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Rudy y Sergio

Mircoles, 24 Septiembre 2008

Hay pocas franquicias en la NBA tan atractivas como Portland Trail Blazers. El equipo del estado de Oregón reúne en su plantilla a jóvenes talentos que, de evolucionar como se espera de ellos, pueden marcar una época en la NBA. Junto a los fantásticos Brandon Roy, Lamarcus Aldridge y el esperadísimo Greg Oden, convivirán dos de los jugadores españoles más atractivos de ver en una cancha de baloncesto.

La realidad es  que  Rudy Fernández y Sergio Rodríguez viven situaciones completamente diferentes. Sergio vive en Portland continuamente bajo sospecha, es infinitamente más apreciado por los aficionados que por sus entrenadores que no hayan en el juego del canario la respuesta a sus demandas. No formo parte de la teoría que da por pérdidos los dos años de Sergio Rodríguez en la NBA. Considero que en su primera temporada rindió a buen nivel y tuvo incluso algún partido excelente, el problema llegó cuando en su segundo año no logró convencer a McMillan y vio reducidos, aún más, sus minutos en cancha.

Sigo creyendo en Sergio. Creo que es un jugador con unas condiciones ofensivas muy buenas y con capacidad física para aplicarse con mayor calidad en defensa. Tengo fe de que sabrá tomar buenas decisiones que le ayuden a progresar en su carrera. Con 22 años le queda una gran trayectoria por delante y quizás haya llegado el momento de que de un paso hacia atrás que le haga impulsarse para alcanzar todos los objetivos que pretenda. Es el momento de pensar si estar en la NBA es su objetivo final como jugador.

Todas las sombras que rodean a Sergio son ajenas por completo a Rudy Fernández. Ha sido recibido con entusiasmo por los aficionados de Portland y hasta ha conseguido sacar alguna palabra pública elogiosa a su nuevo técnico. Rudy está de moda, su gran actuación en la Final Olímpica parece haberle abierto las puertas de la gloria e incluso se le señala en alguna predicción como firme candidato a mejor debutante del año.  A buen seguro que, no todo será un camino de rosas para el ex jugador de la Penya que contará con gran competencia en su puesto.

La NBA es una liga extremedamente caprichosa que cuenta con innumerables detalles que se nos escapan a los que la seguimos tan a distancia. Una liga en la que el mexicano Eduardo Nájera, el chino Wang Zhi Zhi, el croata Giricek y el serbio Pavlovic ganan o han ganado un buen puñado de dólares durante muchos años y que ha visto naufragar a talentos como Jasikevicius o Spanoulis. Es por eso que debemos ser prudentes en cuánto a las valoraciones previas, esperar el desarrollo de los acontecimientos e intentar disfrutar de las aportaciones de nuestros jugadores.

El reto de Sergio Rodríguez

Viernes, 27 Junio 2008

Tuve la fortuna de coincidir con Sergio Rodríguez cuando él decidió integrarse en las categorías inferiores de Estudiantes. Guardo muy buenos recuerdos de los momentos compartidos con el jugador canario ya que es gratificante encontrarse con jugadores que tienen en el talento su mejor cualidad para expresarse en el campo. En esos momentos ya se le vaticinaban las mejores condiciones para hacerse un hueco en el baloncesto profesional. Sus comienzos en el primer equipo confirmaron todas las expectativas y reafirmaron la necesidad de progreso en la capacidad de dirección del grupo y en el trabajo defensivo.  Después de dos años en la ACB, decidió dar el salto a la NBA a una franquicia que había demostrado bastante interés en él.

El balance de estos dos años no puede calificarse de satisfactorio. Sergio no ha tenido la oportunidad de demostrar sus condiciones y no hay muchos motivos para pensar que su situación mejore si continua en Pórtland. Ni siquiera podemos evaluar verdaderamente cual ha sido su evolución en estos dos años. En el Europeo del año pasado vimos a un Sergio Rodríguez muy distinto a aquel que resultó decisivo en la semifinal del Mundial de Japón contra Argentina. Para todos los que le conocemos nos resultó evidente que no disfrutaba sobre la pista absolutamente desbordado por la tremendamente difícil misión de rendir bien en poco tiempo. Además, daba la sensación de que el tinerfeño jugaba intentando justificar su decisión de haberse marchado a la NBA.

No voy a sumarme al ventajista carro de los que ahora critican esa decisión, es más, afirmaré que siempre pensé que el juego de Sergio podía encajar más en la filosofía del baloncesto americano que en la del Europeo. De la misma manera siempre hay que alabar a aquellos valientes que no dudan ni un momento a la hora de perseguir sus sueños, tarde o temprano encuentran su recompensa.

No obstante, conviene recordar que la línea entre la valentía y la irresponsabilidad es muy fina y se rebasaría si Sergio no consigue salir de Pórtland y encontrar acomodo en un sitio donde verdaderamente se crea en él, un jugador de su edad no puede permitirse un tercer año sin las sensaciones de competir porque irían irremediablemente en contra de su progresión. Perderse unos Juegos Olímpicos debería ser un gran estimulo para evitar resignarse a su situación actual porque los últimos movimientos de Pórtland (con traspasos en la noche del draft para hacerse con otro rookie de primera ronda en el puesto de base) no dan a entender la tan prometida confianza en el jugador español.