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El lenguaje del líder

Mircoles, 10 Diciembre 2014

El Real Madrid lidera la Liga Endesa y su grupo de la Euroliga. Este es un hecho indiscutible que conviene recordar cuando se habla de un equipo que ha afrontado bastantes cambios en la confección de su plantilla después de las últimas semanas decepcionantes de la pasada temporada.

Tan incuestionables son la mayoría de sus victorias como que cuesta encontrar un partido redondo en los que ha disputado el equipo hasta este momento. El grupo mantiene muchas de las señas de identidad del ciclo de Pablo Laso. Obliga a los rivales a anotar muchos puntos para derrotarle, lleva los encuentros a un alto número de posesiones y estructura su ataque a partir de soluciones sencillas y la creatividad de sus jugadores exteriores, especialmente de sus bases. Además, la incorporación de Ayón y Nocioni ha reforzado las opciones de contraataque por su facilidad para correr el campo.

Sin embargo, hay algunos aspectos que diferencian estas primeras semanas de competición con aquellas que ofreció el Real Madrid el curso precedente. La actividad defensiva es bastante pobre, empezando por la defensa al jugador con balón y continuando con la implicación de los jugadores en el lado débil. El colectivo es poco constante en el esfuerzo defensivo y está viendo como muchas de sus acciones son penalizadas con faltas personales derivadas de la poca concentración y tensión con la que trabajan en defensa. La sensación de debilidad defensiva que transmite el Real Madrid proporciona una enorme confianza a sus rivales que afrontan los partidos con planes bastante definidos que empiezan a ser rutinarios en todos los encuentros del equipo dirigido por Pablo Laso. Así, la presencia en cancha de Carroll o Mejri es una señal de aviso para los entrenadores rivales de jugadores con enormes dificultades para defender. Este plan no es ajeno para ninguno de los jugadores, empezando por los dos afectados, demasiado nerviosos y alterados en este comienzo de temporada, especialmente Mejri que no logra exprimir sus extraordinarias condiciones por el exceso de tensión con que afronta la competición.

Si en defensa el margen de mejora es enorme, en ataque, los puntos anotados no deben esconder determinadas realidades. La dependencia de Llull y Rodríguez parece haber aumentado esta temporada, el equipo sigue construyendo a partir del bote más que del pase y no acaba de consolidarse una relación sólida entre el juego exterior e interior donde Bourousis y  Ayón alternan buenos partidos con actuaciones intrascendentes. Sólo Felipe Reyes, porque es el que menos alterado tiene su rol, responde con asiduidad.   Pablo Laso, por su parte,  ha roto con la rigidez de temporadas pasadas y utiliza más combinaciones para comenzar los partidos aunque últimamente parece confiar menos en la posibilidad de que Ayón y Bourousis compartan minutos en pista e intenta dosificar los minutos de Nocioni para intentar asegurar las prestaciones del argentino en los partidos de más enjundia.

Por encima de consideraciones tácticas, hay un aspecto sobre el Real Madrid que no quiero dejar pasar. La comunicación del equipo en los partidos parece escasa. Los jugadores de banquillo parecen demasiado desconectados del partido, falta un punto de pasión que no sé si obedece a cierta prudencia generada por la dura experiencia del final de la temporada pasada o a una falta de sintonía entre los propios jugadores, quizás más pendientes de sus situaciones personales que de su aportación al grupo. El tiempo, como casi siempre, nos dará una respuesta que explique esta aparente frialdad que a veces transmite el Real Madrid en la competición.

El quinteto de Laso

Lunes, 29 Septiembre 2014

Tenía mucha curiosidad por ver cómo se manejaba Pablo Laso en sus primeros partidos oficiales después de la Final de la Liga Endesa y de varias semanas dónde su figura fue cuestionada y ninguneada desde su propio club.

Poco tenía que ganar en esta Súpercopa el técnico madridista al que sólo se le ve a medir en los grandes trofeos (y eso que antes de su llegada el Real Madrid no había ganado esta competición), pero la solvencia demostrada especialmente en la final contra el Barcelona es un buen punto de partida en la temporada y un recordatorio a los desmemoriados de que con él al frente, el equipo ha competido hasta el final prácticamente todos los títulos en juego.

