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Archivo de la categoría ‘NBA 2011-2012’

Duncan y Garnett, dos estilos

Mircoles, 21 Marzo 2012

Tim Duncan y Kevin Garnett nacieron en el mismo año pero uno parece mucho mayor que el otro, o por lo menos esa sensación me da a mi. Camino de los 36 años, dos de los mejores “cuatros” de todos los tiempos (vale, quizás en el caso de Garnett me he pasado) afrontan sus últimas temporadas con una dignidad admirable resistiendo el empuje de los Love y Griffin de turno.

Estamos ante dos maneras radicalmente distintas de expresarse en un campo de juego. Duncan es un competidor sereno y poco dado a la parafernalia, su liderazgo en los Spurs no ha sido egoísta sino que ha permitido que bajo su protección se expresaran talentos diversos. En plena madurez y con claras muestras de declive físico, Duncan no intenta rebelarse ante lo inevitable sino que sabe adaptarse a las nuevas normas que imponen sus piernas. Lejos de los tiempos donde era imparable, el jugador de San Antonio Spurs mantiene una línea más que digna y es uno de los factores que explican la extraordinaria marcha de su equipo.

Si Duncan afronta el paso del tiempo desde la serenidad, intentando esquivar y entender lo que supone para su cuerpo tantas batallas libradas, Kevin Garnett lo hace desde la rebeldía. El jugador de Boston Celtics siempre parece un espíritu atormentado necesitado no de rivales sino de enemigos que transmite la necesidad de reivindicar su status dentro de su equipo y de la competición. Quizás esa es la energía que le mantiene en la élite después de tantos años, pero que nadie se engañe, tan competidor es Duncan como Garnett aunque los dos se expresen de manera distinta.

Como habréis adivinado, yo soy mucho más de Duncan. No sólo porque quizás estemos ante el mejor “cuatro” de todos los tiempos sino porque su carrera me ha parecido ejemplar en todos los sentidos. Su llegada a los Spurs les permitió obtener un anillo en los coletazos finales de David Robinson. Supo asumir de una manera natural el liderazgo que demandaba la franquicia cuando Robinson se retiró. Abrigó  y protegió a jóvenes talentos hasta que estuvieron maduros para compartir el protagonismo del equipo y, por encima de todo, se ganó el respeto de todo el mundo del baloncesto sin un escándalo ni una palabra más alta que la otra. Duncan ha sido el mejor sin necesidad de poner un adorno a ninguna de sus muchísimas cualidades, ahora, en el declive de su carrera es tiempo de recordarlo, valorarlo y disfrutarlo.

Qué cosas

Viernes, 16 Marzo 2012

Sigo con atención los últimos días previos al cierre de traspasos en la NBA. No sé muy bien por qué, porque no me gusta desviarme mucho del juego en sí pero es interesante observar la ingeniería financiera y deportiva que aplican las franquicias americanas para mejorar sus plantillas a corto plazo o dejarse espacio salarial para acometer una reestructuración futura.

Probablemente uno de los traspasos menos influyentes deportivamente es el que más me ha llamado la atención. Derek Fisher deja los Lakers y marcha a Houston a cambio de Jordan Hill. Que Fisher ya no es un base de un equipo que opte al título es tan evidente como el mal cuerpo que te deja la noticia de su marcha. Uno intenta creer que hay jugadores que se merecen algo más que un traspaso en la hora previa al cierre de mercado porque quiere pensar que las grandes franquicias se construyen también de héroes y símbolos más anónimos, Fisher desgraciadamente no es considerado así para los Lakers que le ven como un base en retirada con una opción de continuar jugando demasiado cara. Por cierto, si Bryant tiene tanto poder como dicen en los Lakers, mal le deja esta salida de Fisher y si se ha hecho sin su consentimiento, una herida en el corazón de Kobe que veremos en el futuro que consecuencias tiene. Mientras tanto que nadie olvide que algún anillo de los que luce Bryant se logró gracias en parte a algún tiro ganador del bueno de Derek.

La NBA es una competición extraordinaria con una jerarquización excesiva de los jugadores. El polo opuesto a Fisher lo representa Dwight Howard, el descomunal pívot de Orlando Magic. El culebrón de su posible salida de la franquicia de Florida ha sido el mayor aliciente de los últimos días. Howard es una de las imágenes de la Liga, un tipo simpático que siempre deja alguna perlita en sus comparecencias públicas y que aún tiene mucho margen para ir conociendo algún secreto del juego además de sus descomunales mates y tapones. La desesperación de Orlando por mantenerle ha dado pie a rumores de que le ofrecían la posibilidad a Howard de elegir la estructura deportiva del equipo. Entiendo que la noticia sería una broma que ridiculizaba la obsesión de Orlando por retener a su estrella porque imaginarse los criterios que podía utilizar un jugador como Howard para elegir un entrenador sólo puede provocar carcajadas.

