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Dimisiones y algo más

Jueves, 18 Septiembre 2014

Sería bastante injusto que la dimisión de Juan Antonio Orenga del cargo de entrenador de la selección española de baloncesto fuera la única consecuencia de la decepcionante actuación del equipo en la Copa del Mundo.

No quiero decir con esto que Orenga se equivoque, porque la situación no daba para mucho más pero es evidente que se tiene que producir una profunda reflexión en la Federación Española de Baloncesto que mucho me temo no llegará y que se aplazará o camuflará bajo el amparo de frases tan vacías como “hemos organizado el mejor mundial de la historia” y las que están por venir.

Conviene detenerse un poco más en lo que ha sucedido después de la derrota ante Francia, en lo leído y escuchado y en qué manera todos hemos podido a construir unas ideas equivocadas.

Orenga y punto.  Asumido el papel de señalado inherente al cargo de entrenador, me ha sorprendido cierta crudeza en algunas críticas al seleccionador. Curiosamente, las mayores barbaridades se han escuchado de gente alejada del deporte en general y al baloncesto en particular. No diré yo que Orenga estuvo bien, su ciclo en la selección se resume en victorias abultadas y derrotas en partidos ajustados donde no ha dado la sensación de ser capaz de exprimir todo el potencial del equipo. Dicho esto, salvo error, Orenga no ha matado ni robado ni siquiera ha amenazado a nadie de la Federación para que le pusieran en el cargo. Han existido niveles de crítica solo compatibles contra alguien poco dedicado y que no se dedica a su profesión con esmero. Pongo la mano en el fuego por la dedicación, mimo y esfuerzo que Juan Antonio Orenga ha puesto en su labor y sólo por eso hay determinadas líneas que no se deberían pasar.

Los jugadores.  El agradecimiento eterno que debemos a este grupo no debe alejarnos de algunas realidades poco comentadas. El rendimiento de la mayoría de ellos en el partido decisivo fue bastante pobre. Acostumbrados a romper el partido en los primeros minutos se vieron sorprendidos de encontrarse con un partido igualado. Ni la cabeza de la mayoría ni las piernas de algunos estaban preparados para un partido tan duro. Inconscientemente el equipo fue víctima de cierta soberbia que se ha ido generando, alimentando y consintiendo  durante mucho tiempo.

¡Gracias por venir¡. Hay una cosa del baloncesto que comparte con otros deportes (en este caso, no con el fútbol) sobre la que se debe reflexionar. La condescendencia con la que se asume que los jugadores no acudan a convocatorias con sus selecciones. Duele que en un Campeonato del Mundo tengas que especular permanentemente con lo que darían todos los equipos sin sus ausencias. Nos dicen y reiteran que tenemos que estar muy agradecidos al compromiso que demuestran los jugadores españoles, que nunca fallan. Y digo, que es  verdad, pero que los demás se equivoquen no debe hacernos caer en valorar de manera extraordinaria hechos que deberían catalogarse como normales. Seré un desagradecido acomplejado y todo lo que queráis pero no me parece nada heroico que vengan Ricky Rubio, Marc Gasol,  Pau Gasol o José Manuel Calderón a jugar con España cuando su último partido oficial lo habían disputado hace más de cuatro meses. Me parece bastante más meritorio que acudan los jugadores de Real Madrid y Barcelona que jugaron la final de la Liga Endesa hasta finales de junio.

La FEB y la figura indispensable. Soy un firme convencido de que las organizaciones crecen con un número conveniente de “tocapelotas”. Desde fuera parece que esta figura no existe en la Federación Española de Baloncesto. Seguramente porque su Presidente, José Luis Sáez no los quiere cerca ni en pintura (como ya demostró). Empieza el debate sobre quién será el próximo seleccionador y yo digo que tiene que ser un técnico de sobrada experiencia y preparación pero que también sería muy positivo que fuera alguien con la capacidad de remover alguna idea que pueda estar equivocada. Alguien que pueda plantear que no pasa nada porque una preparación tenga más de un partido fuera de casa, que reflexione con los técnicos de la casa si el servilismo a la medalla es el mejor camino en las selecciones inferiores para preparar a los futuros jugadores de la selección, y también que se cuestione porque desde hace casi una década apenas aparecen jugadores que se integren con plenitud en la rotación de la selección en  los partidos importantes.

Lo que va de Japón a Turquía

Mircoles, 21 Julio 2010

Arranca España su preparación para el Campeonato del Mundo de Turquía y es irremediable echar un vistazo atrás para analizar como ha evolucionado nuesto baloncesto en estos cuatro años desde la anterior y exitosa cita mundialista hasta ahora donde nuestro equipo nacional sigue gozando de una extraordinaria salud.

Seleccionadores. Tres seleccionadores en cuatro años parecen demasiados, aunque es cierto que Scariolo parece destinado a dar estabilidad a un puesto porque es el que más afinidad tiene que con José Luis Sáez. Las marchas de Pepu y Aíto dejaron cierto poso amargo. Los métodos de Scariolo son muy distintos a los de los dos técnicos españoles, sus sesiones de entrenamiento son más exigentes y sus sistemas algo más rígidos pero el entrenador italiano es una auténtica garantía.