Me pregunto también si el quinteto presentado por Pablo Laso en la final contra el Barcelona significa una especie de reconocimiento y un punto de partida para romper con esa rigidez mostrada la pasada temporada donde era fácil adivinar no sólo el quinteto inicial del equipo sino hasta las rotaciones que se iban a emplear. Es absolutamente necesario que los jugadores reconozcan sus roles y tengan claro lo que se espera de ellos, pero la inmovilidad conduce peligrosamente a la rutina, a la relajación y a convertir al equipo en algo más previsible. El tiempo dirá si esa apuesta por Llull- Carroll-Rudy Fernández-Ayón y Mejri  será el quinteto base del equipo en la parte inicial de la temporada  o fue una elección circunstancial (como creo) para intentar emparejar a Ayón con Doellman, gastar con Mejri las primeras faltas contra Tomic e intentar meter a Jayce Carroll en dinámica del partido desde el comienzo.

Lo cierto es que la apuesta de Laso tuvo un resultado espléndido porque logró dominar el encuentro desde la defensa y el rebote y la renta alcanzada en los primeros minutos fue decisiva para el resultado final. Destacó por encima de todos un acertadísimo Sergi Llull, sobre el que Laso no ha modificado su planteamiento de que la mayoría de los minutos los juegue en la posición de base. Por encima de todo, el Real Madrid dio la sensación de ser un equipo con un potencial enorme que tendrá su principal enemigo en cómo manejan sus egos todos los jugadores (muchos de ellos necesitan demasiado tiempo el balón en las manos). Especialmente en la semifinal contra Valencia hubo varios tiros que sonaron a aquello de “ahora me toca a mí que llevo varios ataques sin olerla”.

El Barcelona se vio superado por la intensidad del Real Madrid y no logró engancharse al partido en ningún momento. Me detengo en la figura de Alex Abrines, absolutamente consolidado como jugador importante en su equipo. Abrines tiene personalidad y ofrece un buen rendimiento en defensa apoyado en sus buenas piernas pero en ataque se está especializando demasiado en el lanzamiento de tres puntos. El jugador balear tiene condiciones para ser algo más que un buen tirador. Puede poner el balón en el suelo, ayudar en el rebote y ser más vertical para conseguir acudir más veces a la línea de tiros libres. Limitarse exclusivamente a tirar le reducirá como jugador, seguro que es capaz de corregirlo.

Los bases. En los partidos que enfrentan a Real Madrid y Barcelona hay una gran relación entre el rendimiento de los bases y el resultado final. Sólo cuando Marcelinho Huertas ha estado a un nivel excepcional el equipo de Xavi Pascual se ha impuesto a los blancos. El refuerzo de Satoransky permite al Barça mayor descanso para Huertas y contar con mayor capacidad física en el puesto de base. El jugador checo es un fichaje excepcional pero aun no tiene la experiencia del brasileño en este tipo de encuentros. Sus primeros minutos mostraron un jugador contenido, con demasiado miedo a fallar e incapaz de generar muchos problemas al elemento defensivo más débil del Real Madrid, Jaycee Carroll.

Preguntas o respuestas

Viernes, 26 Septiembre 2014

La nueva edición de la Supercopa que comienza hoy en Vitoria dará luz y algo de certidumbre a las especulaciones que ofrece la formación de los equipos. En Vitoria obtendremos únicamente pistas de lo que puede ser el potencial de los cuatro equipos que participan pero también se nos presentarán las primeras incógnitas a resolver por Barcelona, Real Madrid, Valencia y Baskonia.

La plantilla del Barcelona genera pocas dudas. Satoransky, Doellman y Pleiss son tres jugadores muy consolidados en la Liga Endesa mientras que Deshaun Thomas no tendrá difícil igualar la sobrevalorada participación de Papanikolau. Me parece interesante prestar atención a cómo se adapta Huertas a tener menos minutos en pista (se supone que Satoransky tendrá más presencia que Sada/Pullen), observar la evolución de Abrines y Hezonja y comprobar cómo encaja una pareja de tanto talento como Doellman y Tomic. Espero un buen nivel del Barcelona pero con muchos aspectos por ajustar sobre todo en defensa.

El Real Madrid es un interrogante andante, no tanto por su plantilla, de indudable calidad, sino por las dudas que se han generado en la sección después de las derrotas en las Finales de la Euroliga y liga Endesa de hace unos meses. Desde entonces, Laso ha estado con un pie fuera, han fulminado a sus ayudantes y le han rodeado de técnicos que conocen la casa (y el puesto de primer entrenador en la ACB). No parecen las mejores condiciones para encabezar un proyecto pero tampoco se puede dudar de que el equipo será capaz de realizar un gran baloncesto. Quizás en Vitoria encontremos las primeras respuestas a cómo afecta a la rotación interior y al plan de juego la llegada de Ayón, si Campazzo va a tener el papel testimonial de Draper o si Sergio Rodríguez va a perpetuarse en la rotación como jugador de segundo y cuarto periodo.

