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Entradas con etiqueta ‘Nowitzki’

10 NBA que apetecen

Viernes, 28 Agosto 2015

No son necesariamente los mejores,  pero por diferentes motivos, son los jugadores que juegan en la NBA que más curiosidad y atractivo me provocan de cara al próximo Eurobasket. Dentro de una amplia nómina de jugadores extraordinarios, estos 10 hombres enriquecen la competición y elevan el nivel de sus diferentes selecciones.

- El trono de Parker.  Tony Parker es un clásico de estas listas. No aporta novedad su presencia pero sí que lidere a la selección favorita de esta edición. Después de un irregular curso en los Spurs, Parker ha demostrado en la preparación estar listo para dar ese punto de conocimiento del  juego y equilibrio que tanto valora una Francia llena de talento y de poderío físico. Dennis Schröeder hará su “presentación” en Europa tratando de ayudar a Nowitzki y compañía para que Alemania opte a puestos de privilegio. Los mejores bases de Europa no son ningunos niños y ya tenían ese estatus hace cinco años. Schröeder tiene 21 años y este Eurobasket ayudará a especular sobre su verdadera dimensión. El chico tiene personalidad y arrojo pero por muchos partidos que lleve en la mejor liga del Mundo en esta competición se encontrará con otro tipo de estímulos que ayudarán a conocer su nivel.

- Bargnani o “la tomadura de pelo”. Igual el bueno de Phil Jackson se ha pasado un poco en sus calificativos a Bargnani pero lo cierto es que el jugador italiano nunca ha tenido un rendimiento acorde a su elección de draft y, lo que es peor, a sus condiciones. Bargani es uno de los aspectos que me hace sospechar de una Italia talentosa pero con tendencia a diluirse en esfuerzos individuales y a exhibir poco esfuerzo en defensa.

- El “fenómeno griego”. Gianis Antentokoumpo está llamado a ser uno de los referentes del baloncesto europeo en la próxima década. Los partidos de preparación han dejado claro que su peso en Grecia será mucho mayor que en el pasado campeonato del Mundo. Las reglas FIBA penalizan algo más su escasa amenaza en el lanzamiento exterior pero su impacto en el juego es total por su envergadura, velocidad y capacidad para romper defensas.

- Gobert y Koufos.  Rudy Gobert fue  uno de los grandes culpables de la dolorosa derrota de España en el pasado Campeonato del Mundo. Su trabajo defensivo y su actividad en el rebote compensó la teórica ventaja que exhibía España con los Gasol e Ibaka. A priori, la versión de Gobert que veremos en este Eurobasket debe ser aun mejor. Su temporada en la NBA ha sido muy  buena y poco a poco está siendo capaz de ir depurando sus limitaciones técnicas. Pocos jugadores juegan tan por encima del aro como el jugador francés cuya trayectoria ejemplifica la paciencia que se debe tener con los jugadores grandes que no tienen una evolución tan previsible. Kostas Koufos disputará su primera gran competición con la selección absoluta griega. A diferencia de Gobert, Koufos pareció no cumplir con las expectativas que apuntaba en edad juvenil. Ahora es un jugador algo más asentado que apetece verle medirse contra los grandes jugadores interiores del continente en una edición que presenta una  nómina de jugadores interiores impresionante.

- El reto de Hezonja. Tengo curiosidad por ver si Hezonja será ya un jugador importante en este Eurobasket. Lo lógico es que tenga minutos en los que deslumbre y otros en los que exhiba aquellos aspectos mejorables  (manejo de balón, lectura del juego y pase) propios de su edad y su carácter. Croacia será uno de los equipos a seguir aunque a priori está un escalón por debajo de selecciones como Francia, España, Grecia y Serbia.

- El tiro, el pase, el talento. Nowitzki, Diaw y Mirotic comparten posición y mucho talento en sus manos. El alemán vuelve a implicarse con su selección para buscar otra experiencia olímpica. Que todos deseemos que aparezcan “nuevos” jugadores no debe hacernos despreciar a tipos como Nowitzki, historia de este deporte. Boris Diaw es otro “clásico” para paladares algo más exquisitos, un “base” desde el poste bajo que rinde al máximo en su selección nacional. Mirotic, por su parte, representa el cambio del modelo de España. Su compenetración con Pau Gasol será fundamental para que España consiga sus objetivos.

