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De Pascual a Bartzokas

Lunes, 28 Noviembre 2016

Escribe un admirador de Xavi Pascual que, sin embargo, opina que el ciclo del actual técnico de Panathinaikos tocaba a su fin en Barcelona. Pascual, que cogió al equipo en una situación difícil, mantuvo al Barça en la élite del baloncesto europeo durante toda su trayectoria pero su mensaje parecía no llegar de manera  clara a los jugadores en su última etapa. Daba la sensación de que tendría difícil evolucionar al grupo y que eso le permitiera igualarse con el Real Madrid en España y acechar a los blancos, CSKA  y Fenerbahce en Europa.

Es evidente que cualquier análisis que se pueda realizar de la trayectoria del Barcelona Lassa  en estos meses de competición está condicionado por las innumerables lesiones que ha sufrido el grupo dirigido por Georgios Bartzokas. En este contexto, el exigente calendario no ha dado tregua y el equipo catalán no ha contado con la plantilla al completo o casi al completo en ningún momento.

Las numerosas lesiones no impiden que podamos esbozar alguna idea sobre el nivel de la plantilla y las propuestas que intenta explorar Bartzokas. La primera idea fundamental es que el Barcelona ha dejado de ser el “equipo de Tomic” y ha pasado a ser “el equipo de Tyrese Rice”. Lo sé, es una visión simplista pero Pascual, que tuvo grandes bases en nómina, nunca tuvo un director del nivel del estadounidense y, desde que incorporó a Tomic, hizo que el pívot croata fuera el centro principal de sus opciones ofensivas.

La importancia de Rice en el Barcelona de Bartzokas también viene determinada por la carencia de un base que le otorgue minutos de descanso. La lesión de Koponen a principio de temporada y la de Ribas, que se alargará durante todo el curso, han destapado un agujero que la Dirección Deportiva parece que cubrirá con alguna incorporación. Rice es el eje fundamental de un equipo que ha apuntado por momentos que puede jugar un gran baloncesto pero que ha vuelto a dejar dudas en un aspecto recurrente en los últimos meses de Pascual, su carácter competitivo. La dificultad para cerrar partidos y dominar el ritmo del encuentro con constancia siguen siendo asignaturas pendientes de un Barcelona en el que Bartzokas también tiene que acostumbrarse a la exigencia de la Liga Endesa, donde no aplazan partidos ni organizan la competición para que sus equipos lleguen más descansados a Europa como sucede en Grecia.

En estos escasos meses el técnico griego acumula méritos y alguna sombra. Entre los méritos figura que está siendo capaz de evolucionar a jóvenes como Vezenkov y sacar lo mejor de  jugadores como Oleson.  Tambien, hay detalles de táctica defensiva interesantes para corregir o al menos camuflar la convivencia de Rice o Tomic defendiendo situaciones de “pick and roll”. Me gusta también el afán por compartir el balón del equipo y su manera de ocupar los espacios  Entre las sombras, destaco  que el grupo, aún no tiene una identidad muy definida de ritmo de juego  y que Bartzokas trasmite demasiada negatividad (o eso me parece) en la dirección de los encuentros. Aparte de su excesiva preocupación y constantes protestas a los árbitros (venga, haré un esfuerzo por no caer en si a todos los entrenadores les aguantan lo mismo)  hay situaciones del juego que requieren algún gesto de ánimo o condescendencia hacia los jugadores. Hay partidos del Barcelona donde me ha dado la sensación que su técnico no dirige sino exclusivamente reprocha, seguro que esa exigencia es necesaria pero también es positivo valorar cuál es la mejor manera de implicar a los jugadores en el objetivo común.

El objetivo común del Barcelona es optar a todos los títulos en juego. Estoy convencido de que lo harán, plantilla y entrenador tienen para lograrlo.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

Una final, cuatro parejas

Mircoles, 15 Junio 2016

Quién sabe si el Real Madrid se acordará de ese último minuto en el partido de Fase Regular en el Palau donde dejó escapar varios puntos que le hubieran dado la ventaja de campo en esta final. Concedo bastante importancia al “factor cancha” y por eso entiendo que, dentro de la gran igualdad entre estos equipos, el Barcelona es ligeramente favorito para llevarse el título.

