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El gesto

Mircoles, 31 Octubre 2012

Ese gesto o no gesto de Kevin Garnett hacia Ray Allen cuando éste se acercó a saludar a sus compañeros en el partido que ha inaugurado la temporada 2012-2013 tiene una carga simbólica que explica muy bien qué representan los personajes de los que estamos hablando. Garnett no ganará el Nobel de la Paz, ni siquiera el Príncipe de Asturias y no ejemplifica muchos de los valores que deben coronar a un deportista pero esa mentalidad sin grises de “conmigo o contra mí” tiene mucho que ver en su excelente nivel competitivo a estas alturas de su carrera.

Garnett “desprecia” a Allen más por fichar por Miami Heat que por abandonar los Celtics porque no hay rivalidad más grande ahora en la NBA que entre los Celtics y los Heat, una vez que la lesión de Derrick Rose en los Bulls les ha despejado enormemente el camino en el Este.  El partido inaugural se quedará en anecdota ante lo que nos espera por vivir entre estos dos equipos. A día de hoy los Heat parecen por encima de cualquier equipo de la competición, Lebron James está empeñado en acentuar su rol de jugador total, Wade parece muy recuperado de su operación de rodilla, Bosh proporciona equilibrio entre el juego interior y exterior, Battier no quita tiros a nadie y defiende por todos y luego está el señor Ray Allen que ha encajado en un equipo en el que se beneficiará de la capacidad de atención que generan sus compañeros.

Pero el brillo de Miami no debe dejar a un lado la admiración que debe provocar Boston Celtics. Un grupo empeñado en estar a la altura de su leyenda, alimentado por la voracidad competitiva de Pierce y Garnett y dirigidos por el cada vez más tremendo Rajon Rondo. La excitación (por no llamarlo odio) que despiertan los Heat en los Celtics es el principal estímulo que mueve la ambición del único obstáculo real que puede evitar que Miami Heat dispute su tercera final consecutiva. Boston Celtics es un equipo admirable.

¿Y los Lakers, qué?.  El equipo necesita tiempo, Nash y Howard son jugadores con demasiado impacto en el juego para esperar un óptimo rendimiento desde el inicio. Como suele suceder en estos casos, el entrenador Mike Brown empieza a estar más que señalado. Sin duda, tiene mucho trabajo por delante y es cierto que hasta ahora no ha dado con la manera de conseguir victorias. En la primera derrota contra Dallas ha dado la sensación de que aún es un equipo sin un plan muy definido en ataque,  ha recibido demasiadas canastas fáciles  y sobre todo ha metido 12 de 31 tiros libres, culpa de Mike Brown, sin duda….

¿Un “Big Three” descompensado?

Viernes, 9 Julio 2010

Espectacular movimiento de Miami Heat. Reunir en un mismo equipo a tres de los mejores 10 jugadores de la liga, a dos de los tres mejores exteriores, habla muy bien de la gestión extraorinaria llevada a cabo por el Presidente Riley y su equipo.

Desde hace unas horas ya tenemos máximo favorito al título durante varios años y el resto de equipos está obligado a reaccionar para discutir el mayor poderío anotador jamás reunido en un grupo.

Han pasado pocas horas desde que Lebron James anunciara que se embarcaba en la misma aventura que Wade y Bosh. La palabra título ha aparecido muchas veces en su comparecencia. La decepción de este año en Cleveland donde habían conseguido la mejor marca en la Liga Regular ha sido decisiva para que James se decidiera a abandonar Ohio y apostar por la oferta deportiva más atractiva. En este contexto, su decisión es ambiciosa y lógica y la compañía de Wade y Bosh parece inmejorable para lograr su propósito.

Mucho se escribirá en los próximos días sobre este nuevo trío de Oro pero hay varias reflexiones que no convienen olvidar.

- ¿Quiénes serán el resto de compañeros? El perfil está claro. James, Wade y Bosh dejarán no más de 15-20 tiros por partido para el resto del roster. Se impone encontrar un base con buena capacidad defensiva y un pívot físico que no obligue a Bosh a luchar permanentemente contra los “cincos” de los equipos rivales.  Que nadie olvide el papel fundamental de Rondo y Perkins en el anillo que consiguieron los Celtics cuando reunió a su particular Big Three con Allen, Pierce y Garnett, un trío menos talentoso que el que junta Miami pero más experto, solidario, competidor y equilibrado.

