnífica pero inferior no sólo a la de aquellos Bulls sino quizás también a la de algunos equipos actuales que no han atendido tanto a generar dinámicas colectivas de juego sino a crear climas agradables para sus estrellas. Los Warriors han sabido conjugar ambos aspectos, parece difícil que Curry jugara mejor en otro equipo y muchos de sus compañeros han alcanzado su máximo nivel compartiendo espacio con el mejor jugador del momento.

La dimensión de los Warriors

Mircoles, 25 Noviembre 2015

¿Son para tanto los Warriors? , ¿Qué valor tiene este comienzo de temporada de 16 partidos consecutivos ganando? Probablemente, muchos aficionados se están haciendo estas preguntas ahora mismo. Seguro que el dato estadístico ayuda a reconocer el valor de este grupo pero su influencia va mucho más allá de este excepcional registro. Golden State Warriors es, por encima de todo, una noticia maravillosa para el baloncesto mundial porque es un equipo que aúna disciplina para compartir el balón, improvisación para apostar por fórmulas menos ortodoxas cuando el rival o el encuentro lo requiere y habilidad para permitir que todos sus jugadores logren expresar su talento.

Claro, los Warriors tienen a Stephen Curry, probablemente el mejor jugador del momento, o por lo menos el que más apetece ver a este espectador, pero me interesa destacar el valor de todo lo que rodea a este genial base. Alrededor de Curry, los de Oakland marcan diferencias por lo adecuados que parecen todos los roles designados en el equipo. Todos los jugadores tienen muy claro lo que deben y  pueden aportar (más importante) dentro de una estructura de juego que permite que puedan disponer de sus “momentos” por la calidad en la circulación de balón del equipo y la confianza que muestran unos compañeros en los otros. El contexto y el clima que han creado los Warriors (mérito de sus técnicos) han permitido revalorizar a todos sus jugadores. Nada ilustra tan claro este hecho como las prestaciones del limitado Festus Ezeli en el comienzo de temporada,

Dentro de todos los estilos representados en la NBA, los Warriors exhiben lo mejor de muchos de ellos. Cuando quieren son capaces de mover el balón al nivel de San Antonio Spurs, elevar el nivel de dureza defensiva como los Grizzlies o jugar a todo trapo como, como, bueno como los Warriors de siempre. Es por eso que un grupo que, quizás, no forma la mejor plantilla de la competición es el mejor equipo del momento. Por eso y por la confianza que proporcionó el título logrado en el mes de junio, espaldarazo definitivo para un puñado de jugadores que se sabían muy buenos pero que ahora se ven invencibles.

Aún es pronto para calificar a estos Golden State Warriors de Stephen Curry como un equipo histórico capaz de dominar una era. Lo cierto es  que ahora mismo parecen muy por encima de cualquiera que pueda hacerles sombra. Los Spurs tienen experiencia y calidad pero quizás les falten piernas, los Clippers, por plantilla, pueden hacerles sombra pero su química parece lejos de la de los campeones. Probablemente, el equipo que más cerca esté de su nivel sean los Cavaliers, sobre todo cuando estén al completo, Irving mediante.

Veremos donde acaba la racha y qué otros récords pueden abordar los Golden State Warriors. Mientras tanto queda disfrutar de sus sonrisas y ver si asoman algo de debilidad que pueda hacer que les intuyamos algún rival en su camino hacia el título.

Lecciones de un título

Mircoles, 17 Junio 2015

Ha merecido la pena trasnochar (o madrugar según el día) para presenciar los seis partidos de las Finales de la NBA. No es que piense que el juego haya sido brillante, ni siquiera lo calificaría de bueno, pero la serie entre los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers ha tenido  matices destacados, guiños de talento, exhibiciones individuales y dos entrenadores que contaban con un patrón muy definido de partida. Kerr tenía que gestionar un grupo más amplio, con más recursos y talento mientras que Blatt debía intentar competir con el mejor equipo de la Liga fiándolo todo al jugador más completo del mundo rodeado de varios secundarios.

Destaco este hecho porque este análisis ha determinado la eliminatoria y el comportamiento de técnicos y jugadores hasta tal punto que en determinados momentos los dos equipos se han sentido presos de lo que se suponía que cabía esperar de ellos. En el instante en que los Warriors se liberaron de su papel de favoritos y empezaron a pensar como aspirantes se acercaron al título. Los tres primeros partidos, el planteamiento de Golden State se basó en tratar de imponer su calidad y su banquillo sin atender demasiado a lo que pudiera oponer Cleveland. Probablemente, porque la oposición de los Cavs estaba muy clara, Lebron James. Sin embargo, el trabajo defensivo y en rebote de los de David Blatt llevaba la Final al único terreno donde los Cavaliers tenían opciones, ritmo lento y porcentajes bajos.

