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Una de invictos

Martes, 18 Octubre 2016

Una de Invictos

Dinámicas. De eso se trata ahora mismo. Las primeras jornadas de la Liga Endesa nos están apuntando las primeras sensaciones de los distintos equipos y empiezan a señalar nombres interesantes que pueden ser los grandes protagonistas del curso.

Las primeras semanas de competición también están confirmando la intención de la mayoría de los equipos ACB por jugar con un ritmo rápido, explorar más los conceptos que los sistemas y no especular con el ritmo. Ya sé que venden más los mensajes siempre negativos y las críticas pero también merece la pena apuntar que se juega un buen baloncesto en la Liga Endesa y que el nivel de competitividad de los equipos es máximo. Cierto, hay menos talento que hace años pero también hay más trabajo y menos resignación.

Dominion Bilbao Basket e Iberostar Tenerife son los dos líderes de la competición. Sus cuatro victorias sin derrota son un justo premio a su nivel de juego. Sobre esa base trabajarán con más tranquilidad y, aunque es muy probable que en alguna semana sean superados por los transatlánticos que les persiguen, estos triunfos son un paso importante para optar a disputar la Copa del Rey, el primer objetivo de los primeros meses de competición.

Dominion Bilbao Basket es el equipo de Alex Mumbrú. Probablemente no hay un jugador en toda la Liga Endesa con más influencia en la personalidad de un grupo. Mumbrú es un dolor de muelas para los rivales, un activo incalculable para sus compañeros y un síntoma de las carencias que acompañan a generaciones posteriores de jugadores.  No hay otro “tres” más completo que Mumbrú capaz de tirar y de jugar para él y sus compañeros desde el poste bajo. Mumbrú da sentido a tener un alero alto porque sabe aprovechar su cuerpo. Sus habilidades y su liderazgo son claves para que un equipo que estuvo a punto de no seguir en la competición por sus dificultades económicas muestre ese carácter y personalidad cada semana.

La fortaleza de Iberostar Tenerife es  la variedad de recursos ofensivos que maneja. No tiene grandes anotadores pero tiene muchos jugadores con puntos en sus manos. Su técnico, Txus Vidorreta está desarrollando un gran trabajo adoptando decisiones y propuestas que están ayudando a la evolución de sus jugadores. Ya hablé en otro post del todoterreno Beirán pero cada semana encuentras aportaciones muy interesantes de otros jugadores como Vázquez, Grigonis, Doornekamp y un Rodrigo San Miguel quizás en el mejor momento de su carrera porque el ritmo al que quiere jugar su técnico es el que más le va a sus cualidades.

Hay varios puntos en común que comparten estos equipos, destaco entre ellos el buen y amplio uso que hacen del lanzamiento de tres puntos. Si quieres competir al máximo nivel es imprescindible contar con varios jugadores que amenacen desde larga distancia, sin duda es un aspecto diferencial y que muestra la evolución del juego en los últimos años donde los equipos no tienen que prepararse para defender al “tirador” sino a equipos que tiran.

Cierra el trío de invictos, con un partido menos, el Real Madrid. Los actuales campeones se agarran a un Llull extraordinario y a una defensa algo más consolidada que otros años por estas fechas. Los blancos siguen con una facilidad extraordinaria para anotar y eso es demasiada exigencia para sus rivales. Aún tienen puntos de mejora los de Laso, en especial en las figuras de Maciulis y Taylor y en mecánicas colectivas que puedan ayudar más a aprovechar el extraordinario talento para generar juego de Anthony Randolph.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

Épica y Justicia

Mircoles, 8 Junio 2016

Los duelos Real Madrid-Valencia Basket de los últimos años dan para grandes piezas documentales, de esas que tan poco se producen en nuestro país. Empiezan a acumularse momentos de interés, canastas decisivas y detalles curiosos (jugadores no inscritos, eliminados sin llegar a cinco faltas) que hacen que uno se acerque a los encuentros entre estos dos equipazos con la sensación de que siempre va a pasar algo.