- James, más alero que escolta. Para que el equilibrio del grupo sea perfecto, James deberá ayudar aún más en labores reboteadoras y mejorar su capacidad para jugar en situaciones cercanas al aro.

- Bosh, el eslabón débil. No sólo porque quizás está un peldaño inferior como jugador que Wade y Bosh sino que la presencia de estos dos jugadores exteriores simultaneamente en pista puede hacer que el juego interior no esté lo suficientemente alimentado.

- Entrenador. Será una figura capital en el grupo. Quizás sea el momento de Pat Riley de nuevo. Entrenar es elegir y gestionar y este equipo necesitará alguien muy capaz y respetado que sepa coordinar los egos de las tres súper estrellas e integrarles con el resto del grupo.

NBA en estado puro

Viernes, 18 Junio 2010

Pensaba esta noche cuando acababa la Final de la NBA que el Séptimo partido entre Lakers y Celtics representa fielmente lo que es la situación de la Liga Norteamerica actualmente con todas sus grandezas y miserias a cuestas. Un partido de una calidad bajísima marcado por los nervios y malas lecturas de juego de la mayoría de los jugadores de ambos equipos y de una dureza defensiva extraordinaria, jugado con una pasión extrema que compensaba la permanente visión de malos pases y lanzamientos. El último minuto y medio del partido permanecerá por mucho tiempo en la memoria de los amantes de la NBA.

Los Angeles Lakers

- Orgullo. Si los de Phil Jackson igualan en corazón a Boston, tienen mayor calidad para llevarse el triunfo. La aplicación defensiva de los Lakers en los últimos 15 minutos de partido ha sido la mejor exhibición colectiva en defensa en mucho tiempo.

- Secundarios. Fisher, Artest y Odom han sido decisivos en el partido final. Tres jugadores veteranos, desconcertantes, irregulares pero con un gen competitivo especial que ha resultado decisivo.

- Bryant. Preso de su ansiedad, ha compensado su desacierto con una actividad impagable que le ha permitido ayudar en otras facetas del juego. Durante la Serie Final ha tenido momentos grandiosos pero da la sensación de que no termina de convencerse de que un punto de altruismo en su juego le haría escalar posiciones en el Olimpo del baloncesto.

- Gasol. El partido del jugador español ha sido emocionante. Extraordinario en el rebote, también ha sucumbido a la ansiedad pero ha sabido dominar sus nervios en los momentos más decisivos del partido. No hay sensación más grande que la de saberse y sentirse respetado. El crédito de Gasol crece y crece en la liga norteamericana. Mientras esté en los Lakers, estos seguirán siendo candidatos a todo.

- El futuro. Mientras esperan la decisión de Phil Jackson sobre su continuidad, los Lakers pueden vislumbrar el futuro con mucho optimismo. Bryant y Gasol están en un gran momento y Bynum debe mejorar año tras año. Aún así, deberían moverse en encontrar algún jugador fiable que de mayor consistencia a su banquillo. El año que viene serán de nuevo los máximos favoritos.

Boston Celtics

- Extraordinarios. La derrota de los Celtics es tremendamente conmovedora. El equipo ha llegado justísimo de fuerzas pero con el orgullo intacto al último partido. Han tenido el partido dominado gracias a su solidaridad en ambos lados del campo pero no han tenido piernas para defender el último arreón de los Lakers.

- Doc Rivers. El entrenador del equipo perdedor sale muy reforzado de estas finales. Ha mostrado recursos infinitos en la preparación de jugadas puntuales,  capacidad de improvisación y una sensacional preparación de los partidos.

- Rondo. Ha sido el factor decisivo para que los Celtics llegasen a la final y un auténtico dolor de cabeza para los Lakers. Poderosos físicamente, se ha destapado como un gran competidor. Va camino de ser un jugador legendario

- El futuro. Una incógnita. El rendimiento en las Finales de los Pierce, Garnett y compañía hace pensar que aún les queda un aliento de baloncesto del máximo nivel, pero la conferencia Este se antoja durísima la próxima campaña. Quizás es el momento de romper el “Big Three” y rejuvenecer el equipo. Se han movido muy bien en verano los últimos años y eso nos hace pensar que no debemos descartar una reedición de esta final la próxima campaña.