A priori, la necesidad también es mayor en los azulgranas, con el proyecto de Xavi Pascual en cuestión y con bastantes meses sin llevarse un título de calado a sus espaldas. Se enfrentan dos equipos con filosofías distintas. El Barcelona representa la supremacía del pase pero para ganar también necesitará dosis de talento y creatividad de acciones generadas a través del bote. El Real Madrid genera por las ventajas que obtienen a través del dribling sus “pequeños” pero también su mejor versión está relacionada cuando el equipo es capaz de circular el balón con velocidad.

Los bases. El rendimiento de los bases marcará gran parte de la serie. Analizando el histórico de los últimos duelos, ha existido una gran relación entre quién ha controlado esa posición y el resultado del encuentro. El dominio de la pasada temporada del Real Madrid se sustentó en la superioridad que marcaban los “Sergios”. Satoransky ha logrado elevar su nivel este curso y en los enfrentamientos contra el Real Madrid  ha dominado  a sus rivales en determinados momentos resultando un jugador incómodo para los de Pablo Laso. Me interesa especialmente ver cómo el desgaste defensivo al que se ve sometido en su trabajo con Rodríguez o LLull le afecta a las iniciativas que toma en ataque  y el espacio que le concede Pascual para jugar con intención de castigar a sus defensores (seguro que Carroll en algún momento).

Abrines y Rudy Fernández. Abrines tiene la oportunidad de confirmar en esta final todo aquello que viene apuntando de manera discontinua desde hace tiempo. El ex jugador de Unicaja se ha visto perjudicado en su evolución por las lesiones y la falta de continuidad en un rol determinado. Apetece una versión de Abrines más constante y sólida que además de mostrar su capacidad defensiva no limite su registro en ataque a ser exclusivamente un tirador porque tiene condiciones para hacer más cosas. Abrines es un jugador con condiciones parecidas a Rudy Fernández que también viene de una temporada muy determinada por sus problemas en la espalda. La semifinal contra Valencia Basket ha mostrado a un Rudy más certero en el lanzamiento de tres puntos. Su desgaste físico hace que Rudy use el tiro con más asiduidad que antaño (incluso en ocasiones con mala selección) y juegue con menos agresividad al aro frecuentando menos la línea de tiros libres. Particularmente, me gusta mucho más el Rudy Fernández todoterreno que el “tirador” pero incluso cuando no está acertado le reconozco el valor que aporta en defensa.

Los minutos de Carroll y Navarro. A priori, Carroll y Navarro no estarán entre los jugadores de sus equipos que más minutos disputen pero su influencia en el resultado puede ser determinante. Carroll y Navarro están señalados por ambos entrenadores como jugadores a los que castigar por su debilidad defensiva pero en ataque son capaces de ayudar a que sus equipos obtengan parciales importantes a su favor en poco tiempo. Carroll vive un momento de gran confianza que tendrá su última prueba enfrentándose seguro durante varios minutos a Oleson, el jugador que mejor le ha defendido.

Ayón y Tomic. Ayón es el pívot que define lo que quiere Pablo Laso para esa posición y Tomic es el jugador más determinante jugando al poste bajo en Europa. La realidad que les une es que son fundamentales para sus equipos por la diferencia que hay entre ellos y sus sustitutos aunque en esta posición, Pascual parece tener algo  más de confianza en su banquillo. El factor físico y las faltas personales que cometan serán otros factores que pueden tener influencia en el resultado de la Final.

Lecciones de Krasnodar

Mircoles, 27 Abril 2016

No esperaba que el Barcelona cayera eliminado frente al Lokomotiv Kuban. Los rusos son un buen equipo, excelentemente dirigidos, pero su plantilla parece inferior a la del  conjunto catalán.  El Lokomotiv obtiene con su clasificación para la Final Four un justo premio a su excelente temporada. En esta serie ha exhibido todas las cualidades que le han hecho competir contra los mejores equipos de Europa, especialmente en el cuarto partido, ya que son pocos los equipos que pueden presumir de vencer en cancha del Barcelona.

