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Archivo de la categoría ‘JJOO’

El lío de España

Mircoles, 10 Agosto 2016

España se ha metido en un lío. La segunda derrota en los Juegos Olímpicos frente a los anfitriones, Brasil, limita el margen de error del combinado dirigido por Sergio Scariolo. La realidad es que España ha tenido los dos partidos en su mano pero no ha conseguido llevarse ninguno.

Por encima de este dato innegable, lo más preocupante es que la sensación del equipo sigue sin ser positiva y que la derrota frente a Croacia dejó ciertas heridas y dudas en el grupo. Frente a la discreta Brasil, hubo muchos momentos de indecisión, renuncias a tiros camufladas con fintas absurdas y poca claridad en el movimiento sin balón cuando éste llegaba a situaciones interiores en las manos de Pau Gasol.

Ricky Rubio. En esta polarización absurda en la que nos encontramos es difícil analizar detalles de algún jugador sin que te encasillen como “hater” o “lover” . No me parece mal el plan de Scariolo de empezar los partidos con Ricky Rubio para buscar solidez defensiva y reducir las posibilidades de que los bases rivales comiencen demasiado enchufados. Lo cierto es que la nula amenaza de Rubio en el lanzamiento exterior y la actitud de los rivales ante este hecho está pesando en el ánimo, no sólo del base catalán, sino de sus compañeros. No culpo a Rubio de no anotar sino de no intentarlo ni jugar de manera agresiva. En realidad, es un síntoma de esa evolución como jugador que ya he mencionado alguna otra vez que le lleva a ser demasiado académico y mucho menos creativo de lo que acostumbraba. Echo de menos al Ricky Rubio de la “Penya” en ambos lados de la cancha. Alguien debería decirle que en los momentos difíciles hay que volver a los orígenes. Aún está a tiempo.

Que nadie entienda el párrafo anterior como que la situación de España se debe exclusivamente a la actuación de Rubio. En absoluto. En defensa, falta constancia en el esfuerzo y en ataque se precisa mayor voluntad por jugar en transición, además de conceptos más claros en la circulación de balón. El equipo tiene muy identificado cual es el plan A, el que debe ser, Pau Gasol, pero falta por construir como ese plan puede enriquecer a más jugadores y otras alternativas que, a la vez, puedan liberar a Gasol de la responsabilidad durante algunos minutos. El ciclo exitoso de España se ha basado en este equilibrio que permitía espacio para brillar a sus estrellas a la vez que sacaba el máximo partido a las características de otros jugadores.

Scariolo apuntó frente a Brasil alguna idea nueva respecto al partido frente a Croacia. Utilizó una defensa en zona durante varios minutos además de equipos más “bajitos” con la idea de tener más jugadores exteriores capaces de generar superioridades. La realidad es que ninguna de las ideas lució mucho, entre otras cosas, porque el escaso acierto en el lanzamiento fue haciendo mella en la confianza de un grupo que reduce sus momentos de inspiración a las fases creativas de Sergio Rodríguez.

España debe marcarse objetivos a corto plazo, el primero de ellos ganar un partido cuanto antes ( en este sentido beneficia que el próximo partido sea contra Nigeria), a partir de ahí, mejorar el ritmo de juego y el trabajo de los jugadores sin el balón. Estos jugadores son ganadores pero también se incomodan con las derrotas. Entiendo que Scariolo piense en seguir apostando por las ideas que traía y quiera dar un margen a la rotación que tenía pensada, pero en estas situaciones a veces ayuda alguna cara nueva que aporte ilusión y, sobre todo, decisión.

No sé si más minutos de Calderón, o si algún momento de Llull como base, quizás comprobar si Abrines cumple con el rol de tirador que fue decisivo para incluirle entre los 12 elegidos o probar con Reyes de titular para que, después con Mirotic, el equipo acuse menos la convivencia de los suplentes. Lo cierto es que parece que alguna pieza habrá que tocar. Confío en Scariolo, se lo ha ganado de sobra en su trayectoria con la selección.

Después de Pekín

Mircoles, 27 Agosto 2008

Pocos días después de conseguir la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín demasiadas dudas plantean sobre el futuro de la selección española.

Aíto García Reneses anunció su desvinculación del combinado nacional días después de que jugadores como Calderón y, en especial Pau Gasol, no aseguraran su compromiso para más citas internacionales con España.

