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El argentino y el alemán

Viernes, 31 Octubre 2014

No sería nada raro que ese San Antonio Spurs-Dallas Mavericks que inauguró la temporada y sirvió para homenajear a los actuales campeones se repita como Final de la Conferencia Oeste allá por el mes de mayo de 2015. Los Spurs serán candidatos seguro porque compensan esas piernas cada vez más pesadas con la energía de sus jóvenes y la velocidad con la que circulan el balón mientras que los Mavericks presentan una plantilla muy compensada con buenos anotadores en todas las posiciones y tienen ese plus de que parecen saber cómo competir contra los chicos de Popovich.

Como las Finales quedan muy lejos, el momento da para seguir disfrutando de los magníficos momentos que siguen ofreciendo dos veteranos irrepetibles que lideran la cada vez más amplia lista de extranjeros que juegan en la NBA. Cuando se habla de Dirk Nowitzki y Manu Ginóbili debe hacerse desde la seguridad de que estamos ante dos jugadores de enorme trascendencia que han resultado decisivos, no sólo para los éxitos de sus franquicias, sino también para consolidar y reforzar el papel de sus selecciones nacionales en los diferentes campeonatos internacionales en los que han participado.

Igual quien haya llegado hasta aquí espera que ahora escriba “quién es más” entre Ginóbili y Nowitzki. La verdad es que no me interesa tanto ese aspecto como resaltar las enormes cualidades de dos jugadores que están prolongando su carrera de manera exitosa. Es innegable que el momento de Ginóbili y Nowitzki no es de máximo esplendor pero con sus 37 y 36 años a cuestas su rendimiento sigue siendo admirable. El argentino y el alemán son unas buenas referencias para argumentar que la carrera del jugador de baloncesto puede prolongarse en la élite.

Ayuda en ambos casos su maravillosa mentalidad y su orgullo para defender cada minuto un prestigio consolidado durante muchos años. Ginóbili compite por cada balón como si fuera la vida en ello. Cada año se vive una situación parecida. Cuando se configura la plantilla de los Spurs parece intuirse que poco a poco el empuje de otros jugadores le irá dejando a un lado. Durante la temporada habrá instantes en los que  esta situación parezca que  se confirme pero llegarán momentos duros, partidos difíciles donde su entrenador Gregg Popovich querrá mandar las primeras señales al resto de la Liga. Allí aparecerá Manu Ginóbili en su pretemporada particular para el terreno que más le gusta, los Play Offs. Entonces, exhibirá sus portentosas piernas, esas prodigiosas manos que tanto le ayudan para pasar y tirar y por encima de todo esa ambición para no dejar que los partidos pasen por su lado sin que él tenga ninguna incidencia en su desarrollo.

Dirk Nowitzki no tiene ni tuvo la capacidad atlética de Ginóbili ni falta que le hace. El jugador alemán no consigue ventajas por su velocidad sino por la habilidad para aprovechar su envergadura. Si Ginóbili te rebasa con las piernas, Nowitzki sólo las utiliza para distraer y jugar con su defensor, hasta “matarle” con su lanzamiento. Los jugadores excepcionales lo son por su capacidad para saber cómo compensar sus limitaciones. El alemán nunca ha sido explosivo y atlético pero cada año se las ha ingeniado para mejorar el arte de su lanzamiento independientemente de la posición de su cuerpo. Lejos del momento en que fue considerado el mejor jugador de la Liga, Nowitzki todavía ofrece momentos memorables cada noche. Será difícil verle en las 10 mejores jugadas de la noche o la semana pero bien valdría que se fijaran en él muchos habituales de esas listas..

Lección de Dallas

Lunes, 13 Junio 2011

Más allá de la justicia de que un tipo como Dirk Nowitzki tenga un título de la NBA y de que Dallas Mavericks obtenga una recompensa por su fuerte inversión en las últimas temporadas, la Final de 2011 dejará la sensación de que el baloncesto americano admite otras fórmulas exitosas distintas a las que habitualmente emplean todos los equipos. En una competición que hace de la inercia una forma de vida da gusto que se lleve el título un equipo valiente que evita pasar de puntillas por los partidos sino que intenta tomar la iniciativa desde el primer momento.

- Ritmo: Los Mavericks han ganado sus eliminatorias llevando a sus rivales a jugar a una velocidad a la que no están acostumbrados. Su facilidad en el juego de transición y las ventajas que han generado sus jugadores exteriores han sido definitivas. Cualquier jugador de Dallas se ha sentido como una amenaza para Miami y eso dice mucho de la confianza con la que ha llegado el equipo a la Final. Otro día hablaremos de cómo Miami condena a los mejores atletas de este juego a competir permanentemente en un juego de media cancha.