Me alegra que Valencia Basket haya logrado alargar la serie de Semifinales. Esta  victoria no añade más valor a una, ya de por sí, buena temporada pero tiene ese matiz simbólico de no acabar el año con un “rosco” en el casillero que no haría justicia al trabajo de un equipo que ha añadido interés  y, por encima de todo, mucha calidad a nuestra competición.

Comprendo la alegría y emoción del entrenador de Valencia Basket,  Pedro Martínez, después de la victoria porque poco gratifica más a un técnico que observar cómo sus jugadores se unan y rebelen para superar las lesiones que afronta el equipo y ser capaces de competir frente a un Real Madrid que castiga con duros parciales cualquier despiste, falta de concentración o síntoma de desgaste físico.  Valencia Basket pudo pensar que su temporada estaba hecha, que las lesiones justificaban su derrota y que habían competido muchos minutos contra el actual campeón pero eligieron la opción que más les dignifica a ellos y al deporte y obtuvo un justísimo premio. Tácticamente, los valencianos tienen identificados los puntos débiles de la defensa madrileña. Mientras Pablo Laso intenta preparar a Doncic para mayores responsabilidades que afrontará en próximas temporadas, Pedro Martínez le da la bienvenida a estos retos a su manera, jugando permanentemente situaciones contra el joven esloveno cada vez que está en pista. Tampoco está siendo una serie especialmente positiva para Sergio Rodríguez, obligado en defensa e inusualmente menos brillante en ataque. Malas noticias para Valencia Basket porque ya sería raro que el “Chacho” enlazara otro partido por debajo de su nivel.

Es evidente que el Real Madrid viene demostrando desde hace varias semanas que su nivel es mejor que el que ha mostrado la mayoría de los meses precedentes. No cabe pensar ningún desgaste mental por la derrota aunque no es la Fonteta un campo para repetir visita teniendo la opción de evitarlo. Los de Pablo Laso, sin embargo, dejan todavía alguna sensación  que sí que han mostrado durante todo el año, como esa facilidad para “irse” de los partidos, momentos de cierta anarquía ofensiva y dificultades para dar una respuesta adecuada en conceptos defensivos más relacionados con la responsabilidad individual que con un trabajo colectivo.

A priori, la serie sigue teniendo un favorito claro, el Real Madrid, pero mal harían los blancos en confiarse porque Valencia Basket es un rival durísimo reforzado  por una victoria de las que incrementa la autoestima del grupo. Es cierto que los valencianos tienen bajas importantísimas que disminuyen el potencial del grupo pero jugadores menos habituales están dando buena respuesta porque saben que contarán con un rol más constante. Lucic es un buen ejemplo y en los dos últimos partidos se ha ganado la confianza de su entrenador aportando energía, actividad y una buena dosis de atrevimiento  que siempre habíamos echado en falta aquellos que pensábamos que su “frialdad” y contención evitaban que pudiera desplegar todas sus cualidades.

Más es menos

Mircoles, 30 Marzo 2016

El rendimiento del Real Madrid es uno de los temas del momento. El equipo está a punto de afrontar duelos decisivos para determinar su continuidad en la competición europea con la sensación de que hace semanas que no hace un partido redondo. El lenguaje gestual que transmiten los jugadores expresa ciertas dudas y no acaban de solucionarse evidentes carencias defensivas y de equilibrio en el juego que se vienen manifestándose desde comienzo de temporada.

No seré yo quién dude del Proyecto de Pablo Laso. Esta misma temporada ha sacado adelante todas las “finales” que ha afrontado y ha logrado el título más importante que se ha disputado, la Copa del Rey. Sin embargo, es evidente que el rendimiento del grupo no iguala las temporadas precedentes del ciclo del técnico vitoriano. Son varias las causas pero me gustaría detenerme en cómo puede influir la configuración de  la plantilla en cantidad, calidad y cómo ha podido influir los roles determinados por Laso en el rendimiento de determinados jugadores.

Comprendo, en gran medida, el afán de los equipos de contar con plantillas cada vez más amplias para afrontar con garantías un calendario muy exigente pero este hecho puede ir en contra del propio rendimiento de los colectivos. El Real Madrid cuenta con 15 jugadores en su plantilla, la más amplia de su historia y quizás pueda ser ésta una de las causas por las que el equipo no alcanza un buen rendimiento de manera constante cuando el grupo mantiene el núcleo de jugadores artífices de una temporada repleta de éxitos. No parece arriesgado decir que las incorporaciones no han ayudado a mejorar el colectivo y eso ha hecho que el rendimiento del equipo se haya resentido ante cualquier bajón o lesión de los “Sergios”, Reyes, Rudy Fernández, Reyes o Ayón.

