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Héroes del 2016

Viernes, 30 Diciembre 2016

El 2016 ha dado grandes momentos para nuestro deporte. Aunque la competición en los Juegos Olímpicos no fue especialmente brillante o por lo menos no tanto como ediciones precedentes, tanto en la NBA como en Europa hemos asistido a grandes exhibiciones, partidos enormes e incipientes rivalidades que van camino de convertirse en legendarias.

El escaparate principal sigue “molando” y mucho pero cualquier resumen que aborde el baloncesto no debe dejar de señalar la decadencia e inmovilidad que acompaña lo que viene después de la Euroliga y la ACB, esto es, aquellas competiciones que deberían asegurar el relevo y la formación de los más jóvenes. El baloncesto español es una fachada brillante con puertas y ventanas de lujo que una vez traspasadas no logran ocultar un absoluto vacío.

Cada uno de vosotros tendrá momentos de este año en su memoria, pretendo en unas líneas compartir con vosotros aquellos personajes con los que siempre asociaré el 2016.

- La dimensión de Lebron. El alero de los Cavaliers  cumplió con su cometido de llevar un título a su deprimida región. Este tercer  anillo en su trayectoria es el más meritorio por lo que supone ganar a los actuales Warriors. Lebron James llevó al límite su capacidad competitiva y demostró que es mucho más que un físico imponente.

- Stephen Curry.  Es cierto, perder un título cuando dominas tres a uno en la serie es dramático y deja tocada la percepción del año de un Curry que además estuvo especialmente fallón contra los Cavaliers. La presencia de Curry en esta lista se justifica por su impacto en el juego y por el valor de sus gestos técnicos. En una época con varios jugadores en nivel “súper estrella”, Curry se ha elevado por encima de muchos ellos llevando su carrera a una dimensión poco esperada.

- El rey de la FIBA.  No llegó al nivel del Eurobasket en Francia pero la cita olímpica reafirmó de nuevo que hay pocos o ningún jugador con tanto impacto en el baloncesto de selecciones que Pau Gasol. El pívot catalán aguanta año tras año en la élite viendo como jugadores más jóvenes que él acusan en mayor medida el paso del tiempo. Su compromiso con España tiene visos de continuar y esa es la mejor garantía para asegurar la competitividad del equipo de Scariolo.

-Itoudis y Obradovic. CSKA y Fenerbahce disputaron una final de la Euroliga emocionante y con detalles que evidencian el nivel de las plantillas y de sus dos técnicos. Itoudis, antiguo ayudante de Obradovic ha formado un CSKA de Moscú intenso y solidario en el que ha sabido encontrar riqueza táctica para sacar el mejor baloncesto en su carrera de dos talentazos como Teodosic y De Colo. Se está anunciando una rivalidad que puede durar años aunque los equipos españoles harán lo posible para evitar que la Euroliga repita final.

- Valencia, Vitoria, Las Palmas… Si la Liga ACB es la mejor competición nacional de Europa de largo se debe en gran parte al empuje y rebeldía de su clase media-alta. En Valencia, Pedro Martínez ha consolidado al equipo en la élite y ha construido un grupo reconocible por su actividad e intensidad en el que la verdadera estrella es el colectivo. En Vitoria, Sito Alonso ha dado continuidad al buen trabajo de Perasovic. Baskonia es uno de los mejores equipos de la Euroliga y esa frase explica de por sí muchas cosas. Herbalife Gran Canaria logró materializar con el título de la Súpercopa un buen trabajo que viene desde hace tiempo. Hay un aspecto en común que une a estos equipos, con diferentes matices cada uno de ellos, su apuesta de juego es muy atractiva y logra generar adeptos no sólo entre los suyos.

- Don Alejandro. ¿será el 2016 el año de la retirada de las canchas de Aíto García Reneses?. No lo sé, pero por si acaso,  no está de más recordar la figura de uno de los personajes históricos de nuestro baloncesto que entre sus numerosos méritos también merece que se destaque su influencia en la formación de muchos técnicos que llevan de manera excelente el prestigio del baloncesto español por toda Europa.

Por qué los Cavaliers

Lunes, 20 Junio 2016

Reconozco que no apostaba por el anillo de los Cavaliers. Ni la presencia de Lebron James, ni la recuperación de Kyrie Irving y Kevin Love respecto al antecedente del año pasado bastaban para pensar que los de Cleveland pudieran imponerse a la velocidad de balón de los Warriors. Se demuestra que este deporte es impredecible (y que no tengo ni idea…) además de que la temporada regular es únicamente un termómetro del potencial de las plantillas mientras que los Play Offs ponen a cada jugador y equipo en su verdadero nivel.

