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Generosidad, Prudencia y Memoria

Martes, 29 Julio 2014

Si tuviera que elegir dos aspectos que determinarán el resultado de España en el Campeonato del Mundo que se jugará en nuestro país, sin duda, señalaría la generosidad y la prudencia.

Estamos, probablemente, ante el mejor combinado de siempre de España y ante una oportunidad histórica de ser campeones del Mundo en nuestro país pero, ni siquiera estos hechos garantizan el éxito porque en un momento determinado el margen de error será mínimo y porque España, sí, también España, deberá resolver ciertas incógnitas a la hora de encajar su plantilla y de luchar sobre determinados síntomas recientes (Campeonato de Europa del pasado verano) y ya algo más lejanos, pero que pueden volver a aparecer como en el Campeonato de Europa de 2007 como anfitriones donde el equipo se mostró algo más rígido y nervioso que en otros eventos.

Este grupo ha dado muestras sobradas de capacidad de adaptación durante toda su trayectoria. En esta cita, como anfitriones, deberán luchar contra cierta ansiedad que se sabrá manejar si los jugadores, sobre los que poco cabe dudar en este sentido, saben adaptarse al espacio asignado por el seleccionador, Juan Antonio Orenga. Por ejemplo, la presencia de Juan Carlos Navarro no hará tan fácil la convivencia de Rubio, Rodríguez y Calderón. Seguramente Calderón sea utilizado en la posición de escolta y también Navarro deberá acostumbrarse a ser productivo con menos tiempo en cancha del que acostumbraba en el equipo nacional. Los bases, sin embargo, tendrán un motivo de alegría con la presencia de Pau Gasol y Serge Ibaka que sabrán beneficiarse de su  capacidad en el juego de “pick and roll”. En muchas ocasiones España se construirá desde “dentro hacia fuera” por lo que los jugadores exteriores deberán ser pacientes para esperar su momento ante la atención que generarán los hermanos Gasol. Como siempre, la cuota de generosidad de cada jugador en beneficio del rendimiento colectivo será el aspecto más decisivo en el camino al éxito. Si todos pretender tener su rol habitual, el juego caerá en el desorden y España será un equipo más accesible.

Además de la indudable calidad e impacto que supone el regreso de los Pau Gasol, Navarro, Ibaka y Reyes, su “incorporación” ayudará a establecer unos roles  que en el pasado Campeonato de Europa se echaron en falta en determinados momentos. Es evidente que jugadores como Claver y LLull verán reducida su presencia en cancha respecto al verano de 2013,  y que Abrines afrontará esta cita como el primer paso de su largo camino en la selección pero que, a priori, no tendrá un papel principal. Felipe Reyes e Ibaka son ideales porque saben producir sin necesitar una excesiva continuidad en pista y , probablemente, hasta bien avanzado el campeonato no sepamos cual de los bases es el que se descuelga en la rotación de Orenga.

Mientras tanto, me subo al carro de la ilusión y busco arrimarme al de la prudencia, necesaria y conveniente para manejar tan altas expectativas. Es cierto que España aparece como el equipo menos debilitado por las ausencias de los considerados como favoritos pero han cambiado algunas cosas desde que este equipo se juntó en su totalidad. Hay algún kilómetro más en las piernas, alguna lesión por el medio y antiguos meritorios o descartes que se han ganado el derecho a que se les mire desde otra perspectiva.

Pasen y Vean

Lunes, 28 Abril 2014

No pertenezco al grupo de personas que venera la NBA por encima de todo y entiende que, por sistema, todo lo que emana de Estados Unidos es maravilloso. Considero que la temporada regular da espacio para muchos partidos sin interés, que el nivel medio de los jugadores no está progresando y que la mayoría de las propuestas de juego están poco trabajadas y derivan en muchos malos tiros cada noche. Eso sí, la NBA es un modelo organizativo y una permanente escuela de cómo vender su producto, pero tampoco vendría mal que revisaran algunos aspectos de su competición.

Dicho todo esto, la primera ronda de los Play Offs está siendo absolutamente maravillosa. La competitividad que están exhibiendo todos los equipos, la lucha entre diferentes propuestas, las series entre equipos con modelos de juego parecidos, las estrellas y las que quieren serlo, los gatillazos de los mejores, la reivindicación de algún veterano y el colorido en las gradas están haciendo de estos días una auténtica fiesta del baloncesto.