P.D. Si fuera de  los Celtics no estaría pero que nada contento con el arbitraje de este séptimo partido.

Deseo, corazón y defensa

Lunes, 14 Junio 2010

¿Puede que por primera vez acierte un pronóstico y nos vayamos al séptimo partido en la Final de la NBA?. Nada me haría más ilusión, y no por satisfacer mi maltrecho ego lleno de augurios errados (el año de Lebron, final ACB Barça-Real Madrid y tantos otros), sino porque estamos asistiendo a unas series finales extraordinariamente intensas que merecen decidirse en el último suspiro de un séptimo encuentro.

Hay momentos puntuales en los que los factores que rodean al juego en sí logran ocultar determinadas miserias. Está ocurriendo en las Finales entre Lakers y Celtics. El juego de los dos equipos dista de ser brillante pero la Final está reuniendo suficientes alicientes para ser recordada en años. Los Lakers se han disfrazado de favoritos y han adquirido demasiados vicios consecuentes de esta condición. Es un equipo muy seguro de sí mismo que roza la altanería en determinados momentos y que parece encontrarse cómodo encomendándose demasiadas veces al extraordinario Kobe Bryant. En una Serie tan larga no debes basar toda tu fortaleza en exprimir tus virtudes al máximo sino en saber analizar cuáles son las debilidades del rival. En este sentido Boston lleva la delantera y por mucho.

En cualquier caso, la confianza es el principal activo de los californianos en su regreso a Los Ángeles pero de nada les bastará si no logran igualar en deseo al equipo de Boston que juega como si supieran que es la última final que jugarán en sus vida. ¿Acaso no es la  mejor manera de afrontar una final?

Los Celtics son otra historia. Han decidido llevar la Final al terreno de la épica y se les nota encantados. Combaten cañonazos con espadas y están ganando la batalla porque siempre queda uno de sus espadachines en pie. Un día es Allen, otro Garnett, otro Paul Pierce, otro los reservas y casi siempre está Rajon Rondo.

¿Y Gasol?. El jugador español puede ser decisivo para que los Lakers impongan su baloncesto pero la agitación y el barullo va en contra de los que viven de su capacidad para entender el juego. Tampoco le ayuda la inconsistencia con la que es utilizado en el juego. Mientras los Celtics analizan al detalle cuales son los aspectos débiles de la defensa californiana para percutir una y otra vez contra ellos, Phil Jackson no está logrando un plan de juego alternativo al Kobesistema, claro que este sistema es tan bueno que igual le vale para ganar otra vez.

Boston “The Truth” Celtics

Mircoles, 18 Junio 2008

Seguro que me permitirá Paul Pierce robarle su apodo para aplicárselo a todo su equipo que se ha proclamado brillante campeón de la NBA demostrando que todo lo que había realizado durante la temporada regular era un aviso serio de que contaban con suficiente potencial para ser campeones de la NBA. De entre todos los finales que podía haber imaginado de las series por el título de la NBA el que sucedió anoche en el Banknorth Garden era el que más lejos quería tener de mi cabeza.

Parece difícil encontrar explicación, y más para un seguidor de los Lakers, al hecho de que se pueda jugar con tanta falta de fe y tensión un encuentro de semejante trascendencia. En ningún momento los jugadores de la franquicia californiana fueron capaces de igualar la intensidad de los locales que salieron al partido conscientes de que su excelente trabajo de toda la temporada no merecía el cara o cruz de un séptimo partido.

Boston Celtics es un brillante campeón que ha demostrado una mayor determinación, seguridad y aplomo en todas sus acciones. Hasta en sus peores momentos de juego, los jugadores de Glenn Rivers han sido capaces de mantener valores en el juego extraordinariamente generosos. Mención especial para el entrenador del equipo campeón, que siempre ha estado bajo sospecha por su errática trayectoria hasta esta temporada. Rivers, que sufrió como jugador de Atlanta Hawks la extraordinaria calidad de los Celtics de los 80, ha llevado a Boston a un nuevo título y ha dado una lección de cómo encajar los egos de tres estrellas respetando la importancia para el colectivo de todos los jugadores que, sin duda, han sabido responderle.

