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El Legado de Nash

Lunes, 23 Marzo 2015

La confirmación de la retirada de Steve Nash obliga a un merecido reconocimiento a un jugador de una dimensión extraordinaria al que el paso del tiempo aún reforzará por lo difícil que resulta encontrar un tipo de sus características en el baloncesto actual.

Es probable que con la retirada de Nash (la oficial, porque la real se produjo en el momento que fichó por los Lakers) no sólo se pierda un extraordinario talento sino el propio concepto de la posición de base tal y como se ha venido entendiendo desde hace mucho tiempo. Nash fue el último exponente del base director que dio paso al base-ejecutor, por el camino tenemos varios jugadores que ejercen la transición entre ambos conceptos (como Chris Paul por ejemplo) y los últimos coletazos de jugadores de menor dimensión que Nash pero herederos de su estilo como Prigioni.  Parece claro que hay que acostumbrarse a mirar a los bases de otra manera. La principal diferencia entre ambas ideas radica en qué prioridad tiene la anotación para estos jugadores. Nash tenía capacidad para anotar pero en su mentalidad entraban otras alternativas. Su manera de interpretar el juego “dos contra dos” fue fantástica y favoreció que muchos equipos incluyeran este concepto como base principal de su ideario ofensivo. La diferencia principal entre Nash y los bases de ahora es que el jugador canadiense podría ser decisivo en un encuentro sin la necesidad de destacar en la anotación. Nash anotaba después de buscar asistir, Westbrook, por ejemplo, asiste después de buscar anotar.

Hace mucho tiempo que abandoné el modelo “Nash” como vara de medir el rendimiento de los bases. Da igual como entrenador que como espectador, es un error intentar encajar aspectos en determinados jugadores que van en contra de su naturaleza. Y sí, yo era de aquellos que pensaba que no dice cosas buenas que un base sea de manera recurrente el máximo anotador de su equipo, como también pensaba que siempre los bases deben ser los jugadores exteriores con mejor porcentaje de tiro. Seguro que algo queda de aquello, pero conviene abandonar esa rigidez que impide pensar que un equipo puede funcionar bien sin un verdadero “director” en la posición de base, más que nada porque directores-directores hay más bien poquitos. Al final, el rendimiento lo marcará la toma de decisiones y cómo se adapta a jugar un equipo con un jugador que requiera tener mucho tiempo el balón en las manos.

Pienso mientras escribo estas líneas en un ejemplo cercano que tenemos en la Liga Endesa. Hablo del mejoradísimo Laboral Kutxa de Ibón Navarro. Su pareja de “bases” está formada por Mike James y Darius Adams, ninguno de ellos puede ser catalogado como un gran director de juego y su toma de decisiones es más que cuestionable, diría incluso que representan el límite de Baskonia respecto a la línea que separa un buen equipo de un gran equipo. Uno que tiene cierta simpatía por el club vitoriano reconoce que se ha puesto bastante nervioso con ellos en pista en la resolución de algunos partidos. Dicho esto, ambos jugadores tienen su parte importante de responsabilidad en la mejora de su equipo porque han encontrado un entrenador que no intenta convertirles en un tipo de base que nunca serán sino en ofrecerles los medios para que puedan alcanzar su máximo nivel personal.

La grandeza de lo que ha representado Steve Nash es que a todos los entrenadores les hubiera encantado tanto tener un jugador como él que muchos de ellos no han sabido manejar otro tipo de jugador presos de esa nostalgia.

¿Nos hemos pasado con D´Antoni?

Jueves, 18 Abril 2013

Pues eso, ¿no hemos sido demasiado duros con un entrenador que ha ganado 30 de sus últimos 40 partidos?. Sí, lo sé, son los Lakers, pero estos Lakers de piernas cansadas, banquillo limitado y con muchos problemas de lesiones a lo largo de toda la temporada (Primero Nash, luego Pau, el hombro de Howard siempre dando guerra y finalmente la dramática lesión de Kobe). Ahí van varios apuntes que podrían ayudar en la respuesta.