El Barcelona ha sido víctima de la irregularidad que acompaña a su juego desde el principio del curso. Su plantilla es tan larga como escasas son sus certezas. A la hora de la verdad, el equipo ha vuelto a acusar cierta falta de espíritu competitivo y ha exhibido muchas dudas. La sensación es que ha faltado claridad para exprimir aquellos aspectos donde el Barcelona superaba con claridad a los rusos.

Siempre he defendido la labor de Xavi Pascual. Su trayectoria en el Barcelona está plagada de títulos y de una meritoria regularidad en la élite. Es difícil esperar debacles de este equipo por la solidez de su trabajo defensivo y su habitual orden en ataque. Dicho esto, la serie ha destapado viejas carencias en el juego azulgrana que no parecen nuevas sino herederas de una filosofía concreta y de quizás un mal análisis de los errores cometidos en  temporadas precedentes.

No es la primera vez que el transcurso de la temporada no logra consolidar los roles en la plantilla y, por consiguiente, las prestaciones de muchos jugadores. Siempre que me fijo en los equipos pienso en qué jugador parece mejor en mayo de lo que era en septiembre. Hay una realidad en el club catalán últimamente que etiqueta a un mismo jugador como gran fichaje en julio, acierto total en septiembre y tipo dudoso en mayo.  Hay muchos jugadores que actúan con la angustia de la eventualidad,  lo que hace que paradójicamente la plantilla se “acorte” a la hora de la verdad. Desconcierta ver a un tipo tan fiable y sólido como Pau Ribas arrugarse en tiros completamente “librados”, algo que no parece tan raro si piensas en sus largas estancias en el banquillo. Sorprende también que el equipo olvide tan rápidamente el plan de juego que en el tercer cuarto les puso por delante en el marcador, pero tampoco es un defecto nuevo sino algo que viene manifestándose desde hace tiempo y que está relacionado con cierta debilidad mental en momentos complicados de los partidos que provoca que un equipo, acostumbrado a cuidar el pase como elemento esencial de su juego, se atasque con botes inútiles y pases defectuosos.

Me parece injusto esta vez que muchas miradas “incriminatorias” se dirijan hacia Ante Tomic. El pívot croata no recibió un balón en condiciones en el último cuarto. En defensa es imposible que limite en situaciones exteriores a jugadores como Singleton y Randolph como es imposible para éstos detener a Tomic jugando en el poste bajo. Frente a esta realidad queda la táctica colectiva y las decisiones en el juego. El Plan A de Lokomotiv Kuban en el último periodo fue jugar contra Tomic y generar ventajas a partir de esta decisión. El Plan A del Barcelona en los últimos 10 minutos está pendiente de descubrir.

Frente a las dudas azulgranas, Lokomotiv Kuban exhibió en el partido decisivo carácter, determinación y cintura desde el banquillo. Carácter para superar el excelente tercer cuarto del Barcelona; determinación para no dudar respecto a su plan de juego y cintura de su entrenador, Bartzokas,  para corregir decisiones tácticas defensivas que no estaban dando el resultado que esperaba.

Invictos.. y la Penya

Martes, 10 Noviembre 2015

Quién sabe si Valencia Basket será la respuesta a esa pregunta que nos planteamos permanentemente a si habrá alternativa al “duopolio” que manda en la Liga Endesa desde hace unos años. Sin duda que es muy pronto para asegurar algo así de manera categórica y que, probablemente, a los valencianos tampoco les interese que se les señale como candidatos, pero es de agradecer la ambición y el rendimiento de un grupo que está consolidando una dinámica muy positiva.