Salvo los actuales campeones, Miami Heat, que tampoco se han librado de momentos de apuro frente a los voluntariosos Bobcats, todos los favoritos están viviendo momentos muy tensos y caminan con muy poco margen para el error. La emoción y el interés alcanza ambas conferencias pero es indudable que el atractivo se centra en la Conferencia Oeste donde coinciden ocho equipos espléndidos.

El mérito de Memphis. Los Thunder de Durant, Westbrook e Ibaka están padeciendo, nuevamente, lo incómodo que resulta jugar contra los Memphis Grizzlies.  El conjunto de Marc Gasol es el equipo más atípico de los que disputan los Play Offs en el Oeste. En cierto modo, Memphis es un guiño a un pasado algo lejano, por la cantidad de balones que hacen llegar a situaciones interiores. Desde allí, Gasol y Randolph anotan, generan y, sobre todo llevan el partido a un ritmo en el que no se encuentran cómodos estos Thunder. Los Grizzlies es el típico equipo al que hay que darle mérito porque son capaces, con su propuesta, de hacer que casi todos los conjuntos jueguen mal contra ellos, especialmente en los momentos decisivos de la temporada.

No esperaba que los Spurs sufrieran tanto ante estos Mavericks. Los de Popovich llegaban a los Play Offs en una dinámica muy positiva y exhibiendo la mejor circulación de balón de la Liga pero los de Dallas no han afrontado la serie como aquellos que se han clasificado en el último partido para los Play Offs sino como los campeones que ganaron el título hace tres cursos. En este contexto, los Mavericks son peligrosísimos, más aún, si Calderón muestra su faceta más atrevida y ganadora y marca diferencias con el siempre imprevisible Devin Harris. Pienso que los Spurs harán valer sus mayores recursos pero se agradece esta muestra de orgullo que está exhibiendo Dallas.

Que me perdonen los seguidores de los Clippers pero cuesta no engancharse a los Warriors mientras jueguen para ellos dos tipos como Stephen Curry y Klay Thompson. A lo mejor no les llega para seguir en la competición, pero el talento de estos dos chicos, esa manera de levantarse para tirar y la elegancia con la que desarrollan sus gestos técnicos son muy cautivadoras. Para la anécdota, merece destacarse el proceso “Benjamin Button” de Jermaine O´Neal ofreciendo muchos minutos de calidad en el mermado juego interior de los de Oakland.

Dejo para el final, el extraordinario enfrentamiento que estamos viviendo entre Blazers y Rockets. Tres partidos decididos en la prórroga, los Rockets a una derrota de ser eliminados y momentos espectaculares llenos de matices. Los Blazers empezaron golpeando por dentro con el descomunal Aldridge y los Rockets reaccionaron dando más protagonismo a Asik. Harden hace muchas cosas, no todas ellas bien, mientras que Howard está haciendo un esfuerzo importante para evitar ser muy señalado. En Portland, Lillard, se empeña en demostrar cada noche que la mayor diferencia entre los dos equipos está en la posición de base.  Una serie espectacular que merece no acabar nunca.

El árbol de España

Viernes, 4 Abril 2014

Sergio Rodríguez, Calderón, Ricky, Llull, Navarro, Rudy, Marc Gasol, Paul Gasol, Claver, Felipe Reyes e Ibaka forman un grupo difícil de discutir. El puesto número 12 dependerá del estado físico de los fijos y de que el jugador elegido asuma el papel de no esperar muchos minutos de juego. Quizás Pau Ribas, aunque la composición de la selección juegue en su contra, tal vez San Emeterio, aunque su temporada no está siendo buena, a lo mejor un guiño al pasado, con Álex Mumbrú o, tal vez, el inicio de la transición con la presencia de Álex Abrines.

