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Archivo de la categoría ‘NBA 13/14’

¿ Y Claver?

Viernes, 14 Febrero 2014

Estamos tan acostumbrados a sus ausencias que, poco a poco, va pasando desapercibida la temporada o no temporada de Víctor Claver en los Blazers. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que el jugador español tenga participación en una franquicia que está realizando un curso espectacular y que presume de la estabilidad en sus roles y rotaciones como una de las claves para ese éxito.

El jugador valenciano nos ilusionó con sus partidos finales en el Eurobasket con la selección española donde indudablemente dio un paso adelante largamente esperado. Por primera vez desde que acudía a una cita internacional demostró su capacidad y estar listo para hacer más llevadera la transición cuando los chicos de la generación del 80 den un paso a un lado. Desde esos partidos del Eurobasket, los minutos de competición de Claver prácticamente no han existido perdiendo en su equipo el protagonismo, poco, que tuvo en su año de Novato.

Soy de los que aprecia la valentía y entiendo que los jugadores persigan sus sueños pero parece claro que, a corto-medio plazo no se puede esperar nada bueno de la aventura americana de Claver. El mismo arrojo que le animó a probarse en la NBA debe llevarle a intentar demostrar que puede tener un rol principal en una de las mejores franquicias europeas. Su edad  permite pensar que habrá tiempo de regresar de nuevo en la mejor competición del mundo pero no debe desperdiciar minutos de juego que evalúen su madurez, sus progresos y sobre todo su capacidad competitiva, algo sobre lo que siempre ha generado más dudas.

Sin duda, la situación de Claver es la más atípica de todos los españoles en la NBA. Calderón, Gasol, Ibaka y Ricky Rubio tienen un rol muy estable en sus respectivas franquicias aunque en el caso de Rubio hay un cierto run run de sospecha originado por sus porcentajes de tiro y porque su entrenador, Adelman, ha prescindido en ocasiones de él en los minutos decisivos de algunos partidos. Eso sí, mientras su competencia siga siendo Barea o Shved, no creo que los amagos de Adelman pasen de ahí.

El binomio Ricky Rubio-Minnesota es muy beneficioso para ambas partes. El ex jugador de la Penya y Barça ha encontrado un sitio perfecto para él por estilo de juego y por el aprecio que le demostraron nada más aterrizar en la Liga. Además, la anarquía de muchos jugadores de la franquicia se compensa con la generosidad en ambos lados de la pista de Rubio. El peligro vendrá si los Wolves no son capaces de elevar su nivel y luchar por objetivos más ambiciosos. Entonces, esa sensación confortable lindará peligrosamente con la dejadez y la rutina. Rubio debe estar alerta para evitar dejarse llevar y seguir trabajando para poder elevar su nivel. Su situación invita a pensar que para él son tan importantes los meses de competición como aquellos en los que no compite.

Un premio menos

Mircoles, 22 Enero 2014

Pues eso, Kevin Durant se está encargando de que no haya ninguna duda de quién debe ser el jugador más valioso de la Temporada Regular en la NBA. Claro que queda mucha temporada y que Lebron tiene orgullo de sobra para defender su trono pero el nivel del jugador de Oklahoma no pasa por un momento de inspiración prolongado sino por la propia madurez de un chico empeñado en progresar en su juego cada temporada para darse la opción de luchar por el título junto con sus compañeros.

La realidad es que las últimas semanas de Durant, desde la última lesión de Westbrook, están  siendo maravillosas. Bastarían sus números para justificar esta afirmación pero hay mucho más, sobre todo esa sensación de seguridad que transmite que hace pensar que cada vez que recibe el balón va a acabar anotando y su personalidad para ser determinante en los momentos decisivos de los encuentros. No hay noche de respiro para Durant enfrascado en la interesantísima conferencia Oeste donde habrá “tiros” para obtener ventaja campo en los Play Offs.

Siempre he creído que los títulos colectivos son los que ponen en verdadero valor una carrera pero es de justicia reconocer al alero de los Thunder como uno de los mayores talentos de la historia y es una delicia observar cómo cada temporada añade aún más recursos a su ya extensa capacidad para anotar. Aciertan los que enfocan en su físico, especialmente su envergadura, el factor diferencial que le permite obtener ventaja sobre sus rivales pero coordinar ese cuerpo y realizar los gestos técnicos que realiza con tanta precisión tiene un mérito incomparable.

Lebron James no ha permanecido ajeno a las últimas exhibiciones de Durant. Sabe que es el jugador que más puede amenazar su reinado y no tiene problemas en reconocer la inspiración que le produce. James y Durant ejercen dominios muy diferentes. El primero es capaz de dominar un encuentro sin necesidad de tener una anotación constante sino por su capacidad para buscar a sus compañeros en tiros abiertos, su polivalencia en ambos lados de la pista y su exhuberancia jugando en campo abierto. Durant es un mazo constante que necesita tener más contacto con el balón para no desengancharse de los partidos.