No parece justo meter a todos los nuevos en el mismo “saco”. Poco más, por ejemplo,  se puede pedir a Luka Doncic que siempre deja detalles interesantes cada vez que juega, con su talento y su aportación en otras facetas del juego como el rebote. Las dudas con Doncic no vienen tanto si está preparado ya para la primera plantilla sino si puede estar listo para algo más de protagonismo del que tiene. Tampoco se puede pedir mucho más a N´Dour porque juega poco y porque no tiene entidad aún para ser parte de este equipoWilly Hernangómez no acaba de romper pero es cierto que no lo ha tenido fácil. Probablemente sea uno de los más perjudicados de la súperpoblación de la plantilla ya que no le recuerdo tres partidos seguidos entrando en la rotación de manera constante. La llegada de Lima aún le ha restado más continuidad y tampoco el brasileño acaba de encontrarse cómodo sabiendo que tiene que aportar mucho en poco tiempo. No es fácil rendir en estas condiciones. No ha sido el mismo caso de Willy el de Thompkins que, hasta la llegada de KC Rivers era habitual en convocatorias y rotación. El americano se ha visto superado por la responsabilidad y sus carencias defensivas no le dan para competir contra los mejores equipos. Si no rindió cuando jugaba con asiduidad, esperar una buena aportación ahora cuando juega un día sí y dos no, parece utópico.

Este es precisamente el detalle que más me gustaría señalar. Entiendo que Laso quiere tener a todos los jugadores “vivos” para justificar la necesidad de tener una plantilla amplia pero es difícil que muchos de ellos aporten sin un rol algo más definido sabiendo que un día jugarán y al siguiente ni siquiera se vestirán. Claro, diréis, son profesionales, se tienen que adaptar y estar preparados para rendir pero esto no funciona así y por eso son tan valorados tipos como Slaughter que se podían pasar cuatro o cinco partidos sin jugar y hacer lo que se esperaba de él cuando su entrenador le requería. Y claro que no todos los problemas del Real Madrid pasan por ahí, ni mucho menos, ya que el peso de los minutos los llevan otros pero no se ha generado una dinámica tan positiva para que cuando las cosas no vayan tan bien Laso se gire con confianza hacia su banquillo. Este hecho sí que es diferencial si tenemos en cuenta que este ciclo tan exitoso se ha construido con una rotación estable, la mejor pareja de bases de Europa y también, no hay que olvidarlo,  aportaciones diferenciales de los “especialistas” del equipo. La manera en que Laso encontraba soluciones y sacaba brillo a todos sus jugadores fue magnífica, quién sabe, quizás con 12 se vivía mejor…

El Base y el “cuatro”

Lunes, 28 Diciembre 2015

Golpe de autoridad del Barcelona Lassa en el primer duelo del curso entre los dos eternos rivales. El equipo de Xavi Pascual se mostró más sólido que un Real Madrid inconstante y demasiado dependiente de sus rachas de acierto en el lanzamiento exterior. Más allá de la escasa trascendencia del resultado, merece crédito la victoria de los catalanes por la confianza que les proporcionará y porque reafirma varias de las apuestas que ha realizado para esta temporada.

Factor Satoransky y .. Ribas. Me gusta mucho la evolución de Satoransky, cada temporada es mejor director, comete menos errores y tiene la capacidad de condicionar el juego en ambos lados de la cancha. Cuando uno juega contra el Real Madrid y quiere tener opciones de victoria es fundamental que en el duelo frente a los “Sergios” no se salga mal parado. En esta ocasión Ribas y Satoransky dirigieron mejor a su equipo y entendieron donde se generaban permanentemente las ventajas.  No sólo eso sino que en defensa lograron que ni Llull ni Rodríguez acabaran de encontrarse cómodos limitando sus porcentajes de tiro y asistencias. Probablemente sea un carca pero aún soy de los que piensa que gran parte de los partidos se deciden desde la posición de base y el Barça empezó a ganar el partido por ahí a través de la verticalidad de Satoransky y de la clarividencia de Ribas, ¿el fichaje del año?