Asumiendo que por presupuesto y potencial Barcelona y Real Madrid son los grandes favoritos, tengo la sensación (y esperanza) de que Valencia, Unicaja y, sobre todo, Baskonia den un paso adelante respecto a sus prestaciones del curso pasado. Laboral Kutxa Baskonia presenta varias incorporaciones que hacen pensar que precisará cierto tiempo para formar un equipo. En un principio, el proyecto parece ilusionante pero dependerá bastante del rendimiento que ofrezcan sus bases. Perkins parece un suplente bastante apañado mientras que Heurtel deberá aprovechar la inercia de confianza que le ha dejado el campeonato del Mundo para desprenderse de una vez por todas de esa percepción de jugador con tendencia a la dispersión y a la errática toma de decisiones. Apetece ver a Baskonia, la verdad y sería bueno para el baloncesto que después de esta Supercopa apetezca mucho más.

Valencia Basket se ha movido en el mercado buscando mantener la idea de juego que tan buenos resultados le ha dado. Pequeños creativos con capacidad de generarse sus puntos por sí solos e interiores versátiles y móviles. Ilusiona ver la evolución y el espacio en el equipo de Guillem Vives y comprobar como se adaptan Buycks y Luke Harangody, probablemente dos de los jugadores que marcarán el nivel del equipo durante la temporada. La semifinal que les enfrentará al Real Madrid  mostrará a un equipo poco dado a la especulación, trabajando en toda la pista y con muchos jugadores capaces de anotar desde larga distancia. A priori, sólo a priori, puede ser el equipo que esté más cerca de su mejor nivel a estas alturas de la temporada.

En la piel de Laso

Viernes, 27 Junio 2014

El Barcelona es el nuevo campeón de la Liga Endesa. Un campeón absolutamente merecido que ha dejado por el camino a los dos equipos que le habían superado en la fase regular. Un título que avala la categoría de un Xavi Pascual que quedó muy tocado después de la Final Four pero que ha sabido elevarse en los momentos decisivos de la temporada y, lo que es más importante, conseguir que el equipo siguiera creyendo en sus posibilidades.

Pascual es un técnico metódico, “cabezón” con sus planteamientos (Sada jugando esos minutos finales donde el Real Madrid parecía engancharse a la liga) que intenta que el azar tenga poco que ver en el desarrollo de los partidos,  pero que también ha tenido cierta flexibilidad para recuperar para la causa a jugadores que parecían denostados hace unos meses (Lampe) y adaptar ciertos aspectos de su propuesta de juego (al Real Madrid los equipos que le han hecho daño son los que menos han especulado). Me parece más que justificados los alegatos en defensa de su trabajo y del equipo que realizó después del partido porque además este título tiene un sabor más dulce por aquello de conseguirlo cuando parece que asistimos a la “época del Madrid”.

La Final ha dejado bastantes aspectos técnicos y tácticos interesantes pero me apetece centrarme en la figura del entrenador del Real Madrid, Pablo Laso, ahora que parece cuestionarse su continuidad al frente de los blancos. Laso no estuvo afortunado siendo expulsado en el último encuentro de la final. El arbitraje, el peor de los cuatro partidos, no tuvo incidencia en el resultado y las acciones que más perjudicaron a su equipo vinieron con él ya en los vestuarios. Sin embargo, su frustración es absolutamente comprensible si entendemos que cuesta ver como tu propio equipo ha llegado a esa situación de jugarse la Liga en casa ajena después de haber dominado el baloncesto europeo durante tantos meses. Además, su propia situación física genera ansiedad por sentir que quizás no puedes ayudar todo lo que desees.

Me cuesta entender que el Real Madrid se plantee un cambio de técnico. Por capacidad y méritos en su ciclo parece una medida injusta.  Dicho esto, el único factor que podía hacer entender una decisión como la de su despido sería que su relación con los jugadores estuviera muy deteriorada y fuera un impedimento para el progreso del equipo.No creo que estemos en ese punto ni que haya nada reconducible, aunque también sería importante que el entrenador del Real Madrid se planteara si esas rotaciones tan planificadas y repetidas se pueden prolongar por más tiempo, me refiero a situaciones rutinarias como que Sergio Rodríguez sólo aparezca segundo y último cuarto.