Las diferentes circunstancias de sus conferencias y la tranquilidad que han otorgado los títulos a James hacen pensar que ambos jugadores están afrontando la temporada de manera distinta. Durant parece jugar una final cada noche mientras que James (o más que él, su equipo) parecen tener más presente que esto es una carrera de fondo. Hay en los Thunder de Durant un deseo de reivindicarse cada noche que no parece advertirse aún en los Heat. Mientras el tiempo nos dice cuál será el precio de estas concesiones, aprovecharemos para no perder el tiempo en debates sin sentido. El MVP es Durant, y punto.

Pau por aquí, Pau por allá

Martes, 7 Enero 2014

El culebrón “Pau Gasol” domina la atención mediática estos días. Todo hace indicar que el mejor jugador español de la historia es el elegido por los Lakers para iniciar una reconstrucción sobre la que se deben mantener todas las dudas del mundo visto el acierto de sus dirigentes últimamente.

Hay varios aspectos que justifican la incomodidad de Gasol con los Lakers. Desde el frustrado traspaso por Chris Paul, el ex jugador del Barcelona siempre ha estado en medio de negociaciones  y rumores  que le situaban fuera de los Lakers. En el caso de Gasol pesa más su contrato que  su enorme influencia en los dos últimos títulos de la franquicia y el fin de su etapa en los Lakers parece bastante cercano. La realidad es que son demasiados meses con el cartel de “transferible” a cuestas y muchas operaciones frustradas en las que el nombre de Gasol ha estado encima de la mesa.

Entendible, por tanto, que el jugador catalán esté cansado de sentirse permanentemente señalado y por qué no decirlo, degradado, porque en un año y medio ha pasado de querer ser cambiado por uno de los mejores bases de la competición a verse envuelto en unas negociaciones que le mandaban a Cleveland a cambio de un jugador que iba a ser despedido por su nueva franquicia en unos días. Este aspecto me parece interesante y poco comentado. Ahora mismo no parece ser muy alta la valoración de Pau Gasol en la NBA, o quizás habría que decir que lo que parece poco atractivo es su contrato, por eso habrá que esperar a que Gasol adquiera la condición de Agente Libre para conocer cuál es su estatus actual en una competición que no anda sobrados de jugadores con la inteligencia, capacidad de pase y conocimiento del juego del español.

Escribe un seguidor de los Lakers, por lo que no soy dudoso respecto a lo que significa jugar en esta franquicia. Sin embargo, no comparto ese aire victimista que tiende a interpretar su salida del equipo como un paso atrás. Desgraciadamente, detrás de los actuales Lakers hay pocas cosas, por lo que puede ser interesante una franquicia que revitalice el ánimo del español y que sepa asumir sus cualidades para crecer en torno a él. Gasol fue decisivo para que los deprimentes Grizzlies jugaran Play Offs y ayudó a los Lakers a conseguir dos anillos impensables sin su presencia.  Su siguiente reto debe ser hacer mejor a la franquicia donde aterrice. Para ello deberá mejorar físicamente (lesiones aparte, no está bien) y defender con orgullo su carrera. Eso, o volver a Europa, donde su llegada tendría un efecto tremendo en el mapa del baloncesto continental.

El Final de Nash, el principio de Kidd

Mircoles, 20 Noviembre 2013

No es la primera vez que Steve Nash y Jason Kidd ocupan este espacio. En un periodo dominado por bases atléticos, saltarines y virgueros siempre he mantenido el respeto por el juego desplegado por dos de los mejores bases de los últimos tiempos.

Steve Nash se enfrenta cara a cara con la decisión de abandonar el baloncesto profesional en su faceta de jugador. El base de los Lakers hace tiempo que no compite en óptimas condiciones y, aunque nunca ha sido un portento físico, ahora mismo está lejos de ser un jugador competitivo. En verdad, la etapa del base canadiense en la franquicia angelina siempre ha estado dominada por sus problemas físicos, algo que ha limitado la posible influencia de Nash en un equipo bastante indefinido que realmente no parece depender demasiado de su juego. Han sido tantos los problemas de Nash que cualquier debate en torno a su relación con los Lakers queda muy condicionado. Eso sí, estoy tan convencido que su mejor versión y el Pau Gasol de los “anillos” hubieran formado una pareja extraordinaria como de que no es el mejor base posible para un equipo donde juegue Kobe Bryant. Especulaciones, en todo caso, en los días donde Nash parece dudar sobre la conveniencia de seguir jugando, Bryant apura sus días para volver a las canchas, Pau Gasol no acaba de encontrar su mejor condición y Steve Blake, sí Steve Blake, es el jugador más sólido de los Lakers.