Si tuviera que elegir un par de palabras para definir a Valencia Basket serían “equilibrio” y “solidez”, probablemente las aportaciones más relevantes que ha logrado su nuevo técnico, Pedro Martínez. Los valencianos ya venían siendo un equipo muy atractivo pero, en momentos determinados, adolecían de capacidad para controlar los partidos y exageraban su apuesta por el lanzamiento exterior. En defensa mostraban más actividad que intensidad y concedían tiros de alto porcentaje. Las incorporaciones de Hamilton y Sikma unidas a la continuidad del talentoso Dubljevic han responsabilizado al grupo de la necesidad de que estos jugadores estén correctamente “alimentados”. Todos ellos son jugadores interiores versátiles pero parecen tener más claro que tienen que producir cerca del aro y utilizar su capacidad para lanzar como un recurso y no como una norma. La constancia y regularidad de Rafa Martínez y San Emeterio y la buena dirección de Van Rossom y Vives están siendo otros factores importantes en el rendimiento de un grupo que aun espera mejores versiones de Lucic y Sato.

Un ex de Valencia Basket, Pau Ribas es una de las novedades de otro de los invictos de la competición, Barcelona Lassa. Los catalanes realizaron un buen trabajo en verano identificando las carencias de su plantilla e incorporando jugadores que ayudaran a solucionarlas. Los fichajes también han ayudado a estimular a jugadores que continúan en la plantilla como Satoransky, probablemente el base del momento y especialmente a Doellman y Tomic, más regulares que en el curso precedente. Xavi Pascual está dosificando al máximo a sus jugadores, conocedor de que cuenta con una plantilla extraordinaria. Como en años precedentes me queda la duda de si estos roles algo indefinidos no supondrán un perjuicio para algunos jugadores que necesitan más estabilidad y saber a qué atenerse para tener un mejor rendimiento.

Permitidme que cuele en este texto dedicado a los invictos a otro equipo que no puede presumir de tal condición pero sí de otros valores aun más apreciables. No es la primera vez en los últimos años que el FIATC Joventut  acumula victorias valiosas en las primeras jornadas que ayudan a la estabilidad del proyecto y a que sus jugadores jóvenes jueguen con menos presión. El mérito del equipo de Badalona es extraordinario, la mezcla entre veteranos conocedores del club y la competición y sus jóvenes jugadores funciona a la perfección ayudada por extranjeros con calidad y buenas condiciones para ser el “pegamento” perfecto. El grupo juega totalmente desinhibido y Salva Maldonado  controla a la perfección que la delgada línea que separa su estilo de la anarquía no se rebase. Lo de la Penya es un ejemplo de rebeldía en toda regla, imprescindible para mantener viva la competición y el sueño de un club legendario que sólo merece apoyo y reconocimiento.

Bajo Sospecha

Mircoles, 4 Marzo 2015

No, no voy a escribir sobre la fantástica serie de Antena 3 (apuesto porque es la madre o la abuela) sino de aquellos jugadores que por uno u otro motivo, no acaban de responder a lo que se esperaba de ellos.  Jóvenes promesas, proyectos NBA en algún caso, que no acaban de encontrar un rol importante en sus equipos.

Hablo por ejemplo de Ilimane Diop, el canterano de Baskonia que tuvo una aparición destacada la anterior temporada. Su caso recordaba al de otros jóvenes formados por el club vasco. Avalado por su envergadura y movilidad, Diop obliga a pensar que estamos ante un jugador con un futuro prometedor que, sin embargo, parece que no está evolucionando adecuadamente a tenor del poco protagonismo que está teniendo en su equipo. Camino de los 20 años, tiene margen más que de sobra para revertir la situación ya que  es habitual que los jugadores grandes tarden más tiempo en consolidarse en el alto rendimiento, pero para ello deberá hacer gala de una estabilidad emocional importante y ser lo suficientemente constante para exprimirse en el día a día buscando estar preparado para cuando lleguen las oportunidades. La dinámica de Laboral Kutxa Baskonia está mejorando desde la llegada de Ibón Navarro y seguramente ese será un factor importante para que el internacional español en categorías inferiores logre una mayor continuidad. En sus manos está.