La marcha de Aíto no ha sorprendido a nadie.  Su fichaje por Unicaja era un secreto a voces. No hay nada cuestionable en la actitud del ya ex seleccionador que ha seguido escrupulosamente condiciones y tiempos pactados en su contrato. Probablemente estemos ante el momento de revisar la incompatibilidad entre entrenar en la ACB y hacerlo en selecciones nacionales, algo que, en la práctica ya se ha producido este verano porque cuesta mucho pensar que el Presidente de la Federación Española de Baloncesto no conociera las intenciones de Aíto y Unicaja.

El tiempo ha desmontado uno por uno todos los argumentos dados para el despido de José Vicente Hernández. Tampoco este hecho ha de sorprendernos. El cese del ex técnico de Estudiantes se produjo por motivos muchos más simples de los argumentados en su momento. 
Nada había de  supuestos agravios a patrocinadores, dudas sobre la dedicación de Pepu y falsos, como ha quedado más que avalado, acuerdos con otros equipos. La única verdad es que a Pepu se le despidió porque caía mal al Presidente de su empresa molesto por el excesivo protagonismo y gran reconocimiento público que tenía uno de sus empleados.

Lo cierto es que España tendrá tres seleccionadores en cinco meses, algo que no parece muy acorde con la extraordinaria salud de nuestro equipo nacional que tiene ante sí el reto de conseguir no cerrar precipitadamente un ciclo de éxito.
Es probable que alguna de nuestras estrellas no acuda con la selección a próximas citas pero hay que evitar a toda costa una desbandada general que, en nada, sería positiva.
Después de tres años recogiendo el fruto de un gran trabajo, la Federación Española tiene el reto de conseguir que el relevo generacional se produzca de la mejor manera posible y que la entrada de los jóvenes esté protegida por jugadores con experiencia. Ese será el primer paso para que estos tres últimos años de éxito tengan continuidad.

Grande España

Domingo, 24 Agosto 2008

Si la final de Los Ángeles 84 ha perdurado en el tiempo, con más razón debería hacerlo esta final de los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín. Hoy podemos decir con todo nuestro orgullo que tal y como pedía Gasol en su anuncio, el mundo admirará a nuestro país.

El mérito del subcampeonato de España viene dado porque ha realizado el mejor partido, con mucho, del torneo frente al mejor rival, frente a todo un equipazo que ha presentado al mundo los nuevos valores de la NBA. Estados Unidos ha necesitado de un súper esfuerzo en defensa y un extraordinario acierto en ataque para vencer a nuestra selección que ha perdido ante la mejor selección americana desde 1992 y al mejor conjunto de atletas que jamás hayan jugado juntos.

España solventó muchos de los errores del primer partido, mejoró en la defensa de los bloqueos directos poniendo a Felipe Reyes a defender a Howard y supo leer mejor las situaciones defensivas de Estados Unidos con un punto mayor de paciencia y de equilibrio en el juego. Además contó con una mayor aportación de Juan Carlos Navarro que, sin duda, merecía un partido como éste y que recordó sus tiempos de júnior ayudando en la posición de base. Navarro se unió en este encuentro a la habitual aportación de Gasol, Rudy, Jiménez y Felipe Reyes que han confirmado en la final su excepcional torneo.

En mi opinión, lo más admirable de nuestra selección en el partido de hoy ha sido su enorme fortaleza mental, capaz de asumir ir perdiendo casi todo el partido frente a un equipo con extraordinario acierto y poderío.

Aunque el partido ha estado marcado por la cuestionable labor arbitral, no hay que poner ni un pero a la victoria americana. Sus jugadores han mostrado un gran sentido colectivo, en especial contra las defensas zonales, donde han castigado los dos espacios más dañinos contra este tipo de defensas, la línea de fondo y el poste alto. También doy mucho mérito a su entrenador, capaz de asignar roles bien definidos a sus 12 estrellas y conseguir que funcionasen brillantemente de manera colectiva.

Esta final será recordada como un brillante fin de trienio mágico para los nuestros. España no debe tener miedo al futuro. Los Ricky Rubio, Rudy, Marc Gasol y los ausentes Sergio Rodríguez, Sada, Claver, Fran Vázquez,  Triguero y Carlos Suárez entre otros aseguran la continuidad de los éxitos que deben seguir contando con la imprescindible aportación de los jugadores de la irrepetible generación del 80.

Por último permitidme un último reconocimiento a la selección argentina, brillante medalla de bronce. Nuevamente el equipo sudamericano ha dado una lección de capacidad competitiva en un grupo que, a diferencia de lo que espero que pase con España, puede estar viviendo sus últimos momentos de gran éxito.