Concedo al título una importancia extraordinaria por la dureza mental que hay que demostrar para superar un tres-uno adverso ganando dos encuentros en Oakland y por derrotar a un equipo extraordinario que ha desarrollado el mejor baloncesto que se ha visto en muchos años. Los Cavaliers han afrontado tres partidos seguidos en los que perder significaba olvidarse del título pero lejos de jugar presionados han sido capaces de dar la vuelta a la situación y traspasar esa presión a unos Warriors, agarrotados, imprecisos y con dudas en la pista y en el banquillo.

La Dimensión de Lebron. El título eleva sin duda la perspectiva de la carrera de Lebron James. Cleveland es un buen equipo pero con muchas carencias, la presencia de James en cualquier equipo les hace candidatos al título pero estos Cavaliers, a priori, tienen menos recursos que los Warriors. Más allá de sus extraordinarios números, James ha guiado a su equipo negándose a admitir la derrota cuando parecía el destino más probable. El alero se ha vaciado al máximo y ha dominado física y mentalmente la serie. Todos los títulos tienen un valor tremendo pero hay un aroma muy distinto entre este campeonato que ha ganado Lebron con los Cavaliers y sus dos anillos en Miami. Para mí, Lebron James no alcanza el nivel de Jordan pero ya se le puede considerar uno de los más grandes.

Curry y el lenguaje. Curry no se ha sentido especialmente cómodo en la serie. Su lenguaje no verbal siempre ha transmitido tensión y nervios, algo que ha alimentado la esperanza de los Cavaliers. Estoy convencido de que esta final le ayudará en su carrera. Es el jugador más atractivo de la competición pero en esta final, probablemente porque no ha llegado en su mejor momento físico, le ha faltado un punto de agresividad para castigar la defensa con cambios de los Cavaliers atacando más el aro. Quién sabe si Curry, como su equipo, ha sido víctima de su propia retórica.

Los escuderos. Kyrie Irving ha sido un factor decisivo en la serie en ambos lados de la pista. No es fácil para un base jugar con Lebron James, que acapara el balón durante muchos momentos, pero Irving ha sabido ganarse y defender su espacio jugando con una personalidad tremenda. La madurez de Irving con 24 años es extraordinaria y su registro de habilidades ofensivas es muy amplio pero no por ello conviene despreciar su trabajo en defensa sobre Stephen Curry al que parece que fue cogiéndole el punto según avanzaba la Final.

Lue y Kerr. La principal cualidad que ha demostrado Lue ha sido su capacidad para ir aprendiendo de las lecciones que dejaba cada partido. Empezó la serie comedido pero acertó cuando dejó volar a su equipo y seleccionó mejor la rotación apostando por jugadores más competidores. Por ejemplo, Frye le podía ayudar abriendo el campo pero la final precisaba de tipos más duros como Jefferson. También demostró personalidad con el “asustado” Kevin Love con el que alternó palos (no jugó el último cuarto en varios partidos) con zanahoria (dándole responsabilidad en el partido decisivo premiando su esfuerzo defensivo y capturando rebotes). No me gustó cómo llegó Lue al equipo pero le reconozco mérito en esta victoria especialmente por sus ajustes en defensa. Steve Kerr ha sido fiel a su idea de utilizar a la mayoría de su plantilla pero en ocasiones ha dado la sensación de no tener claro qué buscaba con cada decisión. Los minutos en el séptimo partido de Varejao y Ezeli han dado ventaja a Cleveland. En dinámicas positivas, cualquier jugador tiene más fácil aportar, en los momentos de duda es más difícil que un jugador salga del banquillo y aporte. Ha sido una final de grandes competidores más que de grandes jugadores. Por eso el mejor de los Warriors ha sido Draymond Green y el rey ha sido Lebron James.

Una serie para la Historia

Martes, 31 Mayo 2016

Tres de los cinco mejores jugadores del mundo, acciones técnicas de primer nivel, alternativas, ritmo de juego y enormes demostraciones de competitividad y carácter. Todo eso y mucho más nos ha dejado la extraordinaria serie que han disputado los actuales campeones de la NBA, los Golden State Warriors y los Oklahoma City Thunder que ha terminado con el triunfo de los primeros en una página más de un libro que describirá su Leyenda.