Desquiciado, esta es la sensación que me transmite Salah Mejri en los minutos, pocos, en los que está en pista. Conocedor de que está cuestionado y penalizado en su ánimo por haber perdido su espacio en el equipo en beneficio de Slaughter, Mejri juega pasado de vueltas y muy poco concentrado (no hay decisión arbitral que no discuta). Aquello de quién mucho abarca poco cubre viene como anillo al dedo para explicar la manera de desenvolverse en la pista del tunecino. Es momento de que Mejri haga una pausa, encuentre algo más de complicidad en el cuerpo técnico y se centre en ser constante en los aspectos del juego en los que el equipo más le necesita, intimidación, juego por encima del aro y velocidad en las continuaciones a canasta después de bloqueo. A veces, “menos es más” y a Mejri le puede ayudar esta receta.

Desconozco si eran ciertos los rumores que apuntaban a que el Barcelona estaba buscando un sustituto a Tibor Pleiss. Asumo que es un jugador de un perfil parecido a Tomic y puede que el equipo dirigido por Xavi Pascual precise de alguien más atlético en esa posición pero el rendimiento de Pleiss en la Liga Endesa el curso pasado da de sobra para no tirar la toalla  tan pronto. Algo parecido ha debido pensar Xavi Pascual que ha reforzado el papel de Pleiss en los dos partidos posteriores a la Copa en un mensaje de confianza después de que ese partido dejase algo señalado al ex jugador de Baskonia. No es fácil el reto para Pleiss, el titular en su puesto, Ante Tomic es un jugador de referencia para el equipo y de máxima confianza para su entrenador. Además, el jugador croata tiene mecanismos en su juego muy asentados con sus compañeros y más experiencia en partidos de alta trascendencia. Pleiss está obligado a que las rotaciones de Tomic se noten lo menos posible y muchas veces sus prestaciones “diesel” no le permiten tener impacto de manera inmediata y el ritmo de los partidos se lo lleva por delante. No sería el primer jugador que, con Xavi Pascual, tarda en entrar en dinámica pero acaba siendo decisivo, será muy interesante observar si con el alemán acaba sucediendo lo mismo.

En la piel de Laso

Viernes, 27 Junio 2014

El Barcelona es el nuevo campeón de la Liga Endesa. Un campeón absolutamente merecido que ha dejado por el camino a los dos equipos que le habían superado en la fase regular. Un título que avala la categoría de un Xavi Pascual que quedó muy tocado después de la Final Four pero que ha sabido elevarse en los momentos decisivos de la temporada y, lo que es más importante, conseguir que el equipo siguiera creyendo en sus posibilidades.

Pascual es un técnico metódico, “cabezón” con sus planteamientos (Sada jugando esos minutos finales donde el Real Madrid parecía engancharse a la liga) que intenta que el azar tenga poco que ver en el desarrollo de los partidos,  pero que también ha tenido cierta flexibilidad para recuperar para la causa a jugadores que parecían denostados hace unos meses (Lampe) y adaptar ciertos aspectos de su propuesta de juego (al Real Madrid los equipos que le han hecho daño son los que menos han especulado). Me parece más que justificados los alegatos en defensa de su trabajo y del equipo que realizó después del partido porque además este título tiene un sabor más dulce por aquello de conseguirlo cuando parece que asistimos a la “época del Madrid”.

La Final ha dejado bastantes aspectos técnicos y tácticos interesantes pero me apetece centrarme en la figura del entrenador del Real Madrid, Pablo Laso, ahora que parece cuestionarse su continuidad al frente de los blancos. Laso no estuvo afortunado siendo expulsado en el último encuentro de la final. El arbitraje, el peor de los cuatro partidos, no tuvo incidencia en el resultado y las acciones que más perjudicaron a su equipo vinieron con él ya en los vestuarios. Sin embargo, su frustración es absolutamente comprensible si entendemos que cuesta ver como tu propio equipo ha llegado a esa situación de jugarse la Liga en casa ajena después de haber dominado el baloncesto europeo durante tantos meses. Además, su propia situación física genera ansiedad por sentir que quizás no puedes ayudar todo lo que desees.