Lo cierto es que, salvo lesiones de por medio, el  árbol de España (en este caso hablo de la selección de baloncesto, aunque se podría aplicar en otros ámbitos) no se mueve a cinco meses del Mundial. No tengo muy claro que sea malo pero sí tengo más certezas de que no es bueno que no encontremos muchos nombres que puedan provocar algo de debate sobre su presencia en la selección. Visto que no hay aire que mueva el árbol, el debate se centra en quién elegir entre Mirotic e Ibaka. En mi opinión, el debate es más artificial que real porque la Federación hace tiempo que eligió a Ibaka. El problema es que cuesta decirlo públicamente porque Mirotic también es muy bueno y porque la FEB no quiere perder la opción Mirotic en caso de cualquier contratiempo con el jugador de los Thunder.

La decisión de contar con Ibaka es irreprochable (como también lo sería que fuera Mirotic). Que Mirotic se exhiba más cerca de nosotros no debe hacernos obviar el impacto de Ibaka en uno de los mejores equipos de la NBA. Hemos sido espectadores cercanos de la transformación de promesa a realidad de Mirotic pero la progresión de Ibaka en estos años también ha sido magnífica. El jugador de origen congoleño ha desarrollado un tiro bastante fiable y físicamente marca diferencias. Probablemente, un “cuatro” del estilo Mirotic es más compatible con los hermanos Gasol pero es cierto que Ibaka garantiza estabilidad defensiva y capacidad atlética para jugar por encima del aro que puede ser muy aprovechable por la extensa nómina de pasadores de España.

Dicho esto, da la sensación de que en todo este tema ha faltado comunicación entre todas las partes y que se ha echado de menos cierta o mucha sensibilidad para manejar una situación nada sencilla pero que se ha hecho más complicada desde el verano pasado. Asumiendo que la Federación tiene todo el derecho a elegir a quién considere oportuno, no parece muy justo el paulatino y sibilino proceso de desarraigo al que se está sometiendo a Mirotic. Es lo que tiene intentar abarcar tanto, que a veces te ves desbordado. Y eso que Oleson todavía no ha abierto la boca….

¿ Y Claver?

Viernes, 14 Febrero 2014

Estamos tan acostumbrados a sus ausencias que, poco a poco, va pasando desapercibida la temporada o no temporada de Víctor Claver en los Blazers. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que el jugador español tenga participación en una franquicia que está realizando un curso espectacular y que presume de la estabilidad en sus roles y rotaciones como una de las claves para ese éxito.

El jugador valenciano nos ilusionó con sus partidos finales en el Eurobasket con la selección española donde indudablemente dio un paso adelante largamente esperado. Por primera vez desde que acudía a una cita internacional demostró su capacidad y estar listo para hacer más llevadera la transición cuando los chicos de la generación del 80 den un paso a un lado. Desde esos partidos del Eurobasket, los minutos de competición de Claver prácticamente no han existido perdiendo en su equipo el protagonismo, poco, que tuvo en su año de Novato.

Soy de los que aprecia la valentía y entiendo que los jugadores persigan sus sueños pero parece claro que, a corto-medio plazo no se puede esperar nada bueno de la aventura americana de Claver. El mismo arrojo que le animó a probarse en la NBA debe llevarle a intentar demostrar que puede tener un rol principal en una de las mejores franquicias europeas. Su edad  permite pensar que habrá tiempo de regresar de nuevo en la mejor competición del mundo pero no debe desperdiciar minutos de juego que evalúen su madurez, sus progresos y sobre todo su capacidad competitiva, algo sobre lo que siempre ha generado más dudas.

Sin duda, la situación de Claver es la más atípica de todos los españoles en la NBA. Calderón, Gasol, Ibaka y Ricky Rubio tienen un rol muy estable en sus respectivas franquicias aunque en el caso de Rubio hay un cierto run run de sospecha originado por sus porcentajes de tiro y porque su entrenador, Adelman, ha prescindido en ocasiones de él en los minutos decisivos de algunos partidos. Eso sí, mientras su competencia siga siendo Barea o Shved, no creo que los amagos de Adelman pasen de ahí.