El núcleo duro. Navarro, Mumbrú, Calderón, Garbajosa y Pau Gasol son los verdaderos líderes del equipo. La de Gasol no iba a ser la única ausencia este verano en la selección pero el presidente de la Federación Española ha hecho un gran esfuerzo por asegurar la presencia de otros pesos pesados como Garbajosa y Navarro. Pau Gasol sigue haciendo historia en la NBA mientras que Navarro huyó de la liga americana desesperado por no estar en una franquicia ganadora.

La generación intermedia. Rudy Fernández y Marc Gasol tuvieron un papel fundamental en el éxito de Saitama de hace cuatro años. Ambos daban muy buenos minutos desde el banquillo  resultaron decisivos en momentos puntuales. Ahora están más consolidados aunque vienen de realidades muy distintas en la NBA. Mientras el prestigio de Marc Gasol aumenta sin parar, Rudy vive en las dudas propias de quien se siente con capacidad de hacer muchas cosas y le limitan a realizar solo una. Tengo gran curiosidad por ver cómo afronta Rudy el Mundial de Turquía y si es capaz de vencer la sombra que Portland ha hecho crecer sobre él.

Ricky y Llull. Desde Japón, y con el permiso del reincorporado Fran Vázquez, son las dos apariciones más brillantes de nuestro baloncesto. De Ricky Rubio ya sabíamos hace cuatro años que su futuro estaba destinado a ser un jugador determinante en el combinado nacional, entonces con 16 años ya jugaba en la ACB y su cabeza no apuntaba a un desvío prematuro del camino correcto. La aparición de Llull es más sorpresiva pero igual de contundente. El jugador balear representa  muchas de las cualidades del jugador moderno, versátil, atlético y completo en ambos lados de la pista. Si a esto le añades la pasión que desprende en todas sus acciones no es de extrañar que Scariolo aguante hasta el último momento para ver si puede viajar a Turquía y que se haya ganado el exigente corazón de Messina.

Carlos Jiménez y Sergio Rodríguez. Otros dos jugadores decisivos en el éxito del Campeonato del Mundo de Japón que no estarán en Turquía por diversos motivos. Carlos Jiménez puso punto final a su presencia en el equipo nacional hace dos años. El hecho de estar rodeado de grandes estrellas no debe cegarnos y dejar de valorar lo que ha significado Carlos Jiménez para nuestra Selección. Su carácter silencioso y altruista parece haber contagiado a los que debían haberle rendido un reconocimiento mucho más público. Sergio Rodríguez jugó el Europeo de Madrid después del Mundial de Japón y no ha vuelto a jugar con  España. El canario afronta una nueva etapa en su carrera que le definirá definitivamente como jugador. Los que creemos en él pensamos que está capacitado para llevar las riendas del Real Madrid y volver a hacerse hueco en España con capacidad para disputar el puesto de tú a tú a Calderón y Ricky Rubio.

¡Gracias Pepu!

Mircoles, 28 Mayo 2008

Según todas las informaciones, Pepu Hernández dejará de ser entrenador de la Selección Española y no acudirá con el combinado nacional a los Juegos Olímpicos de Pekín. Amparado en la débil excusa de la ausencia del técnico en una reunión, el Presidente de la Federación Española, José Luis Sáez ha vuelto a amenazar con el despido del ex entrenador de Estudiantes.

Parece evidente que detrás de toda esta historia hay un desencuentro irreversible entre dos personas condenadas a un mínimo entendimiento por el bien de nuestro baloncesto. Con los datos que se conocen no podemos más que preguntarnos, ¿Qué ha hecho mal Pepu Hernández?. Según establecía su contrato, anunció con el tiempo pactado que no continuaría en la Selección después de los Juegos Olímpicos. Desde entonces ha tenido que soportar constantes dudas públicas de su profesionalidad e insinuaciones sobre dejación de funciones de su actual cargo. Para rematar la faena, el Presidente de la Federación recorre los medios de comunicación para amenazar veladamente con un posible cese, algo ruin de por sí y miserable si se utiliza a la prensa previamente a la decisión que se tome.

En realidad, todo lo que está sucediendo nos obliga a pensar que lo que está mal visto es que se prive a los dirigentes de uno de sus juegos favoritos que es el de romper contratos de manera aleatoria y arbitraria porque nada escuché a los responsables federativos cuando, con un acuerdo previo de continuidad, destituyeron a Mario Pesquera.

Quizás muchos leáis estas líneas cuando Pepu ya no sea el seleccionador nacional. Se irá con dos brillantes medallas, el reconocimiento de todo un país (algo que seguro que ha provocado los celos de más de uno) y con la cabeza alta de quién ha hecho uso de su libertad sin alterar lo más mínimo un acuerdo laboral.