Estamos acostumbrados a etiquetar y catalogar a entrenadores, muchas veces amparados en datos confusos y sin rigor. En los últimos años Laso ha pasado por ser el Director de Orquesta que daba instrumentos a sus chicos y les dejaba que tocaran casi siempre lo que quisieran mientras que Pascual entregaba instrumentos y partitura a la vez. En mi opinión, en esta final, el Real Madrid se ha manejado con más rigidez y menos atrevimiento que el Barcelona.

La sensación de saberse favoritos y las victorias de todo el año han pesado en el ánimo y confianza de unos jugadores que se han visto superados por el miedo a perder. Seguro que podemos encontrar análisis muy sesudos de lo que ha ocurrido en la final pero hay una causa que por evidente y simple no se debe dejar de mencionar , los jugadores del Barcelona cuando han lanzado solos han anotado casi siempre y los del Real Madrid, en la misma situación, no han anotado casi nunca. Lo que viene siendo, miedo, tensión, desconfianza e incluso un punto de desgaste físico.

Madurez y convencimiento

Mircoles, 25 Junio 2014

La euforia y confianza con la que está jugando el Barcelona la final no es exclusivamente el fruto de la madurez y el orgullo herido de un equipo sino también de  la debilidad que ha transmitido el Real Madrid desde el comienzo de los Play Offs. El nivel de conocimiento de estos equipos es tan grande que permite pensar que el Barcelona ha detectado debilidad y falta de química en su rival y eso ha contribuido a espantar todos los fantasmas que le perseguían en las últimas fechas. El club catalán llegó a la final pensando que tenía pocas opciones y se ha encontrado dos de los partidos más cómodos en ataque de toda la temporada. Demasiadas facilidades para un equipo que cuenta con el base más en forma del momento, Marcelinho y un entrenador habituado a manejarse de manera espléndida cuando su equipo no parte como favorito.

En ese punto nos encontramos. Los de Xavi Pascual juegan con una confianza tremenda, la tranquilidad que da esa sensación de que, a poco que circulen el balón, encontrarán siempre una posición ventajosa de tiro. El Real Madrid lucha contra la rutina, su incapacidad de adaptar las rotaciones a lo que demanda el partido y el desgaste moral que supone verse tan vulnerables en defensa.

El Plan. Tópicos aparte (es muy difícil ganar dos partidos seguidos, el Barcelona no puede estar otra vez tan acertado, etc), la realidad es que si el Real Madrid quiere optar a este título debe encontrar ideas nuevas que estimulen al grupo, que les haga volver a creer en sus opciones y que obliguen a su rival a dudar, algo que no han logrado hasta el momento. El Real Madrid de Pablo Laso ha ofrecido momentos magníficos porque su entrenador era capaz de crear entornos adecuados para que sus jugadores pudieran ofrecer su mejor versión. Actualmente ese entorno no es útil porque hay jugadores presos de rotaciones rutinarias (Sergio Rodríguez), desconectados del equipo (Mirotic) y otros que, enrocados en su papel de especialistas, se ven superados por la dinámica actual (Darden, Slaughter).

En este punto, para que el Real Madrid pueda competir en el Palau contra el Barcelona necesita encontrar recursos que le hagan menos previsible (¿cambios en el quinteto inicial?), repasar sus conceptos defensivos y no exagerar su preocupación por la conexión Huertas-Tomic que tantos tiros librados está permitiendo a sus compañeros.

Serán importantes las decisiones que tome el Real Madrid pero lo decisivo será el convencimiento con el que realicen sus jugadores el plan establecido. En este punto me detengo para ponderar la sensatez que ha demostrado el Barcelona para seguir creyendo en las propuestas de su entrenador que, además, ha tenido la habilidad de reforzar a su núcleo duro a pesar de que ha tenido momentos durante la temporada para dudar de determinados jugadores. Desde fuera, el transcurso de la final y la comunicación verbal y gestual de ambos equipos dejan entrever una madurez en el vestuario azulgrana que les hace focalizar exclusivamente su atención en conseguir el título y dejar a un lado cuestiones personales. Me cuesta aseverar desde la distancia que ese no sea el objetivo principal de los jugadores del Real Madrid, pero las sensaciones que transmite el grupo indican un desgaste emocional que les limita para encontrar su máximo nivel de concentración, esfuerzo y acierto. En sus manos está recuperar esos valores porque en contra de los pronósticos que se pudieran hacer antes de la Final, si el partido va a 100 puntos, ahora gana el Barça.