El binomio Ricky Rubio-Minnesota es muy beneficioso para ambas partes. El ex jugador de la Penya y Barça ha encontrado un sitio perfecto para él por estilo de juego y por el aprecio que le demostraron nada más aterrizar en la Liga. Además, la anarquía de muchos jugadores de la franquicia se compensa con la generosidad en ambos lados de la pista de Rubio. El peligro vendrá si los Wolves no son capaces de elevar su nivel y luchar por objetivos más ambiciosos. Entonces, esa sensación confortable lindará peligrosamente con la dejadez y la rutina. Rubio debe estar alerta para evitar dejarse llevar y seguir trabajando para poder elevar su nivel. Su situación invita a pensar que para él son tan importantes los meses de competición como aquellos en los que no compite.

Alrededor de una medalla

Lunes, 23 Septiembre 2013

Terminado el Eurobasket, es momento de analizar lo que supone la medalla de bronce para España y enmarcar esta selección como el primer paso hacia la irremediable transición que se avecinará después del Campeonato del Mundo del próximo año.

Aunque la competición no ha tenido un nivel demasiado elevado y su sistema  ha permitido demasiados partidos intrascendentes, es interesante que pongamos en valor esta medalla de España como un ejercicio de orgullo competitivo en defensa de un estatus adquirido en los últimos años. No ha habido término medio con esta selección, o ha aplastado a los rivales o ha perdido el resto de los encuentros y probablemente el número de partidos permita comentar que no es una casualidad este desarrollo sino que está relacionado muy directamente con las características de algunos de nuestros jugadores, capaces de llegar a su mejor nivel en dinámicas positivas pero menos acostumbrados a tener un papel fundamental en los momentos decisivos de los encuentros con el equipo nacional.

Lo que nos traemos.  De Eslovenia volvemos con el prestigio intacto con la garantía de que jugadores como Marc Gasol, Sergio Rodríguez o Rudy Fernández son una base muy sólida sobre la que se debe construir el futuro. También volverá reforzado un Víctor Claver que ha llevado una línea muy ascendente en todo el campeonato y al que hay que reconocerle su impacto en la medalla conseguida. La presumible vuelta de Reyes, Ibaka y Gasol para el campeonato del Mundo volverá a plantear otro reto al jugador valenciano, el de rendir con menos continuidad en el juego. También volvemos con la sensación de que el equipo ha ido de menos a más, que ha avanzado en su distribución de roles, ha tenido paciencia para encontrar espacio a jugadores que no arrancaron bien el Europeo, ha realizado una buena preparación de los partidos y que ha encontrado un estilo atractivo que encajaba con las cualidades del grupo. Todos estos aspectos deben colocarse en el haber del seleccionador. Creo que Orenga dirigirá a España en el Mundial, creo que lo merece y también que, con todas las estrellas, su labor será mucho más complicada por paradójico que parezca.

Lo que nos dejamos.  Hemos perdido una oportunidad para ganar otro campeonato de Europa porque, a pesar de las bajas, los mejores momentos de baloncesto de este Eurobasket los ha ofrecido España. No es poca cosa, pues, pero esta generación de Francia también merece un reconocimiento, en especial, un jugador espectacular como Tony Parker, ejemplo de compromiso y adaptación. Por otra parte deja cierto mal sabor de boca la forma en la que se han perdido los cuatro partidos. En todos ellos pareció que su resultado estaba más en manos de España que del rival pero faltó serenidad, planes mejor definidos, mayor acierto y sobró el indudable entusiasmo de los rivales ante el reto de vencer al absoluto dominador del baloncesto europeo de los últimos años. El mejor aval de España lo resumieron las palabras de Parker tras su victoria, calificándola “como la más bella”.

Parker y algo más

Viernes, 20 Septiembre 2013

Probablemente sea Francia el equipo europeo con más potencial para inquietar a España. Hay equipos más talentosos que los galos pero éstos cuentan con una capacidad atlética incomparable y son capaces de llevar el partido a un nivel de dureza incómodo para los nuestros. Cierto, la derrota duele pero también pone en perspectiva y valor la cantidad de veces que nos hemos impuesto a este rival.

Y lo cierto es que la cosa pintaba para “otro día en la oficina” para los nuestros. Poco a poco, aunque desde el principio sin la brillantez del partido contra Serbia, España se imponía a Francia merced a su dominio en los dos conceptos fundamentales de este juego, el pase y el tiro. Lo curioso de este encuentro ha sido que la memoria, tantas veces aliada de los nuestros ha sido un elemento traicionero que ha resultado decisivo para el desenlace del duelo. Curiosamente han pesado más la forma y el fondo de las tres derrotas de España en este Europeo que la innumerable lista de victorias precedentes frente a Francia. Eso, y varias cositas más.