Porque los Warriors van camino de ser un equipo legendario, no hay duda, y esta serie no hace más sino añadir un toque épico en esa trayectoria. Los Thunder perdonaron la vida a los campeones en los primeros encuentros. Incluso en la única victoria que sumaron los Warriors en los cuatro primeros partidos, los de Oklahoma dieron la sensación de ser superiores a sus rivales. Los Warriors parecían a la deriva e incapaces de igualar la energía de Westbrook, Durant y compañía que, lejos de especular, apostaron por golpear a los campeones obligándoles a jugar a un ritmo muy alto. Un equipo acostumbrado a “ser perseguido” se veía en la necesidad de “perseguir”.

Los Thunder perdieron la oportunidad de cerrar la eliminatoria y alcanzar su segunda final en el sexto encuentro disputado en casa. Llevaron la iniciativa durante todo el partido, controlaron el rebote y su actividad defensiva limitó la circulación de balón de los de Steve Kerr, deficiente durante muchos minutos.  Cuando los de Oklahoma amenazaban con romper el partido definitivamente siempre surgía Klay Thompson y cuando la sangre ya se olía a milímetros, Curry dio el golpe de gracia. Thompson es el hombre de esta serie por su oportunismo en los momentos más complicados de su equipo. Los números y la actuación de Curry en las victorias decisivas han sido extraordinarios pero Thompson fue el  primero que acercó el bote salvavidas a sus compañeros que, poco a poco, se fueron subiendo a él. Thompson es el escudero perfecto, aplicado en defensa y completísimo el ataque. Le falta cierto carisma pero su nivel es extraordinario y esta serie ha despejado cualquier duda, si alguien la tenía, sobre su nivel competitivo. Sólo espero que su acierto en el tiro no le conduzca a limitarse exclusivamente a practicar este arte.

Confirma Golden State algo que ya apuntaron en las pasadas finales, su capacidad para superar adversidades y completar su registro con un gran trabajo defensivo y carácter para superar situaciones adversas. También brillante Kerr cuando todo parecía perdido y con determinados ajustes decisivos para el triunfo. En los primeros partidos pareció sorprendido por la actividad de los Thunder pero fue ajustando su defensa, reaccionando más rápido ante lo que le proponía Donovan y dando el espacio adecuado a un tipo diferencial en este tipo de partidos como Iguodala.

Sobre los Thunder destacaría que probablemente, por plantilla y estructura es el equipo que más puede incomodar a los Warriors y vaya si lo han hecho. El impacto de Westbrook es tremendo y su evolución desde que llegó a la Liga es más positiva que la de Kevin Durant. Ambos son súper estrellas que tienen su asignatura pendiente en la toma de decisiones especialmente a la hora de tomar tiros (ninguno ha superado el 30% en triples ni el 42% en tiros de campo). Si la pareja se mantiene, los Thunder siempre serán candidatos al título, veremos qué lectura hacen de este Play Off a la hora de escoger su sigui

El récord

Mircoles, 6 Abril 2016

Me gusta el esfuerzo que están haciendo los Golden State Warriors por pasar a la historia y me desagradan sus últimas derrotas que ponen en peligro, y serio, que puedan superar la marca de los Bulls de Michael Jordan. Entiendo el riesgo que supone que, a escasas semanas de comenzar los Play Offs,  Curry o Klay Thompson jueguen por ejemplo más de 40 minutos contra los Timberwolves pero ser el mejor equipo de la historia en la larguísima fase Regular tiene un enorme atractivo.

La pregunta que se hacen muchos seguidores es hasta qué punto merece la pena este esfuerzo físico y mental (son muchos meses hablando del tema y es inevitable que genere cierto desgaste en el grupo) por conseguir un registro que no garantiza ningún título y que está evitando cierta dosificación de los jugadores más importantes de los Warriors.