Broma o no, esta es la NBA de ahora, espectacular y con una gran colección de muy buenos jugadores (el equipo de Londres será el mejor presentado por USA desde el Dream Team) pero con demasiadas cosas rodeándoles que les apartan de conocer y respetar el juego. Y no lo dice ningún experto en la Liga pero habiéndose iniciado en la NBA en los tiempos de Magic Johnson, Larry Bird, Kevin Mchale o James Worthy (qué buenos eran también los dos últimos) determinadas cosas no pueden provocar más que rechazo.

Steve Nash no hace mates

Mircoles, 29 Febrero 2012

Uno que mira el All Star de la NBA con cierta nostalgia de lo que fue en su momento y de lo que parece ser ahora, intenta seguir rescatando alguna imagen que le anime a seguir creyendo que ese Fin de Semana tiene algo que ver con el deporte. El partido dejó algunos saltos portentosos, unos cuantos triples de Lebron James, la certeza de lo bueno que es Kevin Durant y la imagen de un tipo preguntándose si no le habían mandado en un coche hacia el futuro, Steve Nash.

Steve Nash tiene 38 años y aún es uno de los mejores bases de la NBA, es más, si nos pusiéramos muy dogmáticos con el término BASE diríamos que es el mejor y de los pocos bases de la Liga. Pero el juego camina hacia otra cosa y, dentro de poco,  jugadores como Nash ni siquiera serán llamados bases, como mucho, tendrán la coletilla de suplentes al lado. El jugador canadiense es el último exponente de una forma de entender el puesto y el baloncesto, la de aquellos jugadores que creen que el juego pasa más por la cabeza que por las piernas. A diferencia de los fantásticos (no diré yo que no) Derrick Rose o John Wall, Steve Nash no se preocupa de morder el aro sino de acariciar el balón, de ponerlo en las manos adecuadas en cada momento y de llevarlo al ritmo que demanda cada situación.

Creo que Steve Nash ha sido un jugador enormemente reconocido en la Liga, ha conseguido que buenos jugadores como Stoudemire tengan contratos de súper estrellas y que los actuales mediocres Suns aún tengan noches más que dignas. Como en otros muchos jugadores de su “especie”, a veces se le ha acusado de falta de carácter competitivo, quizás porque no ha tenido la “habilidad” para exagerar sus virtudes que muestran otros jugadores. Su aspecto frágil comparado con sus rivales no debe engañanarnos en este aspecto. Nash es un excepcional competidor, lo demostró cuando estaba en un equipo ganador al que siempre sacó mucho más de lo que daba la plantilla y lo demuestra ahora en la peor plantilla de Phoenix Suns de los últimos años. Nadie juega a este nivel a los 38 años en la NBA sin ser un excelente competidor y sin tener mucho orgullo. Nash tiene baloncesto para dar y regalar y también mucho amor propio. La retirada se acerca pero aún no quiere abrazarla porque aún sueña con ganar un título, bien merecido que sería. Mientras tanto y aunque Phoenix Suns no motive mucho, recomiendo a los que se empiecen a aproximar al baloncesto que echen un vistazo a ese base blanco de pelo desaliñado con una ejecución de lanzamiento majestuosa. Lo sé, Nash “no la mete para abajo” pero merecerá la pena.

Ricky de Minnesota. Medidas y desmedidas

Lunes, 2 Enero 2012

Cuatro partidos han bastado para que Ricky Rubio haya desatado la euforia en Minnesota. El base formado en Badalona ha convencido a aficionados y críticos pero sobre todo a su entrenador (que le otorga una minutada cada noche) y compañeros, encantados de tener un jugador tan altruista y con buena actitud en sus filas. La pregunta que conviene hacerse a estas alturas sería ¿Es todo para tanto?.