Me cuesta entender que el Real Madrid se plantee un cambio de técnico. Por capacidad y méritos en su ciclo parece una medida injusta.  Dicho esto, el único factor que podía hacer entender una decisión como la de su despido sería que su relación con los jugadores estuviera muy deteriorada y fuera un impedimento para el progreso del equipo.No creo que estemos en ese punto ni que haya nada reconducible, aunque también sería importante que el entrenador del Real Madrid se planteara si esas rotaciones tan planificadas y repetidas se pueden prolongar por más tiempo, me refiero a situaciones rutinarias como que Sergio Rodríguez sólo aparezca segundo y último cuarto.

Estamos acostumbrados a etiquetar y catalogar a entrenadores, muchas veces amparados en datos confusos y sin rigor. En los últimos años Laso ha pasado por ser el Director de Orquesta que daba instrumentos a sus chicos y les dejaba que tocaran casi siempre lo que quisieran mientras que Pascual entregaba instrumentos y partitura a la vez. En mi opinión, en esta final, el Real Madrid se ha manejado con más rigidez y menos atrevimiento que el Barcelona.

La sensación de saberse favoritos y las victorias de todo el año han pesado en el ánimo y confianza de unos jugadores que se han visto superados por el miedo a perder. Seguro que podemos encontrar análisis muy sesudos de lo que ha ocurrido en la final pero hay una causa que por evidente y simple no se debe dejar de mencionar , los jugadores del Barcelona cuando han lanzado solos han anotado casi siempre y los del Real Madrid, en la misma situación, no han anotado casi nunca. Lo que viene siendo, miedo, tensión, desconfianza e incluso un punto de desgaste físico.

La mochila de Milán

Viernes, 20 Junio 2014

Ya comenté las heridas que dejó la Final Four de Milán en Real Madrid y Barcelona. El paso de las semanas reafirma la sensación de que algo se rompió en el equipo blanco. Y sí, los de Pablo Laso están en la final de la Liga Endesa y su facilidad para anotar hace pensar que pueden levantarse de la primera derrota en la Serie pero algo ha cambiado en la manera de jugar, de sentir y de mirarse dentro del equipo. El Real Madrid ha enamorado porque su brillante propuesta de juego estaba sostenida por una actividad y esfuerzo admirable. Desde hace unas semanas el equipo anota mucho pero no juega bien porque ha abandonado un principio fundamental que acompaña cualquier éxito, la solidaridad.

Y sí, todavía creo que el Real Madrid tiene muchas opciones de ser campeón de liga, pero de un tiempo a esta parte abundan los ataques fruto del talento individual o del orgullo pero se echa en falta mayor circulación, equilibrio y, sobre todo, pases, todo lo contrario que exhibe un Barcelona muy consolidado en su idea de crear desde la conexión Marcelinho-Tomic pero capaz de tener variantes ofensivas, paciencia para encontrar buenas opciones de tiro y solidez mental para no irse de los partidos ante los “arreones” sin continuidad de los de Pablo Laso. El deporte es así, los dos equipos han ganado los mismos partidos en los Play Offs pero, sin embargo, esas victorias parecen haber reforzado las convicciones y roles en el Barcelona (sobre todo ese último partido en Valencia) y han generado dudas en el Real Madrid.

Mirotic y los bases. Reitero una idea que ya he comentado en otras ocasiones. El dominio entre Real Madrid y Barcelona se inclinó hacia los blancos cuando Mirotic empezó a “comerse” a Lorbek. El Barcelona era consciente de su problema en la posición de “cuatro” el pasado verano cuando fichó a Nachbar y ya ha tomado medidas para el futuro (con el fichaje de Doellman, dicen). El momento de forma mental de Mirotic nivela la balanza en la posición. El Jugador de origen montenegrino es un buen termómetro que ejemplifica lo que sucede en el equipo. La ausencia de protagonismo en ataque le conduce a desentenderse en defensa porque se puede asumir que Nachbar le castigue lanzando pero cuesta entender que le haga daño cerca del aro. Respecto a los bases, asumiendo que Llull es el jugador por el que más apuesta Laso, a veces la rigidez con la que se manejan las rotaciones de Sergio Rodríguez van en contra del desarrollo del partido. El Real Madrid se está acostumbrando a comienzos fríos que siempre obligan demasiado al base canario. La ausencia de Rodríguez en momentos decisivos del primer partido fue cuando menos llamativa y contrasta con la confianza con la que juega Marcelinho, espléndido, decisivo y perfecto ejecutor de las buenas propuestas de su técnico, Xavi Pascual sobre el que hablaremos otro día del por qué sus defectos (que tendrá, como TODOS los entrenadores) siempre son más repicados que sus indudables y numerosas virtudes.

