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¿Y Calderón, qué?

Mircoles, 1 Febrero 2012

No sé si os pasará a vosotros pero es algo recurrente que cuando hablas con alguien sobre la trayectoria de los jugadores españoles en la NBA,  Jose Calderón es el último del que se habla. Parece aquella situación en que vas preguntando por todos los miembros de la familia y dejas para el final el que menos trato tienes.

El enorme rendimiento de los Gasol, la novedad y las prestaciones de Ricky y las dudas sobre el futuro de Rudy no deben engañarnos para reconocer la gran trayectoria del jugador extremeño que en mi opinión debe huir de uno de los peores enemigos del deportista, el acomodamiento.

Nada más lejos de mi intención dedicar estas líneas a hacer una apología de la rebeldía, todo lo contrario, pero la presencia de Calderón en los Toronto Raptors debe tocar a su fin de la manera más inmediata posible. El internacional español es un jugador importantísimo para la franquicia canadiense. Su experiencia y su conocimiento del juego son muy agradecidas en un grupo con grandes atletas como De Rozan y buenos talentos ofensivos como Bargnani. Aún así el colectivo carece de cualquier alma competitiva, consiguen algunas victorias de mérito cuando jugar sin presión se convierte en una ventaja pero en general, por muy duro que sea decirlo, se dejan llevar.

Los Toronto Raptors actuales son una versión empeorada de los Memphis Grizzlies de los últimos meses de Pau Gasol. En esta situación valorar a Calderón se hace difícil porque incluso un jugador tan maduro como él parece arrastrado por momentos en esa sensación de desidia generalizada que transmite el equipo. Con 30 años y pocos partidos de play offs a sus espaldas el base español debe aspirar a mucho más que a acabar su contrato sin tener la oportunidad de medirse a los mejores en partidos de verdadero calado. Esa debe ser su aspiración y debe luchar por conseguirlo.En estos días de explosión de Ricky Rubio es bueno echar la vista atrás y reflexionar cómo ha cambiado el baloncesto de Calderón desde su aterrizaje en la NBA. Si Rubio ha aprovechado los Timberwolves para volver a su versión digamos más desenfadada como la que exhibió en la Penya y en su primera temporada en el Barcelona, Calderón se ha convertido en un jugador más académico y menos espectacular. Pienso que, en su momento, eso le valió para hacerse un hueco en la liga, para hacer notar que su percepción del juego va mucho más allá de las situaciones de uno contra uno ó dos contra dos pero también creo que se ha vuelto un jugador más previsible y menos imaginativo. Al igual que ocurrió con Pau Gasol en sus últimos meses en Memphis, la dinámica del equipo no obliga a los jugadores a rebuscar en el baúl de sus cualidades y les hace conformarse con mostrar aquel repertorio que tienen más interiorizado. Ahora mismo Calderón necesita una barrera que superar, un reto que le haga buscar lo mejor de sí mismo, un estímulo que le haga progresar, los Raptors no son nada de todo eso, son una costumbre, y encima mala…

¿Qué hacemos con Odom?

Mircoles, 15 Octubre 2008

Esta es la gran pregunta del verano en Los Ángeles. La recuperación del prometedor Andrew Bynum suscita dudas de cómo encajará Phil Jackson a sus tres piezas interiores, Pau Gasol, Lamar Odom y el propio Bynum.

El laureado Jackson no lo parece tener nada claro y se empeña en enviar mensajes contradictorios sobre la posible compenetración en el juego entre Gasol y Bynum que no han competido nunca juntos en un partido oficial.

Lamar Odom, con la mosca detrás de la oreja, ya avisado que no acepta el papel de sexto hombre y que no entendería verse relagado del quinteto titular. Eso sí, como en otros muchos casos, tampoco parece que se haya cuidado especialmente en los casi tres meses de vacaciones y se ha presentado en condiciones bastante pésimas a los primeros entrenamientos de su equipo.

¿Cuál es la mejor combinación posible entre estos jugadores?. Para mí, Pau Gasol, ahora mismo es el mejor jugador de ellos por lo que siempre debería ser el que más minutos jugara. A partir de ahí, Bynum puede desahogar al jugador español con la defensa de los grandes pívots y Odom dejarle más espacio en la pintura para que Gasol castigue a sus oponentes cerca del aro.

