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El cascabel de los Heat y el reto de los Lakers

Lunes, 18 Marzo 2013

A estas alturas de la temporada, metidos de lleno en el último tercio de la Liga Regular, dos aspectos fundamentales llaman mi atención en la NBA. Por un lado, la fabulosa racha ganadora de los actuales campeones, los Miami Heat y por otro la lucha de Los Angeles Lakers por prolongar su temporada en los play offs.

He visto muchos de los partidos de Miami Heat en estas semanas y las sensaciones de solvencia del grupo van incluso más allá de los resultados. El equipo funciona con unos roles muy determinados, para mi gusto incluso demasiado programados (rotaciones idénticas casi cada partido), donde cada jugador sabe perfectamente lo que se espera de él en cada momento. No es sólo la sensación de dominio que transmite Lebron James y la madurez de un Wade que compensa el descenso en la explosividad de sus piernas con una mejor toma de decisiones respecto al jugador que aterrizó en la Liga, sino la capacidad de los secundarios de aportar exactamente lo que se espera de ellos en cada momento.

Hay que rascar un poco  más allá del “Big Three” para entender el éxito de los Heat y fijarse en la aportación reboteadora de Haslem, la capacidad para abrir el campo de Allen y Battier y el fenomenal rendimiento que está ofreciendo Andersen, cuyo refuerzo demuestra una buena capacidad de maniobra en los despachos de un equipo con déficit de centímetros en las posiciones interiores. Miami es el máximo favorito para el título, en mi opinión sólo un buen plan de los Thunder podía alejar a Lebron James de su segundo campeonato pero dejemos el tiempo correr y para empezar veremos dónde se detiene esta racha ganadora de los de Florida.

Miami Heat es un grupo con alguna súper estrella que permite que muchos secundarios se pongan en valor, esa es la clave de su éxito, todo lo contrario que Los Ángeles Lakers, un colectivo con varios All Star poco avenidos deportivamente y en el que pocos jugadores de banquillo logran aportar de manera consistente en el juego. El caso es que, la desgracia en forma de problemas físicos de los californianos, con lesiones de Pau Gasol y Kobe Bryant de por medio puede ser un buen punto de partida para que más jugadores se sientan útiles y den el último empujón para que el equipo juegue Play Offs, eso y que Nash y sobre todo Howard sean capaces de consolidar la mejoría en su rendimiento de las últimas semanas.

Kobe Bryant merece que su temporada regular más meritoria del último lustro tenga continuidad, el sexto puesto de la Conferencia Oeste debería ser el objetivo, después, probablemente los Clippers, ¿a qué suena bien?.

Los viejos Knicks y los “Cleveland Heat”

Viernes, 7 Diciembre 2012

Tenía mucho interés en observar el Miami Heat-New York Knicks de la pasada madrugada. Por un lado, los actuales campeones con la ayuda del siempre elegante Ray Allen y por otro el equipo que mejor baloncesto está desarrollando en este comienzo de temporada, los sorprendentes New York Knicks.

Los Knicks se presentan sin Carmelo pero exhiben todas las virtudes que les están haciendo sumar tantas victorias hasta el momento. No es un equipo con una gran capacidad atlética pero lo suple con mucho orden en su juego, habilidad para jugar situaciones de “pick and roll” y generosidad de todos los jugadores para encontrar al compañero en mejor disposición para lanzar. Además, estamos ante un equipo versátil capaz de adaptarse a varios ritmos y que cuenta con muchos grandes pasadores (Kidd, Felton, Wallace, Prigioni). Este equipo merece admiración y respeto, quizás aún es demasiado pronto para calificarles como grandes candidatos pero los que veíamos con cierto excepticismo su apuesta a principio de temporada nos estamos llevando un buen “Zas” en toda la boca.

Mr Woodson y Novak. El entrenador de los Knicks se llama Mike Woodson y tiene mucho o todo que ver con el rendimiento de su equipo. El ex entrenador de los Hawks ha logrado plasmar un juego colectivo brillante en un equipo con algún espíritu con tendencia a caminar por libre. Cierto es que la vuelta de Amare Stoudemire será otro gran reto pero la manera en que ha recuperado a jugadores como Wallace y revalorizado a grandes especialistas como Steve Novak hablan de un técnico con las ideas muy claras.