La mochila de Milán

Viernes, 20 Junio 2014

Ya comenté las heridas que dejó la Final Four de Milán en Real Madrid y Barcelona. El paso de las semanas reafirma la sensación de que algo se rompió en el equipo blanco. Y sí, los de Pablo Laso están en la final de la Liga Endesa y su facilidad para anotar hace pensar que pueden levantarse de la primera derrota en la Serie pero algo ha cambiado en la manera de jugar, de sentir y de mirarse dentro del equipo. El Real Madrid ha enamorado porque su brillante propuesta de juego estaba sostenida por una actividad y esfuerzo admirable. Desde hace unas semanas el equipo anota mucho pero no juega bien porque ha abandonado un principio fundamental que acompaña cualquier éxito, la solidaridad.

Y sí, todavía creo que el Real Madrid tiene muchas opciones de ser campeón de liga, pero de un tiempo a esta parte abundan los ataques fruto del talento individual o del orgullo pero se echa en falta mayor circulación, equilibrio y, sobre todo, pases, todo lo contrario que exhibe un Barcelona muy consolidado en su idea de crear desde la conexión Marcelinho-Tomic pero capaz de tener variantes ofensivas, paciencia para encontrar buenas opciones de tiro y solidez mental para no irse de los partidos ante los “arreones” sin continuidad de los de Pablo Laso. El deporte es así, los dos equipos han ganado los mismos partidos en los Play Offs pero, sin embargo, esas victorias parecen haber reforzado las convicciones y roles en el Barcelona (sobre todo ese último partido en Valencia) y han generado dudas en el Real Madrid.

Mirotic y los bases. Reitero una idea que ya he comentado en otras ocasiones. El dominio entre Real Madrid y Barcelona se inclinó hacia los blancos cuando Mirotic empezó a “comerse” a Lorbek. El Barcelona era consciente de su problema en la posición de “cuatro” el pasado verano cuando fichó a Nachbar y ya ha tomado medidas para el futuro (con el fichaje de Doellman, dicen). El momento de forma mental de Mirotic nivela la balanza en la posición. El Jugador de origen montenegrino es un buen termómetro que ejemplifica lo que sucede en el equipo. La ausencia de protagonismo en ataque le conduce a desentenderse en defensa porque se puede asumir que Nachbar le castigue lanzando pero cuesta entender que le haga daño cerca del aro. Respecto a los bases, asumiendo que Llull es el jugador por el que más apuesta Laso, a veces la rigidez con la que se manejan las rotaciones de Sergio Rodríguez van en contra del desarrollo del partido. El Real Madrid se está acostumbrando a comienzos fríos que siempre obligan demasiado al base canario. La ausencia de Rodríguez en momentos decisivos del primer partido fue cuando menos llamativa y contrasta con la confianza con la que juega Marcelinho, espléndido, decisivo y perfecto ejecutor de las buenas propuestas de su técnico, Xavi Pascual sobre el que hablaremos otro día del por qué sus defectos (que tendrá, como TODOS los entrenadores) siempre son más repicados que sus indudables y numerosas virtudes.

Gestas y Gestos

Viernes, 13 Junio 2014

La coincidencia con las Finales de la NBA (qué maravilla los Spurs) y el habitual poco tacto en la difusión y promoción del producto, no deben hacernos caer en la injusticia de no valorar en su justa medida las semifinales de la Liga Endesa. Los dos emparejamientos han tenido (y lo que queda) momentos muy interesantes, propuestas tácticas brillantes, acciones de gran talento y, por encima de todo, un grado de competitividad muy gratificante.

La Final Four a cuestas. Tengo la sensación de que Real Madrid y Barcelona no han borrado de sus cabezas las heridas que dejó la Final Four de Milán. Vaya por delante que los blancos ya están clasificados para la Final, que su serie contra Unicaja ha sido muy exigente y que se presentan como máximos favoritos al título sea cual sea el rival. Dicho esto, la sensación que queda es que el equipo tiene menos confianza en aquellos aspectos del juego en los que había mostrado un salto cualitativo la presente temporada, su trabajo defensivo y el rebote. Este Real Madrid recuerda mucho más al de la primera temporada de Pablo Laso que al de los primeros meses del presente curso. Aquel Real Madrid ya era un gran equipo pero era mucho más vulnerable e inestable que el conjunto que nos ha maravillado durante muchos meses.