El argentino y el alemán

Viernes, 31 Octubre 2014

No sería nada raro que ese San Antonio Spurs-Dallas Mavericks que inauguró la temporada y sirvió para homenajear a los actuales campeones se repita como Final de la Conferencia Oeste allá por el mes de mayo de 2015. Los Spurs serán candidatos seguro porque compensan esas piernas cada vez más pesadas con la energía de sus jóvenes y la velocidad con la que circulan el balón mientras que los Mavericks presentan una plantilla muy compensada con buenos anotadores en todas las posiciones y tienen ese plus de que parecen saber cómo competir contra los chicos de Popovich.

Como las Finales quedan muy lejos, el momento da para seguir disfrutando de los magníficos momentos que siguen ofreciendo dos veteranos irrepetibles que lideran la cada vez más amplia lista de extranjeros que juegan en la NBA. Cuando se habla de Dirk Nowitzki y Manu Ginóbili debe hacerse desde la seguridad de que estamos ante dos jugadores de enorme trascendencia que han resultado decisivos, no sólo para los éxitos de sus franquicias, sino también para consolidar y reforzar el papel de sus selecciones nacionales en los diferentes campeonatos internacionales en los que han participado.

Igual quien haya llegado hasta aquí espera que ahora escriba “quién es más” entre Ginóbili y Nowitzki. La verdad es que no me interesa tanto ese aspecto como resaltar las enormes cualidades de dos jugadores que están prolongando su carrera de manera exitosa. Es innegable que el momento de Ginóbili y Nowitzki no es de máximo esplendor pero con sus 37 y 36 años a cuestas su rendimiento sigue siendo admirable. El argentino y el alemán son unas buenas referencias para argumentar que la carrera del jugador de baloncesto puede prolongarse en la élite.

Ayuda en ambos casos su maravillosa mentalidad y su orgullo para defender cada minuto un prestigio consolidado durante muchos años. Ginóbili compite por cada balón como si fuera la vida en ello. Cada año se vive una situación parecida. Cuando se configura la plantilla de los Spurs parece intuirse que poco a poco el empuje de otros jugadores le irá dejando a un lado. Durante la temporada habrá instantes en los que  esta situación parezca que  se confirme pero llegarán momentos duros, partidos difíciles donde su entrenador Gregg Popovich querrá mandar las primeras señales al resto de la Liga. Allí aparecerá Manu Ginóbili en su pretemporada particular para el terreno que más le gusta, los Play Offs. Entonces, exhibirá sus portentosas piernas, esas prodigiosas manos que tanto le ayudan para pasar y tirar y por encima de todo esa ambición para no dejar que los partidos pasen por su lado sin que él tenga ninguna incidencia en su desarrollo.

Dirk Nowitzki no tiene ni tuvo la capacidad atlética de Ginóbili ni falta que le hace. El jugador alemán no consigue ventajas por su velocidad sino por la habilidad para aprovechar su envergadura. Si Ginóbili te rebasa con las piernas, Nowitzki sólo las utiliza para distraer y jugar con su defensor, hasta “matarle” con su lanzamiento. Los jugadores excepcionales lo son por su capacidad para saber cómo compensar sus limitaciones. El alemán nunca ha sido explosivo y atlético pero cada año se las ha ingeniado para mejorar el arte de su lanzamiento independientemente de la posición de su cuerpo. Lejos del momento en que fue considerado el mejor jugador de la Liga, Nowitzki todavía ofrece momentos memorables cada noche. Será difícil verle en las 10 mejores jugadas de la noche o la semana pero bien valdría que se fijaran en él muchos habituales de esas listas..

Draft 2011. Rudy y el kilo de pívot europeo.

Viernes, 24 Junio 2011

La noticia del traspaso de Rudy Fernández ha dado más relevancia en España al sorteo de un Draft que no parece que figure entre los más brillantes de la historia y que ha constatado varias tendencias que se vienen observando en los últimos años.