Esa boquita… y la de los demás. El bueno de Mike no ha sido muy prudente delante de los micrófonos y ha exhibido poco tacto y poca inteligencia. Quizás no ha demostrado mucho respeto a la trayectoria de Pau Gasol. Eso sí, para ser justos, Pau tampoco se ha quedado corto, aunque ya sabemos que el límite que tienen los jugadores para “desbarrar” siempre se considera mayor que el de los entrenadores. A la fiesta se sumó incluso Ricky Rubio al que se le jaleó su pública defensa a Pau Gasol criticando a D´Antoni. Evidentemente cualquiera es libre de decir lo que quiera aunque ya me hubiera gustado a mí ver qué decían los que jalearon a Ricky si el técnico de los Lakers hubiera criticado por ejemplo el porcentaje de tiros de campo de Rubio. Ya os lo digo yo, hubieran dicho “Que D´Antoni se dedique a lo suyo”, pues eso.

El estilo D´Antoni. Pocos entrenadores hay más identificados con una forma de entender el juego que Mike D´Antoni. Un par de semanas bastaron para descubrir que su ideario no era el más adecuado para esta plantilla. Ahora mismo los Lakers juegan con los sistemas de su técnico al ritmo que demandan los jugadores. Aún así, el técnico de los Lakers siempre se ha sentido más cómodo cuando ha contado con un “cuatro” más móvil y con mayor capacidad para anotar desde larga distancia que Gasol. Dicho esto, es justo destacar que la convivencia en el juego entre Gasol y Howard ha progresado enormemente en las últimas fechas. Entonces, no me queda claro si el bajo rendimiento de Gasol era culpa de la propuesta de D´Antoni o del propio jugador. En mi opinión D´Antoni no explota los mejores espacios para Gasol pero éste tiene capacidad para jugar un gran baloncesto incluso en esas condiciones, por lo que aunque suene simple el principal responsable del bajo rendimiento de Pau Gasol era él mismo,  como lo es de los maravillosos partidos que han sido decisivos para que los Lakers jueguen Play Offs.

¿Entonces?  Pues eso, que a estas alturas aún no he respondido a la pregunta del título, ¿Nos hemos pasado con D´Antoni?. La respuesta sería que No, porque el técnico ha tocado a uno de los nuestros y por ahí no pasamos, aunque también podíamos pensar que tenemos la piel muy fina y confundimos respetar a los mitos con cerrar de vez en cuando los ojos. Otra cosa es el anuncio de los Lakers de que D´Antoni será su entrenador la próxima temporada, igual pelín precipitado andando el tío Phill libre….

El cascabel de los Heat y el reto de los Lakers

Lunes, 18 Marzo 2013

A estas alturas de la temporada, metidos de lleno en el último tercio de la Liga Regular, dos aspectos fundamentales llaman mi atención en la NBA. Por un lado, la fabulosa racha ganadora de los actuales campeones, los Miami Heat y por otro la lucha de Los Angeles Lakers por prolongar su temporada en los play offs.

He visto muchos de los partidos de Miami Heat en estas semanas y las sensaciones de solvencia del grupo van incluso más allá de los resultados. El equipo funciona con unos roles muy determinados, para mi gusto incluso demasiado programados (rotaciones idénticas casi cada partido), donde cada jugador sabe perfectamente lo que se espera de él en cada momento. No es sólo la sensación de dominio que transmite Lebron James y la madurez de un Wade que compensa el descenso en la explosividad de sus piernas con una mejor toma de decisiones respecto al jugador que aterrizó en la Liga, sino la capacidad de los secundarios de aportar exactamente lo que se espera de ellos en cada momento.

Hay que rascar un poco  más allá del “Big Three” para entender el éxito de los Heat y fijarse en la aportación reboteadora de Haslem, la capacidad para abrir el campo de Allen y Battier y el fenomenal rendimiento que está ofreciendo Andersen, cuyo refuerzo demuestra una buena capacidad de maniobra en los despachos de un equipo con déficit de centímetros en las posiciones interiores. Miami es el máximo favorito para el título, en mi opinión sólo un buen plan de los Thunder podía alejar a Lebron James de su segundo campeonato pero dejemos el tiempo correr y para empezar veremos dónde se detiene esta racha ganadora de los de Florida.

Miami Heat es un grupo con alguna súper estrella que permite que muchos secundarios se pongan en valor, esa es la clave de su éxito, todo lo contrario que Los Ángeles Lakers, un colectivo con varios All Star poco avenidos deportivamente y en el que pocos jugadores de banquillo logran aportar de manera consistente en el juego. El caso es que, la desgracia en forma de problemas físicos de los californianos, con lesiones de Pau Gasol y Kobe Bryant de por medio puede ser un buen punto de partida para que más jugadores se sientan útiles y den el último empujón para que el equipo juegue Play Offs, eso y que Nash y sobre todo Howard sean capaces de consolidar la mejoría en su rendimiento de las últimas semanas.