El “Big One”. La defensa de Miami Heat está rayando lo ridículo en este comienzo de temporada, el partido frente a los Knicks ha confirmado que fiar todo a situaciones de cambios automáticos entre jugadores resta agresividad y tensión a un grupo que está mostrando a jugadores muy alejados de su mejor nivel. Los Miami Heat 2012-2013 siguen viendo crecer a un Lebron James poco respaldado por Bosh y especialmente por un Dwayne Wade que exhibe un declive en sus piernas demasiado anticipado para la edad que tiene. Wade apenas consigue tiros librados y para un jugador al que no se le puede calificar como un consumado tirador le limita enormemente su mayor dificultad para conseguir canastas fáciles. Fiar todo a James no bastará a los Heat para repetir campeonato. La ausencia de jugadores grandes que garanticen canastas de alto porcentaje hace al equipo muy dependiente de su lanzamiento exterior y de que la defensa les facilite contraataques. Seguro que en Play offs la intensidad será distinta pero yo soy de los que piensa que es difícil salir de determinadas situaciones cuando conviertes los vicios en hábitos, veremos…

El gesto

Mircoles, 31 Octubre 2012

Ese gesto o no gesto de Kevin Garnett hacia Ray Allen cuando éste se acercó a saludar a sus compañeros en el partido que ha inaugurado la temporada 2012-2013 tiene una carga simbólica que explica muy bien qué representan los personajes de los que estamos hablando. Garnett no ganará el Nobel de la Paz, ni siquiera el Príncipe de Asturias y no ejemplifica muchos de los valores que deben coronar a un deportista pero esa mentalidad sin grises de “conmigo o contra mí” tiene mucho que ver en su excelente nivel competitivo a estas alturas de su carrera.

Garnett “desprecia” a Allen más por fichar por Miami Heat que por abandonar los Celtics porque no hay rivalidad más grande ahora en la NBA que entre los Celtics y los Heat, una vez que la lesión de Derrick Rose en los Bulls les ha despejado enormemente el camino en el Este.  El partido inaugural se quedará en anecdota ante lo que nos espera por vivir entre estos dos equipos. A día de hoy los Heat parecen por encima de cualquier equipo de la competición, Lebron James está empeñado en acentuar su rol de jugador total, Wade parece muy recuperado de su operación de rodilla, Bosh proporciona equilibrio entre el juego interior y exterior, Battier no quita tiros a nadie y defiende por todos y luego está el señor Ray Allen que ha encajado en un equipo en el que se beneficiará de la capacidad de atención que generan sus compañeros.

Pero el brillo de Miami no debe dejar a un lado la admiración que debe provocar Boston Celtics. Un grupo empeñado en estar a la altura de su leyenda, alimentado por la voracidad competitiva de Pierce y Garnett y dirigidos por el cada vez más tremendo Rajon Rondo. La excitación (por no llamarlo odio) que despiertan los Heat en los Celtics es el principal estímulo que mueve la ambición del único obstáculo real que puede evitar que Miami Heat dispute su tercera final consecutiva. Boston Celtics es un equipo admirable.

¿Y los Lakers, qué?.  El equipo necesita tiempo, Nash y Howard son jugadores con demasiado impacto en el juego para esperar un óptimo rendimiento desde el inicio. Como suele suceder en estos casos, el entrenador Mike Brown empieza a estar más que señalado. Sin duda, tiene mucho trabajo por delante y es cierto que hasta ahora no ha dado con la manera de conseguir victorias. En la primera derrota contra Dallas ha dado la sensación de que aún es un equipo sin un plan muy definido en ataque,  ha recibido demasiadas canastas fáciles  y sobre todo ha metido 12 de 31 tiros libres, culpa de Mike Brown, sin duda….

Lakers, algo más que una apuesta

Viernes, 31 Agosto 2012

Aún queda lejos el comienzo de la próxima temporada de la NBA pero apetece ir pensando sobre lo que nos puede deparar una competición que se presume de gran interés por el impacto que pueden suponer los movimientos de este verano, por los nuevos jugadores que presentará y por el recorrido que puedan tener viejos conocidos de la Liga Endesa como Claver, Prigioni o Teletovic (¿regreso de los tres en uno o dos años?)