El músculo de Francia se ha impuesto a partir de la segunda parte. Cada ataque español ha tenido un cierto aire de tortura también por nuestro empecinamiento en abusar de los botes y limitar la circulación del balón a pocos espacios.

El tiro. Francia ha superado el 65% en tiro de tres puntos en los últimos 25 minutos de partido. Es verdad que no suelen hacerlo y que el planteamiento de la selección española pasaba un poco por esto pero no debemos olvidar pensar que, siendo un equipazo, no todo lo que pasa en un partido corre de la cuenta de España. Mérito de Francia.

Parker y el plan. El base francés ha hecho lo que se espera de una estrella de su dimensión y ha sido el encargado de llevar a cabo el principal plan ofensivo diseñado por el entrenador francés, esto es, jugar permanentes situaciones de bloqueos directos contra Marc Gasol.  Pero no basta eso contra España y por eso merecen destacarse otros elementos fundamentales en el triunfo francés. El temple de Diot en los tiros libres, el trabajo fundamental de Pietrus y una debilidad personal como Diaw, el mejor pasador y generador de juego de los franceses. Decepcionante, eso sí, el partido de Batum. Despistado, errático y por momentos superado por la tensión.

En el debe de España. Estas cuatro derrotas de España en este Eurobasket (demasiadas) han tenido el denominador común de no saber interpretar correctamente las situaciones en los finales apretados. Contra Francia no ha sido una excepción, Es verdad que muchos de nuestros jugadores han tenido momentos brillantes y que, alguno de ellos han estado excelentes en la faceta defensiva (Rudy y Calde por encima) pero ha faltado claridad y gente que acompañara en su empeño a un Sergio Rodríguez audaz, competitivo, brillante al que le ha sobrado coraje y talento y le ha faltado ver algo más de decisión en las caras de sus compañeros.

Mal rollo

Lunes, 16 Septiembre 2013

Probablemente sea la selección serbia un rival más accesible que Lituania en un cruce de cuartos de final, por su juventud y porque últimamente les tenemos tomada la medida. Y es seguro que nada está perdido y que ahora comienza el verdadero Campeonato de Europa, pero esta derrota de España frente a Italia deja bastante mal sabor de boca.

Primero, porque España es bastante superior a esta Italia, voluntariosa y digna heredera de su historia con jugadores talentosos y con carácter como Belinelli, Datome y Gentile pero limitada en centímetros y en dirección (ni sus bases ni sus pívots jugarían un minuto con España). Después, porque los italianos han entendido la importancia de evitar consolidar dinámicas negativas y sacar partido de cada minuto del juego. Su esfuerzo por meterse en el partido cuando realmente no se jugaban nada indica profesionalidad, madurez y respeto por su estima. Y por último porque el encuentro deja asignaturas pendientes sin resolver, muchos jugadores sin alcanzar una línea sólida en su rendimiento y alguna certeza indudable que merece comentarse.

El titular y el resto. El único titular de España es Marc Gasol. Y como titular no entiendo el que seguro iniciará el partido sino el único que, salvo problemas de faltas  y lesiones, sabemos que lo terminará, que al fin y al cabo es lo importante. Esto es una realidad, no sé si muy buena o muy mala, pero es así. Lo cierto es que, de momento, la sensación que se transmite es que hay demasiados jugadores desenfocados y fuera de su mejor rendimiento y la duda es si la ausencia de continuidad y determinar roles más  definidos ayudarían a algunos jugadores a sentirse más seguros. Lo cierto es que seis partidos después hay demasiadas incertidumbres sobre el reparto de papeles en el equipo nacional, a lo mejor un proceso normal derivado de la ausencia de absolutos referentes. Insisto, no tiene por qué ser bueno ni malo pero me atrevo a decir qué tres jugadores de todos los equipos que están en cuartos jugarán los momentos decisivos de los partidos. En España, después de Marc Gasol parecía que Calderón y Rudy podrían formar parte de ese núcleo de seguridad pero la realidad no está siendo así.