El encuentro confirmó la sensación de que el Barcelona tiene muy identificados aquellos aspectos del juego en los que el Real Madrid le superó en el pasado. Felipe Reyes siempre ha sido un dolor de cabeza para los de Xavi Pascual y en esta ocasión sólo le permitieron capturar un rebote ofensivo. No sólo eso sino que Doellman supo utilizar su velocidad para decantar sus duelos ante el capitán madridista. Junto a los minutos de Vezenkov y la interesante convivencia a ratos de Tomic y Samuels, el Barcelona marcó una gran diferencia en la posición de “cuatro”. La capacidad de Samuels de jugar como pívot o de compartir espacio con Tomic será de gran utilidad al Barcelona esta temporada ya que le permite contar con un recurso excepcional para aquellos momentos en los que Doellman no aporta la suficiente solidez a la defensa azulgrana.

Desde el punto de vista del Real Madrid, el partido sacó a relucir determinados aspectos sobre los que aun tiene que “construir” Pablo Laso. Uno de ellos es recurrente en los momentos menos lúcidos de su equipo,  la tendencia a intentar solucionar problemas defensivos con ataques basados casi exclusivamente en el lanzamiento exterior. El segundo y más complicado es la ausencia de “intimidadores” en defensa (el 71% en porcentaje de tiro de dos del Barcelona es escandaloso). Cuando no cuentas con jugadores grandes que cambien tiros es imperativo trabajar en toda la pista, ser más agresivo evitando la circulación de balón y acertar con las propuestas defensivas en la defensa del bloque directo. Los que minusvaloran la ausencia de Rudy Fernández no debieron prestar atención a lo mal que trabajó el Real Madrid en el lado defensivo más alejado del balón.

Esperando la Supercopa

Viernes, 2 Octubre 2015

Confieso que no veía mucho sentido a esta competición cuando se fundó pero  el paso de los años ha logrado que la valore como un buen punto de partida para la temporada y una forma de intuir cuál puede ser el potencial de los equipos que participan. Los equipos aun están en fase de preparación y su rendimiento está muy condicionado por el momento físico de los jugadores y el necesario acoplamiento de las incorporaciones pero ninguno despreciará la opción de alzarse con un título nada fácil de conseguir por el gran nivel de los contendientes.

El Real Madrid parte con la ventaja de la confianza que le dan sus títulos recientes y porque ha dado continuidad a la mayoría de sus jugadores importantes. Parece que no dispondrá de  Rudy Fernández y Taylor pero cuenta con suficientes recursos para que se le considere favorito. Me interesa ver como Laso protege a Thompkins, un talentazo por otra parte, de ciertas debilidades defensivas y disfrutar del conocimiento del juego que exhibe el jovencísimo Doncic. La ausencia de Slaughter tiene miga porque Thompkins y Hernangomez tienen en la defensa su aspecto prioritario para mejorar. En este contexto, Ayón parte como imprescindible (poco se ha valorado su gran actuación en el segundo partido de la Copa Intercontinental).

No lo tendrán fácil los de Pablo Laso frente al Unicaja de Málaga. Los andaluces tienen argumentos para pensar que pueden derrotar al Real Madrid. Tengo curiosidad en observar como Joan Plaza utiliza al triángulo Díez, Suárez y Kuzminskas y en si Hendrix puede ser la referencia interior que buscaban. El verano generó la pregunta de si Unicaja había optado por una excesiva “revolución” en la configuración de su plantilla y en la Supercopa empezaremos a tener respuestas (pocas) sobre si los cambios han sido para mejor. Me mojo en este sentido, creo que el grupo actual tiene mayor potencial que el precedente pero presenta varios jugadores que tienen en la irregularidad su seña de identidad. Smith, Jackson y Nedovic, por ejemplo son tipos con gran talento pero con demasiada tendencia al error y a la falta de constancia en su rendimiento. Un reto para Joan Plaza, sin duda.