Sensaciones. Que Ricky se siente seguro en la cancha lo demuestra la personalidad con la que se desenvuelve dentro del grupo. Se muestra comunicativo y participativo con el grupo y atiende a las indicaciones que le llegan desde todos los frentes. Su positiva actitud se traslada a la cancha dónde recuerda a aquel jugador de sus inicios más atento a disfrutar del juego que a atenazarse mirando el marcador. No conviene perder la perspectiva, ahora disfruta de un estatus dónde los errores se le disculpan. Pronto, que el rookie de Miami Norris Cole le haga 10 puntos seguidos no se mirará con tanta displicencia. Ahí está su próximo reto, adaptarse a la Liga en un entorno lleno de elogios.

Los Wolves. Minnesota Timberwolves, aquella franquicia desilusionante que aplazó su aventura americana es ahora el equipo perfecto para Ricky Rubio. Un grupo en reconstrucción con roles muy definidos y con un estilo de juego perfecto para el español, libre para imprimer ritmo y jugar sin parar situaciones de dos contra dos en bloqueo directo en las que se maneja brillantemente. El base titular, Ridnour sería un segundo o tercer base en la mayoría de las franquicias. Pista libre para Ricky.

El juego. El aspecto estadístico del juego en el que más está destacando Rubio son las asistencias. A veces, da la sensación de que juega pensando en dar una cada ataque. Está convirtiendo a muchos compañeros en amigos  y eso le será de gran ayuda. Sin embargo, echo de menos un punto más de atrevimiento ofensivo que haga que las asistencias lleguen buscando puntos. De momento, su porcentaje de tiro está siendo excelente, síntoma de su trabajo en pretemporada y la confianza en su juego, no tengo dudas de que su respuesta mental será adecuada y no se inhibirá aún más en el momento en que los porcentajes bajen, que lo harán.

Prudencia. Si el internacional español hubiera pegado un petardazo estos cuatro partidos estaríamos hablando de que necesita tiempo de adaptación, de que son pocos partidos para hacer afirmaciones categóricas y probablemente de lo injusto que es su entrenador (siempre es culpa del entrenador, ya sabéis). Las buenas prestaciones de Ricky Rubio nos ilusionan y nos predisponen a muchas madrugadas ocupadas pero no deben llevarnos a perder el norte con juicios desmedidos de los que tengamos que retractarnos dentro de varios meses. Ricky Rubio sabe mejor que nadie lo que es ser tratado primero como una estrella y luego sentir que casi no vales para este juego en apenas unos meses.

¿Quién quiere a Ricky?

Martes, 15 Noviembre 2011

El mencionadísimo “Lock Out” de la NBA está acaparando la atención del baloncesto mundial. Por lo que parece, la solución no parece cercana sino todo lo contrario y esto provocará que en las próximas semanas escuchemos un sinfín de rumores sobre movimientos de jugadores de la mejor liga del mundo a otras competiciones.

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El Lock out, Rudy y los demás

Lunes, 4 Julio 2011

Anuncia el cierre patronal la NBA y los equipos europeos vuelven su mirada hacia los jugadores de la NBA, especialmente los nacidos en el viejo continente. Por unos días o meses (no creo que esto dure mucho) los equipos recordarán lo que se siente al tener a los mejores jugadores a su alcance.

Pero esta ilusión tiene varios lados perversos. Primero, la habitual tendencia a sobrevalorar el producto americano y la verdadera evolución de los jugadores en la considerada mejor liga del mundo. El hecho de que un jugador provenga de la NBA no quiere decir que su impacto en Europa sea importante y tenemos muchos ejemplos recientes que lo ilustran. Hay muchos aspectos que los equipos deberían considerar antes de lanzarse a fichar estos jugadores como son su edad, su hambre competitiva y su capacidad de readaptación al baloncesto continental.

En estos días se está especulando con la posibilidad de que Rudy Fernández vuelva a la ACB, concretamente al Real Madrid. Estamos hablando de un caso alejado de la incertidumbre que suele rodear estos fichajes. Rudy revitalizaría el proyecto madridista y sería un punto de esperanza para su desilusionada afición. Sin embargo, la apuesta del club blanco debería verse respaldada por tener asegurada la continuidad del jugador balear en su proyecto independientemente de cómo se dirima el conflicto entre los jugadores de la NBA y la patronal. En definitiva, Rudy sería una apuesta sólida y un gran fichaje pero ¿es mejor jugador actualmente que antes de fichar por Portland Trail Blazers?. Sin duda, es más maduro, tiene más experiencia y ha conocido lados menos agraciados de este deporte, pero no parecen demasiados los aspectos del juego en los que haya experimentado un gran progreso. Afortunadamente, sus presencias anuales con España le permiten explotar dos de sus cualidades más preciadas, su carácter competidor y su pasión por el juego.