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Lecciones del “Fuenla”

Lunes, 23 Enero 2012

Tengo la sensación de que la clasificación de Fuenlabrada para la Copa del Rey de Barcelona ha alegrado a mucha más gente que a los aficionados del equipo madrileño, y es que ese es uno de los méritos del “Fuenla”, hacer de su rebeldía y su capacidad de superación una constante que le ha concedido el mayor de los premios posibles, la admiración general.

Sin victimismos. Fuenlabrada ha vendido a Batista, Ayón y Biyombo en menos de un año pero no se han escuchado los habituales mensajes del tipo “qué malos son los clubes con más dinero que nos quitan los jugadores”. La realidad es tan sólida como su proyecto que pasa, entre otros aspectos,  por revalorizar a jugadores para poder venderlos y seguir existiendo.

- Autoexigencia. Los múltiples avatares del equipo en forma de traspaso de jugadores y lesiones no se han traducido en mensajes condescendientes. El grupo está tan convencido de sus posibilidades que da la sensación de poder superar cualquier adversidad. No hay rastro de conformismo en el juego ni nadie se agarra a las circunstancias para justificarse. Simplemente, cada día son mejores.

- Hogar, dulce hogar. Da la sensación de que Fuenlabrada es un sitio en el que se está a gusto, que deja un gran poso entre los jugadores porque se sienten cómodos para desarrollar su mejor juego. Valters, en su momento, Sergio Sánchez o Saúl Blanco son algunos ejemplos de jugadores que han mostrado su mejor versión en el equipo madrileño y que regresaron al club después de experiencias erráticas. El perfil de ellos es parecido, chicos muy dependientes de su estabilidad emocional y de sentirse con confianza para expresarse en el campo con acierto. Esto produce un cierto “efecto llamada”, ahora mismo Fuenlabrada es un club atractivo para muchos jugadores, tienen la sensación de que “aquí voy a jugar muy bien”.

- Dirigentes. Lo que más destacaría de ellos es su valentía. Apuestan por jugadores desconocidos, demuestran conocer las ligas LEB al máximo y mantienen la guardia pretoriana encargada de enseñar el camino a los nuevos desde el primer día. En general, el club da muestras de actividad permanente.

- Entrenadores. La mayoría de los entrenadores que han pasado por Fuenlabrada en los últimos años se han revalorizado en su paso por el club madrileño. El mérito de todos ellos (Casimiro, Guill, Mateo, Maldonado y ahora Fisac) ha sido su humildad para adaptarse a la filosofía del grupo y olvidar su ego para mantener las buenas herencias recibidas. Ninguno de ellos ha pretendido ser un revolucionario, cada uno ha aportado su matiz y sus ideas pero han partido de la misma premisa que inunda el club: Prohibido quejarse y resignarse.

P.D. 1. Un reconocimiento especial para el Lagún Aro empezando por sus jugadores y cuerpo técnico y también para sus dirigentes que supieron tener paciencia y reconocer el esfuerzo del equipo cuando perdía. Vieron más allá de los resultados y distinguieron que el grupo competía en todos los campos. Fueron pacientes y tuvieron su premio, suele pasar.

P.D.2. Mi máximo apoyo para el maestro de maestros, Manel Comas. El cáncer debe estar acojonado.

Draft 2011. Rudy y el kilo de pívot europeo.

Viernes, 24 Junio 2011

La noticia del traspaso de Rudy Fernández ha dado más relevancia en España al sorteo de un Draft que no parece que figure entre los más brillantes de la historia y que ha constatado varias tendencias que se vienen observando en los últimos años.

Los Mavericks, a medida de Rudy, ¿o no tanto?. La salida de Rudy Fernández de Portland es una buena noticia, mirada desde cualquier punto de vista. Su rol estaba absolutamente estancado y con pocas perspectivas de mejorar. El equipo del estado de Oregón ha acumulado bastante talento exterior en las últimas temporadas y el jugador español estaba muy encasillado en su juego tanto táctica como emocionalmente. El estilo de los actuales campeones favorece el dinamismo y la actividad de Rudy que deberá recordar su capacidad para generar ventajas con el balón en las manos después de mucho tiempo en Portland esperando en una esquina a que el balón le llegara. Aterrizar en un equipo campeón tiene un punto de motivación extra pero el inconveniente de que cuándo surjan las primeras dudas las miradas siempre se dirigirán a los nuevos. El tiempo dictará el grado de apuesta que realizan Rick Carlisle y compañía por Rudy.