Siempre he creído que la posición ideal de Gasol era la de ala-pívot o “cuatro” pero las necesidades de sus respectivos equipos han hecho que no haya evolucionado en aquellos aspectos del juego necesarios para esa posición. No ha conseguido mejorar la calidad y velocidad de ejecución de su lanzamiento y su especialización en la defensa de jugadores interiores le ha restado movilidad en los desplazamientos laterales, básica para poder neutralizar la capacidad atlética de los jugadores a los que se tiene que enfrentar en la NBA.

Mi impresión es que la convivencia entre estos tres grandes jugadores no debe suponer ningún problema sino todo lo contrario. Los tres pueden jugar más de 30 minutos por partido y utilizarles en función de las necesidades propias y las características de los rivales. En el baloncesto americano dan mucha importancia al rol de titular y la decisión que tome Jackson respecto al jugador que se quede fuera del quinteto va a ser analizada al detalle, eso, si no nos sorprende situando a Lamar Odom como alero, algo que no debemos descartar pero que, en mi opinión, ayudaría al ego del jugador pero no a solventar las verdaderas necesidades del grupo.

Lo cierto es que estamos ante un bendito problema para el equipo californiano al que no sólo le bastará con la recuperación de Bynum para ser nuevamente candidato al título sino mejorar sustancialmente el trabajo defensivo respecto a la temporada anterior.

El final del Perro Grande

Viernes, 12 Septiembre 2008

Shaquille O´Neal ha anunciado su retirada para el final de la temporada 2010. Entonces contará con 38 años y pasará a la historia como uno de los mejores pívots de la NBA.

Confieso que más de una vez he utilizado una de sus más famosas aseveraciones en sus famosas guerras dialécticas con Kobe Bryant.  Aquella frase de “si el perro grande no come, el perro grande no muerde” ha sido una de mis coletillas en los distintos equipos de formación en unos tiempos donde el baloncesto se mueve en una etapa poco agraciada para los jugadores interiores.

El gigante pívot de los Suns siempre ha demostrado mucho más ingenio fuera que dentro de la cancha, pero su descomunal fortaleza y habilidad para mover su mastodóntico cuerpo le bastó para dominar la liga en sus años de plenitud. En los últimos años O´Neal ha sufrido el lógico desgaste de un cuerpo enormemente castigado con más de 1.000 partidos a sus espaldas pero siempre he tenido la sensación de que ha sido infrautilizado tanto en su última etapa en los Miami Heat como en Phoenix Suns.

A veces me cuestiono por qué Shaquille O´Neal ocupa un lugar tan preferente en mi Olimpo baloncestístico. Técnicamente es un jugador limitado, con enormes problemas para finalizar con su mano izquierda, carente de un movimiento representativo que le igualara con otras leyendas y  sólo el paso de los años y su convivencia con Phil Jackson hicieron que mejorara su capacidad para entender el juego y, en especial su habilidad para asistir a sus compañeros. Además, ha tenido el dudoso honor de poner a prueba a todos los supuestos especialistas en mejorar su eficacia en los tiros libres, algo que nadie ha conseguido y que hacen de él probablemente uno de los cinco peores tiradores del mundo.

A pesar de todas estas carencias nunca he visto un jugador tan absolutamente imparable como la mejor versión de “Shaq”.  Sus limitaciones técnicas no escondían una gran habilidad para sacar partido de sus condiciones físicas, a las que fue dotando de pequeños trucos con el paso de los años. Si el exuberante O´Neal de sus primeros años en la Liga se dedicaba a romper tableros y mover más de 150 kilos con una soltura asombrosa, el Shaquille de los Lakers se volvió más selectivo a la hora de utilizar su poderío, pero dotó a su juego de nuevas habilidades que le hicieron el mejor jugador de ese momento.