Mientras el equipo de California utiliza a sus jugadores en “modo play off” para lograr una marca histórica, los que pueden ser sus rivales más duros en el camino hacia el título hace varias semanas que están adecuando sus rotaciones y otorgando descansos puntuales a sus jugadores más importantes con el objetivo de llegar en la mejor forma posible a la Fase decisiva de la temporada. Seguro que los Spurs, que se enfrentarán a los Warriors en dos de los cuatro partidos que tienen pendientes, acentúan esta estrategia. Será interesante, con cuatro partidos por jugar y sin margen de error, ver cuál es la apuesta de Kerr por conseguir el objetivo. Particularmente, y frente a muchas opiniones contrarias, creo que el récord merece la pena y no compromete el objetivo del título. La solvencia de muchas victoria de la temporada ha permitido que los jugadores importantes no se hayan “quemado” en demasía y además puede suponer un buen estímulo mental para afrontar los Play Offs para un equipo que, más allá de derrotas sorprendentes en las últimas semanas, hace varios partidos que no muestra su mejor versión.

Leo declaraciones de Steve Kerr y entiendo que el objetivo de superar las 72 victorias de los Bulls está generando cierto trastorno en el equipo. El técnico utiliza argumentos a la defensiva cuando se le pregunta si hay obsesión por el tema y se justifica con los descansos que otorga a determinados jugadores como Bogut y Livingston para argumentar que los Play Offs siguen siendo su objetivo principal. Nadie duda de que un título tiene muchísimo más valor que un récord de victorias en la Liga Regular pero teniendo el objetivo a mano no se debe despreciar el hecho de luchar por un hueco en la historia. A buen seguro que los jugadores tienen cierto desgaste mental por un tema que les persigue desde hace meses y desean más que nadie que la temporada regular termine, pero insisto, la mejor preparación para los Play Offs sería que el equipo se propusiera recuperar su mejor nivel en estos cuatro partidos. Los Warriors han prestado mucha atención al juego y por eso han ganado muchos partidos. Son el mejor equipo de la Liga porque se divierten compartiendo el balón, cada jugador tiene claro su papel y son extraordinariamente solidarios en defensa donde suplen carencias físicas con inteligencia y actividad. El equipo ha bajado su rendimiento estas últimas semanas, quizás porque han priorizado la victoria al método. El último partido contra los Wolves ha sido un ejemplo muy claro de falta de concentración, poco celo a la hora de cuidar el balón y cierta relajación defensiva con el marcador a favor que ha permitido que el rival “llegara” de nuevo al partido.

Para que quede claro, para mí los Warriors actuales son peores que los Bulls de Jordan, por eso me encantaría que superasen su registro porque me parecería algo de un mérito extraordinario para una plantilla magnífica pero inferior no sólo a la de aquellos Bulls sino quizás también a la de algunos equipos actuales que no han atendido tanto a generar dinámicas colectivas de juego sino a crear climas agradables para sus estrellas. Los Warriors han sabido conjugar ambos aspectos, parece difícil que Curry jugara mejor en otro equipo y muchos de sus compañeros han alcanzado su máximo nivel compartiendo espacio con el mejor jugador del momento.

Dos fenómenos

Lunes, 29 Febrero 2016

Entiendo como lógico el permanente deseo de comparación entre acciones o jugadores. Me parece hasta enriquecedor en algunos momentos  y positivo porque casi todo debate en torno a nuestro deporte contribuye a su difusión. La canasta desde su campo de Sergio Llull no sólo será tema de conversación de los aficionados habituales sino de aquellos más esporádicos y el baloncesto tendrá más repercusión de la habitual en determinados medios.

Dicho esto, permitidme que huya de las comparaciones que se han establecido entre las canastas ganadoras de Stephen Curry frente a Oklahoma (¿el partido de la temporada NBA hasta ahora?) y la que consiguió Sergio Llull frente a Valencia Basket.  Me interesa más el debate que trata de dimensionar las figuras de Llull y Curry en sus diferentes entornos. Llull es uno de los mejores jugadores de Europa y se ha labrado esa consideración paso a paso superando, en mi opinión, cualquier expectativa que se pudiera realizar sobre él en los primeros años de su carrera. Curry también ha mejorado cualquier previsión, probablemente es el mejor jugador del mundo y la aparición más interesante en este juego desde la retirada de Michael Jordan.

La vistosidad y el carácter decisivo de la canasta de Llull en Valencia restan notoriedad a muchos detalles previos que indican la trascendencia del jugador balear en el Real Madrid. Si su “churro” resultó decisivo es porque previamente él mismo se había dado opciones de ganar el partido con cinco puntos seguidos. Hasta entonces su partido había sido discreto, discreto dentro de su nuevo rol porque a diferencia de hace unos años, Llull es capaz de aportar en muchos aspectos cuando no anota  con facilidad. Este es precisamente el aspecto que más valoro del base internacional. La manera en que se ha hecho con el liderazgo de un grupo, el respeto que tiene entre sus compañeros y su mejora en el conocimiento del juego que nos permiten ver cada semana acciones de pase impensables en este jugador hace tiempo.