El Draft ha vuelto a constatar que los pívots que juegan en Europa son foco principal de atención de todas las franquicias americanas. Parece evidente que el baloncesto formativo estadounidense tiene un problema a la hora de crear grandes jugadores interiores. La consecuencia es la elección en puestos altos de jugadores como Biyombo, Kanter, Valanciounas e incluso Mirotic, todos ellos jugadores de enorme proyección pero aún tiernos como para destacar en cualquier equipo de la NBA. Es bastante paradójico que el Draft preste tanta atención a los jugadores grandes mientras el juego de los equipos se aleja cada vez más de hacerles protagonistas. En el caso de estos jugadores conviene tener un punto de prudencia y recordar que los jugadores altos son los que más tardan en alcanzar su madurez y que tienen un desarrollo más lento. Los ejemplos de Gasol y Nowitzki que tratan de imitar todas las franquicias deben recordarse como jugadores que llegaron a la liga ya maduros y con suficiente bagaje competitivo, otros casos como los del griego Koufos y el barcelonista Perovic deben mantener en alerta a todos estos jóvenes así como a sus familias y a sus agentes que “seguro” quieren lo mejor para ellos.

El “Fuenla” y 7 más

Lunes, 16 Mayo 2011

Vaya por delante mi perdón a aficionados y profesionales de todos los equipos clasificados para los Play Off, muy especialmente a los fieles seguidores del Gran Canaria que han visto una excepcional temporada de un equipo capaz de reinventarse año tras año y que ha conseguido una brillantísima quinta posición que refuerza la trayectoria de ese entrenador ya referente en nuestra competición como es Pedro Martínez.

Pero lo del “Fuenla” merece un capítulo aparte. Un equipo sin patrocinador que pierde a su mejor jugador, Batista,  con media temporada por jugarse, que encuentra de su cantera un sustituto adecuado, Biyombo, y tampoco cuenta con él las últimas jornadas. Un  equipo que ha descubierto a un gladiador sin límites como Gustavo Ayón, quizás el jugador que mejor representa los valores que han hecho grande al Fuenlabrada, el inconformismo y el “hambre“, necesarios para hacer crecer a unos jugadores que, lejos de alimentar su ego en busca de números que les faciliten un mejor contrato, interpretan el juego colectivo como pocos equipos en la competición.

Esos locos bajitos.  En un grupo tan coral que tiene la paciencia para saber encontrar sus ventajas en cada ataque es difícil poner en valor a unos jugadores por encima de otros, la temporada ha dado momentos para todos ellos. Sin embargo es justo señalar la tremenda importancia de los bases Valters y Colom en la trayectoria del grupo. Valters volvió al equipo después de no adaptarse a la dinámica que ofrecía el Joventud, el jugador letón encuentra en Fuenlabrada el medio más adecuado para expresarse porque sus tiros, a veces alocados, ganan en precisión por la enorme confianza con la que los realiza. Quino Colom es una de las revelaciones de la temporada, un jugador joven que juega con extraordinaria madurez y que discute la titularidad de Valters con un punto mayor de pausa y algo más de actividad defensiva. Colom es cada año mejor jugador, no detiene su progresión y es un jugador  que da un rendimiento mucho mayor que otros bases de la liga con mayor reconocimiento mediático.

No me gustaría olvidarme del entrenador del Fuenlabrada, Salva Maldonado, un técnico que tiene en su trayectoria su mejor aval pero que rescatará esta temporada en el equipo madrileño como uno de los mayores hitos de su carrera. Su mayor virtud ha sido adaptarse a las circunstancias sin desenfocarse, ha huido de las excusas y ha buscado y rebuscado entre las características de sus jugadores cómo solventar las posibles carencias de la plantilla y, por encima de todo ha hecho sentir a todos ellos que son buenos jugadores y éstos se lo han creído.