Como buen admirador de Shaquille O´Neal siempre he sido esquivo a admitir su declive y, aunque es evidente que un jugador tan dependiente de su físico es muy vulnerable al paso del tiempo, estoy convencido que, bien dosificado, aún puede ser un jugador importante en la NBA y, por qué no,  añadir un nuevo título a su ya excelso palmarés. Al Perro Grande aún le queda algún mordisco.

El nuevo orden, la nueva realidad

Mircoles, 30 Julio 2008

Algo se mueve en el baloncesto mundial, más allá de la realidad económica mundial y de la depreciación del dólar respecto al euro, debemos realizar un análisis más profundo sobre todo lo que está sucediendo en nuestro deporte. El verano de 2008 puede ser la punta del iceberg de una situación que se podía adivinar desde hace tiempo.

El retorno de grandes jugadores europeos como Garbajosa, Nachbar, Navarro, Brezec o Krstic al baloncesto europeo y la llegada de jóvenes proyectos americanos (Childress y quizás también Landry) debemos explicarla desde algún punto de vista más aparte del evidente poderío económico de los equipos más representativos del baloncesto europeo y de otros que intentan alcanzar notoriedad y éxito captando estos jugadores.

La NBA es una competición que despierta un enorme interés mediático y ejemplar en muchos aspectos pero que, en mi opinión, debería dar un giro a su modelo deportivo. En los últimos años asistimos a un empobrecimiento del nivel medio de los jugadores de la competición americana. Este hecho motivó la captación de los jugadores más destacados del viejo continente y de todos los rincones del mundo. La universalidad de la NBA es tremendamente positiva pero no esconde la realidad de que muchos jugadores mediocres, leen bien, mediocres, juegan en las muchas franquicias americanas. Para mí, la solución pasaría por una reducción considerable de equipos, algo que produciría que volviera a ser realmente caro jugar en esa liga, un sistema de competición algo más atractivo y que posibilitara que no sólo mereciera seguir la competición durante dos meses. Una liga regular tan larga hace que muchos partidos carezcan de trascendencia y que muchos jugadores ( y España ha tenido ejemplos concretos) caigan en la desmotivación más absoluta. Ahora en la NBA hay pocas superestrellas, bastantes buenos jugadores, muchos jugadores de nivel medio y demasiados jugadores que tendrían problemas para jugar minutos en los 30 mejores equipos de Europa.

Personalmente, me parece una noticia positiva el regreso de los jugadores antes mencionados al baloncesto europeo, y me parece una buena elección querer “competir” en Europa a preferir “estar” en la NBA, si además van a estar mejor pagados, es completamente lógica su decisión. Ninguno de ellos lo ha comentado, nadie se atreve a decirlo en voz alta pero la realidad es que habrán vivido experiencias vitales muy positivas pero ahora mismo ninguno de ellos, es mejor jugador que cuando se fue.

España y USA a menos de dos semanas

Lunes, 28 Julio 2008

A menos de dos semanas para el inicio de los Juegos Olímpicos, España y Estados Unidos se retan desde la distancia. Ambas selecciones parecen un punto por encima del resto de los equipos y la preparación para el evento asiático no está haciendo sino confirmarlo. Aunque no situaría a Grecia muy lejos de ellos, lo cierto es que si tuviera que apostar diría que España y Estados Unidos son los dos más firmes candidatos a la medalla de Oro. Este fin de semana hemos podido observar a los dos equipos y estos son los aspectos más destacados y en los que los dos equipos tendrán que trabajar durante el tiempo que queda.

España, lo más:

- Los tres bases están en muy buen momento, importantísimo para el buen rendimiento colectivo.

- Gran implicación defensiva de todos los jugadores. Muchos puntos nacen de la gran actividad en defensa.

- Dominio abrumador del rebote.

- Amplitud de posibilidades tácticas (juego con dos bases, los hermanos Gasol juntos, Navarro y Rudy juntos)

- Excelente juego a todo pista, demoledor para los rivales.

- Buena implicación y aportación de los presuntos reservas.
España, lo menos:

- Gasol, Navarro y Garbajosa. Los juegos exigirán una mejor versión de lo mostrado hasta ahora.

- En determinados momentos falta un poco de fluidez en el juego cinco contra cinco. El balón se retiene en exceso y se mueve con lentitud.