Valoro mucho la evolución de los jugadores durante su trayectoria. En este sentido, Sergio Llull es un ejemplo admirable. Un jugador con unas piernas poderosas que podrá prolongar su carrera al máximo rendimiento por los matices que le añade cada temporada. Un tipo valiente y un competidor asombroso que ha respondido con creces a la confianza que ha depositado Pablo Laso en él desde el momento que tomó las riendas del equipo. Ya lo he escrito en alguna ocasión, por encima de Sergio Rodríguez y Rudy Fernández, Llull ha sido el jugador por el que más ha apostado Pablo Laso, tanto en minutos de juego como en responsabilidad otorgada.

Curry también está siendo más de lo que aparentaba que iba a ser. Su trayectoria está muy lejos de la carrera de Michael Jordan pero su temporada actual discute con la mejor posible del gran Michael. Curry es una noticia estupenda para reivindicar el talento por encima de las cualidades atléticas. Un tipo no especialmente rápido ni fuerte que es el mejor jugador del momento porque es el más hábil y el único que representa una amenaza lanzando desde ocho o nueve metros. Curry es un anotador que se ha convertido en un dominador.Su “tiranía” nace desde su cabeza, se manifiesta a través de su muñeca y se completa con una actitud muy favorable para el juego, se divierte, nos divierte y encima compite como nadie. Un fenómeno, lo dicho, lo mejor en los últimos 20 años, y creo que no exagero..

La dimensión de los Warriors

Mircoles, 25 Noviembre 2015

¿Son para tanto los Warriors? , ¿Qué valor tiene este comienzo de temporada de 16 partidos consecutivos ganando? Probablemente, muchos aficionados se están haciendo estas preguntas ahora mismo. Seguro que el dato estadístico ayuda a reconocer el valor de este grupo pero su influencia va mucho más allá de este excepcional registro. Golden State Warriors es, por encima de todo, una noticia maravillosa para el baloncesto mundial porque es un equipo que aúna disciplina para compartir el balón, improvisación para apostar por fórmulas menos ortodoxas cuando el rival o el encuentro lo requiere y habilidad para permitir que todos sus jugadores logren expresar su talento.

Claro, los Warriors tienen a Stephen Curry, probablemente el mejor jugador del momento, o por lo menos el que más apetece ver a este espectador, pero me interesa destacar el valor de todo lo que rodea a este genial base. Alrededor de Curry, los de Oakland marcan diferencias por lo adecuados que parecen todos los roles designados en el equipo. Todos los jugadores tienen muy claro lo que deben y  pueden aportar (más importante) dentro de una estructura de juego que permite que puedan disponer de sus “momentos” por la calidad en la circulación de balón del equipo y la confianza que muestran unos compañeros en los otros. El contexto y el clima que han creado los Warriors (mérito de sus técnicos) han permitido revalorizar a todos sus jugadores. Nada ilustra tan claro este hecho como las prestaciones del limitado Festus Ezeli en el comienzo de temporada,

Dentro de todos los estilos representados en la NBA, los Warriors exhiben lo mejor de muchos de ellos. Cuando quieren son capaces de mover el balón al nivel de San Antonio Spurs, elevar el nivel de dureza defensiva como los Grizzlies o jugar a todo trapo como, como, bueno como los Warriors de siempre. Es por eso que un grupo que, quizás, no forma la mejor plantilla de la competición es el mejor equipo del momento. Por eso y por la confianza que proporcionó el título logrado en el mes de junio, espaldarazo definitivo para un puñado de jugadores que se sabían muy buenos pero que ahora se ven invencibles.

Aún es pronto para calificar a estos Golden State Warriors de Stephen Curry como un equipo histórico capaz de dominar una era. Lo cierto es  que ahora mismo parecen muy por encima de cualquiera que pueda hacerles sombra. Los Spurs tienen experiencia y calidad pero quizás les falten piernas, los Clippers, por plantilla, pueden hacerles sombra pero su química parece lejos de la de los campeones. Probablemente, el equipo que más cerca esté de su nivel sean los Cavaliers, sobre todo cuando estén al completo, Irving mediante.