La acumulación de talento en los Lakers es el tema que mayor tiempo ocupa en las tertulias previas a la temporada pero en espera de ver cómo Mike Brown logra conjugar la capacidad de pase de Nash con la tendencia a acaparar el balón de Bryant y la exhuberancia física de Howard, me gustaría detenerme en el contraste de estilos que representará esta versión de los Lakers con el actual campeón, Miami Heat, que logró el anillo jugando muchos minutos con dos aleros como Lebron James y Shane Battier jugando como “falsos” interiores.

En cierto modo, Miami Heat fue una versión anterior (y muy inferior)  de lo que nos ofreció la selección de Estados Unidos en los recientes Juegos Olímpicos de Londres. El modelo se basa en elegir los mejores jugadores y no los mejores jugadores en cada posición, se asumen riesgos de inferioridad física en defensa pero se tratan de compensar con soluciones más agresivas, mayor ritmo de juego y una gran capacidad para aprovechar al máximo las dimensiones del campo haciendo coincidir  muchas amenazas de lanzamiento exterior en el campo. Los próximos años nos darán la respuesta de si es un estilo creado por necesidad o por convencimiento en la medida en que será replicado por más equipos pero lo que es cierto es que el peso en el juego de los jugadores grandes parece ir a menos en la NBA entrando en juego la duda del huevo o la gallina. ¿Tiene menos importancia el juego interior porque no aparecen jugadores rutilantes en esas posiciones o no destacan jugadores en esas posiciones porque cada vez se les concede menos importancia en la táctica ofensiva? Un poco de todo hay, aunque tiendo a inclinarme más por la segunda opción.

El estilo de Miami Heat  se verá reforzado este año con las incorporaciones de Ray Allen y Rashard Lewis (más madera para el lanzamiento exterior) por lo que Lebron James continuará con esa imparable progresión en los puestos que le llevará de ser casi un base en sus primeros años en la Liga a jugar casi de “cinco” en los momentos decisivos de los partidos. El enfrentamiento contra los Lakers opondrá esta forma de juego a otra más tradicional que representa la franquicia californiana dónde se debería jugar mucho más “de dentro hacia fuera”. El éxito o no de la fórmula de los Lakers tiene una trascendencia que puede influir en los patrones del juego de los próximos años, aquella fórmula de “un gran base y un gran pívot” que históricamente ha sido dominante se enfrenta a las nuevas tendencias de jugadores sin posiciones definidas y un baloncesto desestructurado a propósito. Los pívots del futuro seguro deberían apoyar a los Lakers, quizás su cuenta corriente no se vea afectada (porque el centímetro de más se sigue pagando demasiado bien en la NBA) pero los balones que reciban y sus minutos de juego pueden decidirse en la temporada 2012-2013. Yo creo en la apuesta de los Lakers,  sólo tengo la duda de si Kobe Bryant también cree en ella porque parece incompatible con lanzar 25 tiros en un partido…

La arruga de la NBA

Viernes, 20 Julio 2012

Entre partido y partido de la Selección y atento a las andanzas del resto de equipos que participarán en los Juegos Olímpicos ( con ese atípico equipo estadounidense que puede empezar a marcar una tendencia de hacia dónde se dirige el baloncesto),  leo y escucho los diferentes movimientos que se producen en las plantillas de los equipos de la NBA para la próxima temporada.

Aburrido ya del tema de Dwight Howard, me llama la atención los numerosos movimientos en forma de renovaciones o nuevos contratos que se están produciendo de jugadores veteranos, que han rebasado ya ampliamente la barrera de los 30 años. Nash, Kidd, Allen, Garnett y Jamison han tenido el respaldo de franquicias para seguir sus carreras en algunos casos con contratos de hasta 3 años e incluso jugadores veteranos que jugaban en Europa como Pablo Prigioni han visto como la oportunidad de jugar en la NBA les ha surgido en la etapa final de su carrera.