- Hay margen de mejora en la zona 2-3 y 1-3-1 ensayadas hasta ahora

USA, lo más:

- Parece que han hecho un buen análisis de lo sucedido en el Mundial de Japón y saben que el éxito parte de la defensa, aunque con matices que luego señalaremos.

- Extraordinario ritmo de juego.

- Intentan jugar de manera más solidaria, cuando lo consiguen son imparables.

- Cris Paul y Deron Williams, aire fresco desde el banquillo.

- Todos sus jugadores en pista son capaces de crearse sus opciones de anotación.

- El juego de bloqueo directo con Howard.
USA, lo menos

- Les falta paciencia en defensa, más allá de los 12 o 15 segundos de posesión es más fácil anotarles porque se impacientan buscando el robo de balón.

- Los pívots (Bosh, Howard, Boozer), tienen muy poca presencia en el juego ofensivo.

- Con Paul y Williams, chirría ver a Jason Kidd jugando tanto.

- Carmelo Anthony. En un equipo con James, Wade y Bryant, sin duda el de los Denver Nuggets es el jugador más egoísta.

Llegan las ligas de verano de la NBA

Martes, 8 Julio 2008

Apenas hace un mes que la temporada de la NBA ha terminado y la maquinaria de promoción del baloncesto americano no se detiene. Mientras muchas de sus grandes estrellas se preparan para intentar recuperar la medalla de Oro de los Juegos Olímpicos, han dado comienzo las tradicionales ligas de verano.

El año pasado tuve la fortuna de acudir a dos de las sedes de estas ligas, Orlando y Las Vegas. La experiencia fue gratificante por la gran cantidad de jugadores que puedes presenciar que te permiten un mayor conocimiento del mercado ya que muchos de ellos son jugadores recién salidos de la Universidad, jugadores de la NBDL (La liga de Desarrollo americana) o americanos que han jugado en Europa que quieren aprovechar el escaparate de estos partidos para intentar convencer a las franquicias de la NBA que pueden jugar en esa competición.
De entre todas las sedes de esta Liga de Verano la que goza de mayor prestigio y difusión es la de Las Vegas por la gran cantidad de equipos que participan, sin embargo particularmente guardo mejor recuerdo de la de Orlando, donde los partidos se disputan en un gimnasio con capacidad para apenas 200 personas, lo que da a los encuentros un aire de entrenamiento privado. Muchos de los hábitos de la NBA se mantienen en los enfrentamientos, evidentemente está menos dramatizado el hecho de ganar o perder pero los entrenadores exigen enormemente a sus jugadores, aún sabiendo que el 90% de ellos no formará parte de sus franquicias. Este hecho afecta sin duda a la manera de jugar de los equipos que generan situaciones para aquellos jugadores que más les interesa cuidar o evaluar, generalmente sus elecciones de draft. Es por eso que muchas veces jugadores que los representantes europeos tenemos anotados como interesantes para observar no tengan la participación necesaria para que podamos conocerles en profundidad o que cuando jueguen apenas tengan un rol importante en los distintos equipos.

Las Vegas es otra cosa, se juegan ocho partidos al día, 50 grados en la calle y menos de 20 en el pabellón (alguien debería hablar con estos americanos sobre el ahorro energético). Los equipos quieren enseñar a sus jóvenes novatos y sus jugadores invitados cuál es la manera de jugar del grupo, los Lakers machacan y machacan el triángulo ofensivo, Detroit explota las diversas opciones del juego de corte de aleros y San Antonio muestra sus conceptos defensivos muy europeizados. Todos los jugadores intentan exhibirse y mostrar sus habilidades pero los entrenadores tienen bastante claro para quién son esos partidos entre otras cosas porque no quieren que nadie cuestione sus elecciones en el draft y hacen todo lo posible para que se luzcan sus novatos sobre todo de primera ronda.
Es raro ver un ataque con más de tres pases, pocos jugadores interiores con capacidad técnica para jugar de espaldas al aro y cada vez menos presencia de lanzadores puros, salvo algún blanquito de alguna Universidad del Este, algún canadiense o algún europeo como el italiano Marco Belinelli que el año pasado se destapó con más de 30 puntos en algún partido de la Liga de Verano de Las Vegas. Seguro que entonces se las prometía muy felices, y no pensaba que se iba a pasar más de 60 partidos sin jugar ni un solo minuto.