El ciclo del Madrid, el momento del Barça

Jueves, 15 Mayo 2014

Después del exitazo de Valencia Basket, Real Madrid y Barcelona optan a que los equipos de la Liga Endesa monopolicen los títulos de clubes europeos.

El encuentro de la Final Four de Milan entre madrileños y catalanes tiene muchísimos atractivos, más allá de la trascendencia del choque. No sólo medirá en la competición de mayor prestigio las diferentes propuestas de ambos clubes sino que respaldará o llenará de incógnitas dos proyectos destinados a ganar pero con un grado de urgencia algo distinto. Es probable que el Real Madrid llegue algo más presionado a este partido. Su temporada es intachable y su juego ha calado de manera indudable en estos tres últimos años. Ha conseguido enganchar a una afición necesitada de estímulos y se ha ganado la admiración de muchos seguidores. Parece el momento perfecto para redondear el proyecto con la Euroliga  pero este hecho puede volverse en contra y generar cierta ansiedad en determinados momentos.

El Barcelona llega en un momento extraordinario, las piezas parecen por fin encajar y los jugadores incorporados el pasado verano tienen más definidos sus roles y las necesidades del colectivo. Sin duda, que representando al club que lo hacen, acudirán muy responsabilizados pero tengo la sensación de que el equipo dirigido por Xavi Pascual está aprovechando de manera positiva esa sensación general de que “ahora es el ciclo del Real Madrid” para encontrarse bastante cómodo cada vez que compite contra los blancos. Es cierto, la balanza en los últimos duelos es muy favorable al Real Madrid pero siempre, desde la pasada final de la Liga,  hasta la última Copa del Rey, los de Xavi Pascual han obligado al club madrileño a jugar al máximo y han cuestionado su triunfo hasta los últimos instantes. Los partidos han sido más parejos que las sensaciones previas que desprendían ambos conjuntos.

No es difícil por tanto imaginarse un partido apretado en el que nuevamente habrá que estar muy atentos a los mensajes que dirigen los entrenadores desde el banquillo. Laso deberá encontrar soluciones a la conexión Huertas-Tomic y Pascual deberá decidir si apuesta por Sada para limitar a Sergio Rodríguez o traslada las preocupaciones del canario a su parcela defensiva otorgando minutos a Jacob Pullen. Para el Real Madrid será importante controlar los primeros minutos de anotación de Tomic porque el croata se desengancha de los partidos si en los momentos iniciales no encuentra el aro con facilidad. Otro reto de los de Pablo Laso será limitar el verdadero termómetro del Barcelona, el triángulo Oleson-Papanikolau-Nachbar, tan buenos jugadores como irregulares, sobre todo en el caso de los dos últimos. Como aliciente, será muy interesante comprobar el protagonismo y atrevimiento con el que juega Abrines.

El Barcelona ha mostrado debilidad contra el Real Madrid en la posición de “Cuatro”. Seguro que Xavi Pascual ha pensado en eso. Su jugador más en forma en esta posición es Nachbar pero los momentos que ha jugado contra Felipe Reyes, han sido minutos muy favorables para los blancos por el dominio del rebote del capitán del Real Madrid. Soy de los que piensa que en este ciclo Barcelona-Real Madrid, el aire empezó a cambiar cuando se invirtió el jugador que dominaba en la pareja Lorbek-Mirotic. El jugador esloveno aún conserva mucho talento pero no es el jugador de hace tres temporadas cuando castigaba la inexperiencia de Mirotic jugando cerca de la canasta.