Herbalife Gran Canaria ha hecho un buen trabajo este verano. Es cierto que no continúan Bellas y Tavares, dos referentes en los últimos años pero ha “pescado” dos nacionales de buen nivel como Rabaseda y Aguilar  y ha vuelto a llamar a filas a un seguro de vida como Savané. Me generan más dudas los “gigantes” Omic y Galdikas pero tienen asegurada una buena dirección en la cancha con Oliver y Pangos y en el banquillo con la continuidad de Aíto García Reneses. A priori, por plantilla, no tengo dudas de que es un equipo de Copa del Rey y Play Offs aunque la pasada campaña dejó la sensación de ser un grupo poco sólido en defensa. Veremos si las incorporaciones dotan de algo más de carácter y agresividad a un equipo con talento.

El Barcelona Lassa ha vuelto a apostar por una revolución en su plantilla. Como todos los años por estas fechas, la plantilla parece ser deslumbrante y en los últimas temporadas desde la Supercopa han empezado a adivinarse pequeñas grietas en la construcción del equipo. La presencia de Lawal viene a cubrir cierto déficit atlético en el juego interior que fue muy evidente el pasado curso pero viene a anticipar un pequeño problema de roles. La experiencia indica que Tomic rinde mucho más en un papel de indiscutible y la trayectoria de Lawal también apunta a que sólo ha dado el máximo cuando se ha sentido indiscutible y ha tenido mucha continuidad en pista. En un rol 20/20 ¿serán los dos capaces de dar el máximo?. Algo parecido ocurre en posiciones exteriores, mucho talento y pocos minutos para los Abrines, Oleson, Navarro y un Pau Ribas muy reforzado después de su Eurobasket. El exceso de talento es una bendición casi siempre pero obliga a una buena gestión por parte de los técnicos y a jugadores con una mentalidad determinada. Dicho todo esto, si tuviera que señalar una única clave del rendimiento del Barcelona, indicaría su pareja de bases. En esta posición empezó a perder todos los partidos claves la temporada pasada y eso que, entonces Satoransky y Marcelinho y ahora el checo y Arroyo parecen parejas de primerísimo nivel pero lo cierto es que, en los momentos decisivos, no marcaron diferencias. Veremos ahora..

Roles y Trolas

Mircoles, 24 Junio 2015

Me alegra que un tipo normal haya liderado a un grupo para conseguir algo extraordinario. Seguro que peco de corporativista pero no se puede entender esta temporada histórica del Real Madrid sin valorar todo el recorrido desde que Pablo Laso fue designado entrenador del equipo. Desde un mensaje moderado y humilde y manejando con entereza el fuego amigo, Laso ha sabido construir un equipo histórico que ha logrado atraer admiradores y aficionados.

Hay un momento clave en la temporada del Real Madrid que es cuando Laso intercambia los roles de Bourousis y Slaughter. El equipo que ha desarrollado el mejor baloncesto de ataque en Europa en los últimos años elevó su nivel cuando entró en la rotación un tipo que renuncia a intentar anotar cuando está a dos metros del aro. El mensaje afectó en primera instancia a Bourousis pero caló en todo el equipo.

La Final ha evidenciado la diferencia entre un equipo asentado y otro que aún está en modo “búsqueda”. Desde hace tiempo, Laso ha encontrado el rol de todos sus jugadores mientras que Pascual solo ha parecido confiar de manera estable en Tomic. Por ejemplo, Thomas y Lampe han pasado de titulares a muy secundarios. Dudas frente a certezas, confianza frente a inquietud, pasión frente a resignación y también los “Sergios” frente a Huertas y Satoransky.

Reducir la diferencia entre los dos equipos a los bases no sería del todo justo pero actualmente la aportación de Llull y Rodríguez es diferencial y decisiva para explicar esta temporada histórica. Dos jugadores alejados del perfil de base-director que necesitan anotar para encontrar sentido a su juego  y lograr implicarse en otras facetas y que, a diferencia del curso pasado, han llegado al momento decisivo de la temporada en un buen momento físico. Satoransky y Huertas es una pareja magnífica pero que no suma tanto como la de los blancos porque Huertas no acaba de adaptarse a compartir minutos y porque ninguno de los dos es un tirador sólido desde la larga distancia lo que, en determinados momentos, es una limitación importante por los recursos defensivos que permite a los rivales.