Kobe Bryant merece que su temporada regular más meritoria del último lustro tenga continuidad, el sexto puesto de la Conferencia Oeste debería ser el objetivo, después, probablemente los Clippers, ¿a qué suena bien?.

El gesto

Mircoles, 31 Octubre 2012

Ese gesto o no gesto de Kevin Garnett hacia Ray Allen cuando éste se acercó a saludar a sus compañeros en el partido que ha inaugurado la temporada 2012-2013 tiene una carga simbólica que explica muy bien qué representan los personajes de los que estamos hablando. Garnett no ganará el Nobel de la Paz, ni siquiera el Príncipe de Asturias y no ejemplifica muchos de los valores que deben coronar a un deportista pero esa mentalidad sin grises de “conmigo o contra mí” tiene mucho que ver en su excelente nivel competitivo a estas alturas de su carrera.

Garnett “desprecia” a Allen más por fichar por Miami Heat que por abandonar los Celtics porque no hay rivalidad más grande ahora en la NBA que entre los Celtics y los Heat, una vez que la lesión de Derrick Rose en los Bulls les ha despejado enormemente el camino en el Este.  El partido inaugural se quedará en anecdota ante lo que nos espera por vivir entre estos dos equipos. A día de hoy los Heat parecen por encima de cualquier equipo de la competición, Lebron James está empeñado en acentuar su rol de jugador total, Wade parece muy recuperado de su operación de rodilla, Bosh proporciona equilibrio entre el juego interior y exterior, Battier no quita tiros a nadie y defiende por todos y luego está el señor Ray Allen que ha encajado en un equipo en el que se beneficiará de la capacidad de atención que generan sus compañeros.

Pero el brillo de Miami no debe dejar a un lado la admiración que debe provocar Boston Celtics. Un grupo empeñado en estar a la altura de su leyenda, alimentado por la voracidad competitiva de Pierce y Garnett y dirigidos por el cada vez más tremendo Rajon Rondo. La excitación (por no llamarlo odio) que despiertan los Heat en los Celtics es el principal estímulo que mueve la ambición del único obstáculo real que puede evitar que Miami Heat dispute su tercera final consecutiva. Boston Celtics es un equipo admirable.

¿Y los Lakers, qué?.  El equipo necesita tiempo, Nash y Howard son jugadores con demasiado impacto en el juego para esperar un óptimo rendimiento desde el inicio. Como suele suceder en estos casos, el entrenador Mike Brown empieza a estar más que señalado. Sin duda, tiene mucho trabajo por delante y es cierto que hasta ahora no ha dado con la manera de conseguir victorias. En la primera derrota contra Dallas ha dado la sensación de que aún es un equipo sin un plan muy definido en ataque,  ha recibido demasiadas canastas fáciles  y sobre todo ha metido 12 de 31 tiros libres, culpa de Mike Brown, sin duda….

La boquita de Kobe

Martes, 16 Octubre 2012

Dice Kobe Bryant que prefiere que se le considere un ganador a un buen compañero y aún hay gente que le ríe la gracia. Porque digo yo que si no es posible ganar siendo un buen compañero. Sí, ya sé que hay que comentar todo lo que dijo, que aludió al trabajo duro y lo difícil que es ser un líder de un equipo y el sacrificio que supone “ensuciar” su imagen por elevar el rendimiento de sus compañeros de franquicia. Lo que habría que preguntarse es cuál es el sentido que concede Bryant a la palabra equipo y si realmente ha sabido elevar el nivel de algunos de sus compañeros.

Los datos de la trayectoria de Bryant son irrebatibles y le situarán como uno de los más grandes de la historia. Dará igual que no haya conquistado completamente el corazón de unos pocos, entre los que me incluyo, por esa eterna sensación de que su enorme ego más que una ventaja le ha supuesto una limitación. La carrera de Bryant está salpicada de muchos momentos heroicos, canastas imposibles y demostraciones absolutas de carácter competitivo pero también  de malísimos tiros, de demasiadas miradas despectivas a compañeros, de búsqueda de culpables que calmaran su insatisfacción cuando el problema lo tenía bien cerca y, en los últimos meses, de una falta tremenda de habilidad para asumir que el paso del tiempo le obliga a adaptar su forma de juego a las capacidades de sus piernas.