Orgullo, Corazón y el Señor Jiménez

Viernes, 22 Agosto 2008

España jugará la final de los Juegos Olímpicos después de 24 años cerrando un ciclo mágico de los nuestros con tres finales consecutivas en el Campeonato del Mundo, Europeo y finalmente estos Juegos de Pekín.

Nuestra selección ha conseguido la victoria en un partido emocionante, lleno de matices de interés y mostrando una gran capacidad para sobreponerse al extraordiario acierto de los lituanos.

Lituania ha creado muchos problemas a España a través de situaciones de bloqueos centrales aprovechando la extraordinaria capacidad de Jasikevicius en este tipo de juego. Durante más de 30 minutos, los nuestros se vieron incapaces de encontrar una alternativa eficaz para defender esta situación que obligaba a nuestra defensa a abrise demasiado y a conceder demasiado espacio para los terribles tiradores bálticos. España logró mantenerse en el partido gracias al trabajo de sus, con todo el respeto, “obreros”, en especial de Felipe Reyes y Carlos Jiménez y dio la puntilla a los lituanos a través de Gasol y Rudy Fernández que fue el encargado de anotar cuando España consiguió la renta definitiva.

Permitidme unas líneas para el capitán de la selección, Carlos Jiménez. Sí, ya sé que llevo muchos días hablando de él y destacando su trabajo, pero hoy ha vuelto a estar excelso en muchísimas facetas del juego. Jiménez es un jugador de entrenadores más que del gran público pero espero que este encuentro sirva para un reconocimiento más amplio para un jugador que no sólo se ha mostrado ejemplar en el campo sino que empezó a cambiar el rumbo del equipo con sus declaraciones avisando de cuál debía ser el camino correcto del conjunto si quería alcanzar el éxito.

El partido dejó de nuevo la confirmación de que estamos ante una generación de ganadores, capaces de sobreponerse a situaciones adversas en un partido que pintaba bastante mal ante la comodidad ofensiva de Lituania. La final olímpica es un justo premio para dos entrenadores brillantísimos. El primero Aíto García Reneses, que vivirá una final olímpica como premio a una extraordinaria trayectoria, hoy nos dejó una gotita más de su sabiduría cambiando el ritmo del partido con una defensa zonal en el momento oportuno que incomodó sin duda a Lituania. El segundo entrenador, que no debemos olvidar, es Pepu Hernández, de cuya labor durante los dos años anteriores seguro que se ha beneficiado el propio Aíto y que, a buen seguro, está disfrutando del éxito de este grupo que también es un poco suyo.

Seria España, Vulgar Croacia

Mircoles, 20 Agosto 2008

España está en semifinales de unos Juegos Olímpicos. La facilidad con la que ha conseguido su clasificación no debe esconder la satisfacción que debemos tener todos los aficionados al baloncesto por conseguir nuevamente luchar por las medallas en la competición de más prestigio a nivel de baloncesto de selecciones.

No calificaría el encuentro de los nuestros de brillante porque sigue faltando un punto más de acierto en ataque y una mejor lectura de determinadas situaciones del juego que se intentan resolver buscando la manera más efectista pero no más efectiva, pero sí hemos podido ver a la España más seria y constante de todo el campeonato.

El partido se ha decantado rápidamente y los croatas han ido a remolque desde los primeros instantes, nuestra selección ha entendido perfectamente que el juego interior croata era claramente inferior al nuestro y ha apostado, a veces hasta obsesivamente, por castigar sin remedio la ausencia de un defensor eficaz de Pau Gasol. Pero donde España se ha mostrado especialmente contundente ha sido en defensa mostrando una actividad muy superior a jornadas precedentes y dominando de manera abusiva el rebote. Excepcional, por cierto, la primera parte de Carlos Jiménez, tremendo en pequeños detalles defensivos, fintas de ayudas, segundas y terceras ayudas, recuperaciones llegando a defender el tiro, en definitiva una lección de cómo ser importantísimo sin anotar un sólo punto. Lástima que las actuaciones de Carlos no calen como debieran en el gran público.

Croacia intentó engancharse en el comienzo de la segunda parte pero el contundente inicio español abortó cualquier opción de remontada y finiquitó el partido demasiado pronto para lo que deben ser unos cuartos de final. Una decepción, por cierto, el equipo balcánico, ausente de líderes y de carácter, resignados desde los primeros minutos e incapaces de plantear alternativas tácticas y emocionales al equipo español.

