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Archivo de la categoría ‘Raúl López’

De magos, olas gigantes y canastas milagrosas

Martes, 24 Mayo 2016

No recuerdo una última jornada de la Liga Regular con tantas cosas en juego como la disputada el pasado fin de semana. Desde el primer puesto que confirmó el Barcelona y la consiguiente ventaja campo en todos los cruces de Play Off (me sigue pareciendo poco premio para un equipo que gana una competición de 34 jornadas), pasando por las últimas plazas entre los ocho primeros  y terminando por el nombre del segundo equipo abocado a un supuesto descenso.

Empiezo por esto último porque la sangre manda y aun ando un poco en shock. El descenso de Movistar Estudiantes es justo, mucho, en el fondo y cruel en la forma, en tanto en cuanto perdió un partido que nunca debió dejar marchar. Ese parcial final de 15-0 con el que el Retabet GBC derrotó a los madrileños es un fiel reflejo de muchos de los males que han acompañado a la plantilla durante toda la temporada. Un equipo huérfano de líderes, incapaz de dominar ningún partido por la fragilidad de sus jugadores de referencia y la inmadurez de jóvenes prometedores. El Estu se bloqueó cuando lo tenía todo a favor, fue víctima de sus errores,  decisiones desacertadas  y la falta de autoestima generada durante toda la temporada.  La ola gigante de la que habló Juancho Hernangómez viene gestándose desde hace mucho tiempo.

No debería temer Estudiantes tanto la LEB si la permanencia en la ACB vuelve a convertirse en una especie de anestesia para aplicar aquello de “cambiar para que nada cambie”. Es comprensible el deseo de muchos aficionados de que ese paso atrás en la gestión se refleje también en la categoría deportiva en la que juega el equipo.  No llega  un club a esta situación por responsabilidad de una persona en concreto entre otras cosas porque hace mucho tiempo que no se tiene clara la firma de determinadas decisiones. Me pareció acertado el diseño original de la plantilla en cuanto permitía espacio a jugadores jóvenes con condiciones para desarrollar varios años de su carrera en la máxima categoría. Falló estrepitosamente la elección de los jugadores destinados a proteger a estos chicos y la dinámica perdedora no sólo provocó un cambio de entrenador sino un interminable goteo de fichajes que mejoraron los resultados del equipo aunque no llegaron a consolidar  un rendimiento positivo constante. Algunas incorporaciones resultaron útiles como Simpson y Laprovittola (aunque su exceso de protagonismo ha podido restar en cuanto al ritmo que obligaba a jugar al equipo), otras más intrascendentes (Rey, Pumprla) y alguna extraña (fichar a Kendall para que apenas participe). Su entregada afición y el apoyo de los patrocinadores  son los pilares más sólidos que tiene Movistar Estudiantes para afrontar modificaciones necesarias. Falta lo más importante, tener la decisión de afrontarlas.

No llega a ser tan cruel por lo que supone un “descenso” pero la derrota de Dominion Bilbao Basket frente al Cai Zaragoza por un triple lejanísimo de Joan Sastre tiene su miga porque supone que los de Sito Alonso no disputarán el Play off por el título al que sí optarán UCAM Murcia y Montakit Fuenlabrada (probablemente libra por libra, el mejor equipo de la Fase Regular).

En una última jornada llena de emociones y de acciones que se recordarán con el paso del tiempo, Raúl López se merece cada línea y espacio que ha ocupado en los medios estos días y el unánime reconocimiento que ha recibido de todo el baloncesto español. Me alegra que se haya abandonado por fin la coletilla de lo que pudo ser y valoremos de manera extraordinaria todo lo que ha sido y su humildad para afrontar los éxitos y obstáculos en su trayectoria. Un ejemplo, se le echará de menos en las pistas.

Raúl y la nostalgia

Domingo, 10 Abril 2016

Hace tiempo, demasiado, que acompaña a Raúl  López la etiqueta de “lo que  podría haber sido”.  Seguro que no faltan argumentos para aquellos que repiten estas palabras machaconamente pero prefiero alinearme entre los que no especulan con unas rodillas liberadas de terribles lesiones y se centran en valorar la larga carrera de un jugador especial que ha lidiado, combatido y sufrido la evolución del juego y su puesto en los últimos años.