La temporada 2012-2013 pondrá a prueba al ganador Kobe Bryant que ha visto como se han unido a sus proyectos dos “perdedores” como Nash y Howard. La implicación del escolta de los Lakers en el fichaje de estos dos jugadores no debe quedarse en un mero paripé y debería plasmarse en el campo dando un paso atrás en su permanente afán de acaparar el balón para dejar que sus nuevos compañeros tengan su espacio para mezclar sus cualidades con las del grupo. Probablemente dar un pequeño paso a un lado no forme parte del decálogo del club de los “ganadores” pero hablaría bastante bien de cómo el paso del tiempo ha añadido conocimientos sobre el juego a Bryant. No hay palabra más perversa que la de “ganador” y más si uno se la atribuye a sí mismo. Hay veces que cuando Bryant saca la boquita de paseo viene al pelo adaptar una famosa frase a su particular mundo, algo así como  “es tan perdedor que lo único que le ha aportado el baloncesto han sido títulos”.

Lakers, algo más que una apuesta

Viernes, 31 Agosto 2012

Aún queda lejos el comienzo de la próxima temporada de la NBA pero apetece ir pensando sobre lo que nos puede deparar una competición que se presume de gran interés por el impacto que pueden suponer los movimientos de este verano, por los nuevos jugadores que presentará y por el recorrido que puedan tener viejos conocidos de la Liga Endesa como Claver, Prigioni o Teletovic (¿regreso de los tres en uno o dos años?)

La acumulación de talento en los Lakers es el tema que mayor tiempo ocupa en las tertulias previas a la temporada pero en espera de ver cómo Mike Brown logra conjugar la capacidad de pase de Nash con la tendencia a acaparar el balón de Bryant y la exhuberancia física de Howard, me gustaría detenerme en el contraste de estilos que representará esta versión de los Lakers con el actual campeón, Miami Heat, que logró el anillo jugando muchos minutos con dos aleros como Lebron James y Shane Battier jugando como “falsos” interiores.

En cierto modo, Miami Heat fue una versión anterior (y muy inferior)  de lo que nos ofreció la selección de Estados Unidos en los recientes Juegos Olímpicos de Londres. El modelo se basa en elegir los mejores jugadores y no los mejores jugadores en cada posición, se asumen riesgos de inferioridad física en defensa pero se tratan de compensar con soluciones más agresivas, mayor ritmo de juego y una gran capacidad para aprovechar al máximo las dimensiones del campo haciendo coincidir  muchas amenazas de lanzamiento exterior en el campo. Los próximos años nos darán la respuesta de si es un estilo creado por necesidad o por convencimiento en la medida en que será replicado por más equipos pero lo que es cierto es que el peso en el juego de los jugadores grandes parece ir a menos en la NBA entrando en juego la duda del huevo o la gallina. ¿Tiene menos importancia el juego interior porque no aparecen jugadores rutilantes en esas posiciones o no destacan jugadores en esas posiciones porque cada vez se les concede menos importancia en la táctica ofensiva? Un poco de todo hay, aunque tiendo a inclinarme más por la segunda opción.

El estilo de Miami Heat  se verá reforzado este año con las incorporaciones de Ray Allen y Rashard Lewis (más madera para el lanzamiento exterior) por lo que Lebron James continuará con esa imparable progresión en los puestos que le llevará de ser casi un base en sus primeros años en la Liga a jugar casi de “cinco” en los momentos decisivos de los partidos. El enfrentamiento contra los Lakers opondrá esta forma de juego a otra más tradicional que representa la franquicia californiana dónde se debería jugar mucho más “de dentro hacia fuera”. El éxito o no de la fórmula de los Lakers tiene una trascendencia que puede influir en los patrones del juego de los próximos años, aquella fórmula de “un gran base y un gran pívot” que históricamente ha sido dominante se enfrenta a las nuevas tendencias de jugadores sin posiciones definidas y un baloncesto desestructurado a propósito. Los pívots del futuro seguro deberían apoyar a los Lakers, quizás su cuenta corriente no se vea afectada (porque el centímetro de más se sigue pagando demasiado bien en la NBA) pero los balones que reciban y sus minutos de juego pueden decidirse en la temporada 2012-2013. Yo creo en la apuesta de los Lakers,  sólo tengo la duda de si Kobe Bryant también cree en ella porque parece incompatible con lanzar 25 tiros en un partido…

La arruga de la NBA

Viernes, 20 Julio 2012

Entre partido y partido de la Selección y atento a las andanzas del resto de equipos que participarán en los Juegos Olímpicos ( con ese atípico equipo estadounidense que puede empezar a marcar una tendencia de hacia dónde se dirige el baloncesto),  leo y escucho los diferentes movimientos que se producen en las plantillas de los equipos de la NBA para la próxima temporada.