Entiendo que cada caso debería afrontarse de una manera particular pero las noticias de este verano obligan a una reflexión global que debe valorar la confianza en estos jugadores desde varias perspectivas. Una de ellas nos conduce obligatoriamente a señalar que en Europa somos más duros en la percepción general del jugador veterano, nos cansamos antes de ver las mismas caras y anticipamos juicios de valor sobre presuntos declives en las aportaciones de los jugadores. Es cierto que las nuevas apariciones siempre ilusionan y que debemos atender a los relevos generacionales que garanticen el nivel de nuestro baloncesto pero no por ello debemos caer en la tentación de faltar al respeto a jugadores de trayectoria envidiable y rendimiento sobradamente contrastado. La cultura estadounidense tiende a valorar más a jugadores de este tipo (en algún caso a sobrevalorar por las extraordinarias cifras de algún contrato), curiosamente un mercado que lanza cada temporada nuevas estrellas/marcas muestra una especial sensibilidad por estos jugadores que andan más cerca de los 40 que de los 30.

La otra perspectiva que debemos valorar sobre el hecho de que cada vez se prolongue más la carrera de los jugadores debemos entenderla desde el hecho del descenso de nivel general de determinadas cualidades en los jugadores que han llegado a la NBA en los últimos años. La liga no deja de generar estrellas pero después de los All Star no todo es tan llamativo. No es de extrañar, por ejemplo, que se apueste por bases del perfil de Nash, Prigioni o Kidd (éste incluso despúes de una mala temporada) ya que su capacidad para entender el juego compensa y supera en muchos casos las explosivas piernas de la mayoría de los “bases” de la Liga.

¿Un “Big Three” descompensado?

Viernes, 9 Julio 2010

Espectacular movimiento de Miami Heat. Reunir en un mismo equipo a tres de los mejores 10 jugadores de la liga, a dos de los tres mejores exteriores, habla muy bien de la gestión extraorinaria llevada a cabo por el Presidente Riley y su equipo.

Desde hace unas horas ya tenemos máximo favorito al título durante varios años y el resto de equipos está obligado a reaccionar para discutir el mayor poderío anotador jamás reunido en un grupo.

Han pasado pocas horas desde que Lebron James anunciara que se embarcaba en la misma aventura que Wade y Bosh. La palabra título ha aparecido muchas veces en su comparecencia. La decepción de este año en Cleveland donde habían conseguido la mejor marca en la Liga Regular ha sido decisiva para que James se decidiera a abandonar Ohio y apostar por la oferta deportiva más atractiva. En este contexto, su decisión es ambiciosa y lógica y la compañía de Wade y Bosh parece inmejorable para lograr su propósito.

Mucho se escribirá en los próximos días sobre este nuevo trío de Oro pero hay varias reflexiones que no convienen olvidar.

- ¿Quiénes serán el resto de compañeros? El perfil está claro. James, Wade y Bosh dejarán no más de 15-20 tiros por partido para el resto del roster. Se impone encontrar un base con buena capacidad defensiva y un pívot físico que no obligue a Bosh a luchar permanentemente contra los “cincos” de los equipos rivales.  Que nadie olvide el papel fundamental de Rondo y Perkins en el anillo que consiguieron los Celtics cuando reunió a su particular Big Three con Allen, Pierce y Garnett, un trío menos talentoso que el que junta Miami pero más experto, solidario, competidor y equilibrado.

- James, más alero que escolta. Para que el equilibrio del grupo sea perfecto, James deberá ayudar aún más en labores reboteadoras y mejorar su capacidad para jugar en situaciones cercanas al aro.

- Bosh, el eslabón débil. No sólo porque quizás está un peldaño inferior como jugador que Wade y Bosh sino que la presencia de estos dos jugadores exteriores simultaneamente en pista puede hacer que el juego interior no esté lo suficientemente alimentado.

- Entrenador. Será una figura capital en el grupo. Quizás sea el momento de Pat Riley de nuevo. Entrenar es elegir y gestionar y este equipo necesitará alguien muy capaz y respetado que sepa coordinar los egos de las tres súper estrellas e integrarles con el resto del grupo.