El final de los ‘Supersonics’

Jueves, 3 Julio 2008

Cuarenta años de brillante historia se han cerrado esta pasada madrugada después del anuncio por parte del comisionado de la NBA, David Stern de que la franquicia de Seattle Supersonics haya llegado a un acuerdo para jugar en Oklahoma a partir de la próxima temporada. Seattle se quedará con el consuelo de que el nombre de los Supersonics se quedará ligado por siempre a su ciudad ya que el equipo de Oklahoma deberá buscar una nueva denominación.

El traslado de ciudad llega en un momento de reconstrucción de la franquicia que ha apostado claramente por rejuvenecerse para en un medio-largo plazo poder recuperar los puestos de privilegio en la conferencia oeste.

La historia de los Seattle Supersonics cuenta con aportaciones de muchas personalidades míticas dentro del gigantesco universo del baloncesto americano. El primero de ellos es Lenny Wilkens, entrenador del equipo de 1979 que consiguió el único título de campeón de la NBA de la franquicia. Sin embargo, el idilio de Wilkens con los Sonics comenzó en su etapa de jugador donde fue sin duda el jugador más destacado de los difíciles comienzos en la década de los 60 del equipo del estado de Washington. Wilkens ocupa el lugar de máximo privilegio en la historia de Seattle pero no debemos olvidarnos de otros jugadores y entrenadores que nos han hecho disfrutar durante estas cuatro décadas.

Permitidme que, por mi edad, no pueda aportaros mucho de jugadores legendarios como Jack Sikma, Gus Williams y el genial Dennis Johnson que alcanzó toda su celebridad en los Celtics, pero sí puedo escribiros de grandes jugadores como Tom Chambers, un “tres-cuatro” blanco, que se hizo famoso por ser el MVP de uno de los más brillantes All-Star que recuerdo, el de 1987, cuando aún había cierto pique entre los equipos de cada conferencia por intentar ganar el partido (qué distinto a los que se juegan ahora). Chambers compartió equipo con el poderoso Xavier McDaniel, que compensaba con una gran competitividad su escasez de centímetros en la zona y con Dale Ellis, uno de los jugadores que más me ha impactado por la plasticidad de sus acciones. En la década de los 90 aterrizarían dos leyendas de los Sonics. Por un lado, Gary Payton, famoso por su habilidad para robar balones, su maestría para dirigir el equipo y por ser un maestro en el arte de provocar con hirientes comentarios a sus rivales durante todo el partido. En la zona, los Sonics descubrieron a una fuerza de la naturaleza con unas excelentes condiciones para este juego, Shawn Kemp que impactó en la competición en los 90 pero que no tuvo la madurez suficiente para prolongar con éxito su carrera. Payton, Kemp y el hoy entrenador de Portland, McMillan, (recordando cómo jugaba sabemos por qué Sergio Rodríguez no disfruta de muchas oportunidades en los Trail Blazers) son unas de las numerosas víctimas de Michael Jordan y sus Bulls que les privaron del título de campeones en 1996.

La última década nos ha permitido disfrutar del talento de Ray Allen, que ha sido un grandísimo heredero de la estirpe de grandes tiradores que han vestido la camiseta de los Sonics encabezada por Ellis y el alemán Schrempf uno de los primeros europeos que se hizo un gran nombre en la liga americana.

Como era de esperar de un equipo con tan brillante historia, su despedida nos deja un legado fantástico, uno de los jugadores llamados a dominar la competición en los próximos años, el actual Rookie del Año, Kevin Durant, el último Supersonic.