La decisión de Kerr de apostar por Iguodala de titular en detrimento de Bogut obligó a David Blatt a reaccionar y a limitar los momentos de convivencia de Mozgov y Thompson. Los dos jugadores interiores limitaban el espacio en ataque de los Cavaliers pero eran las ayudas más sólidas con las que estaba contando Lebron James. Podía parecer claro que el envite de Kerr debía responderse como hizo Blatt (jugando también con pequeños) pero no tengo tan claro que fuera una decisión acertada porque, en ataque, acentuó la soledad de Lebron James y en defensa el equipo permitió muchas canastas fáciles y rebotes del rival que, hasta ese momento, no había concedido. Los Warriors han sabido adaptarse a lo que proponía la serie y aprovechar aquellos recursos con los que contaban de partida y los que han añadido con el paso de los minutos. Los Cavaliers no han encontrado mucha ayuda para James al que le han fallado fundamentalmente los tiradores que podían beneficiarse de la atención que genera.

El cuarto partido cambió el rumbo de la serie. Desde ahí, con el ánimo reforzado, los Warriors se acercaron al nivel de su excelente temporada. Curry ha tenido el don de  la genialidad y de la oportunidad y ha añadido cierta contención a la hora de seleccionar sus tiros en los últimos partidos. Iguodala es un justo MVP porque ha resultado el factor diferencial. Su actuación reivindica el papel de los secundarios y el de su técnico, que ha tenido la habilidad para interpretar todo lo que podía aportar contra este rival. Decía antes que el rol previo con el que partieron  ambos equipos les condicionó en exceso. En especial, diría que a los Cavaliers les ha sobrado cierta resignación. Es cierto que contaban con una plantilla inferior y que han sido un rival más que digno pero les ha faltado algo de atrevimiento para intentar algo más, no en vano, no tenían mucho que perder, era casi unánime el papel de favorito de los Warriors. Estoy convencido que el David Blatt “europeo” hubiera arriesgado más y tratado de buscar más las cosquillas al rival.

Lebron James ha realizado un esfuerzo extraordinario que le asienta como el jugador más dominante de la competición. Pero ni siquiera el mejor jugador puede compensar la excelencia que se alcanza cuando un equipo comparte el balón e implica a muchos tipos como han realizado los campeones en determinados momentos. La guardia pretoriana de James no ha sido sólida. Dellavedova impactó en los primeros partidos pero no deja de ser un buen tercer base en la NBA, Thompson ha estado bien en rebote y defensa pero no es capaz de generar anotación por sí mismo, Mozgov sí que ha mejorado cualquier previsión que se podía hacer sobre él, mientras que J.R. Smith y Shumpert han decepcionado, pero no se podía esperar mucho más de ellos, no en vano, en los Knicks, uno de los peores equipos de la Liga tenían un rol menos importante del que les ha tocado desempeñar en esta final.

Por qué Curry, por qué no los Warriors

Viernes, 17 Abril 2015

Creo que Stephen Curry merece ser el MVP de la temporada regular de la NBA. Su juego ha sido clave para que su equipo haya obtenido el mejor registro de la Liga y merece reconocerse la aportación de un tipo que, desde que aterrizó en la competición, ha evolucionado hasta alcanzar el estatus de súper estrella. Curry es una delicia para los que pensamos que, en la época de los atletas, la diferencia se puede marcar por las habilidades técnicas. En este campo, pocos jugadores son tan agradables para la vista como el base de los Warriors.

Reconocer a Curry no quita méritos a otros candidatos, especialmente James Harden y Russell Westbrook. Harden es un anotador espectacular que ha logrado incrementar durante el curso su influencia en más apartados del juego. Su liderazgo en los Rockets es incuestionable y, si mantiene su nivel actual, el equipo tejano es aspirante a todo. Por su parte, Westbrook ha realizado un esfuerzo impresionante para que los Thunder tuvieran opciones de disputar los Play Offs. Finalmente, no ha logrado su objetivo pero no conviene olvidar el enorme margen que dio la franquicia en la primera mitad del campeonato durante los periodos de convalecencia de Durant y el propio Westbrook. Estamos ante  un jugador con gran capacidad de conexión por la pasión que le pone al juego y al que quizás le falte algo de pausa o estar mejor dirigido para lograr que su impacto tenga más trascendencia en el colectivo.