Lo cierto es que sea por una cosa o por otra, hemos perdido los tres partidos ante los rivales de más entidad contra los que hemos jugado demostrando una vulnerabilidad alarmante en los últimos instantes, aquellos donde se supone no se reciben canastas fáciles. Y eso que contra Italia hemos encontrado una versión muy necesaria de Marc Gasol, excelente pasador pero que no debe olvidar lo difícil que es detenerle cuando juega agresivo hacia canasta.

Pero después de Marc Gasol y de un extraordinario Sergio Rodríguez ha llegado el vacío. Perdón, de ellos y de un Xavi Rey que está teniendo un buen rendimiento porque probablemente es el que más claro tiene lo que se espera de él. Detrás de ellos ha vuelto a aparecer ese Ricky Rubio errático, un Jose Calderón con poco protagonismo y un discretísimo partido de dos jugadores capitales para elevar el nivel como son Rudy Fernández y Sergi LLull. Sobre este último, conviene detenerse porque está rindiendo a un nivel por debajo del que tenía cuando estaba Juan Carlos Navarro en el equipo. ¿Las razones? Un poco de todo, problemas físicos, ausencia de buenos momentos que le eleven el ánimo y seguro que también un desencanto no superado porque esperaba que, con la ausencia del capitán, tuviera un papel más relevante del que está disfrutando.

Las manos de Calderón

Viernes, 13 Septiembre 2013

Hay varias similitudes entre las dos derrotas de España en este Eurobasket. Esa sensación de vulnerabilidad en momentos determinados que hace que parezca que la puerta siempre está medio abierta cuando en otros momentos estaba completamente cerrada; ese aroma a que somos mejores pero competimos peor cuando la cosa se aprieta; ese paso de los minutos que “elimina” jugadores españoles por el camino y también esos momentos donde el partido se decide en los que no está José Manuel Calderón en pista.

Y claro, teniendo en tu equipo a Ricky Rubio y Sergio Rodríguez no es un drama jugar sin Calderón, ni mucho menos pero, en ausencia de Navarro, y combinando muchas veces la opción de jugar dos pequeños, pocas manos mejores que las de Calderón para poner el balón en los últimos minutos.

Lo cierto es que la derrota contra Grecia sí que tiene trascendencia competitiva y obliga a vencer a Italia y Finlandia, algo sobre lo que no tendríamos muchas dudas hace unas semanas pero que genera algo más de inquietud si atendemos a la trayectoria de la selección y a la de nuestros rivales durante el campeonato. No debe cundir el pesimismo porque el grupo y los técnicos tienen capacidad sobrada para solventar esta situación y porque no parece nada trascendente el puesto en el que nos clasifiquemos para cuartos de final, ya que no habrá mucha diferencia en la entidad del rival y todo pasará bastante por lo que puedan hacer los nuestros. Por eso, es mejor centrarse en analizar lo que nos han dejado estas dos derrotas y pensar en cómo evitar situaciones parecidas

- El “pacto”. Por mucho que estuviera hablado, el hecho de mantener a Marc Gasol en pista pudo no ser lo mejor porque el resultado en ese momento invitaba a ser más flexible. Hubiera entendido que se le hubiera cambiado con dos faltas y arriesgar si llegara el “arreón” griego pero de esta manera no se evitó ninguna de las dos cosas.  Eso sí, es divertido el ejercicio de buscar la clave, el kid, el fáctor o llámalo X que explique una derrota, pero limitarlo a la tercera falta de Marc Gasol son ganas de llamar la atención o de hurgar en la herida.

- Claver y Rudy. Sin duda, los dos aspectos positivos del partido. Muy agradable la voracidad reboteadora de Claver, un jugador que necesita de constantes acciones positivas en los encuentros que le recuerden sus enormes posibilidades en este juego. Rudy Fernández demostró valentía para atacar el aro pero no tuvo respuesta en los últimos minutos y volvió a acusar un arbitraje que ya mira con recelo cada contacto que sufre (esto duele decirlo pero probablemente se lo haya ganado).