El encuentro contra Croacia nos deja también la sensación de que Jorge Garbajosa va mejorando día a día, de que Mumbrú está siendo uno de los jugadores más regulares de nuestro combinado y de que Aíto, ante la falta de brillantez y de acierto en ataque, va orientando sus rotaciones hacia aquellos jugadores que le garantizan un gran rendimiento en tareas defensivas, por lo que Raúl López y Juan Carlos Navarro se van cayendo poco a poco, aunque yo sigo confiando en que sean dos piezas importantes en el camino de España hasta las medallas.

Pívots, pívots, pívots

Lunes, 18 Agosto 2008

Hizo bien España en revelarse ante lo que estaba sucediendo en el campo. Si el partido hubiera transcurrido como los diez primeros minutos, nuestra selección hubiera empezado a tirar por la borda parte del prestigio acumulado en los últimos tiempos.

El demoledor parcial de 83 a 25 en los últimos 30 minutos del partido puso las cosas en su sitio y dio sentido al principal objetivo que debían buscar los nuestros en el partido, la recuperación de sensaciones positivas para afrontar de la mejor manera el momento decisivo de la competición.

Es difícil valorar este tipo de encuentros entre rivales de tan distinta entidad pero los antecedentes de España en los Juegos Olímpicos hacían necesario que todos nos reencontráramos con la mejor versión del combinado de Aíto García Reneses que, habilmente, hizo múltiples guiños a sus jugadores más necesitados de autoestima durante todo el encuentro.

Ahora llega Croacia, y eso será otra historia. El equipo balcánico es el paradigma de la irregularidad pero tiene talento de sobra para complicar enormemente el partido a España. España es muy superior en el juego interior, donde los Gasol y Reyes se antojan demasiado poderosos para el, aún tierno Barac y el todoterreno Banic (una debilidad personal). La clave, por tanto, será que nuestros jugadores exteriores muestren un mayor grado de estabilidad de la mostrada hasta el momento y sean capaces de limitar la capacidad en el juego uno contra uno de los Popovic, Ukic, Planinic y Tomas.

Además, creo que España debe echar un ojo a cómo Argentina logró sacar literalmente del campo a los croatas. Los argentinos que, junto a los griegos, van poquito a poco alcanzando su mejor nivel a medida que se acerca la fase decisiva del campeonato llevaron el partido a un terreno muy físico y castigaron sin remedio a los croatas en situaciones cercanas al aro, en especial aprovechando la ausencia de un tres alto en el equipo balcánico. Es un buen partido, por tanto, para que tanto Mumbrú como Jiménez logren provocar situaciones de ventaja en el poste bajo para que sus compañeros se puedan beneficiarse de esa labor y para que todos los tiros exteriores vengan generados por el trabajo en situaciones cercanas al aro.

Si España juega con equilibrio en ataque empezará a ganar el partido. En unos Juegos Olímpicos que vuelven a demostrar que el baloncesto cada vez se juega menos en el poste bajo y más en los bloqueos directos, nuestra selección debe decantar el partido desde los pívots y matarlo con los jugadores exteriores. Intentarlo de otra manera puede ser empezar a preparar el viaje de vuelta.

Angola, algo más que un trámite

Domingo, 17 Agosto 2008

Sí, ya sé que el partido de mañana contra Angola carece de un gran valor clasificatorio. También es conocido que el potencial del equipo africano no es muy grande y que España debe ganar sin muchos apuros. Sin embargo, las últimas sensaciones del equipo español hacen que el encuentro de mañana pueda ser un buen punto de partida para que los nuestros puedan recuperar esas sensaciones positivas que tan necesarias son después de la abultada derrota de ayer frente a Estados Unidos.

Hay varios aspectos preocupantes del partido contra los americanos. El primero de ellos es que el campeonato avanza y España no parece resolver los problemas que empezaron a manifestarse en su máximo esplendor en el partido contra China. El equipo muestra una buena disposición colectiva en defensa y la actividad es buena pero en líneas generales falta mucha agresividad. El grupo de Aíto García Reneses está precisando de demasiadas situaciones de ayudas, tanto en la defensa del uno contra uno como en los bloqueos directos. Como bien indicó nuestro seleccionador, da igual el tipo de defensa que se realice si la agresividad con la que se realiza no es la adecuada. Las excesivas facilidades en defensa no pueden compensarse con ataques anárquicos y sin equilibrio ya que ante equipos tan rápidos como Estados Unidos un pase de menos o un bote de más se castigan sin remedio.

