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Imbatibles o casi…

Jueves, 30 Junio 2016

Ya conocemos la relación de 12 jugadores que defenderán el título olímpico de Estados Unidos en Río de Janeiro. No es la mejor selección posible, ni mucho menos, pero sin duda es la máxima favorita y por tanto estaríamos ante una sorpresa mayúscula en el caso de que no se llevaran el título.

Sin rascar mucho y en un primer vistazo, la selección la componen dos bases, dos pívots y ocho “todoterrenos” versátiles capaces de defender a jugadores de varias posiciones e imprimir un ritmo de anotación inalcanzable para el resto de equipos.

Kyrie Irving será uno de los líderes del equipo. Es un jugador de la máxima confianza de Mike Krzyzewski y en el Campeonato del Mundo disputado en Madrid ya demostró su personalidad y como su habilidad y amenaza en el lanzamiento exterior marcan diferencias. Kyle Lowry será el base suplente. Admiro la evolución y carácter competidor de este jugador y su capacidad para hacerse un hueco en la élite del baloncesto pero no le reconozco un rol de súper estrella. Lowry no es un mal tirador pero tampoco es un lanzador consistente por lo que es probable que encuentre problemas ante determinados planteamientos defensivos más usados en el baloncesto FIBA que en la NBA.

Si adoptamos un enfoque clásico diríamos que Thompson, Butler y De Rozan son los “escoltas” de esta selección. La experiencia de Thompson en el combinado nacional y su condición de mejor tirador hacen pensar que será el que más minutos dispute en este puesto. Me gusta la presencia de Butler, apetece ver la personalidad que demuestra rodeado de tanto talento y si es capaz de tener un rol en minutos más importante que el de De Rozan.

La posición de “alero alto” es la que acumula mayor talento. Tanto como para pensar que dos jugadores del trío Durant, Anthony y George compartirán mucho tiempo en pista para “abrir” el campo. Kevin Durant y Carmelo Anthony tienen experiencia  ante rivales “FIBA” y deben ser los referentes de esta selección mientras que la presencia de Paul George tiene un punto simbólico por la gravísima lesión que sufrió con su selección.

Harrison Barnes debe ser el “patito feo” de este grupo. Sería titular en el resto de selecciones pero en Estados Unidos probablemente sea el jugador que menos minutos dispute con permiso de un De Andre Jordan que tendrá su impacto en el juego defensivo por la agresividad que permitirá a sus compañeros exteriores sabiendo que estarán protegidos por su envergadura. A priori, el peso del juego interior recaerá en Draymond Green y un Demarcus Cousins que es otro de los atractivos (por lo menos personal) de este combinado. Cousins, sobre el que los árboles de su carácter no dejan ver el bosque de su potencial tendrá muchos retos durante la competición ya que son varios equipos los que presentan un juego interior poderoso.

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro serán la última cita de Coach K con la selección de Estados Unidos. Será una buena oportunidad para confirmar un legado impresionante. Krzyewski ha consolidado  un juego  basado en el lanzamiento de tres puntos,  en sistemas ofensivos poco complejos, defensa toda la pista  y privilegio de la calidad y el talento respecto a estructuras de quintetos más clásicas. Por encima de todo, se agradece el respeto con el  que Mike Krzyzewski ha tratado las competiciones y rivales. No es fácil manejar un grupo de jugadores acostumbrados a ser los líderes de sus franquicias, la maestría de Coach K en este sentido ha sido admirable.

Los descartes de USA

Martes, 5 Agosto 2014

John Wall, Bradley Beal y Paul Millsap han sido los tres últimos descartes de la selección de Estados Unidos que está preparando el Campeonato del Mundo que comenzará a finales del mes de agosto. Después de esta decisión y de la tremenda y gravísima lesión de Paul George, son 16 los jugadores que forman parte de la convocatoria de un equipo que, como siempre, tendrá muchísimos puntos de interés y que mantiene en el fondo de la elección de jugadores un máximo respeto por el evento y por los rivales que podrá encontrarse en el camino.

Cantidad y calidad en los bases. Sin duda, estamos ante el puesto de más talento de todo el equipo. El descarte de un gran jugador como Wall es comprensible porque el base de los Wizards no es una amenaza en el lanzamiento exterior. Kryzewski es muy consciente que el plan contra los americanos pasará por defensas cerradas que dejen el desenlace de los partidos (en muchos casos la diferencia de la derrota) en el mayor o menor acierto de Estados Unidos desde más allá de la línea de tres puntos. Derrick Rose y Stephen Curry parecen seguros en el puesto y quizás Irving parta con ventaja sobre Lillard. Por estructura, parecería claro el descarte de otro base, pero será bastante habitual que Estados Unidos juegue con dos pequeños de manera simultánea.

Korver como síntoma. La presencia de Kyle Korver se debe interpretar como otro aspecto que denota la obsesión de Coach K de contar con muchos tiradores en el equipo. Personalmente creo que Korver y Hayward, aún siendo buenos jugadores (obviedad) no pintan mucho en la selección. Klay Thompson también es un gran tirador y es más completo y versátil que ellos. Tampoco tengo claro el papel que podría desempeñar Demar De Rozan. Quizás podría ayudar ante exteriores más físicos aunque a día de hoy me cuesta pensar que no sea uno de los descartes.