Veremos donde acaba la racha y qué otros récords pueden abordar los Golden State Warriors. Mientras tanto queda disfrutar de sus sonrisas y ver si asoman algo de debilidad que pueda hacer que les intuyamos algún rival en su camino hacia el título.

Desatados

Lunes, 2 Noviembre 2015

Recordaba un amigo la NBA de los Magic, Bird, Jordan y compañía. Aquellos años donde muchos nos aproximamos a esta competición. Lo hacía desde la nostalgia y con el convencimiento de que la era actual está muy lejos de esa etapa. Dentro de lo difícil que resulta comparar el mismo deporte practicado 30 años después, pienso que estamos asistiendo a una época brillante que, probablemente, se valorará mucho más con el paso de los años por el gran número de jugadores de gran talento y por la presencia de varios equipos de gran nivel (especialmente en la conferencia Oeste).

El comienzo de la temporada regular no está dando tregua. Sabéis que me alineo con los que piensan que esta Fase es demasiado larga y origina demasiados partidos intrascendentes pero las primeras semanas se cogen con ganas para evaluar plantillas, equipos y nuevos talentos. Ayuda, además, que en esta temporada las grandes estrellas no se han dedicado a especular y nos están regalando grandes momentos desde los primeros momentos.

Stephen Curry, Russell Westbrook y Blake Griffin caminan un paso por encima de los demás ahora mismo. Curry ha querido mandar un mensaje a la liga, reivindicando su papel como actual MVP y líder del equipo campeón. La dimensión actual del base de los Warriors es muy difícil de igualar, parece que el título de campeón haya reforzado su convicción y confianza. Curry transmite la sensación de que es capaz de anotar siempre que se lo proponga, sus recursos ofensivos parecen infinitos porque es capaz de resultar una amenaza a gran distancia del aro. Curry se divierte y nos divierte, como también lo hace Westbrook. Si el baloncesto de Curry tiene su origen en sus manos, el de Westbrook nace de unas piernas impresionantes que le hacen asociarle irremediablemente el calificativo de “imparable”. Un jugador que no conoce límites más allá de su propia ansiedad que, en ocasiones, le lleva a tomar malas decisiones.  Si su química con Kevin Durant no se  resiente y las lesiones respetan a ambos, los Thunder son tan candidatos como cualquiera para conseguir el título.

Quién sabe si ser un habitual de los “highlights” ha condicionado para bien o para mal la consideración de Blake Griffin. La evolución de Griffin desde su llegada a la liga es tremenda. Por un lado, ha ganado en continuidad en el juego y por otro ha sido capaz de mejorar su tiro y su capacidad de pase. Griffin es mucho más que sus mates, probablemente el mejor jugador en su puesto en la competición y el mejor aval de los Clippers para dar un paso más esta temporada. Griffin no pertenece al prototipo de jugador que me enamora pero tiene una cualidad que respeto muchísimo, ser capaz de evolucionar año tras año en aquellos aspectos deficitarios de su juego. Este hecho refleja responsabilidad, compromiso y humildad y esos son valores más que respetables.

Crédito y grandeza

Viernes, 17 Mayo 2013

Pasada la Final Four de la Euroliga y en espera de que en la competición nacional se decidan las últimas plazas para luchar por el título, es inevitable volver la vista a los Play Offs de la NBA y disfrutar de un evento tan excepcionalmente promocionado que, a veces, incluso llegas a plantearte si alguna de las cosas que suceden se han gestado en algún estudio de guionistas.

Disfruto viendo los Play Offs de la NBA por su capacidad para humanizar a los héroes (Durant), para encumbrar a pequeños gladiadores (Nate Robinson), para reivindicar a la raza de los tiradores (Curry y Thompson) y para que un pívot, Marc Gasol defienda con grandeza lo trascendentes que deben ser en este deporte los hombres grandes si son utilizados en condiciones.

Detengámonos en cada uno de los nombres mencionados. Kevin Durant se quedará de nuevo sin optar a su primer anillo. Su equipo ha sido incapaz de superar el impacto de la lesión de Russel Westbrook. La derrota frente a los Grizzlies, por contundente, da para que se pueda cuestionar el liderazgo del bueno de Durant en la franquicia, sin embargo, su esfuerzo en la serie ha sido tremendo aportando como nunca en más aspectos del juego además de la anotación, sin duda, es mucho mejor jugador que antes de los Play Offs y, aunque hoy parezca lo contrario, está mucho más cerca de un título que, con toda probabilidad, tiene reservado en un futuro.