Los Lakers no han sabido solucionar su debilidad defensiva de toda la temporada, esto les ha privado de fabricar puntos desde su defensa obligándoles a jugar muchas situaciones de juego posicional donde la defensa de los Celtics se sentía más cómoda. Todos sus jugadores importantes han rendido por debajo de su nivel, en especial, un Kobe Bryant superado por Paul Pierce y extremadamente indolente en defensa, donde, a diferencia del capitán de los Celtics, no ha sabido contagiar agresividad a sus compañeros.

Pau Gasol tampoco ha realizado una buena final, parece haber llegado muy castigado a este final de temporada. Su cuerpo, acostumbrado a la rutina indolente y perdedora de Memphis no ha podido con la exigencia de toda una final de la NBA. Lo más preocupante es que la temporada acaba con la sensación de que su importancia en el juego colectivo ha ido disminuyendo con el paso de los partidos.  Será interesante su encaje en el equipo la próxima temporada con el recuperado Andrew Bynnum en pista.

No sería de extrañar que esta final, al igual que sucedió en la década de los años 80 se convirtiera en un clásico en los próximos años. Los jugadores importantes de ambos equipos tienen años de buen baloncesto por delante y jóvenes como Rondo, Perkins, Farmar y Bynnum seguirán creciendo y podrán ayudar a las dos franquicias a mantener su hegemonía como las más laureadas de la competición.

Los Lakers aguantan el tipo

Lunes, 16 Junio 2008

En el mejor partido de Pau Gasol en las series finales, Los Ángeles Lakers consiguieron mantenerse vivos en la eliminatoria y viajarán a Boston con la obligación de ganar los dos partidos si quieren conseguir el título.

El quinto partido dejó malas y buenas noticias para el equipo entrenado por Phil Jackson. Los aspectos positivos tenemos que  buscarlos en la reacción de jugadores como Lamar Odon y Pau Gasol que compensaron el discreto partido de Kobe Bryant  y en la sensación generalizada de que los jugadores de Boston parecen más tocados físicamente y de que están acusando sus duras batallas previas antes de llegar a la final. Sin embargo, el equipo californiano no pareció aprender la lección de lo sucedido en el cuarto partido y volvió a desperdiciar una amplia renta que a punto estuvo de costarles la derrota. Nuevamente asistimos a momentos de tremenda indolencia defensiva de Los Ángeles Lakers, una constante en alguna fase de la temporada y claramente el factor diferencial de estos Play Off por el título donde el trabajo colectivo de Boston en defensa alcanza momentos sublimes.

En la remontada de Boston tuvo un papel capital Paul Pierce un jugador alejado del perfil físico dominante en la Liga pero que está alcanzando en esta temporada sus momentos más épicos y brillantes como jugador.Pierce está siendo un magnífico heredero de los valores que hacen de Boston una franquicia legendaria. Su orgullo competitivo ha sido el espejo donde compañeros de equipo de un nivel mucho menor como Powe, House o Brown  se han mirado para poder tener actuaciones decisivas a lo largo de estas finales. Pierce no es un gran saltador, ni domina el juego por su capacidad atlética pero, como suele ser habitual en esos jugadores en inferioridad física con algunos de sus rivales ha sido capaz de desarrollar a lo largo de su carrera en la NBA una gran capacidad para entender las necesidades reales de su equipo. Por eso, no es raro ver al camaleónico Pierce disfrazarse del mejor perro de presa de la liga estilo Bruce Bowen o demostrar su tremenda capacidad para pasar a los jugadores interiores o mostrarse infalible en los lanzamientos de larga distancia. Pero por encima de todo el capitán de los Celtics ha logrado transmitir una tremenda fe para ayudar a su equipo a superar situaciones tremendamente adversas.

Todo parece muy favorable para que los Celtics consigan un nuevo título de Campeones, a pesar de su última derrota transmite mayor seguridad y confianza que los dubitativos Lakers aunque todo puede cambiar en el sexto partido donde  los de Phil Jackson pondrán a prueba la capacidad de aguantar la presión de las huestes de Glen “Doc” Rivers.