Los Mavericks, a medida de Rudy, ¿o no tanto?. La salida de Rudy Fernández de Portland es una buena noticia, mirada desde cualquier punto de vista. Su rol estaba absolutamente estancado y con pocas perspectivas de mejorar. El equipo del estado de Oregón ha acumulado bastante talento exterior en las últimas temporadas y el jugador español estaba muy encasillado en su juego tanto táctica como emocionalmente. El estilo de los actuales campeones favorece el dinamismo y la actividad de Rudy que deberá recordar su capacidad para generar ventajas con el balón en las manos después de mucho tiempo en Portland esperando en una esquina a que el balón le llegara. Aterrizar en un equipo campeón tiene un punto de motivación extra pero el inconveniente de que cuándo surjan las primeras dudas las miradas siempre se dirigirán a los nuevos. El tiempo dictará el grado de apuesta que realizan Rick Carlisle y compañía por Rudy.

El Draft ha vuelto a constatar que los pívots que juegan en Europa son foco principal de atención de todas las franquicias americanas. Parece evidente que el baloncesto formativo estadounidense tiene un problema a la hora de crear grandes jugadores interiores. La consecuencia es la elección en puestos altos de jugadores como Biyombo, Kanter, Valanciounas e incluso Mirotic, todos ellos jugadores de enorme proyección pero aún tiernos como para destacar en cualquier equipo de la NBA. Es bastante paradójico que el Draft preste tanta atención a los jugadores grandes mientras el juego de los equipos se aleja cada vez más de hacerles protagonistas. En el caso de estos jugadores conviene tener un punto de prudencia y recordar que los jugadores altos son los que más tardan en alcanzar su madurez y que tienen un desarrollo más lento. Los ejemplos de Gasol y Nowitzki que tratan de imitar todas las franquicias deben recordarse como jugadores que llegaron a la liga ya maduros y con suficiente bagaje competitivo, otros casos como los del griego Koufos y el barcelonista Perovic deben mantener en alerta a todos estos jóvenes así como a sus familias y a sus agentes que “seguro” quieren lo mejor para ellos.

Lección de Dallas

Lunes, 13 Junio 2011

Más allá de la justicia de que un tipo como Dirk Nowitzki tenga un título de la NBA y de que Dallas Mavericks obtenga una recompensa por su fuerte inversión en las últimas temporadas, la Final de 2011 dejará la sensación de que el baloncesto americano admite otras fórmulas exitosas distintas a las que habitualmente emplean todos los equipos. En una competición que hace de la inercia una forma de vida da gusto que se lleve el título un equipo valiente que evita pasar de puntillas por los partidos sino que intenta tomar la iniciativa desde el primer momento.

- Ritmo: Los Mavericks han ganado sus eliminatorias llevando a sus rivales a jugar a una velocidad a la que no están acostumbrados. Su facilidad en el juego de transición y las ventajas que han generado sus jugadores exteriores han sido definitivas. Cualquier jugador de Dallas se ha sentido como una amenaza para Miami y eso dice mucho de la confianza con la que ha llegado el equipo a la Final. Otro día hablaremos de cómo Miami condena a los mejores atletas de este juego a competir permanentemente en un juego de media cancha.

- Entrenador Carlisle. La imagen del entrenador de los Dallas Mavericks, Rick Carlisle sirve para reivindicar la figura del técnico de la NBA en todo el mundo. Por una vez, las rotaciones no se han establecido en el hotel y las defensas zonales han dejado de ser meras concesiones del reglamento. Carlisle ha encontrado en cada momento la manera de castigar a los Heat en ambos lados del campo y ha exprimido al máximo todos los recursos de los que dispone. Todos los jugadores han tenido su momento y todos han respondido, ha sido el triunfo del Colectivo y también de un entrenador que ha sabido utilizar brillantemente  a todas sus piezas.

- Los pequeños. Nowitzki es un merecidísmo MVP pero los pequeños de Dallas han decidido la final. Barea, Terry y Kidd han sido un permanente dolor de cabeza para Miami. Barea nunca había jugado tan bien como en estas finales, se ha atrevido con todo y contra todos y nada hay más peligroso que un jugador con confianza. Terry tiene la habilidad de elevarse en los momentos complicados de los partidos y su fiabilidad en el lanzamiento lejano ha condicionado totalmente la disposición defensiva de sus rivales. Por último, Jason Kidd, lejos de sus mejores momentos pero tremendamente útil por su experiencia, su capacidad para poner el balón en las manos adecuadas y por su enorme disposición defensiva.

