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El mapa de la Euroliga

Viernes, 18 Octubre 2013

Pienso en lo primero que se viene a la cabeza sobre la recién comenzada edición de la Euroliga y llego a la conclusión de que, probablemente, el año pasado por estas fechas tenía muchas ideas parecidas.

Que si Barça y CSKA son favoritos, que vaya equipazos tienen los turcos, que seguro que Maccabi da guerra, que el Real Madrid puede imponer su estilo también en Europa y que no parece que Olympiacos llegue al nivel de los equipos anteriores (¿me llevaré otro ZAS¡?).

Así que pretendo rascar un poquito más y centrarme en algunos aspectos que merecen llamar la atención sobre la evolución de una competición fantástica, destinada a convertirse en una liga cerrada que tiene su lunar en que no ha sabido enriquecerse con la presencia de proyectos deportivos que han merecido el enorme reconocimiento que supone formar parte de ella.

Porque la Euroliga mola y mucho. Es una competición de grandes historias. La de los jóvenes que empiezan a abrirse camino en la élite europea como Gentile o el jovencísimo base del Fenerbahce, Ilkay, terreno redentor como lo fue para Nachbar en el pasado y puede serlo para Kleiza en el presente y el particular talón de Aquiles de jugadores brillantes a los que la Euroliga parece empeñada en poner piedrecitas en su camino año tras año como Milos Teodosic, o les recuerda que hay mucho por hacer todavía como a Nikola Mirotic. La Euroliga es un “medidor” extraordinario. Primero de jugadores, aquello de “Nivel Euroliga” o no que decide un buen puñado de euros o dólares; también de entrenadores exigidos como nunca por el potencial de equipos y del resto de técnicos y, por último, del propio juego, acostumbrado últimamente a que le hundan sus tópicos por el éxito de tipos como Hynes, que han depreciado el valor del centímetro en el mercado.

También, por qué no decirlo, la Euroliga es  un reflejo de la situación general del continente y de la gestión deportiva en los distintos países. Así, cada vez es más reconocible el paulatino auge en el baloncesto de clubes alemán, que aún tardará tiempo en dar un equipo candidato al título pero que va ganando peso por el respeto y seriedad con el que abordan sus proyectos. También son muy identificables esos proporcionados pabellones franceses repletos de entusiastas seguidores.  Cierto que tampoco será francés el próximo campeón pero no deben dejar de reconocerse proyectos muy serios con jugadores muy interesantes que mientras esperan ofertas mejores al menos tienen asegurado su sueldo a final de mes (por cierto, ¿cuánto durará Ajinca en Strasbourg..?).

Mal rollo

Lunes, 16 Septiembre 2013

Probablemente sea la selección serbia un rival más accesible que Lituania en un cruce de cuartos de final, por su juventud y porque últimamente les tenemos tomada la medida. Y es seguro que nada está perdido y que ahora comienza el verdadero Campeonato de Europa, pero esta derrota de España frente a Italia deja bastante mal sabor de boca.

Primero, porque España es bastante superior a esta Italia, voluntariosa y digna heredera de su historia con jugadores talentosos y con carácter como Belinelli, Datome y Gentile pero limitada en centímetros y en dirección (ni sus bases ni sus pívots jugarían un minuto con España). Después, porque los italianos han entendido la importancia de evitar consolidar dinámicas negativas y sacar partido de cada minuto del juego. Su esfuerzo por meterse en el partido cuando realmente no se jugaban nada indica profesionalidad, madurez y respeto por su estima. Y por último porque el encuentro deja asignaturas pendientes sin resolver, muchos jugadores sin alcanzar una línea sólida en su rendimiento y alguna certeza indudable que merece comentarse.

El titular y el resto. El único titular de España es Marc Gasol. Y como titular no entiendo el que seguro iniciará el partido sino el único que, salvo problemas de faltas  y lesiones, sabemos que lo terminará, que al fin y al cabo es lo importante. Esto es una realidad, no sé si muy buena o muy mala, pero es así. Lo cierto es que, de momento, la sensación que se transmite es que hay demasiados jugadores desenfocados y fuera de su mejor rendimiento y la duda es si la ausencia de continuidad y determinar roles más  definidos ayudarían a algunos jugadores a sentirse más seguros. Lo cierto es que seis partidos después hay demasiadas incertidumbres sobre el reparto de papeles en el equipo nacional, a lo mejor un proceso normal derivado de la ausencia de absolutos referentes. Insisto, no tiene por qué ser bueno ni malo pero me atrevo a decir qué tres jugadores de todos los equipos que están en cuartos jugarán los momentos decisivos de los partidos. En España, después de Marc Gasol parecía que Calderón y Rudy podrían formar parte de ese núcleo de seguridad pero la realidad no está siendo así.

Lo cierto es que sea por una cosa o por otra, hemos perdido los tres partidos ante los rivales de más entidad contra los que hemos jugado demostrando una vulnerabilidad alarmante en los últimos instantes, aquellos donde se supone no se reciben canastas fáciles. Y eso que contra Italia hemos encontrado una versión muy necesaria de Marc Gasol, excelente pasador pero que no debe olvidar lo difícil que es detenerle cuando juega agresivo hacia canasta.

Pero después de Marc Gasol y de un extraordinario Sergio Rodríguez ha llegado el vacío. Perdón, de ellos y de un Xavi Rey que está teniendo un buen rendimiento porque probablemente es el que más claro tiene lo que se espera de él. Detrás de ellos ha vuelto a aparecer ese Ricky Rubio errático, un Jose Calderón con poco protagonismo y un discretísimo partido de dos jugadores capitales para elevar el nivel como son Rudy Fernández y Sergi LLull. Sobre este último, conviene detenerse porque está rindiendo a un nivel por debajo del que tenía cuando estaba Juan Carlos Navarro en el equipo. ¿Las razones? Un poco de todo, problemas físicos, ausencia de buenos momentos que le eleven el ánimo y seguro que también un desencanto no superado porque esperaba que, con la ausencia del capitán, tuviera un papel más relevante del que está disfrutando.