El MVP se resolverá en algunas semanas cuando el desarrollo de los Play Offs de la NBA ya nos hayan dado alguna pista de cómo se desenvuelven los equipos. Si fuera por el rendimiento en la Liga Regular apostaríamos sin dudarlo por una final entre Golden State Warriors y Atlanta Hawks, pero los Play Offs son otra historia y hay aspectos que pueden hacernos pensar que no todo será tan fácil para los líderes de las conferencias. Los Warriors tienen talento, descaro, pasión y puntos en las manos de varios jugadores pero el Oeste tiene mucho nivel y cuando el partido entra en terrenos más físicos e intensos pueden ser menos fiables frente a otros conjuntos con un poco más de cuajo. Esa es la duda que me genera el equipo dirigido por Steve Kerr, cómo sabrá manejarse en el terreno donde no se concede una canasta fácil, el nivel de contacto se eleva y entran en juego individuos con un amplio conocimiento del terreno y con algo más de colmillo competitivo.

Menos talento que los Warriors tienen los campeones de la Conferencia Este, los Atlanta Hawks, sin embargo no son pocas las virtudes que ha mostrado el equipo de Mike Budenholzer. La manera en que comparten el balón y todos sus jugadores tienen espacio para rendir al mázimo es su principal aval para pensar que pueden progresar sin problemas hasta las finales de conferencia. Me apetece mucho ese presumible duelo con los Cavaliers de Lebron James, con más calidad pero menos cohexión que unos Hawks que están ante una oportunidad histórica de alcanzar un hito por el que muy pocos podíamos apostar a principio de temporada.

Nada que perder

Mircoles, 17 Diciembre 2014

Uno de los mayores placeres de la NBA actual es ver jugar a los Golden State Warriors. Pocos equipos ofrecen tantos atractivos y estímulos para acercarse a presenciar un partido de baloncesto. Al final, hay mucho de este negocio que se trata sólo de eso y la apuesta del equipo dirigido por Steve Kerr engancha y obliga a dirigir las miradas hacia esta franquicia.

Evidentemente la presencia de dos talentos como Curry y Thompson ayuda a identificarse con este equipo, pero hay algo más, como esa manera de relativizar cada acción y de competir con ese ánimo lúdico pero a la vez reivindicativo  de esas pachangas de patio contra la clase rival (cuando se jugaba en los patios…). Sería absurdo no pensar en los Warriors, el equipo con el mejor récord de la NBA en este momento, como un candidato al título aunque sobre ellos siempre pese cierto aire sospechoso. Al grupo se le caen los puntos de las manos, tiene muchas amenazas en el lanzamiento exterior, gente que aporta desde el banquillo y sus jugadores-franquicia tienen algo más de experiencia. La incertidumbre viene determinada porque es un equipo en el que el juego interior tiene poco peso  (en espera del regreso de Lee)  que carece, por momentos, de solidez en defensa y que parece creer  en los beneficios del pase de más sólo en dinámicas de juego muy positivas.

El estilo de los Warriors recuerda en parte al del Real Madrid de Pablo Laso, aunque ahora mismo comparten pocas cosas más. Es cierto que se puede afirmar con mucha más rotundidad que el Real Madrid es más candidato a todos los títulos que disputa pero el aire que rodea a los equipos parece tener poco en común. Los dirigentes de los Warriors no creían en su entrenador (Mark Jackson) y le despidieron para sorpresa, casi general. Los dirigentes del Real Madrid no creían en su entrenador y le aplicaron un ERTE en verano privándole de sus ayudantes de confianza y configurando una plantilla con la que no parece encontrarse muy a gusto a tenor de la dificultad que está teniendo para consolidar unos roles.

Claro que el final de temporada del Real Madrid fue decepcionante y seguro que Pablo Laso es responsable, en parte, de las últimas derrotas y del escaso eco que está provocando el juego del Real Madrid estas semanas. Dicho esto, cuesta encontrar un ejemplo similar de un club que pusiera tantas zancadillas a la labor de un técnico que, solo por la manera en la que revitalizó la sección, merecería un mayor apoyo.