NBA en estado puro

Viernes, 18 Junio 2010

Pensaba esta noche cuando acababa la Final de la NBA que el Séptimo partido entre Lakers y Celtics representa fielmente lo que es la situación de la Liga Norteamerica actualmente con todas sus grandezas y miserias a cuestas. Un partido de una calidad bajísima marcado por los nervios y malas lecturas de juego de la mayoría de los jugadores de ambos equipos y de una dureza defensiva extraordinaria, jugado con una pasión extrema que compensaba la permanente visión de malos pases y lanzamientos. El último minuto y medio del partido permanecerá por mucho tiempo en la memoria de los amantes de la NBA.

Los Angeles Lakers

- Orgullo. Si los de Phil Jackson igualan en corazón a Boston, tienen mayor calidad para llevarse el triunfo. La aplicación defensiva de los Lakers en los últimos 15 minutos de partido ha sido la mejor exhibición colectiva en defensa en mucho tiempo.

- Secundarios. Fisher, Artest y Odom han sido decisivos en el partido final. Tres jugadores veteranos, desconcertantes, irregulares pero con un gen competitivo especial que ha resultado decisivo.

- Bryant. Preso de su ansiedad, ha compensado su desacierto con una actividad impagable que le ha permitido ayudar en otras facetas del juego. Durante la Serie Final ha tenido momentos grandiosos pero da la sensación de que no termina de convencerse de que un punto de altruismo en su juego le haría escalar posiciones en el Olimpo del baloncesto.

- Gasol. El partido del jugador español ha sido emocionante. Extraordinario en el rebote, también ha sucumbido a la ansiedad pero ha sabido dominar sus nervios en los momentos más decisivos del partido. No hay sensación más grande que la de saberse y sentirse respetado. El crédito de Gasol crece y crece en la liga norteamericana. Mientras esté en los Lakers, estos seguirán siendo candidatos a todo.

- El futuro. Mientras esperan la decisión de Phil Jackson sobre su continuidad, los Lakers pueden vislumbrar el futuro con mucho optimismo. Bryant y Gasol están en un gran momento y Bynum debe mejorar año tras año. Aún así, deberían moverse en encontrar algún jugador fiable que de mayor consistencia a su banquillo. El año que viene serán de nuevo los máximos favoritos.

Boston Celtics

- Extraordinarios. La derrota de los Celtics es tremendamente conmovedora. El equipo ha llegado justísimo de fuerzas pero con el orgullo intacto al último partido. Han tenido el partido dominado gracias a su solidaridad en ambos lados del campo pero no han tenido piernas para defender el último arreón de los Lakers.

- Doc Rivers. El entrenador del equipo perdedor sale muy reforzado de estas finales. Ha mostrado recursos infinitos en la preparación de jugadas puntuales,  capacidad de improvisación y una sensacional preparación de los partidos.

- Rondo. Ha sido el factor decisivo para que los Celtics llegasen a la final y un auténtico dolor de cabeza para los Lakers. Poderosos físicamente, se ha destapado como un gran competidor. Va camino de ser un jugador legendario

- El futuro. Una incógnita. El rendimiento en las Finales de los Pierce, Garnett y compañía hace pensar que aún les queda un aliento de baloncesto del máximo nivel, pero la conferencia Este se antoja durísima la próxima campaña. Quizás es el momento de romper el “Big Three” y rejuvenecer el equipo. Se han movido muy bien en verano los últimos años y eso nos hace pensar que no debemos descartar una reedición de esta final la próxima campaña.

P.D. Si fuera de  los Celtics no estaría pero que nada contento con el arbitraje de este séptimo partido.

Deseo, corazón y defensa

Lunes, 14 Junio 2010

¿Puede que por primera vez acierte un pronóstico y nos vayamos al séptimo partido en la Final de la NBA?. Nada me haría más ilusión, y no por satisfacer mi maltrecho ego lleno de augurios errados (el año de Lebron, final ACB Barça-Real Madrid y tantos otros), sino porque estamos asistiendo a unas series finales extraordinariamente intensas que merecen decidirse en el último suspiro de un séptimo encuentro.