La amplia derrota contra Estados Unidos no sólo debe justificarse en el extraordinario encuentro de los James, Bryant, Wade y compañía (sigo pensando que, al menos en un partido van a mostrarse vulnerables) sino en que, por primera vez en mucho tiempo, asistimos a una sensible bajada de brazos de nuestra selección.

Aunque el partido carecía de un valor decisivo para el desarrollo de los Juegos, el escenario en el que se movió el encuentro fue el peor para los intereses de España que no consiguió dar sentido a ninguno de los 40 minutos de juego. No recuperó jugadores (salvo quizás Reyes), no mejoró sus asignaturas pendientes y, probablemente generó algo de desconfianza en el grupo que debe intentar olvidar la derrota cuanto antes y pensar que empieza una nueva competición.

Sigo siendo muy optimista con España porque es un grupro maduro que, a buen seguro, será capaz de hacer un correcto análisis de lo sucedido hasta ahora en los Juegos Olímpicos. El camino hasta las medallas comenzará con la siempre peligrosa Croacia, un equipo de gran talento pero que está llevando una trayectoria descendente en esta competición y que, en condiciones normales, debería ser superada por España.

Con diez minutos basta

Jueves, 14 Agosto 2008

Partido cómodo para España. En realidad, ninguna de las dificultades del encuentro las ha planteado Alemania que, en ningún momento ha pensado que podía ganar.

Esta Alemania huele a fin de ciclo irremediablemente. Incluso viendo el partido por televisión es fácil reconocer una ausencia de fe notable que vulgariza a jugadores extraordinarios como Nowitzki y castiga con la mediocridad a buenos jugadores como Jagla, Greene o Kaman. Harían mal en no explorar todas las opciones de seguir en la competición porque da la sensación de que podemos tardar muchos años en ver a Alemania en otros Juegos Olímpicos.

Nuestra selección ha cometido durante muchas fases del  partido los mismos errores que contra China. A saber, falta de tensión en determinadas acciones, relajación en situaciones de uno contra uno en defensa y poca claridad en el juego ofensivo donde, en muchas ocasiones, la ocupación de los espacios y la velocidad en el movimiento del balón no es la correcta. Sólo al final de la primera parte y los primeros minutos de la segunda reconocimos el baloncesto con el que nos llevan deleitando los equipos de Aíto García Reneses durante varios años. Pero esos minutos no fueron suficientes para despejar por completo las dudas de muchos jugadores que se mostraron especialmente erráticos.

En realidad, si hiciéramos un balance de los tres partidos de España, diríamos que su asignatura pendiente está siendo la continuidad ya que, hasta ahora, muestra un juego demasiado ciclotímico al que no nos tenía acostumbrados. La experiencia que tenemos con este grupo nos hace pensar que, cuando las exigencias sean mayores, su respuesta será la correcta, como se demostró en el partido contra Grecia.

Aún con todo, España ha conseguido un holgado triunfo que certifica su clasificación para cuartos de final como uno de los dos primeros de grupo y llega al partido contra Estados Unidos en una disposición clasificatoria idónea para afrontar el duelo contra los Bryant, James, Wade y compañía sin excesiva presión.
No doy mucho valor a la victoria o derrota en ese partido, me parece más relevante observar qué síntomas ofrece España y si consigue ir sumando jugadores a la causa, algo fundamental en este tipo de competiciones. Seguro que Aíto hará una lectura similar y aprovechará el partido para pulir pequeños detalles e intentar conseguir recuperar anímicamente a aquellos jugadores que necesitan un buen partido para afianzarse y sentirse con más confianza y seguridad en el campo.
Si España lo logra, seguro que volvemos a jugar contra Estados Unidos en un partido en el que sí sea trascendental la victoria.

Jugó con fuego y Ricky lo salvó

Martes, 12 Agosto 2008

Si alguien tenía alguna duda (aunque creo que no) de por qué Aíto García Reneses apostó por Ricky Rubio cuando tenía 14 años y le ha llevado a unos Juegos con 17, seguro que el partido contra China le ha disipado cualquier inquietud. El base del Joventut no realizó un grandísimo partido pero tuvo acciones de enorme influencia en el resultado final, cuando España lo pasapa peor, el más joven enseñó el camino a sus laureados compañeros.

No ha sido un buen partido de España, pero, la victoria, no sólo certifica prácticamente la clasificación a cuartos de final sino que demuestra la enorme capacidad de este equipo para solventar situaciones adversas.