No soy muy de Nate Robinson, al contrario que a muchos de sus fans no me va su aire “tribunero” y, a veces, me cuesta trasladar la vistosidad de su juego a rentabilidad real para su equipo. No ha sido el caso en estos Play Offs, dónde su espíritu rebelde ha dotado de un gran interés a la serie entre su equipo Chicago Bulls y Miami Heat. Robinson es un jugón con un grado máximo de competitividad que, en la derrota, ha sabido liderar a un grupo que merece el máximo de los respetos.

De la pareja de tiradores de los Warriors, Stephen Curry y Klay Thompson ya he hablado en alguna otra ocasión pero me resisto a no volver a hacerlo por el placer que ha supuesto ver cómo incordiaban a esos Spurs tan sólidos y solidarios. La sensación es que lo mejor de Curry y Thompson está por venir tiene una pequeña nube acechando, los problemas físicos del primero. No voy a decir que estos dos jugadores sean atletas mediocres porque faltaría a la verdad pero su encanto viene por la calidad de sus gestos técnicos y por las ventajas que obtienen por una buena ejecución de los mismos. Será que soy un bicho raro, pero  prefiero cambios de mano y tiros de Curry en vez de 10 mates con la cabeza por encima del aro.

Y en estas, Marc Gasol y sus Grizzlies optan a jugar la Final de la NBA. Así de fácil y así de meritorio. El impacto de Marc Gasol en estos Play Offs está siendo tremendo. La intensidad con la que se juega estos partidos es brutal, tanta que, en muchas ocasiones afecta a la clarividencia y a la calidad de las acciones. Se juega con mucho corazón y, en ocasiones, muchas, falta calidad y cabeza. Aquí es donde aparece Marc Gasol, cuyo conocimiento del juego supera al de la mayoría de los jugadores. Sobre él gira el juego de unos Grizzlies construidos desde la solidez de su trabajo defensivo y la fortaleza, quizás inigualable de su juego interior. Y ahora llega Tim Duncan, qué bueno….

El premio de Marc y “La Serie”

Mircoles, 24 Abril 2013

El Premio de “Mejor defensor del Año” es un reconocimiento a la brillante trayectoria de Marc Gasol en la NBA. La realidad es que no tengo ni idea si Marc Gasol ha sido el mejor defensor durante la temporada en la Liga Regular pero me alegra que la competición tenga un reconocimiento con un jugador que marca diferencias por su capacidad para interpretar el juego y por su arrolladora personalidad, imprescindible, sin duda, para ejercer el liderazgo de su franquicia. En defensa, Gasol utiliza máximas eficaces, la primera de todas, saber situarse perfectamente en cada momento y la segunda, reconocer las habilidades de los jugadores a los que se enfrenta, dicho de otro modo, Marc Gasol en defensa también piensa. Me gusta también que la NBA abandone ese gusto que tenía por conceder este premio a grandes taponadores o “ladrones” y sepa valorar a un jugador que no sustenta sus habilidades exclusivamente en su físico.

No llegaré al nivel del mítico Jerry West en cuanto a su afirmación de que es el jugador más infravalorado de la Liga pero considero que la percepción del internacional español en Estados Unidos aún no se corresponde con su verdadero valor.

Es época de premios y eso quiere decir que los Play Offs de la NBA ya han comenzado, vamos, que la pretemporada ha terminado. De todos los cruces hay algunos que llaman la atención  por la historia de las franquicias (como ese Knicks contra estos disminuidos Celtics) y otros por el atractivo que ofrecen propuestas como las de los Denver Nuggets y los Golden State Warriors. Quién no se haya enganchado a esta serie, aún está a tiempo de hacerlo porque tiene pinta de que será larga y muy, pero que muy, entretenida.