Los Lakers pueden

Lunes, 9 Junio 2008

Vaya por delante que los Lakers pueden ser campeones, que son perfectamente capaces de ganar los tres partidos de la serie en el Staples Center y aprovechar alguno de los dos “match ball” en la vuelta a Boston. Este será el clavo ardiendo al que se estarán agarrando los aficionados del equipo californiano que anoche asistieron a la segunda derrota en el Play off por el Campeonato del Mundo como gusta decir a los estadounidenses.

Dos aspectos están marcando la diferencia entre ambos equipos. Primero la mayor determinación de Boston que juega con un punto mayor de agresividad que hace que lance 28 tiros libres más que los Lakers en el segundo partido (también ha ayudado el tonillo local que está caracterizando el arbitraje de los play off de la NBA). El segundo aspecto determinante es el mayor aprovechamiento de los recursos del que han hecho gala los Celtics que dan la sensación de tener claro a quién buscar en cada momento, algo de lo que no puede presumir el equipo entrenado por Phil Jackson donde Gasol y Bryant están siendo superados con claridad por Garnett y el, hasta ahora, hombre de las finales, Paul Pierce

El caso del pívot español es preocupante, ya que está siendo justo en la serie decisiva cuando su influencia en el juego de su equipo está siendo menor y su papel en el equipo, especialmente en las segundas partes, es meramente testimonial. Los Lakers han funcionado a la perfección cuando han equilibrado las situaciones en las que utilizaban a Pau como jugador en el poste bajo y en las que participaba en situaciones de bloqueo directo. Parece que el guión escrito por Phil Jackson le predestina a ser más importante cerca del aro en los primeros minutos y trabajar más el “dos contra dos” con Kobe Bryant en la segunda parte algo que se está mostrando como poco efectivo ante la calidad defensiva de los Celtics que están mostrando una admirable generosidad en ataque para encontrar el mejor tiro.

Creer o no creer en los Celtics

Jueves, 3 Abril 2008

Después de varias temporadas de transición, sin la idea de un proyecto sólido a la vista, los Boston Celtics conseguirán alzarse con el mejor  récord de la liga regular en la NBA y dispondrán de ventaja campo en todas las eliminatorias por la lucha por el título. La llegada de jugadores importantes en la competición como Kevin Garnett y Ray Allen y el crecimiento de jóvenes como Perkins, Davis y, en especial Rajon Rondo, (a buen seguro, en dos o tres años, uno de los mejores bases de la competición) han situado a la legendaria franquicia en una situación inmejorable para obtener su decimoséptimo anillo.

Bajo la dirección de Glen Rivers los Celtics han exhibido una solidaridad defensiva envidiable  y, sobre todo, se han mostrado tremendamente fiables en los partidos contra los mejores equipos de la competición, en muchos de ellos con la ausencia de Garnett. Además, los integrantes del “Big Three” formado por el propio Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce  han mostrado buena dosis de generosidad en beneficio del bien colectivo.

Sin embargo, ninguno de estos excelentes datos parecen suficientes para otorgar a los del estado de Massachusets el cartel de favoritos al título. Ni su entrenador, ni sus jugadores se libran de cierto aire de sospecha. Sobre su base titular, Rajon Rondo, la propia franquicia ha alimentado las dudas buscando durante la temporada un suplente de garantías hasta que encontraron la oportunidad de fichar a Sam Casell, un jugador en declive que suele dar un gran rendimiento en las rondas finales. Sobre sus tres rutilantes estrellas, Allen, Pierce y Garnett, las sospechas recaen sobre su irregularidad y, hasta ahora, escasa competitividad en los play offs, obviando la motivación que les puede suponer a cada uno de ellos encontrarse en una situación única para conseguir un título que ninguno de ellos posee.

Siempre que se habla del título de la NBA dirigimos nuestras miradas hacia alguno de los flamantes equipos del Oeste pero no se debería despreciar tan a la ligera el trabajo de los Boston Celtics en la liga regular. Quizás no tienen la solidez y experiencia de San Antonio, ni la exuberancia ofensiva de los Lakers,  pero han demostrado un factor diferencial de los equipos campeones, hambre por ganar un título.