Desde la superioridad en la posición de base, el Real Madrid ha consolidado su ventaja con la aportación de sus “segundos” espadas. El trío Rivers, Maciulis y Carroll merece un aparte por su solidez. Rivers ha logrado encajar dejando a un lado cierto espíritu libre y aplicándose en artes que no le venían tanto de serie. Acostumbrado a “buscar” ha acabado entendiendo las ventajas de “esperar”. Algo parecido le ha ocurrido al lituano Maciulis, excelente en defensa y rebote y muy generoso repartiendo juego desde el poste bajo. Carroll puede decir con orgullo que ha sido un factor diferencial en los dos títulos principales del curso. Su recuperación es otro mérito de Laso que ha tenido la habilidad de ponderar más sus virtudes que sus defectos para encontrarle siempre espacio en su rotación. Los buenos minutos de Carroll son fruto también de aquellas veces que tuvo oportunidades cuando sus lagunas defensivas tenían más visibilidad que su aportación en ataque.

Seguro que el Barcelona se reinventará y optará a todos los títulos la próxima temporada. La Final no deja, sin embargo, muchas pistas sobre cuales, serán los pilares del nuevo proyecto. Estará Tomic, que ya es mucho, pero queda por ver quién aportará ese plus de competitividad tan necesario para competir al máximo. Ese empuje que ha aportado Nocioni al Real Madrid y que no parece sumar  Doellman, talentoso pero huidizo cuando los partidos se juegan con el nivel de intensidad y actividad que ha propuesto el Real Madrid y el Barça no ha sabido igualar.

Y también, alma

Domingo, 21 Junio 2015

Esos primeros siete minutos del Real Madrid en el segundo partido de la final son un perfecto resumen de la etapa Laso con ese enorme plus de confianza que ha supuesto el título de la Euroliga. Por supuesto, no había otro mejor hombre para representar este ciclo que Sergi Llull. Llull ha sido ( y veremos si seguirá siendo) “el chico de Laso”.

En las buenas y en las malas, el balear ha sido la apuesta más decidida y sólida de Laso. Desde el primer día aventurócualidades de base,  le dio el mando del equipo y le liberó en los minutos decisivos con la inestimable ayuda de Sergio Rodríguez. Por momentos, incluso pareció que Laso exageraba su apuesta por Llull, dándole más minutos y galones que a dos talentos del nivel de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez. Hoy, LLull es mucho más que el jugador que anota cinco triples sin fallo en una final de la Liga Endesa. Es un auténtico líder, que ha sido capaz de mejorar su interpretación del juego y que explota al máximo la enorme personalidad que siempre ha mostrado. Un tipo valiente que, como todos los de su condición, está recogiendo su premio y que ha respondido a la confianza de su entrenador derribando la puerta que separa un buen jugador de una estrella del baloncesto europeo.

Bajo el liderazgo de Llull y la hiperactividad de Rudy Fernández, el Real Madrid está a un sólo paso de proclamarse campeón de la Liga Endesa exhibiendo un juego brillante que no debe esconder algunas debilidades de su rival. El Real Madrid juega con un  nivel de confianza máximo pero también recordando la última final perdida en Liga frente al eterno rival. El Barcelona es víctima de sus dudas, de roles poco definidos en algunos puestos y de una alarmante falta de deseo. Más allá  del dominio en la posición de base que ejercen Llull y Rodríguez, de la movilidad de Ayón que penaliza a Tomic y Pleiss y de la intensidad en defensa del Real Madrid, sorprende el poco entusiasmo del Barcelona por intentar agarrarse al único título al que optan esta temporada. Incluso su técnico, Xavi Pascual parece haber perdido algo de esa habilidad para limitar las cualidades del Real Madrid siempre que jugaba contra los suyos. Todo lo contrario, el equipo de Pablo Laso parece excesivamente cómodo cuando juega contra el Barcelona.

