Blogs

Archivo de la categoría ‘Jaime Fernández’

Ocultos..pero no tanto

Lunes, 7 Marzo 2016

Camuflados por la dinámica de sus equipos, varios jugadores de la Liga Endesa están dando un paso adelante en su rendimiento. Algunos de ellos ya venían avisando de sus posibilidades en temporadas precedentes, otros han superado las previsiones más optimistas que se podían haber realizado allá por el mes de octubre. En todos los casos, su mérito es grande por lo complicado que supone no verse afectado por inercias negativas y asumir el rol que su equipo precisa. Más allá de que la temporada de sus equipos no sea quizás la esperada, no parecen estos jugadores los principales culpables de este hecho.

Santiago Yusta era uno de los referentes del Real Madrid junior que arrasó en España y Europa los dos últimos años. La apuesta de Río Natura Monbus Obradoiro parecía más pensada a largo plazo pero el impacto de Yusta se dejó notar desde las primeras jornadas. Superados unos partidos más grises, Yusta se está ganando su espacio en el equipo gallego a base de energía, actividad y mucho, mucho atrevimiento. Su capacidad atlética le ayuda a estar preparado para la exigencia de la competición, aún tiene margen de mejora en su lanzamiento y en la toma de decisiones pero no parece nada arriesgado predecir que será un jugador que destacará muchos años en esta competición tan exigente.

Dentro de la decepcionante temporada de Movistar Estudiantes, Jaime Fernández es una de las noticias positivas por su implicación y por la mejora en aquellos aspectos que su juego más demandaba. Fernández, sobre el que siempre ha pesado la sombra de ser un escolta en el cuerpo de un base, ha aprovechado sus experiencias como Director de Juego para enriquecer su capacidad para elegir la mejor opción y “comunicarse” mejor con sus compañeros. La presencia de Laprovittola consolida en el equipo colegial la tendencia cada vez más imperante de jugar con dos jugadores creativos simultáneamente. El base argentino hace que Fernández se encuentre más cómodo y que el equipo se aproveche de su verticalidad a la hora de buscar la canasta. Aún así, Estudiantes necesitará otro paso adelante de más jugadores para lograr salvar la categoría.

Cuando se confirmó que Alberto Díaz formaría parte de la plantilla definitiva de Unicaja en ningún momento pensé que tendría un papel importante en el grupo. Creo que no fui el único que lo pensó pero por eso mismo valoro en gran medida la madurez y sobriedad que está demostrando Díaz en un grupo muy tocado en su ánimo. Díaz se merece cada minuto que juega si bien su presencia en cancha desnuda el bajo rendimiento de otros jugadores llamados a ser referentes del equipo. Díaz no destaca por su talento ni por su creatividad pero es más que correcto en muchos aspectos del juego y, sobre todo, es un tipo del que fiarse en momentos donde otros miran hacia un lado.

Ondrej Balvin confirma la teoría de que la evolución de los jugadores grandes lleva un ritmo distinto.  El jugador checo está disputando su mejor temporada en la Liga Endesa y la peor comparada con las que están por venir. Balvin tiene una buena movilidad a pesar de su tamaño y entiende bastante bien el juego. Todavía debe ganar en solidez defensiva y en continuidad en sus prestaciones pero es un jugador de lo más interesante por lo que es y por lo que parece que llegará a ser. Creo que a Balvin, como a su equipo, le ha afectado que no se haya consolidado ningún base en el grupo, asignatura pendiente del irregular conjunto andaluz.

Una de bases

Mircoles, 4 Febrero 2015

Uno de los aspectos que más me interesaba de esta temporada de la Liga Endesa era observar la evolución de determinados bases españoles. No es que andemos mal en esa posición pero sí es cierto que tenemos una buena cantidad de jugadores que ocupan la posición de base sobre los que apetece centrarse en su progresión y cómo se van adaptando a los diferentes estímulos que aparecen en su carrera. Jugadores de diferentes perfiles que, en algún caso, han afrontado el cambio a nuevos equipos y sobre los que pesa la sombra de la irregularidad.

El fichaje de Guillem Vives por el Valencia fue considerado un gran acierto el pasado verano y a buen seguro se seguirá viendo como tal dentro de unos años. Hasta el momento, sin embargo, Vives no ha pasado de la intrascendencia en la mayoría de los partidos y se ha visto, como suele pasar con muchos jugadores jóvenes, muy penalizado por la errática marcha del equipo. Es bastante probable que la presencia de Carles Durán en el banquillo puede tener una gran influencia para que el rendimiento de Vives mejore y pueda corroborar la extraordinaria sensación que dejó la pasada campaña. En gran parte, su recorrido como jugador dependerá de que sea capaz de mostrarse más fiable en su lanzamiento de tres puntos y de que intente explorar con más frecuencia todas las posibilidades que le ofrecen sus condiciones técnicas y físicas. Igual es una sensación mía, pero siempre que veo a Vives en el Valencia Basket pienso que juega algo contenido y pensando demasiado en no cometer errores.