La semifinal Real Madrid-Unicaja ha tenido momentos extraordinarios propiciados por la valiente propuesta de Joan Plaza. El técnico catalán acostumbraba a plantear los partidos frente al Real Madrid llevando el partido a un ritmo lento, de posesiones largas que intentaba evitar que los blancos entrarán en “combustión”. La novedad de esta serie ha venido porque Unicaja ha jugado asumiendo muchos riesgos, con un ritmo altísimo de juego y trabajando distintos tipos de defensas con el fin de hacer pensar más de la cuenta al conjunto de Pablo Laso (cuántas pistas ha dado Maccabi). Lo cierto es que el tres a uno final con el que ha resuelto la eliminatoria el Real Madrid suena demasiado contundente para lo igualada que ha estado una serie que debe significar el primer paso de un proyecto que tiene buena pinta como es el malagueño dirigido por Joan Plaza.

Si bajamos al terreno de los nombres, la semifinal ha vuelto a poner en cuestión el momento de forma y, sobre todo, de confianza de Mirotic y la maravillosa longevidad de Felipe Reyes. Por Unicaja, además de la madurez de Jayson Granger me quedo con la aportación de dos jugadores que han mostrado sus condiciones en un momento de máxima trascendencia. Fran Vázquez ha dominado a todos sus rivales del Real Madrid y ha tenido una enorme influencia en que su equipo compitiera cada segundo de los partidos. Carlos Suárez es una gran noticia para Unicaja y para el baloncesto español en general. Durante todo el año ha sido probablemente el jugador más utilizado por Joan Plaza y eso es suficiente aval para ilustrar la importancia de su trabajo en defensa y rebote, la mayor confianza en su lanzamiento exterior, su estabilidad para limitar sus errores y su versatilidad para  generar ventajas desde la posición de “cuatro”.

Fe, trabajo y el aliento del rival. Que Valencia haya llevado su eliminatoria frente al Barcelona a un quinto partido es una gesta extraordinaria, digna de un grupo de jugadores y técnicos que se merecen cualquier premio que les llegue. El equipo ha llegado justo físicamente, con muchos problemas de lesiones y cierta falta de fluidez en su juego. La semifinal pintaba a que iba a terminarse en tres partidos pero Valencia decidió dignificar su temporada y no dejarse ir cuando tenía todo perdido. A partir de ese momento, el Barcelona puso también mucho de su parte. Algo parece haberse roto en Barcelona y tiene pinta de que en el quinto partido en La Fonteta se jugará algo más que la clasificación para la Final. El equipo transmite dudas y ya ni siquiera puede agarrarse a la pareja Huertas-Tomic. Navarro lo intenta pero está muy penalizado por lo obligado que está en defensa con los  exteriores valencianos. Demasiados jugadores  azulgranas aparecen con una interrogación debajo de su número por lo incierto de cual puede ser su rendimiento, o alguien da un paso adelante o Valencia no desaprovechará la oportunidad que tan brillantemente ha conseguido para ganar la serie ante su público.

Desastre en tres fases

Viernes, 16 Mayo 2014

No hay equipo que merezca más un reconocimiento tan unánime que el Real Madrid. Un equipo de época que está ante una oportunidad histórica de coronar su obra con el título más prestigioso. El equipo de Pablo Laso ha realizado una semifinal extraordinaria con un nivel de acierto tremendo y una actividad defensiva admirable. No recuerdo un equipo tan divertido de ver jugar y que haya ofrecido momentos tan continuados de buen baloncesto como estos chicos en los últimos tres años.

Dicho todo esto, la abultada victoria del Real Madrid  también debe explicarse desde el decepcionante rendimiento de un Barcelona, ajeno a la trascendencia del partido y que ha carecido del entusiasmo, emotividad y orgullo necesario para defender su prestigio delante de toda Europa. En absoluto sorprende la victoria del Real Madrid pero sí la triste actuación azulgrana, quizás en su peor actuación en varios años.

Dejar de pensar. El Barcelona no ha aprovechado la inercia positiva del comienzo del partido y ha reaccionado con poca energía a la entrada en campo de Sergio Rodríguez. Xavi Pascual apostó por Sada para defender al canario pero quizás persistió en su empeño demasiado tiempo. Los minutos suficientes para que los blancos se enchufaran y tuvieran la sensación de estar jugando demasiado cómodos. Cuesta encontrar explicación a este nivel tan bajo concentración del Barça.