Raúl López ha evolucionado en su trascendencia de ser un jugador de masas a uno de culto.  Su talento e inteligencia le han ayudado a disimular parcialmente las limitaciones de sus piernas pero recuerdo pocos partidos suyos donde no haya dejado detalles que me recuerden que la toma de decisiones sigue siendo un factor diferencial en el juego. Esa pausa antes de dar un pase o esa ajustadísima utilización del dribling (Ay¡  cuánto bote de más se utiliza ) son detalles no muy habituales en los bases actuales que, en su mayoría, a diferencia de López  no reconocen en su juego más alternativas que el lanzamiento de tres o la penetración hasta debajo del aro. No debemos dejar de reivindicar figuras como las del jugador de Dominion Bilbao Basket que permanentemente nos recuerdan el valor del talento y la inteligencia aunque los dólares y euros se repartan desproporcionadamente en favor de las piernas y el tamaño.

Me apena la retirada de Raúl López y me gusta el respeto con el que le están tratando profesionales y  aficionados. No tengo el placer de conocer al base catalán pero siempre me ha generado una gran empatía, quizás porque no ha dedicado ni un segundo a dar más importancia de la debida a su profesión ni a las circunstancias que han rodeado su trayectoria profesional. Siempre me ha parecido un tipo agradecido por poder dedicarse a lo que le gusta más que a un eterno insatisfecho por su mala suerte. En un mundo sobrado de egos es gratificante observar a un chaval que solo piensa en jugar y que se muestra incómodo cuando le señalan al margen del colectivo.

Permitidme que de su último partido disputado contra el Real Madrid no recomiende ninguna de sus acciones ( que las ha tenido, y buenas) sino la entrevista que ha concedido al finalizar el encuentro. Ni en uno de sus últimos partidos se ha permitido hablar de sí mismo sino de recordar reiteradamente los objetivos del equipo. Lo dicho, un fenómeno.

Leyendazas

Lunes, 8 Octubre 2012

Camina la Liga Endesa con una cierta normalidad salvo en el número de victorias del Barcelona Regal. Los equipos que parecía que habían hecho un buen trabajo en verano (Asefa Estudiantes, Valencia y Herbalife Gran Canaria) están confirmando que sus equipos  son más sólidos que en las temporadas precedentes mientras que aquellos que han visto reducido su presupuesto o ya lo tenían muy limitado como Lagún Aro y Canarias empiezan a comprobar la dureza de una competición que castiga cruelmente cualquier agujero en la plantilla. Muy meritorio también el comienzo de Blu Sens Monbus que ha derrotado a dos rivales de su liga y jugará con mucha más confianza en las próximas jornadas. Los gallegos también parece que han acertado con sus movimientos veraniegos manteniendo el bloque de jugadores decisivo para la permanencia y añadiendo piezas que mejoran aquellos aspectos en los que andaban más justos.

Permitidme, sin embargo, que más allá de apuntes colectivos que no dejan de ser meras sensaciones por el escaso número de jornadas disputadas, me quede con dos bocados de la jornada de unas debilidades personales creo que ampliamente compartidas. Dos jugadores nacionales, partícipes de grandes éxitos de nuestro baloncesto y en los que prefiero fijarme sin ningún sentimiento nostálgico que me prive del placer que supone verles seguir dando lecciones en la cancha. Me refiero a Raúl López y Carlos Jiménez.

Hay una sensación que no me abandona desde hace tiempo cuando pienso en Raúl LópezAquello de ”lo que pudo ser este chico sin las lesiones” ha prevalecido demasiado en la manera de analizar su juego. Como aventurar cuál hubiera sido su carrera sin tener sus rodillas machacadas no conduce a mucho, parece más útil detenerse en como este base “de culto” sigue siendo capaz de influir en los partidos de manera decisiva, como emplea gestos técnicos cada vez más en desuso y como la convivencia con jugadores con el colmillo retorcido como Mumbrú y Grimau ha influido positivamente en su capacidad competitiva. Hay un grupo de jugadores que deberían ser referencia para todos nuestros jóvenes y que los entrenadores de formación deberíamos insistir en que sean observados y analizados, Raúl pertenece sin duda a este grupo.

Carlos Jiménez tiene poco que ver con Raúl López. Su carrera no se ha soportado en el talento sino en su capacidad para oxigenar a sus equipos en aquellos aspectos dónde necesitaban más aire. Si hacía falta rebote, era el primero en asegurarlos, si se necesitaba defensa, él se bastaba con lo suyo y con lo de algunos más y, ahora, si hace falta jugar un mes más, ahí está Carlos Jiménez. Si a Raúl le ha pesado la sombra de una carrera virtual sin lesiones, a Carlos Jiménez no se le ha ponderado en ocasiones por esa actitud suya de no darse importancia que relativizaba números y actuaciones extraordinarias. Aún hoy, con 36 años, gana partidos para un Unicaja dirigido por un técnico de prestigio como Repesa que este año añadirá una línea más a su palmáres,  ya puede decir que ha entrenado a Carlos Jiménez.