- Entrenador Carlisle. La imagen del entrenador de los Dallas Mavericks, Rick Carlisle sirve para reivindicar la figura del técnico de la NBA en todo el mundo. Por una vez, las rotaciones no se han establecido en el hotel y las defensas zonales han dejado de ser meras concesiones del reglamento. Carlisle ha encontrado en cada momento la manera de castigar a los Heat en ambos lados del campo y ha exprimido al máximo todos los recursos de los que dispone. Todos los jugadores han tenido su momento y todos han respondido, ha sido el triunfo del Colectivo y también de un entrenador que ha sabido utilizar brillantemente  a todas sus piezas.

- Los pequeños. Nowitzki es un merecidísmo MVP pero los pequeños de Dallas han decidido la final. Barea, Terry y Kidd han sido un permanente dolor de cabeza para Miami. Barea nunca había jugado tan bien como en estas finales, se ha atrevido con todo y contra todos y nada hay más peligroso que un jugador con confianza. Terry tiene la habilidad de elevarse en los momentos complicados de los partidos y su fiabilidad en el lanzamiento lejano ha condicionado totalmente la disposición defensiva de sus rivales. Por último, Jason Kidd, lejos de sus mejores momentos pero tremendamente útil por su experiencia, su capacidad para poner el balón en las manos adecuadas y por su enorme disposición defensiva.

- Señor Nowitzki: El jugador alemán ya se ha ganado un hueco en la historia de la competición. Alejado del histrionismo habitual de otras “estrellas” de la Liga, Nowitzki ha compendiado en seis partidos todas sus habilidades. Ha tenido la paciencia de dejar que el juego le llegara a él, dejando espacio para otros compañeros que estaban castigando a Miami, ha sabido cuándo y cómo aparecer y, por encima de todo, ha dejado la sensación de que la inteligencia y la capacidad técnica siguen siendo argumentos válidos para poder competir contra toda la colección de atletas que nos invaden. Grande.

Nowitzki y la historia

Martes, 24 Mayo 2011

Dir Nowitzki, ya había ganas de escribir sobre él, y que mejor momento que éste donde sus Dallas Mavericks están a punto de alcanzar la Final de la NBA gracias, en gran medida, a las extraordinarias actuaciones de este todoterreno alemán, con el tamaño de un cinco, el tiro de un alero y el manejo de balón de un base.

Es difícil abstraerse del asombro cuando analizas el juego de Nowitzki, ciertamente estamos ante un prodigio que ha sabido siempre  utilizar su físico para sacar el máximo partido de sus numerosos recursos técnicos. Es cierto que no es excesivamente rápido ni atlético pero su elevada estatura impide a sus defensores incomodar su letal lanzamiento. La solución sería ponerle un defensor más alto pero no hay nadie que supere los “siete pies” que se mueva como el jugador alemán, que añade a sus virtudes una excelente capacidad para elevar sus prestaciones en los momentos decisivos de los partidos

Las demostraciones de Nowitzki en estos play offs han hecho que se eleven las voces que cataloguen al jugador germano como el mejor jugador europeo de la historia. Terreno espinoso éste por la dificultad que supone evaluar diferentes épocas y jugadores que ocupan diferentes posiciones. Particularmente me cuesta poner a Nowitzki por encima de Petrovic, Sabonis o Kukoc, quizás porque el paso del tiempo hace que mitifiquemos a aquellos nombres que marcaron nuestra infancia o tal vez porque aquellos tuvieron un perfil de pioneros que ayudó en su camino a los Nowitzki y Gasol (Pau, otro que podía optar al hipotético galardón).

Si nos centramos en europeos que hayan jugado en la NBA nadie iguala las estadísticas de Nowitzki, MVP de la Liga, 10 presencias en el All Star y muchos tiros ganadores en las espaldas. La ausencia de títulos colectivos de relevancia le ponen en desventaja con los mencionados Kukoc, Petrovic, Sabonis y Gasol pero las actuaciones de la Alemania de Nowitzki lejos de desmerecer al jugador de los Mavericks le encumbran aún más por haber logrado medallas en competiciones internacionales rodeado de jugadores tirando a mediocres.

Los defensores de Nowitzki argumentan con razón que las historias de Sabonis y Petrovic tienen algo de inacabadas. Sabonis luchó contra terribles lesiones y aún así fue un jugador de primerísimo nivel durante toda su trayectoria. El Sabonis pre-lesiones superaba a jugadores ya legendarios de la NBA como David Robinson. La historia de Petrovic la cortó un fatal accidente de tráfico. El genio croata aterrizó en la liga estadounidense después de ganar todo lo posible en europa e hizo gala de su carácter para superar innumerables adversidades en sus comienzos en la Liga. La muerte le llegó en el mejor momento de su vida, consolidado como uno de los mejores anotadores de una competición con muchos menos jugadores vulgares de los que ahora la habitan.

Quizás si los Mavericks ganaran el anillo se despejarían mis dudas, de momento permitidme que no elija entre papá y mamá y siga disfrutando de Nowitzki mientras venero el altar de sus antecesores. Y vosotros, ¿tenéis claro quien es el mejor jugador europeo de la historia?