Dejar de jugar. Desde el segundo cuarto,  el Barcelona no ha encontrado ningún plan al que agarrarse. La conexión Huertas-Tomic se ha visto limitada por la buena decisión de Laso de enturbiar al base brasileño con el disciplinado Darden. Aun así, poco que decir de estos dos jugadores, muy solos en su intento de agarrar a su equipo al partido. Superados por los blancos, los jugadores de Xavi Pascual se han dejado llevar y cada segundo del encuentro ha dejado en evidencia lo peor de cada jugador. Papanikolau y Nachbar han lucido su limitada capacidad competitiva, Tomic su indolencia defensiva, Abrines sus nervios y Pullen el peso de no anotar sus primeros lanzamientos. Hago un aparte con Lorbek, ex jugador diferencial y una rémora para el máximo nivel actualmente. Lo sabe muy bien el Real Madrid que ha encontrado, desde hace tiempo, en la pareja Mirotic-Reyes su máximo filón contra el Barça.

Dejar de luchar. Las semifinales de la Final Four han dejado dos ejemplos bien distintos de cómo afrontar un partido en desventaja. Maccabi ha superado a CSKA desde el corazón, la fe y una solidaridad admirable. El Barcelona se ha diluido demasiado pronto. Los jugadores, cansados de mirarse en busca de un líder, han arrojado la toalla a la vez que la pasión. En este contexto, el Real Madrid ha interpretado de manera perfecta la debilidad de su presa agarrados a la clarividencia del mejor de base de Europa, Sergio Rodríguez, por supuesto y a la disciplina con la que todos los jugadores representan su papel. Sí, así, es, la “anarquía” del Real Madrid sólo es posible por la solidaridad, el altruismo y la disciplina de todos sus jugadores.

El ciclo del Madrid, el momento del Barça

Jueves, 15 Mayo 2014

Después del exitazo de Valencia Basket, Real Madrid y Barcelona optan a que los equipos de la Liga Endesa monopolicen los títulos de clubes europeos.

El encuentro de la Final Four de Milan entre madrileños y catalanes tiene muchísimos atractivos, más allá de la trascendencia del choque. No sólo medirá en la competición de mayor prestigio las diferentes propuestas de ambos clubes sino que respaldará o llenará de incógnitas dos proyectos destinados a ganar pero con un grado de urgencia algo distinto. Es probable que el Real Madrid llegue algo más presionado a este partido. Su temporada es intachable y su juego ha calado de manera indudable en estos tres últimos años. Ha conseguido enganchar a una afición necesitada de estímulos y se ha ganado la admiración de muchos seguidores. Parece el momento perfecto para redondear el proyecto con la Euroliga  pero este hecho puede volverse en contra y generar cierta ansiedad en determinados momentos.

El Barcelona llega en un momento extraordinario, las piezas parecen por fin encajar y los jugadores incorporados el pasado verano tienen más definidos sus roles y las necesidades del colectivo. Sin duda, que representando al club que lo hacen, acudirán muy responsabilizados pero tengo la sensación de que el equipo dirigido por Xavi Pascual está aprovechando de manera positiva esa sensación general de que “ahora es el ciclo del Real Madrid” para encontrarse bastante cómodo cada vez que compite contra los blancos. Es cierto, la balanza en los últimos duelos es muy favorable al Real Madrid pero siempre, desde la pasada final de la Liga,  hasta la última Copa del Rey, los de Xavi Pascual han obligado al club madrileño a jugar al máximo y han cuestionado su triunfo hasta los últimos instantes. Los partidos han sido más parejos que las sensaciones previas que desprendían ambos conjuntos.

No es difícil por tanto imaginarse un partido apretado en el que nuevamente habrá que estar muy atentos a los mensajes que dirigen los entrenadores desde el banquillo. Laso deberá encontrar soluciones a la conexión Huertas-Tomic y Pascual deberá decidir si apuesta por Sada para limitar a Sergio Rodríguez o traslada las preocupaciones del canario a su parcela defensiva otorgando minutos a Jacob Pullen. Para el Real Madrid será importante controlar los primeros minutos de anotación de Tomic porque el croata se desengancha de los partidos si en los momentos iniciales no encuentra el aro con facilidad. Otro reto de los de Pablo Laso será limitar el verdadero termómetro del Barcelona, el triángulo Oleson-Papanikolau-Nachbar, tan buenos jugadores como irregulares, sobre todo en el caso de los dos últimos. Como aliciente, será muy interesante comprobar el protagonismo y atrevimiento con el que juega Abrines.