- “El tres”.  Comentaba Orenga antes de la preparación, y con mucha razón, la gran variedad de recursos tácticos que ofrecía la confección del equipo. Si nos detenemos a analizar la situación actual parece que nos estamos limitando. Sigo viendo al equipo pequeño en determinados momentos y reducir a Mumbrú e incluso Claver a la posición de “cuatro” todo el rato nos resta alternativas más físicas en posiciones exteriores. No estoy diciendo que tenga que ser la norma habitual porque la composición del equipo inclina a quintetos pequeños pero a veces se necesita más cuerpo y más dureza, no sé, serán cosas mías, pero a veces una cosa más clásica con un base, Rudy de dos, Mumbrú de tres, Claver y Marc tampoco suena nada mal.

- Y ahora. Me  inquieta la reacción inmediata del equipo pero no tengo dudas de que pasaremos a la siguiente fase. Las dos derrotas han dejado huella pero no han sido partidos catastróficos ni mucho menos. Quiero ver las caras, los gestos y la gestión que deja el partido de Grecia. Hay jugadores más experimentados que tienen que dar un paso adelante. Seguro que nos gustaría estar en una situación más desahogada pero tiene mucho interés eso de que, a partir de ahora, cada partido sea una Final, vamos, como si esto fuera un Campeonato de Europa en toda regla.

Hábitos, roles y dudas

Lunes, 9 Septiembre 2013

Siempre he defendido que estos cinco primeros encuentros eran una especie de prolongación de los partidos de preparación (afortunadamente, muchos de nuestros rivales también lo han pensado) y que servirían para consolidar hábitos, manifestar dudas, definir roles y preparar al equipo para momentos de más exigencia competitiva.

Como la proporción de las dudas no ha sido exagerada, me atrevo a calificar esta Fase de positiva. Lo cierto es que clasificarnos con una derrota nos deja con margen para equivocarnos, pero no mucho, en algún partido venidero y las sensaciones de los últimos encuentros permiten afirmar que hay automatismos y conceptos que  se van mejorando y que el grado de confianza del grupo ha crecido. No debemos despreciar el valor de los últimos partidos de España, cierto es que los rivales han sido endebles pero estaríamos siendo injustos si negáramos que se ha desarrollado un buen juego.  La derrota contra Eslovenia merece ser dejada a un lado aunque deja un poso extraño, como siempre ocurre en estos casos, en cuanto a la capacidad de reacción del equipo en momentos adversos.

El manual de Ricky Rubio. En los primeros partidos de preparación tuve la sensación de que Rubio intentaba “competir” con Calderón y Sergio Rodríguez intentando igualar las virtudes de ambos. Eso le colocaba en una posición de inferioridad.  En el Eurobasket, Rubio ha tomado la inteligente decisión de marcar la diferencia en los aspectos del juego en los que él es el mejor. La cantidad de balones recuperados, tocados y modificados de Ricky Rubio han contribuido a enriquecer el trabajo defensivo de nuestra selección y favorecer el juego en toda la pista. Al jugador de los Timberwolves le ocurre lo mismo que al equipo, que se suelta en ataque después del éxito en defensa. El rol de Rubio se ha reforzado en esta primera fase y muchos de los mejores minutos de España en el campeonato han sido con el jugador catalán en pista.

Defensa. Más allá de los puntos  encajados. España cuenta con unos activos extraordinarios en defensa. La ya mencionada envergadura y actividad de Ricky Rubio, la habilidad de Rudy Fernández y Llull en el lado débil y la intimidación de Marc Gasol (incontables los tiros que ha modificado). Además, con el paso de los partidos crece la sensación de que el equipo es muy consciente de la necesidad de recuperar balones porque se siente imparable en el juego de contraataque y no es ajeno a las dudas que transmite en el juego en igualdad en media pista. Sin embargo, no debemos quedarnos únicamente en el dato de los puntos encajados y señalar que hay momentos donde la responsabilidad en la defensa al jugador con balón no es totalmente asumida y dejamos a muchos jugadores camino libre para atacar el aro contra Marc Gasol. La segunda fase ayudará a resolver esta duda así como la de nuestro balance defensivo, poco exigido hasta ahora por nuestra superioridad y por planteamientos conservadores de los equipos rivales.