El Palau es la cancha más difícil de Europa por lo que no se puede descartar  que la serie se alargue. Bajo su techo, varios de los jugadores del Barcelona pueden camuflar esa ausencia de carácter competitivo que les lleva pesando fuera de su campo durante toda la temporada. Es improbable que el Real Madrid anote de manera tan fluida fuera de su entorno pero la evolución durante el ciclo de Pablo Laso ha permitido a los blancos saberse adaptar a mayores tipos de partidos. En un año en el que el grupo ha sido capaz de derribar todas sus barreras pendientes, le queda otro reto para culminar su obra perfecta, jugar un buen baloncesto en el Palau Blaugrana.

Vencer a la memoria

Mircoles, 13 Mayo 2015

Me cuesta encontrar un favorito para la Final Four de la Euroliga. Más allá del tópico de que, una vez llegados aquí, cualquier equipo puede ser campeón, es difícil concentrar en un equipo más factores que puedan hacernos pensar que parte con más opciones que el resto. Y claro, yo también pienso como la mayoría que, a priori, en las semifinales tanto Real Madrid como  CSKA Moscú parecen mejores que sus rivales pero entonces recuerdo que el presupuesto del Fenerbahce supera por bastante al de los blancos y que los entrena un tipo que sabe un poquito de qué va este tema y que  Olympiacos tiene un alma de superviviente que se adapta perfectamente a los partidos del “todo o nada”.

Me rindo entonces en la tarea de escoger favorito y prefiero centrarme en aquellos factores que pueden resultar decisivos para resolver la incógnita de quién será el campeón de Europa en el año 2015. Pienso en el Real Madrid y me provoca mucha curiosidad saber cómo lidia con el hecho de ser el equipo local. Merece Pablo Laso culminar su obra con un título que se le resiste. Las opciones del Real Madrid pasarán por ser sólidos en defensa, encontrar al menos un aliado en el juego interior (Ayón parece en buen momento) y, por encima de todo, evitar que la ansiedad y la presión lleven al equipo a esos momentos en los que se utilizan demasiados botes, el balón apenas circula y  se abusa del lanzamiento exterior.

Esta competición está llena de historias de héroes que han resultado decisivos para decantar el título para sus equipos pero el Real Madrid menos brillante de la temporada es el que ha olvidado las bondades del juego colectivo y ha intentado ganar los partidos a través, exclusivamente, de la capacidad en el juego “uno contra uno” de sus jugadores exteriores más importantes. El cuarteto Llull, Rodríguez, Rudy y Reyes es diferencial en el Real Madrid. Desde su talento se ha creado un equipo impresionante que roza la excelencia cuando logra implicar a más jugadores en una dinámica positiva, por eso creo que las posibilidades de título pasan porque jugadores como Ayón, Carroll o Nocioni ofrezcan minutos de calidad y superen esa irregularidad que parece acompañarles este curso.

La semifinal frente a Fenerbahce presenta retos difíciles para Laso y su grupo. Los turcos juegan numerosísimas situaciones de “pick and roll” que medirán al Real Madrid desde los primeros minutos. Queda pendiente ver el plan de partido de Obradovic y si se atreve a retar a los locales jugando “a ritmo” o si opta por arriesgar menos y jugar con la ansiedad que puede suponer a los blancos ver que no anotan con fluidez y no pueden encontrar canastas en transición. El Real Madrid tiene ventaja en la posición de base y los turcos tienen más talento en jugadores como Goudelock, Vesely, Bogdanovic, Preldzic o Bjelica.  No cabe duda del potencial del Fenerbahce pero el Real Madrid se impondrá si domina el rebote (ojo con esto que es el termómetro del Real Madrid esta temporada) y si exprime al máximo esos minutos que tienen los turcos en todos los partidos donde sus jugadores parecen desconectar y hacer la guerra cada uno por su lado.

¿Por fin, Teodosic?.  Personalmente, uno de los alicientes que presenta esta Final Four es observar si Milos Teodosic culmina la que puede haber sido la mejor temporada de su carrera. El base serbio es un talento impresionante pero ha pegado algún petardazo que otro en este tipo de citas. El CSKA comparte con el Real Madrid un par de detalles. Como los blancos, también luchará contra su historia reciente y también, en sus peores momentos, echa en falta mayor aportación anotadora de sus jugadores interiores, aun así, ningún equipo en Europa ha jugado mejor baloncesto hasta ahora del que han exhibido los rusos en varios de sus partidos de esta edición de la  Euroliga .