El Barcelona ha mostrado debilidad contra el Real Madrid en la posición de “Cuatro”. Seguro que Xavi Pascual ha pensado en eso. Su jugador más en forma en esta posición es Nachbar pero los momentos que ha jugado contra Felipe Reyes, han sido minutos muy favorables para los blancos por el dominio del rebote del capitán del Real Madrid. Soy de los que piensa que en este ciclo Barcelona-Real Madrid, el aire empezó a cambiar cuando se invirtió el jugador que dominaba en la pareja Lorbek-Mirotic. El jugador esloveno aún conserva mucho talento pero no es el jugador de hace tres temporadas cuando castigaba la inexperiencia de Mirotic jugando cerca de la canasta.

El partido tendrá momentos para dos figuras históricas de nuestro baloncesto. Juan Carlos Navarro no está haciendo una buena temporada pero suele “liarla” en estos eventos. Rudy Fernández vive una plenitud fantástica y es el jugador diferencial que se esperaba y que echó en falta el Real Madrid en la Final del año pasado. En definitiva, un partido impresionante, con tufillo a Final Anticipada, que no sólo dará acceso a un título sino que rodeará de brillo o dudas a dos equipos que han ofrecido duelos maravillosos en los últimos años.

Oda a los supervivientes

Jueves, 24 Abril 2014

Acostumbrados a realizar análisis desde la óptica de los equipos que nos resultan más cercanos, tendemos a obviar e incluso infravalorar los méritos y aportaciones de otros conjuntos. Escribo esto mientras repaso el cuarto partido de la serie entre Olympiacos y Real Madrid y, más allá de que el equipo de Pablo Laso no haya jugado bien los dos partidos en Grecia, creo que es justo reconocer la extraordinaria capacidad de supervivencia del equipo griego.

Porque, sí, coincido que el Real Madrid tiene más calidad que los de Bartzokas, pero los griegos han tenido la capacidad de llevar la eliminatoria a su terreno. El Real Madrid es favorito  y el factor cancha suele ser muy determinante en estos encuentros pero los blancos se enfrentarán a unos competidores asombrosos que llevan la eliminatoria igualada sin una actuación maravillosa (ni siquiera muy buena) de su mejor jugador.

Datos y hechos. Me parece interesante y certera la aseveración de Laso de que su equipo no jugó de manera colectiva el cuarto partido pero también este hecho merece ponerse en el haber de Olympiacos que ha ralentizado el ritmo de los encuentros y ha focalizado su atención en realizar de manera extraordinaria los conceptos defensivos más básicos. El Real Madrid cuenta con jugadores muy creativos desde el dribling y muchas de las ventajas de su juego se originan en “unos contra unos” y en el ritmo de juego que pueden imprimir por su habitual buen trabajo en el rebote. En ambos aspectos, los griegos están desarrollando un gran trabajo, con un mejor equilibrio entre el juego interior-exterior y una gran responsabilidad individual en la defensa. Y claro, Sergio Rodríguez y Mirotic no están jugando bien pero hay mucho y buen trabajo del rival en este hecho. El dato más llamativo de la serie, especialmente de los partidos disputados en Grecia, están siendo los porcentajes de tiro del Real Madrid. La actividad defensiva de los jugadores griegos, la implicación de sus jugadores interiores en labores correctoras y su trabajo para limitar la velocidad de balón del Real Madrid tienen mucho que ver en este hecho.

La atmósfera del Palacio de los Deportes creará un nivel de excitación que ayudará a que los jugadores del Real Madrid jueguen con un punto de mayor actividad que les facilite superar una defensa que no encontrará en Madrid ese aliento extra que provoca el empuje del público. Quizás eso no sea suficiente. En el quinto partido de la pasada final de la Liga Endesa, Pablo Laso tomó la iniciativa táctica incluyendo a Jayce Carroll en el quinteto inicial. Este detalle permitió al escolta americano “meterse” en la Final, liberarse unos minutos de Oleson y ayudar a que su equipo tuviera la ventaja en el marcador desde los primeros instantes. Es innegable que la estudiada mecánica de rotaciones de Laso ha resultado muy exitosa pero no vendría mal algún detalle de ese tipo que altere el plan previsto por los helenos. El equipo tiene capacidad de sobra para recuperar su juego y clasificarse para la Final Four con el plan habitual pero, quién sabe…, ¿Por qué no Sergio Rodríguez, titular?.