El reto de Sergio Rodríguez

Viernes, 27 Junio 2008

Tuve la fortuna de coincidir con Sergio Rodríguez cuando él decidió integrarse en las categorías inferiores de Estudiantes. Guardo muy buenos recuerdos de los momentos compartidos con el jugador canario ya que es gratificante encontrarse con jugadores que tienen en el talento su mejor cualidad para expresarse en el campo. En esos momentos ya se le vaticinaban las mejores condiciones para hacerse un hueco en el baloncesto profesional. Sus comienzos en el primer equipo confirmaron todas las expectativas y reafirmaron la necesidad de progreso en la capacidad de dirección del grupo y en el trabajo defensivo.  Después de dos años en la ACB, decidió dar el salto a la NBA a una franquicia que había demostrado bastante interés en él.

El balance de estos dos años no puede calificarse de satisfactorio. Sergio no ha tenido la oportunidad de demostrar sus condiciones y no hay muchos motivos para pensar que su situación mejore si continua en Pórtland. Ni siquiera podemos evaluar verdaderamente cual ha sido su evolución en estos dos años. En el Europeo del año pasado vimos a un Sergio Rodríguez muy distinto a aquel que resultó decisivo en la semifinal del Mundial de Japón contra Argentina. Para todos los que le conocemos nos resultó evidente que no disfrutaba sobre la pista absolutamente desbordado por la tremendamente difícil misión de rendir bien en poco tiempo. Además, daba la sensación de que el tinerfeño jugaba intentando justificar su decisión de haberse marchado a la NBA.

No voy a sumarme al ventajista carro de los que ahora critican esa decisión, es más, afirmaré que siempre pensé que el juego de Sergio podía encajar más en la filosofía del baloncesto americano que en la del Europeo. De la misma manera siempre hay que alabar a aquellos valientes que no dudan ni un momento a la hora de perseguir sus sueños, tarde o temprano encuentran su recompensa.

No obstante, conviene recordar que la línea entre la valentía y la irresponsabilidad es muy fina y se rebasaría si Sergio no consigue salir de Pórtland y encontrar acomodo en un sitio donde verdaderamente se crea en él, un jugador de su edad no puede permitirse un tercer año sin las sensaciones de competir porque irían irremediablemente en contra de su progresión. Perderse unos Juegos Olímpicos debería ser un gran estimulo para evitar resignarse a su situación actual porque los últimos movimientos de Pórtland (con traspasos en la noche del draft para hacerse con otro rookie de primera ronda en el puesto de base) no dan a entender la tan prometida confianza en el jugador español.

La decisión de Marc

Lunes, 23 Junio 2008

A día de hoy, lo que sabemos del futuro de Marc Gasol es que ha decidido dar el salto a la NBA. Parece que el Barcelona ya es conocedor de las intenciones del jugador y ha reaccionado brillantemente con la incorporación del excelente pívot australiano David Andersen.

Siempre que un jugador español ha decidido dar el salto a la NBA han surgido diferentes opiniones sobre la idoneidad de su decisión. Hasta Pau Gasol, el que, sin duda, ha desarrollado una carrera de mayor éxito en la Liga Profesional Americana vio como Aíto García Reneseses cuestionaba su elección afirmando que necesitaría un año más en Europa para terminar de crecer como jugador.

Rudy Fernández ha decidido desembarcar en Portland sin el temor a que su caso sea parecido al de Sergio Rodríguez cuyo protagonismo es meramente simbólico en la franquicia de Oregón. Parece que Rudy cuenta con más opciones de disputar minutos aunque contará con dos inconvenientes, uno que el mejor jugador de Portland, Brandon Roy, juega en su puesto y otro el escaso riesgo que suele asumir Nate McMillan que ya ha hablado de una temporada de aprendizaje y de adaptación para el ya ex jugador de la “penya”.

Navarro y Garbajosa han decidido regresar al baloncesto español a sabiendas de que la depreciación del dólar hace que puedan igualar e incluso superar los ingresos en Europa y buscando reencontrarse con la agradable sensación de jugar en un equipo que aspire al título en dos competiciones tan atractivas como la ACB y la Euroliga. Los dos han demostrado tener sitio de sobra en la mejor liga del mundo pero han conocido la desagradable sensación de jugar muchos partidos sin tener un objetivo competitivo determinado.