Jason Kidd dejó de jugar hace unos meses pero inmediatamente encontró acomodo como entrenador JEFE de los Brooklyn Nets. La decisión ya me pareció llamativa en su momento. No seré yo quien dude de los conocimientos de baloncesto de Kidd, pero sí de que éstos tengan una relación directa y le habiliten para entrenar un equipo de máximo rendimiento sin ninguna experiencia previa a otro nivel o con un cargo de menor responsabilidad. Y sí, hay un aire oportunista en todo esto,  los Nets llevan un balance bastante pobre y su juego no parece aventurar un cambio de tendencia a corto plazo, pero sobre todo,  hay una sensación de cierta ligereza en algunas decisiones que toman las franquicias americanas que no son sometidas a tanto escrutinio como en Europa.

Mientras escribo estas líneas me recuerdan el caso de Zeljko Obradovic que, inmediatamente después de retirarse cogió las riendas del Partizan y logró proclamarse campeón de Europa. El ejemplo es bueno, claro que sí, tanto que dan ganas de borrar el párrafo anterior y no mojarme diciendo que hay que tener paciencia, que los Nets han tenido muchos lesionados y todas esas cosas. Aún así, encuentro matices para no venirme abajo. Obradovic cogió un equipo de jóvenes jugadores con los que asumió el reto de crecer como técnico junto a ellos, además, lo hizo con 31 años por lo que se puede decir que sacrificó años de su carrera como jugador por atender una indudable vocación. En mi opinión, el caso de Kidd es algo diferente, los Nets son un proyecto de total presente, lleno de jugadores con muchas batallas a sus espaldas que no permitirán dudas ni experimentos a su alrededor. El reto de Kidd es mayúsculo, con un punto de atrevimiento que debemos aplaudir, pero parece precipitado, nostálgico y poco oportuno.

Ricky y Pau

Lunes, 11 Noviembre 2013

Un punto de nostalgia en este partido que han disputado los Lakers de Pau Gasol y los Timberwolves de Ricky Rubio. Nostalgia, o quizás pena, por ver esta plantilla del equipo californiano, escasamente competitiva,  mezcla de jóvenes animosos pero con poco talento y veteranos muy lejos de sus mejores días. Lo raro del tema es que uno ya no se sorprende de que los Wolves ganen en Los Ángeles, algo lógico si comparamos los rosters actuales de ambos equipos y la situación particular de los dos jugadores españoles de ambos equipos.

El comienzo de temporada de Pau Gasol es claramente decepcionante (algo que quizás ya se anunciaba desde esas fotos de hace unos meses con algunos kilitos de más) y no le ayudará a continuar en la franquicia como es su deseo. El tiempo pasa para todos, también para el mejor jugador de nuestra historia, pero hay maneras de retrasar sus efectos y no parece que el verano de Gasol le haya ayudado a llegar en perfectas condiciones a estos primeros partidos. La ausencia de Bryant y la “espantá” de Howard permitían a Gasol la oportunidad de reivindicarse como un jugador capaz de liderar a un equipo muy necesitado de referentes. El Pau Gasol actual es un jugador errático porque físicamente está lejos de sus mejores momentos. Esa falta de tono físico repercute en su acierto y en su toma de decisiones donde convive con la duda más tiempo que nunca. Es seguro que el jugador español mejorará con el paso de los partidos y con la vuelta de Bryant pero, a día de hoy, relacionar a estos Lakers con los Play offs parece una broma en toda regla. Se avecina reconstrucción en toda regla en los Lakers y miedo da de pensarlo vistas las últimas decisiones de sus dirigentes.

El rendimiento de Pau Gasol en la NBA está muy condicionado por su estado físico, por su entorno, y por lo difícil que resulta encontrar estímulos cuando has alcanzado de sobra todos tus objetivos. Esos condicionantes son muy distintos en el caso de Ricky Rubio. El ex jugador de Penya y Barça está en un equipo perfecto para sus condiciones que le otorga un rol imprescindible para su desarrollo y su confianza. Ricky sigue teniendo un gran problema con el porcentaje de tiro pero su entrenador y sus compañeros adoran contar en pista con un tipo que aporta generosidad, buenísimas lecturas en el juego dos contra dos y muchísima habilidad para recuperar balones. Los Timberwolves cuentan con un quinteto titular equilibrado que puede pintar la cara a cualquier conjunto de la Liga. Su banquillo y su escasa consistencia defensiva impide que pensemos en ellos como algo más que candidatos a los últimos puestos de Play Offs.

El reto de Rubio pasa por no dejarse llevar por lo complaciente que resulta tener muchos minutos en pista. El objetivo de acabar la temporada con más victorias que derrotas debe ser el impulso que le ayude a intentar no limitarse en su evolución. Está más que asumido que el juego de la NBA penaliza menos aquellos aspectos técnicos y tácticos en los que tiene más problemas, pero no por ello debe dejar de pensar en seguir trabajando por ser más consistente en el lanzamiento. Seguro que lo hará, su trayectoria en este sentido invita al optimismo.