- Señor Nowitzki: El jugador alemán ya se ha ganado un hueco en la historia de la competición. Alejado del histrionismo habitual de otras “estrellas” de la Liga, Nowitzki ha compendiado en seis partidos todas sus habilidades. Ha tenido la paciencia de dejar que el juego le llegara a él, dejando espacio para otros compañeros que estaban castigando a Miami, ha sabido cuándo y cómo aparecer y, por encima de todo, ha dejado la sensación de que la inteligencia y la capacidad técnica siguen siendo argumentos válidos para poder competir contra toda la colección de atletas que nos invaden. Grande.

Nowitzki y la historia

Martes, 24 Mayo 2011

Dir Nowitzki, ya había ganas de escribir sobre él, y que mejor momento que éste donde sus Dallas Mavericks están a punto de alcanzar la Final de la NBA gracias, en gran medida, a las extraordinarias actuaciones de este todoterreno alemán, con el tamaño de un cinco, el tiro de un alero y el manejo de balón de un base.

Es difícil abstraerse del asombro cuando analizas el juego de Nowitzki, ciertamente estamos ante un prodigio que ha sabido siempre  utilizar su físico para sacar el máximo partido de sus numerosos recursos técnicos. Es cierto que no es excesivamente rápido ni atlético pero su elevada estatura impide a sus defensores incomodar su letal lanzamiento. La solución sería ponerle un defensor más alto pero no hay nadie que supere los “siete pies” que se mueva como el jugador alemán, que añade a sus virtudes una excelente capacidad para elevar sus prestaciones en los momentos decisivos de los partidos

Las demostraciones de Nowitzki en estos play offs han hecho que se eleven las voces que cataloguen al jugador germano como el mejor jugador europeo de la historia. Terreno espinoso éste por la dificultad que supone evaluar diferentes épocas y jugadores que ocupan diferentes posiciones. Particularmente me cuesta poner a Nowitzki por encima de Petrovic, Sabonis o Kukoc, quizás porque el paso del tiempo hace que mitifiquemos a aquellos nombres que marcaron nuestra infancia o tal vez porque aquellos tuvieron un perfil de pioneros que ayudó en su camino a los Nowitzki y Gasol (Pau, otro que podía optar al hipotético galardón).

Si nos centramos en europeos que hayan jugado en la NBA nadie iguala las estadísticas de Nowitzki, MVP de la Liga, 10 presencias en el All Star y muchos tiros ganadores en las espaldas. La ausencia de títulos colectivos de relevancia le ponen en desventaja con los mencionados Kukoc, Petrovic, Sabonis y Gasol pero las actuaciones de la Alemania de Nowitzki lejos de desmerecer al jugador de los Mavericks le encumbran aún más por haber logrado medallas en competiciones internacionales rodeado de jugadores tirando a mediocres.

Los defensores de Nowitzki argumentan con razón que las historias de Sabonis y Petrovic tienen algo de inacabadas. Sabonis luchó contra terribles lesiones y aún así fue un jugador de primerísimo nivel durante toda su trayectoria. El Sabonis pre-lesiones superaba a jugadores ya legendarios de la NBA como David Robinson. La historia de Petrovic la cortó un fatal accidente de tráfico. El genio croata aterrizó en la liga estadounidense después de ganar todo lo posible en europa e hizo gala de su carácter para superar innumerables adversidades en sus comienzos en la Liga. La muerte le llegó en el mejor momento de su vida, consolidado como uno de los mejores anotadores de una competición con muchos menos jugadores vulgares de los que ahora la habitan.

Quizás si los Mavericks ganaran el anillo se despejarían mis dudas, de momento permitidme que no elija entre papá y mamá y siga disfrutando de Nowitzki mientras venero el altar de sus antecesores. Y vosotros, ¿tenéis claro quien es el mejor jugador europeo de la historia?

Prisas, prisas

Mircoles, 22 Abril 2009

Pido perdón. No comparto el entusiasmo general con la marcha de Ricky Rubio a la NBA. El chaval es muy bueno, ha dado muestras sobradas de madurez pero no amparo ese impulso colectivo que le jalea a estar sí o sí este año en la liga americana.