El paso adelante de Jaime Fernández esta temporada está siendo más evidente. Sobre Fernández siempre ha pesado ese aire de sospecha que rodea a todos los bases anotadores. Su capacidad para anotar y la verticalidad con la que juega pueden hacer pensar que es un escolta camuflado en un cuerpo de base pero más que intentar adivinar su puesto, conviene valorar la extraordinaria personalidad y valentía que siempre muestra. En los buenos y en los malos momentos de su equipo, Movistar Estudiantes, Fernández nunca ha dejado de intentarlo. Es cierto, aún le queda mucho para averiguar todos los secretos de una posición compleja en la que tienes que atender a muchas variables, pero es muy de agradecer ese entusiasmo con el que compite y la actividad que demuestra. Para esta temporada, puede ser suficiente, pero el baloncesto profesional es muy competitivo y el año que viene necesitará seguir progresando, ser capaz de alternar ritmos, mejorar sus porcentajes de tiro y no tener tanta ansiedad para jugar como si tuviera que hacer muchas cosas en poco tiempo.

Las condiciones y talento de Vives y la actividad y personalidad de Jaime Fernández ilusionan, no provoca lo mismo la trayectoria que está tomando la carrera de Josep Franch. El jugador de Gipuzkoa Basket tiene tiempo y condiciones de sobra para impulsar su carrera al nivel que todos esperábamos cuando dio sus primeros pasos en la liga con la Penya. Nunca es buena señal haber conocido cuatro equipos de la Liga Endesa con 24 años. Franch transmite cierta frialdad jugando y no parece adaptarse al papel que cabe esperar de un base suplente con un titular tan consolidado como Jared Jordan. Es cierto, su situación no es nada fácil pero cabe esperar que un jugador tan joven pueda transmitir algo más de entusiasmo y vitalidad. No parece el suyo un problema de aptitudes sino de tener la mejor actitud posible para dar la vuelta a su rol. Al final, es un cambio completo de mentalidad donde tiene que abandonar esa imagen de joven promesa sobre la que siempre cabe pensar que hará un buen partido por una realidad algo más dura, un tipo que tiene que competir al máximo por ganar cada minuto beneficiando con esa actitud la progresión de un grupo que se intenta agarrar con todo a la máxima competición.

Historias de una medalla

Lunes, 22 Julio 2013

Veo con atención los partidos de la selección española sub 20 y pienso cómo la inercia ganadora de nuestros equipos ha contribuido a reforzar la competitividad de nuestros jugadores. Porque no nos engañemos el combinado sub 20 es un equipo limitado, no sólo por las ausencias (Abrines) sino porque faltan solistas y abundan los especialistas. Pero más allá de eso, es un equipo que apuntala tendencias, que juega exprimiendo las cualidades de sus jugadores y que muere de exceso, cómo debe ser en jugadores de estas edades.

Hay en esta sub 20 cierto aire a una estructura de equipo de la España de antes, de la del “casi” y la del “uy” que anticipa lo que será la España del futuro.  Quizás, por qué no decirlo, es el preludio de lo que nos espera después de que la generación del 80 de un paso definitivo al lado después del Mundial de 2014. Seremos competitivos, daremos guerra y nos divertiremos pero no seremos muy superiores a nadie. Un equipo pequeño, de rotación corta y con los roles muy delimitados. La dirección corresponde a Guillem Vives, un base alto, con mucha envergadura y que, a buen seguro, ofrecerá muchos buenos partidos con la Penya la próxima temporada. La sobriedad de Vives se ha complementado muy bien con la espontaneidad de Jaime Fernández. El jugador de Asefa Estudiantes tiene la suerte de vivir cada verano experiencias muy distintas pero complementarias para su formación. Durante la temporada en la Liga Endesa ejerce de base lo que le obliga  a jugar con más pausa y a tomar menos tiros pero también le ayuda a mejorar en su interpretación de situaciones colectivas. En verano, la selección le recluta como escolta anotador y Jaime se libera con muchos aciertos y algunos errores, para mí siempre excusables porque  desconfío del que con 19 años juega permanentemente pensando en huir del error en vez de enfrentarse a él.

El último vértice del triángulo lo ha formado Dani Díez, que ocupará el hueco de Carlos Suárez en la primera plantilla del Real Madrid. El jugador madrileño es un competidor excelente que, con paciencia, demostrará que la apuesta del Campeón de Liga por él es todo un acierto. Es un jugador versátil que alterna las posiciones de “tres” y de “cuatro” con margen de mejora a nivel técnico pero con una mentalidad excelente para el máximo rendimiento. Algún aficionado del Real Madrid pensará aquello de “El Barça ficha a Papanikolau y nosotros a Dani Díez” y no debería decirlo con temor sino con orgullo. Está claro que el griego es ahora mismo mejor jugador que el madrileño pero no sería un buen mensaje para la cantera blanca que un jugador que ha formado parte del mejor quinteto de los últimos tres Europeos (Sub 18-Sub 20) no tuviera hueco en su plantilla. Es mejor que un aficionado se pregunte por qué el rival ficha a Papanikolau que 50 canteranos pensando aquello de “Si Dani no tiene hueco, entonces nosotros…”.