Los Nuggets venían lanzados del final de la Liga Regular pero se han encontrado con unos sorprendentes Warriors que bien podían ir ganando por dos a cero si en el primer partido no hubieran pecado de cierto conformismo en algunos momentos. Hay múltiples puntos de interés en ambos equipos, los Nuggets tienen mucho que rascar más allá de los vuelos de Faried y McGee, especialmente por los detalles del talentoso francés Fournier y el buen hacer del veterano Miller, pero sobre todo, la duda de si Iguodala dará ese paso de buen a gran jugador. En los Warriors está respondiendo a gran nivel el rookie Barnes, Thompson sigue exhibiendo su muñeca, pero sobre todo juega Stephen Curry, y eso es algo serio. Curry es alta costura en una pista de baloncesto, un manual de detalles técnicos que está acompañando con un empeño competitivo admirable, uno de los tipos a los que más me gusta ver jugar y del que siempre esperas que te sorprenda, un grandísimo tirador y mucho más. No creo que a los Warriors les baste con Curry para ganar a los Nuggets pero merecerá la pena seguir con atención el desarrollo de estos partidos entre dos equipos diferentes, algo alejados del primer plano pero que están ofreciendo los mejores momentos de los Play offs.

Warriors. El equipo del momento

Jueves, 3 Enero 2013

No creo que Golden State Warriors gane la NBA este año, pero pocos equipos son tan divertidos de ver como ellos. La temporada de la plantilla dirigida por Mark Jackson está siendo impresionante en cuanto a resultados y magnética si nos atendemos a su juego. No hay más que ver como viven los partidos los aficionados en Oakland para darse cuenta de que se está gestando una historia interesante y atractiva que nos hace rememorar aquellos comienzos de la década de los 90 dónde el mítico “Run TMC” (Tim Hardaway, Mitch Richmond y Chris Mullin) logró atraer la atención de todos los aficionados al baloncesto gracias a su apuesta por un baloncesto excepcionalmente dinámico  que trataba de compensar su ausencia de centímetros con una mayor dosis de velocidad y atrevimiento.

La historia de los Warriors actuales aún está por escribirse pero tiene una pinta estupenda. Probablemente faltan jugadores carismáticos en su plantilla pero hay muchos nombres sobre los que merece la pena detenerse. Stephen Curry está llamado a ser un constante All Star en los próximos años si logra que las lesiones le permitan cierta continuidad en su juego. Es un base con alma de escolta de los que logra llamar la atención cada vez que se levanta para tirar. A mí siempre me ha recordado un poco a Ray Allen (aunque juegan en posiciones distintas) por su elegancia driblando y la facilidad con la que realiza los gestos técnicos. Es un jugador muy interesante que crecerá a medida que vaya disputando partidos de nivel (unos play offs por ejemplo) que le hagan poner a prueba sus límites.

Si Stephen Curry está llamado a ser el eje sobre el que se vaya asentando este proyecto, David Lee es uno de los principales responsables del buen presente del equipo. Sin hacer mucho ruido, supera los 20 puntos y 10 rebotes por partido y sobre todo aporta a un grupo inexperto solidez y capacidad competitiva en ambos lados de la cancha. La influencia de jugadores como Lee va más allá de los números y alcanza a la responsabilidad que contagia a sus compañeros. Probablemente a David Lee no le de para liderar un equipo campeón pero es una pieza fundamental para consolidar hábitos ganadores en una franquicia en expansión como los Warriors. Por encima de todo, el ex jugador de los Knicks transmite hambre, elemento fundamental para que la química de cualquier colectivo funcione.

El rookie, Thompson y el banquillo.  No se puede hacer un buen análisis de los Warriors actuales sin mencionar la importancia que tiene su entrenador Mark Jackson en el proyecto. Jackson cumple su segunda temporada en los Warriors después de que en sus primeros meses al frente del equipo su continuidad llegase a estar cuestionada. El estilo que ha implantado va a favor de corriente de las características de unos jugadores que cada vez parecen sentirse más a gusto. Jackson siempre ha apostado mucho por Klay Thompson otro tirador “como los de antes” del que era difícil esperar un rendimiento tan bueno como el que está ofreciendo. Tampoco ha dudado Jackson a la hora de conceder muchos minutos al rookie Harrison Barnes que además de capacidad atlética ofrece bastantes intangibles muy necesarios.

A día de hoy Golden State Warriors han ganado 22 partidos y Los Angeles Lakers, 15. Impensable a comienzo de temporada. ¿La diferencia? Piernas frescas, hambre de triunfos y cada jugador ofreciendo lo que se espera de él en la posición dónde puede hacerlo. La lógica suele imponerse y el panorama cambiará cuando se completen los 82 partidos, o quizás no… mientras tanto yo prefiero ver jugar a los Warriors.