Marc Gasol parece decidido a aceptar un contrato de tres años en Memphis. Después de una grandísima temporada en Girona, el pívot catalán ha renunciado a conocer la Euroliga y codearse de tú a tú con los mejores pívots de Europa por emprender la aventura americana. Marc ha decidido intentar contribuir a enderezar el rumbo en una franquicia perdedora que optar a conseguir títulos en Europa y económicamente no parece que la diferencia entre las distintas propuestas fueran tan abismales. En la decisión del mediano de los Gasol parece haber influido el espejo de la trayectoria de su hermano y el atractivo de codearse con los grandes jugadores que habitan en la NBA, así como la posibilidad de disfrutar de un gran número de minutos habida cuenta de la escasez de hombres grandes en los Grizzlies.

Nadie mejor que Marc Gasol para saber lo que le conviene en su desarrollo como jugador. Condiciones no le faltan para realizar una brillante carrera en la NBA y sólo hace falta escucharle para saber que estamos ante un jugador maduro y muy seguro de sí mismo. Su juventud es su mejor aval y una responsabilidad a la hora de decidir ya que estamos ante un jugador de gran nivel, pero también con gran margen de progreso. ¿Será Memphis Grizzlies el mejor sitio para que Marc Gasol encuentre ese desarrollo final como jugador?

Boston “The Truth” Celtics

Mircoles, 18 Junio 2008

Seguro que me permitirá Paul Pierce robarle su apodo para aplicárselo a todo su equipo que se ha proclamado brillante campeón de la NBA demostrando que todo lo que había realizado durante la temporada regular era un aviso serio de que contaban con suficiente potencial para ser campeones de la NBA. De entre todos los finales que podía haber imaginado de las series por el título de la NBA el que sucedió anoche en el Banknorth Garden era el que más lejos quería tener de mi cabeza.

Parece difícil encontrar explicación, y más para un seguidor de los Lakers, al hecho de que se pueda jugar con tanta falta de fe y tensión un encuentro de semejante trascendencia. En ningún momento los jugadores de la franquicia californiana fueron capaces de igualar la intensidad de los locales que salieron al partido conscientes de que su excelente trabajo de toda la temporada no merecía el cara o cruz de un séptimo partido.

Boston Celtics es un brillante campeón que ha demostrado una mayor determinación, seguridad y aplomo en todas sus acciones. Hasta en sus peores momentos de juego, los jugadores de Glenn Rivers han sido capaces de mantener valores en el juego extraordinariamente generosos. Mención especial para el entrenador del equipo campeón, que siempre ha estado bajo sospecha por su errática trayectoria hasta esta temporada. Rivers, que sufrió como jugador de Atlanta Hawks la extraordinaria calidad de los Celtics de los 80, ha llevado a Boston a un nuevo título y ha dado una lección de cómo encajar los egos de tres estrellas respetando la importancia para el colectivo de todos los jugadores que, sin duda, han sabido responderle.

Los Lakers no han sabido solucionar su debilidad defensiva de toda la temporada, esto les ha privado de fabricar puntos desde su defensa obligándoles a jugar muchas situaciones de juego posicional donde la defensa de los Celtics se sentía más cómoda. Todos sus jugadores importantes han rendido por debajo de su nivel, en especial, un Kobe Bryant superado por Paul Pierce y extremadamente indolente en defensa, donde, a diferencia del capitán de los Celtics, no ha sabido contagiar agresividad a sus compañeros.

Pau Gasol tampoco ha realizado una buena final, parece haber llegado muy castigado a este final de temporada. Su cuerpo, acostumbrado a la rutina indolente y perdedora de Memphis no ha podido con la exigencia de toda una final de la NBA. Lo más preocupante es que la temporada acaba con la sensación de que su importancia en el juego colectivo ha ido disminuyendo con el paso de los partidos.  Será interesante su encaje en el equipo la próxima temporada con el recuperado Andrew Bynnum en pista.

No sería de extrañar que esta final, al igual que sucedió en la década de los años 80 se convirtiera en un clásico en los próximos años. Los jugadores importantes de ambos equipos tienen años de buen baloncesto por delante y jóvenes como Rondo, Perkins, Farmar y Bynnum seguirán creciendo y podrán ayudar a las dos franquicias a mantener su hegemonía como las más laureadas de la competición.