Durante más de 30 minutos nos encontramos con una versión de España muy distinta de la esperada. Los nuestros no encontraron respuesta  al anárquico juego chino y se mostraron especialmente débiles en la defensa de los jugadores exteriores chinos que camparon a sus anchas durante la mayor parte del partido.

Los de Aíto se vieron sorprendidos y se mostraron especialmente erráticos en ataque donde sólo encontraron respuesta con continuidad en el enorme partido de Pau Gasol que va recobrando sensaciones y que literalmente sacó del campo a Yo Ming.

La victoria, importante y de mérito, por cómo se desarrolló el encuentro, no debe esconder alguna asignatura pendiente que tiene el equipo español y que, en mi opinión, serán fundamentales ante rivales de mayor entidad.
Al igual que en el partido ante Grecia, España hizo demasiado grande el campo en defensa y demasiado pequeño en ataque. En defensa tenemos problemas para evitar la progresión del jugador con balón aunque la respuesta colectiva del equipo en forma de ayudas es excelente. En nuestro ataque nos falta un punto de paciencia. Cuando las cosas iban mal sobraron botes y faltaron pases, algo que se invirtió por completo cuando los nuestros se pusieron por encima. En determinados momentos faltó movimiento cuando el balón estaba en el poste bajo. Además, sigo pensando que las rotaciones de Aíto, que otorgan de gran protagonismo a todo el grupo y mantienen una alta intensidad en el juego de la selección, dejan en evidencia a aquellos jugadores que han llegado en peor momento a estos juegos como Jorge Garbajosa y Juan Carlos Navarro que necesitan más continuidad para desarrollar su juego. Estoy convencido que, con el paso de los partidos irán adquiriendo ese punto de chispa necesario para responder inmediatamente a las exigencias del seleccionador.

Los doce de Aíto

Domingo, 10 Agosto 2008

Inmejorable comienzo del equipo español en los Juegos Olímpicos. A la ya conocida importancia de comenzar ganando el primer encuentro, España consiguió incrementar su, ya de por si elevada dosis de autoconfianza, ante un desconocidísimo equipo griego que volvió a demostrar que le cuesta ponerse en marcha en los campeonatos.

España empezó sorprendida por los interesantes aspectos tácticos preparados por el técnico heleno. Los cambios en las situaciones de bloqueo directo y la defensa zonal en saques de fondo consiguieron el propósito de romper la fluidez ofensiva del equipo español. Además, no todos los jugadores respondieron a la enorme exigencia de las rotaciones de Aíto García Reneses que obligan a una rápida adaptación al partido y a una buena aportación en poco tiempo. En el minuto 16 España ya había empleado a sus 12 jugadores que, aunque de manera casi imperceptible estaban desgastando al equipo griego que principalmente creaba problemas a España en las rápidas transiciones de Spanoulis.

Señalo del partido tres momentos decisivos por su influencia en el resultado y por lo que tienen de representativos en lo que puede ser el desarrollo de la competición. El primero de ellos es el comienzo de la segunda parte que rompió el partido en el que destacaron varias acciones de Juan Carlos Navarro. El jugador del Barcelona parece lejos de sus mejores momentos y su rol se ha visto alterado por la tremenda irrupción de Rudy Fernández pero esos minutos del comienzo del segundo periodo pueden resultar un impulso de confianza en el genial escolta catalán.

El segundo momento decisivo llegó con la acertadísima decisión del entrenador de España de defender en zona cuando Grecia quería meterse nuevamente en el partido. Los griegos demostraron carencias para atacarla al carecer de dos figuras importantísimas contra este tipo de defensas, tiradores y jugadores interiores con capacidad para anotar en situaciones cercanas.

Por último, Aíto nos recordó a todos que el equipo tiene margen de mejora, que todavía no hemos ganado nada y que cualquier relajación puede ser tremendamente perjudicial y cuando Grecia se colocó a 12 puntos a falta de menos de dos minutos llamó a filas a los suyos para recordarles y recordarnos que las medallas aún están muy lejos.

De los nombres propios del partido, permitidme que me aleje por un día de los sólidos Calderón, Rudy y el sabiamente dosificado Pau Gasol y me quede con el importante trabajo de Mumbrú y Jiménez, tremendamente eficaces en defensa donde mostraron una gran capacidad para corregir errores de los compañeros y muy activos en el rebote. Además, en el caso del capitán de la selección tuvo buenos momentos jugando en la posición de “cuatro”, algo que seguramente veremos en más momentos de la competición debido a la gran cantidad de falsos pívots que lucen principalmente sus habilidades más allá de la línea de 6,25