Si estuviera cerca de Pablo Laso le diría que tiene que vivir la situación sabiendo que tiene poco que perder, porque ya lo perdió. Hace tiempo que fue sentenciado por lo que no le queda otra que aprovechar cada minuto para intentar destapar a sus verdugos. La mejor manera de hacerlo es volver a sus orígenes, a cuando se hizo cargo del equipo e impactó por su valentía. Desde ahí, quizás podría apostar por los jugadores en los que cree en vez de intentar implicar a todos ellos en una dinámica que ahora está perjudicando a tipos que necesitan algo más de continuidad en sus minutos en pista. Tengo la sensación de que esta temporada Laso está dirigiendo intentando convencer de algo a personas que ya le han demostrado su falta de confianza. Es tiempo de cambiar el paso y recuperar aquellas sensaciones de cuándo se hizo cargo del equipo. ¿No dicen que el Real Madrid busca un entrenador? Hay uno muy bueno, y libre,  el Pablo Laso que se hizo cargo del equipo en el verano de 2011.

Warriors. El equipo del momento

Jueves, 3 Enero 2013

No creo que Golden State Warriors gane la NBA este año, pero pocos equipos son tan divertidos de ver como ellos. La temporada de la plantilla dirigida por Mark Jackson está siendo impresionante en cuanto a resultados y magnética si nos atendemos a su juego. No hay más que ver como viven los partidos los aficionados en Oakland para darse cuenta de que se está gestando una historia interesante y atractiva que nos hace rememorar aquellos comienzos de la década de los 90 dónde el mítico “Run TMC” (Tim Hardaway, Mitch Richmond y Chris Mullin) logró atraer la atención de todos los aficionados al baloncesto gracias a su apuesta por un baloncesto excepcionalmente dinámico  que trataba de compensar su ausencia de centímetros con una mayor dosis de velocidad y atrevimiento.

La historia de los Warriors actuales aún está por escribirse pero tiene una pinta estupenda. Probablemente faltan jugadores carismáticos en su plantilla pero hay muchos nombres sobre los que merece la pena detenerse. Stephen Curry está llamado a ser un constante All Star en los próximos años si logra que las lesiones le permitan cierta continuidad en su juego. Es un base con alma de escolta de los que logra llamar la atención cada vez que se levanta para tirar. A mí siempre me ha recordado un poco a Ray Allen (aunque juegan en posiciones distintas) por su elegancia driblando y la facilidad con la que realiza los gestos técnicos. Es un jugador muy interesante que crecerá a medida que vaya disputando partidos de nivel (unos play offs por ejemplo) que le hagan poner a prueba sus límites.

Si Stephen Curry está llamado a ser el eje sobre el que se vaya asentando este proyecto, David Lee es uno de los principales responsables del buen presente del equipo. Sin hacer mucho ruido, supera los 20 puntos y 10 rebotes por partido y sobre todo aporta a un grupo inexperto solidez y capacidad competitiva en ambos lados de la cancha. La influencia de jugadores como Lee va más allá de los números y alcanza a la responsabilidad que contagia a sus compañeros. Probablemente a David Lee no le de para liderar un equipo campeón pero es una pieza fundamental para consolidar hábitos ganadores en una franquicia en expansión como los Warriors. Por encima de todo, el ex jugador de los Knicks transmite hambre, elemento fundamental para que la química de cualquier colectivo funcione.

El rookie, Thompson y el banquillo.  No se puede hacer un buen análisis de los Warriors actuales sin mencionar la importancia que tiene su entrenador Mark Jackson en el proyecto. Jackson cumple su segunda temporada en los Warriors después de que en sus primeros meses al frente del equipo su continuidad llegase a estar cuestionada. El estilo que ha implantado va a favor de corriente de las características de unos jugadores que cada vez parecen sentirse más a gusto. Jackson siempre ha apostado mucho por Klay Thompson otro tirador “como los de antes” del que era difícil esperar un rendimiento tan bueno como el que está ofreciendo. Tampoco ha dudado Jackson a la hora de conceder muchos minutos al rookie Harrison Barnes que además de capacidad atlética ofrece bastantes intangibles muy necesarios.

A día de hoy Golden State Warriors han ganado 22 partidos y Los Angeles Lakers, 15. Impensable a comienzo de temporada. ¿La diferencia? Piernas frescas, hambre de triunfos y cada jugador ofreciendo lo que se espera de él en la posición dónde puede hacerlo. La lógica suele imponerse y el panorama cambiará cuando se completen los 82 partidos, o quizás no… mientras tanto yo prefiero ver jugar a los Warriors.