Hay momentos puntuales en los que los factores que rodean al juego en sí logran ocultar determinadas miserias. Está ocurriendo en las Finales entre Lakers y Celtics. El juego de los dos equipos dista de ser brillante pero la Final está reuniendo suficientes alicientes para ser recordada en años. Los Lakers se han disfrazado de favoritos y han adquirido demasiados vicios consecuentes de esta condición. Es un equipo muy seguro de sí mismo que roza la altanería en determinados momentos y que parece encontrarse cómodo encomendándose demasiadas veces al extraordinario Kobe Bryant. En una Serie tan larga no debes basar toda tu fortaleza en exprimir tus virtudes al máximo sino en saber analizar cuáles son las debilidades del rival. En este sentido Boston lleva la delantera y por mucho.

En cualquier caso, la confianza es el principal activo de los californianos en su regreso a Los Ángeles pero de nada les bastará si no logran igualar en deseo al equipo de Boston que juega como si supieran que es la última final que jugarán en sus vida. ¿Acaso no es la  mejor manera de afrontar una final?

Los Celtics son otra historia. Han decidido llevar la Final al terreno de la épica y se les nota encantados. Combaten cañonazos con espadas y están ganando la batalla porque siempre queda uno de sus espadachines en pie. Un día es Allen, otro Garnett, otro Paul Pierce, otro los reservas y casi siempre está Rajon Rondo.

¿Y Gasol?. El jugador español puede ser decisivo para que los Lakers impongan su baloncesto pero la agitación y el barullo va en contra de los que viven de su capacidad para entender el juego. Tampoco le ayuda la inconsistencia con la que es utilizado en el juego. Mientras los Celtics analizan al detalle cuales son los aspectos débiles de la defensa californiana para percutir una y otra vez contra ellos, Phil Jackson no está logrando un plan de juego alternativo al Kobesistema, claro que este sistema es tan bueno que igual le vale para ganar otra vez.

Creer o no creer en los Celtics

Jueves, 3 Abril 2008

Después de varias temporadas de transición, sin la idea de un proyecto sólido a la vista, los Boston Celtics conseguirán alzarse con el mejor  récord de la liga regular en la NBA y dispondrán de ventaja campo en todas las eliminatorias por la lucha por el título. La llegada de jugadores importantes en la competición como Kevin Garnett y Ray Allen y el crecimiento de jóvenes como Perkins, Davis y, en especial Rajon Rondo, (a buen seguro, en dos o tres años, uno de los mejores bases de la competición) han situado a la legendaria franquicia en una situación inmejorable para obtener su decimoséptimo anillo.

Bajo la dirección de Glen Rivers los Celtics han exhibido una solidaridad defensiva envidiable  y, sobre todo, se han mostrado tremendamente fiables en los partidos contra los mejores equipos de la competición, en muchos de ellos con la ausencia de Garnett. Además, los integrantes del “Big Three” formado por el propio Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce  han mostrado buena dosis de generosidad en beneficio del bien colectivo.

Sin embargo, ninguno de estos excelentes datos parecen suficientes para otorgar a los del estado de Massachusets el cartel de favoritos al título. Ni su entrenador, ni sus jugadores se libran de cierto aire de sospecha. Sobre su base titular, Rajon Rondo, la propia franquicia ha alimentado las dudas buscando durante la temporada un suplente de garantías hasta que encontraron la oportunidad de fichar a Sam Casell, un jugador en declive que suele dar un gran rendimiento en las rondas finales. Sobre sus tres rutilantes estrellas, Allen, Pierce y Garnett, las sospechas recaen sobre su irregularidad y, hasta ahora, escasa competitividad en los play offs, obviando la motivación que les puede suponer a cada uno de ellos encontrarse en una situación única para conseguir un título que ninguno de ellos posee.

Siempre que se habla del título de la NBA dirigimos nuestras miradas hacia alguno de los flamantes equipos del Oeste pero no se debería despreciar tan a la ligera el trabajo de los Boston Celtics en la liga regular. Quizás no tienen la solidez y experiencia de San Antonio, ni la exuberancia ofensiva de los Lakers,  pero han demostrado un factor diferencial de los equipos campeones, hambre por ganar un título.