El partido tendrá momentos para dos figuras históricas de nuestro baloncesto. Juan Carlos Navarro no está haciendo una buena temporada pero suele “liarla” en estos eventos. Rudy Fernández vive una plenitud fantástica y es el jugador diferencial que se esperaba y que echó en falta el Real Madrid en la Final del año pasado. En definitiva, un partido impresionante, con tufillo a Final Anticipada, que no sólo dará acceso a un título sino que rodeará de brillo o dudas a dos equipos que han ofrecido duelos maravillosos en los últimos años.

Álex y Mario

Jueves, 20 Marzo 2014

Creo no exagerar si afirmo que el Barcelona cuenta en sus filas con dos de los mejores proyectos de jugadores exteriores europeos. Dos chicos llamados a ser estrellas continentales y a liderar junto con otros compañeros el cambio generacional en sus distintas selecciones. Me refiero a Álex Abrines y Mario Hezonja. Los seguidores del Real Madrid podrán replicar que tienen a Barreiro y a Doncic, pero éstos aún están en un proceso formativo distinto, donde la prudencia debe acompañarles en todos sus pasos.

La incorporación de Abrines y Hezonja fue una brillante gestión de los responsables azulgranas (no salieron gratis, eso sí) que apostaron por el talento de estos dos jugadores como proyectos sobre los que construir el futuro a medio plazo del equipo. Álex Abrines, dos años mayor que el jugador croata, tuvo una primera temporada difícil, con pocas oportunidades pero donde dejó muestras evidentes de su calidad. Hezonja tuvo una experiencia distinta disputando la Adecco Oro, aún siendo Junior. En esta competición, el jugador croata mostró una gran capacidad física, descaro y personalidad en momentos decisivos, capacidad para lanzar y también, por qué no decirlo, algún apunte de ambición mal conducida en forma de ciertas desconsideraciones. Abrines y Hezonja son dos jugadores con un perfil parecido. El croata es más explosivo y potente mientras que Abrines, que también tiene muy buenas capacidades atléticas, probablemente sea más sólido en defensa. Los dos son jugadores con muchos recursos para anotar aunque siempre me ha dado la sensación de que Abrines aún no se ha “soltado” del todo y juega algo más comedido que como lo hacía en categorías inferiores.

Mucho se ha comentado sobre la manera de Xavi Pascual de conducir los pasos de estos dos diamantes. La necesidad de caras nuevas e ilusionantes siempre generan corrientes de opinión favorables a los jóvenes pero eso no es fácil de conjugar en clubes permanentemente exigidos de títulos como el club catalán. Hezonja ha sido, hasta el momento, el descarte más recurrido por Pascual en la plantilla de 14 jugadores que maneja mientras que Abrines ha tenido más presencia pero no demasiada continuidad en su rol. Asumiendo que la calidad de los dos jugadores les da para que derriben cualquier puerta, la pregunta es hasta que punto su convivencia es un freno para su evolución, o dicho más claramente si el Barcelona será capaz de consolidar a los dos jugadores como parte fundamental de su proyecto. En favor de Abrines y Hezonja juega su calidad y su habitual buen rendimiento cuando son requeridos, en contra, unos chavalillos como Papanikolau, Oleson y Navarro, que seguro están jugando un papel importante en su formación. Mi opinión es que estos dos jugadores son apuestas bastantes fiables pero que será difícil que los dos, a la vez, tengan protagonismo en el Barcelona, por lo menos a corto plazo. A pesar de sus últimas actuaciones, considero que será difícil que esta temporada alteren los roles de los que disfrutan. La pregunta sería saber qué peso tiene desarrollar a Hezonja y Abrines en el proyecto azulgrana y la respuesta, además de los datos que está ofreciendo este curso, la tendremos probablemente cuando observemos la configuración de la plantilla de la próxima temporada.