Salvar al soldado Cousins. Asumiendo que Kevin Durant jugará muchos (o todos) los minutos en la posición de “cuatro”, el espacio para los jugadores interiores se reduce bastante en número y en protagonismo si atendemos a la propuesta de juego que ha desarrollado Estados Unidos en las últimas competiciones. Anthony Davis es fijo y la incorporación a última hora de Mason Plumlee, jugador de confianza de Kryzewski parece otorgarle muchas opciones de formar parte de la lista definitiva. Este hecho pone en peligro la presencia del jugador interior de más calidad de toda la lista, Demarcus Cousins. Personalmente significaría una decepción porque Cousins sabe jugar de espaldas, generarse sus canastas y producir espacios para los jugadores exteriores. Eso sí, si la idea únicamente es tener un jugador para poner bloqueos y finalizar las ventajas creadas por los exteriores, Drummond y Plumlee pueden valer como especialistas teniendo en cuenta que en defensa son algo más productivos que Cousins. Completa el juego interior otro jugador que, en mi opinión debe ser fijo como Faried. El jugador de los Nuggets aportará actividad, capacidad para correr el campo y una buena dosis de defensa y rebotes. El juego interior de España condicionará seguramente la decisión definitiva de Kryzewski.

Estaremos atentos a los próximos movimientos en forma de descartes de Estados Unidos. Seguramente no acertaré, pero descartaría a Korver, Hayward, Drummond y uno entre De Rozan y Parsons. Muchos bases en el equipo pero son todos tan buenos..¿ o no lleva España cuatro bases por lo mismo?. En cualquier caso, la selección americana no es la mejor que pueden presentar pero es un equipo tremendo, liderados por el mejor anotador del planeta, Kevin Durant. Máximos favoritos, conviene pensarlo y también decirlo. Desde esa posición España tendrá muchas más opciones.

¿Y Calderón, qué?

Mircoles, 1 Febrero 2012

No sé si os pasará a vosotros pero es algo recurrente que cuando hablas con alguien sobre la trayectoria de los jugadores españoles en la NBA,  Jose Calderón es el último del que se habla. Parece aquella situación en que vas preguntando por todos los miembros de la familia y dejas para el final el que menos trato tienes.

El enorme rendimiento de los Gasol, la novedad y las prestaciones de Ricky y las dudas sobre el futuro de Rudy no deben engañarnos para reconocer la gran trayectoria del jugador extremeño que en mi opinión debe huir de uno de los peores enemigos del deportista, el acomodamiento.

Nada más lejos de mi intención dedicar estas líneas a hacer una apología de la rebeldía, todo lo contrario, pero la presencia de Calderón en los Toronto Raptors debe tocar a su fin de la manera más inmediata posible. El internacional español es un jugador importantísimo para la franquicia canadiense. Su experiencia y su conocimiento del juego son muy agradecidas en un grupo con grandes atletas como De Rozan y buenos talentos ofensivos como Bargnani. Aún así el colectivo carece de cualquier alma competitiva, consiguen algunas victorias de mérito cuando jugar sin presión se convierte en una ventaja pero en general, por muy duro que sea decirlo, se dejan llevar.

Los Toronto Raptors actuales son una versión empeorada de los Memphis Grizzlies de los últimos meses de Pau Gasol. En esta situación valorar a Calderón se hace difícil porque incluso un jugador tan maduro como él parece arrastrado por momentos en esa sensación de desidia generalizada que transmite el equipo. Con 30 años y pocos partidos de play offs a sus espaldas el base español debe aspirar a mucho más que a acabar su contrato sin tener la oportunidad de medirse a los mejores en partidos de verdadero calado. Esa debe ser su aspiración y debe luchar por conseguirlo.En estos días de explosión de Ricky Rubio es bueno echar la vista atrás y reflexionar cómo ha cambiado el baloncesto de Calderón desde su aterrizaje en la NBA. Si Rubio ha aprovechado los Timberwolves para volver a su versión digamos más desenfadada como la que exhibió en la Penya y en su primera temporada en el Barcelona, Calderón se ha convertido en un jugador más académico y menos espectacular. Pienso que, en su momento, eso le valió para hacerse un hueco en la liga, para hacer notar que su percepción del juego va mucho más allá de las situaciones de uno contra uno ó dos contra dos pero también creo que se ha vuelto un jugador más previsible y menos imaginativo. Al igual que ocurrió con Pau Gasol en sus últimos meses en Memphis, la dinámica del equipo no obliga a los jugadores a rebuscar en el baúl de sus cualidades y les hace conformarse con mostrar aquel repertorio que tienen más interiorizado. Ahora mismo Calderón necesita una barrera que superar, un reto que le haga buscar lo mejor de sí mismo, un estímulo que le haga progresar, los Raptors no son nada de todo eso, son una costumbre, y encima mala…