Aburrido ya del tema de Dwight Howard, me llama la atención los numerosos movimientos en forma de renovaciones o nuevos contratos que se están produciendo de jugadores veteranos, que han rebasado ya ampliamente la barrera de los 30 años. Nash, Kidd, Allen, Garnett y Jamison han tenido el respaldo de franquicias para seguir sus carreras en algunos casos con contratos de hasta 3 años e incluso jugadores veteranos que jugaban en Europa como Pablo Prigioni han visto como la oportunidad de jugar en la NBA les ha surgido en la etapa final de su carrera.

Entiendo que cada caso debería afrontarse de una manera particular pero las noticias de este verano obligan a una reflexión global que debe valorar la confianza en estos jugadores desde varias perspectivas. Una de ellas nos conduce obligatoriamente a señalar que en Europa somos más duros en la percepción general del jugador veterano, nos cansamos antes de ver las mismas caras y anticipamos juicios de valor sobre presuntos declives en las aportaciones de los jugadores. Es cierto que las nuevas apariciones siempre ilusionan y que debemos atender a los relevos generacionales que garanticen el nivel de nuestro baloncesto pero no por ello debemos caer en la tentación de faltar al respeto a jugadores de trayectoria envidiable y rendimiento sobradamente contrastado. La cultura estadounidense tiende a valorar más a jugadores de este tipo (en algún caso a sobrevalorar por las extraordinarias cifras de algún contrato), curiosamente un mercado que lanza cada temporada nuevas estrellas/marcas muestra una especial sensibilidad por estos jugadores que andan más cerca de los 40 que de los 30.

La otra perspectiva que debemos valorar sobre el hecho de que cada vez se prolongue más la carrera de los jugadores debemos entenderla desde el hecho del descenso de nivel general de determinadas cualidades en los jugadores que han llegado a la NBA en los últimos años. La liga no deja de generar estrellas pero después de los All Star no todo es tan llamativo. No es de extrañar, por ejemplo, que se apueste por bases del perfil de Nash, Prigioni o Kidd (éste incluso despúes de una mala temporada) ya que su capacidad para entender el juego compensa y supera en muchos casos las explosivas piernas de la mayoría de los “bases” de la Liga.

Paul y el resto

Lunes, 25 Abril 2011

Hacía tiempo que no veía a un jugador dominar la escena de un partido como lo está haciendo Chris Paul en la serie de sus Hornets contra Los Angeles Lakers.  Paul representa en el juego el eslabón perdido entre los bases-bases representados por Kidd y Nash y los bases-escoltas que encuentran en Derrick Rose y el novato John Wall a sus máximos exponentes.

Hasta estos play offs la temporada del menudo base no podía catalogarse de brillante ni mucho menos. Entre sus problemas de lesiones y su exagerada tentación por demostrar que su ciclo en los Hornets había terminado, Paul no parecía lo suficientemente implicado con el grupo. Nada mejor que los Play Off y los Lakers como rival para exhibir todas esas cualidades que hacen de él uno de los mejores bases de los últimos años. Su sola presencia está bastando para desorientar a unos Lakers que, la verdad, no ofrecen sensaciones de equipo campeón.

En los Hornets de Nueva Orleans todo  empieza y acaba con Paul. Su actuación tiene el mérito de mejorar a jugadores ya de por sí buenos como Landry, Okafor o Belinelli y de lograr que otros como Grey (tirando a mediocres) puedan contar a sus nietos que anotaron con regularidad ante un equipo campeón de la NBA. ¿Qué oponen los Lakers frente a Paul? En defensa intentan alternar su marcaje utilizando a Fisher, Bryant y Artest, la medida no está incomodando al genial base porque está siendo capaz de leer las distintas ventajas que tiene sobre todos ellos. En especial, está siendo admirable como está jugando con la ansiedad de un Kobe Bryant que parece especialmente tenso en esta serie.

Quizás los Lakers deberían ser más agresivos intentando trabajar en más espacio para castigar físicamente a Paul y obligarle a soltar el balón antes, también cabe la posibilidad de utilizar a Shanon Brown de base para que Paul deba desgastarse algo más en defensa. Entiendo que Jackson piense que deben ser capaces de ganar a Nueva Orleans a pesar de que Paul realice grandes partidos pero los Play Off avanzan y el laureado entrenador no da señales de reacción.