Es cierto que parece que será elegido en una posición muy alta en el Draft, también lo es que probablemente juegue en un equipo mediocre. Ricky tiene 18 años, ha jugado un año en Euroliga y todos sus pasos han sido extraordinariamente medidos hasta ahora. Empezó a jugar en la penya a la sombra de Bennet y Marcelinho Huertas. Cuando demostró que valía algo más que 10 minutos, el club le dio vía libre y se desprendió del brasileño. La convivencia con Rudy le permitió competir al máximo nivel en un plano secundario de focos y responsabilidad y disputó unos buenos Juegos Olímpicos rodeado de los mejores jugadores españoles de la historia. Este año, en su primera temporada como verdadero líder del grupo las lesiones no le han permitido brillar con continuidad. 

¿Está listo Ricky?. Claro que sí. Ricky puede jugar en la NBA perfectamente. La duda es si ahora mismo eso es lo mejor para su desarrollo como jugador o, como creo, si en Europa puede haber estímulos que le ayuden en su formación.

Tengo un gran concepto de Ricky Rubio, uno de los grandes talentos de nuestro baloncesto. Estoy convencido que va a triunfar juegue donde juegue y demuestra una gran valentía para apostar por cumplir un sueño. A su edad, hay tiempo para dar pasos atrás que le ayuden a impulsarse y no debemos olvidar que la NBA no es solo Gasol, Nowitzki, Parker o Ginobili sino también Lampe, Ilyasova, Akyol, Pecherov, Milicic….

Con diez minutos basta

Jueves, 14 Agosto 2008

Partido cómodo para España. En realidad, ninguna de las dificultades del encuentro las ha planteado Alemania que, en ningún momento ha pensado que podía ganar.

Esta Alemania huele a fin de ciclo irremediablemente. Incluso viendo el partido por televisión es fácil reconocer una ausencia de fe notable que vulgariza a jugadores extraordinarios como Nowitzki y castiga con la mediocridad a buenos jugadores como Jagla, Greene o Kaman. Harían mal en no explorar todas las opciones de seguir en la competición porque da la sensación de que podemos tardar muchos años en ver a Alemania en otros Juegos Olímpicos.

Nuestra selección ha cometido durante muchas fases del  partido los mismos errores que contra China. A saber, falta de tensión en determinadas acciones, relajación en situaciones de uno contra uno en defensa y poca claridad en el juego ofensivo donde, en muchas ocasiones, la ocupación de los espacios y la velocidad en el movimiento del balón no es la correcta. Sólo al final de la primera parte y los primeros minutos de la segunda reconocimos el baloncesto con el que nos llevan deleitando los equipos de Aíto García Reneses durante varios años. Pero esos minutos no fueron suficientes para despejar por completo las dudas de muchos jugadores que se mostraron especialmente erráticos.

En realidad, si hiciéramos un balance de los tres partidos de España, diríamos que su asignatura pendiente está siendo la continuidad ya que, hasta ahora, muestra un juego demasiado ciclotímico al que no nos tenía acostumbrados. La experiencia que tenemos con este grupo nos hace pensar que, cuando las exigencias sean mayores, su respuesta será la correcta, como se demostró en el partido contra Grecia.

Aún con todo, España ha conseguido un holgado triunfo que certifica su clasificación para cuartos de final como uno de los dos primeros de grupo y llega al partido contra Estados Unidos en una disposición clasificatoria idónea para afrontar el duelo contra los Bryant, James, Wade y compañía sin excesiva presión.
No doy mucho valor a la victoria o derrota en ese partido, me parece más relevante observar qué síntomas ofrece España y si consigue ir sumando jugadores a la causa, algo fundamental en este tipo de competiciones. Seguro que Aíto hará una lectura similar y aprovechará el partido para pulir pequeños detalles e intentar conseguir recuperar anímicamente a aquellos jugadores que necesitan un buen partido para afianzarse y sentirse con más confianza y seguridad en el campo.
Si España lo logra, seguro que volvemos a jugar contra Estados Unidos en un partido en el que sí sea trascendental la victoria.