 El “cuatro”. Ni Claver ni Aguilar se han quitado el enorme interrogante que traían a este Eurobasket. Entiendo que Orenga pruebe minutos con Mumbrú en esa posición pero no deja de ser un mensaje con cierto aroma desolador para el futuro. Eso, o simplemente un ajuste hacia la realidad que se nos avecina. Claver y Aguilar son dos jugadores como los que ha tenido España toda la vida. Buenos, destacados en nuestra competición y con los que piensas que puedes apañarte en Europa. Pero ninguno rompe hacia la excepcionalidad a la que nos han traído alguno de sus compañeros presentes y ausentes. A lo mejor ni siquiera es culpa de ellos sino de lo mal acostumbrados que estamos. Eso sí, visto lo visto con mis pronósticos, podéis apostad por alguno de ellos como MVP del campeonato.

Ni dramas ni soberbia

Viernes, 6 Septiembre 2013

No me han gustado algunas declaraciones de jugadores españoles después de perder contra Eslovenia. Aquello de que “sabíamos que nos iban a caer palos” o, el muy recurrente, “nos están esperando” puede transmitir cierta sensación de soberbia que contrasta con la  auto exigencia que ha demostrado este grupo en los últimos años y que, sin duda, ha sido un elemento imprescindible para su éxito. Además, sinceramente, yo  no veo que se esté esperando a nadie, si acaso al seleccionador, si atendemos a la crueldad de algún comentario.

Conviene, por tanto, alejarse de las trincheras y buscar explicaciones a una derrota inesperada, pero posible, que reforzó sensaciones y síntomas que nuestra selección viene mostrando desde los partidos de preparación y también en el encuentro contra Croacia, de engañoso marcador por la intolerable actitud del rival. Una derrota, sin más, porque no está más lejos España de ganar el campeonato de lo que estaba hace un par de días, que debe vivirse con tranquilidad y  conducir a la reflexión y no al histerismo porque esto ya lo hemos vivido incluso con los Pau, Navarro, Ibaka y compañía.

El debate de las rotaciones. Los dos primeros partidos del Eurobasket han demostrado que los jugadores 11 y 12 del equipo son Fernando San Emeterio y Germán Gabriel. El noveno parece ser Xavi Rey, penalizado por la importancia de Marc Gasol en el equipo. En los demás puestos exteriores, Orenga mantiene la idea de  no “elegir” y  tener a todos los jugadores “vivos”, especialmente a los bases. La apuesta del seleccionador favorece que todos tengan oportunidades pero, en algún momento, va en detrimento de los méritos, de lo que demanda el partido y de consolidar una cierta estructura de seguridad en el grupo. Pienso que el seleccionador  piensa a largo plazo con determinadas decisiones, seguro que si el partido de ayer hubiera sido el cruce de Cuartos las rotaciones hubieran sido distintas.

Y después de Marc… El Plan A del juego en media pista de España es Marc Gasol, y bien lógico que parece. A partir de aquí aún queda por encontrar alternativas más sólidas y constantes. Según avanza la competición se confirma que Gasol es nuestro jugador más determinante pero que el rendimiento competitivo del grupo lo marcarán jugadores como Rudy Fernández, Sergi LLull y lo que pueda sumar la pareja Claver-Aguilar que, de momento, no es mucho. Afortunadamente, los porcentajes de tiro de tres puntos no están siendo nada malos, sobre todo, por la excelente aportación de Calderón en esta faceta, pero el juego en media pista tiene mucho margen de mejora sobre todo en lo que se refiere a la circulación de balón, a la optimización de los botes y a aprovechar el faro que supone tener a Marc Gasol en pista.

El lado “perverso”.  Me gusta la “flexibilidad” de España y la capacidad para combinar jugadores de puestos similares, lo defenderé siempre y creo que el baloncesto camina en esa línea.  No comparto tanto la idea de convertir recursos en hábitos porque das más opción a que se te vean las costuras. El hecho de abusar de quintetos pequeños puede provocar que no logres compensar con la actividad de los exteriores la inferioridad física en determinadas posiciones. Algo de eso pasó contra Eslovenia donde en un momento dado hubo poco cuerpo y poco brazo en el camino hacia el aro de los Dragic, Lakovic, Nachbar y compañía.