El clásico y los clásicos

Viernes, 26 Diciembre 2014

Mucho se habla estos días sobre lo acertado de que la Liga Endesa no pare en Navidades y de ese emparejamiento previamente establecido entre Barcelona y Real Madrid que empieza a formar parte de la rutina de estas fiestas. Se agradece, obviamente, como espectador (aunque no lo veía de la misma manera como profesional) y se valoran iniciativas que contribuyan a la promoción de este deporte aunque aún esté pendiente la “gran revolución” de la ACB anunciada de un tiempo a esta parte y que no acaba de llegar.

El Real Madrid aventaja al Barcelona en la Liga Endesa pero es el equipo catalán el que ha renovado a su entrenador. Hacen bien los dirigentes catalanes en confiar su proyecto a un técnico tan solvente como Xavi Pascual, merecedor del crédito que le proporcionan desde un club que proyecta, al menos en su sección de baloncesto, rigor y ambición en las decisiones que toma. Hace bastante tiempo que las derrotas parece que tienen más peso y repercusión en el Real Madrid que en el Barcelona, por la desconfianza que los dirigentes blancos han mostrado en Pablo Laso y por la manera en que el Barcelona suele rendir en los momentos decisivos de la temporada. Nadie tiene duda de que ambos equipos lucharán hasta el final por los tres títulos que quedan en juego pero el Barcelona cuelga un cartel de equipo algo más fiable que los blancos.

Concedo a este “clásico” una importancia relativa. El Barcelona es favorito porque juega en casa mientras que el Real Madrid intentará consolidar los buenos momentos apuntados en los dos últimos partidos. Será un buen momento para observar si el Barcelona mantiene contra el Real Madrid esa apuesta por un juego mucho más rápido que está apuntado esta temporada y  nuevamente comprobaremos si el desenlace de estos duelos sigue muy condicionado por el rendimiento de la pareja de bases. Desgraciadamente no podremos disfrutar de la magia de Juan Carlos Navarro, muy maltratado por las lesiones en los últimos tiempos. Pienso en la lesión del escolta azulgrana y en la manera en que el Barcelona ha planificado el “invierno” de la carrera de su jugador-referencia. Navarro es un jugador importante en la estructura de juego del Barça pero su ausencia no tiene tanta trascendencia como antes incluso en momentos actuales con más bajas en el juego exterior. El cuerpo de Navarro está bastante castigado y sus lesiones en las últimas temporadas también han permitido un paso adelante de otros jugadores. El Barcelona y su entrenador han sabido crear estructuras en la plantilla y en el juego donde se respete el estatus de estrella de Navarro y en las que esté garantizada la competitividad y el nivel en su puesto.

Si la última etapa de Juan Carlos Navarro está viéndose muy condicionada por las lesiones y el impacto de éstas en su juego, su compañero de generación Felipe Reyes, está viviendo un año fantástico. Reyes no es un jugador de talento como Navarro pero su carrera sólo puede verse desde la admiración. Si Navarro no es tan imprescindible en el Barcelona como antes, Reyes ha ganado importancia en el juego del Real Madrid este curso. La situación refleja dos evidencias, la primera y más importante es que el jugador cordobés retoma su espíritu de “meritorio” antes de cada partido y no se conforma con ser ningún comparsa en el grupo. La segunda evidencia es que el Real Madrid no ha sustituido bien a Mirotic (no era nada fácil). En los primeros partidos de la temporada, Pablo Laso intentó combinar a Ayón y Bourousis pero la apuesta no parece haberle convencido mientras que Nocioni ha tenido problemas en algún emparejamiento defensivo ante “cuatros” algo más físicos, sobre todo en la Euroliga. Ante este panorama, Reyes ha aprovechado al máximo sus minutos y parece más importante este año que el anterior, hecho que obliga a rendirse ante un jugador histórico de nuestro baloncesto y que también genera algunas conclusiones no del todo positivas para el conjunto madrileño.