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Una exhibición en varios actos

Mircoles, 18 Septiembre 2013

Acto 1. Orenga. Al César lo que es del César. Transmite serenidad, confianza en su grupo y una fe inquebrantable en su método pese a las dudas externas y decisiones que puedan gustar más o menos (yo creo que dice a Marc Gasol que haga dos faltas rápido para no mandarle al banco y chotearse de todos nosotros). La diferencia en el marcador no sólo es explicable por el acierto, motivación o mayor experiencia en los nuestros. Hay un buen trabajo del partido por parte de los técnicos y se les debe reconocer. Podremos poner muchas pegas al rival pero estos cuartos de final contra Serbia han sido uno de los mejores partidos de España en mucho, pero que mucho tiempo.

Acto 2. El terreno. España pisa terreno conocido cuando llegan estos partidos. Un grupo con tanta experiencia sabe diferenciar entre lo trascendental y lo rutinario mientras Serbia aún no es capaz de atender a esos matices y demuestra que le sobran tres o cuatro tallas del encuentro por mucho que su entrenador ya hablara de baloncesto con Naismith. Eso sí, también es mérito de los nuestros llevar el partido al terreno donde se destapan las vergüenzas. Dureza defensiva, dominio del ritmo  y galones encima de la mesa desde el primer minuto.

Acto 3. Los bases y EL BASE. La convivencia de tres genios no siempre repercute de manera positiva en el rendimiento colectivo del grupo. Fundamentales en el resultado final (para mí, la clave principal) por lo acertado que han interpretado cada uno sus papeles en el ratito que ha “durado” el encuentro. Rubio marcando las primeras diferencias con la intimidación defensiva que ejerce, Calderón aportando serenidad y buenas decisiones en el puesto de escolta y Sergio Rodríguez reconociendo que esta selección necesita un anotador en el puesto de base que equilibre la aportación de Marc Gasol. Su momento deportivo merece un rol principal, por si acaso había dudas, en los dos últimos partidos, lo ha dejado bien claro.

Acto 4.  Rudy. El Eurobasket de Rudy Fernández tenía un cierto aire a su temporada en el Real Madrid. Momentos buenos, alguno muy bueno pero demasiados minutos de intrascendencia para un jugador con su calidad. Su hiperactividad defensiva ha tenido un buen respaldo en su acierto en el tiro y sus primeros aciertos han contribuido a elevar la confianza del grupo. Es un referente, como tal hay que exigirlo y como tal hay que reconocerlo cuando ejerce su papel a la perfección.

Acto 5. Claver y Orenga (de nuevo).  Uno que ya no esperaba mucho de Claver en este Eurobasket, que se desespera con ver tantas condiciones sin exprimir no puedo sino reconocer que el jugador valenciano lleva unos partidos aportando y mucho a la selección. Vuelvo a mencionar a Orenga para destacar su constancia en seguir confiando en un chico que parecía que no iba a salir de su cascarón.

Acto 6. El Sistema de competición. Hoy nuestra selección ha salido muy beneficiada y bien que nos alegramos. Pero prefiero otro sistema que penalice más los errores, con menos equipos y muchos partidos con algo más en juego. Pre Europeos a cara de perro y un campeonato de ocho equipos. Más que suficiente.

Mal rollo

Lunes, 16 Septiembre 2013

Probablemente sea la selección serbia un rival más accesible que Lituania en un cruce de cuartos de final, por su juventud y porque últimamente les tenemos tomada la medida. Y es seguro que nada está perdido y que ahora comienza el verdadero Campeonato de Europa, pero esta derrota de España frente a Italia deja bastante mal sabor de boca.

Primero, porque España es bastante superior a esta Italia, voluntariosa y digna heredera de su historia con jugadores talentosos y con carácter como Belinelli, Datome y Gentile pero limitada en centímetros y en dirección (ni sus bases ni sus pívots jugarían un minuto con España). Después, porque los italianos han entendido la importancia de evitar consolidar dinámicas negativas y sacar partido de cada minuto del juego. Su esfuerzo por meterse en el partido cuando realmente no se jugaban nada indica profesionalidad, madurez y respeto por su estima. Y por último porque el encuentro deja asignaturas pendientes sin resolver, muchos jugadores sin alcanzar una línea sólida en su rendimiento y alguna certeza indudable que merece comentarse.

El titular y el resto. El único titular de España es Marc Gasol. Y como titular no entiendo el que seguro iniciará el partido sino el único que, salvo problemas de faltas  y lesiones, sabemos que lo terminará, que al fin y al cabo es lo importante. Esto es una realidad, no sé si muy buena o muy mala, pero es así. Lo cierto es que, de momento, la sensación que se transmite es que hay demasiados jugadores desenfocados y fuera de su mejor rendimiento y la duda es si la ausencia de continuidad y determinar roles más  definidos ayudarían a algunos jugadores a sentirse más seguros. Lo cierto es que seis partidos después hay demasiadas incertidumbres sobre el reparto de papeles en el equipo nacional, a lo mejor un proceso normal derivado de la ausencia de absolutos referentes. Insisto, no tiene por qué ser bueno ni malo pero me atrevo a decir qué tres jugadores de todos los equipos que están en cuartos jugarán los momentos decisivos de los partidos. En España, después de Marc Gasol parecía que Calderón y Rudy podrían formar parte de ese núcleo de seguridad pero la realidad no está siendo así.

Lo cierto es que sea por una cosa o por otra, hemos perdido los tres partidos ante los rivales de más entidad contra los que hemos jugado demostrando una vulnerabilidad alarmante en los últimos instantes, aquellos donde se supone no se reciben canastas fáciles. Y eso que contra Italia hemos encontrado una versión muy necesaria de Marc Gasol, excelente pasador pero que no debe olvidar lo difícil que es detenerle cuando juega agresivo hacia canasta.

Pero después de Marc Gasol y de un extraordinario Sergio Rodríguez ha llegado el vacío. Perdón, de ellos y de un Xavi Rey que está teniendo un buen rendimiento porque probablemente es el que más claro tiene lo que se espera de él. Detrás de ellos ha vuelto a aparecer ese Ricky Rubio errático, un Jose Calderón con poco protagonismo y un discretísimo partido de dos jugadores capitales para elevar el nivel como son Rudy Fernández y Sergi LLull. Sobre este último, conviene detenerse porque está rindiendo a un nivel por debajo del que tenía cuando estaba Juan Carlos Navarro en el equipo. ¿Las razones? Un poco de todo, problemas físicos, ausencia de buenos momentos que le eleven el ánimo y seguro que también un desencanto no superado porque esperaba que, con la ausencia del capitán, tuviera un papel más relevante del que está disfrutando.

Hábitos, roles y dudas

Lunes, 9 Septiembre 2013

Siempre he defendido que estos cinco primeros encuentros eran una especie de prolongación de los partidos de preparación (afortunadamente, muchos de nuestros rivales también lo han pensado) y que servirían para consolidar hábitos, manifestar dudas, definir roles y preparar al equipo para momentos de más exigencia competitiva.

Como la proporción de las dudas no ha sido exagerada, me atrevo a calificar esta Fase de positiva. Lo cierto es que clasificarnos con una derrota nos deja con margen para equivocarnos, pero no mucho, en algún partido venidero y las sensaciones de los últimos encuentros permiten afirmar que hay automatismos y conceptos que  se van mejorando y que el grado de confianza del grupo ha crecido. No debemos despreciar el valor de los últimos partidos de España, cierto es que los rivales han sido endebles pero estaríamos siendo injustos si negáramos que se ha desarrollado un buen juego.  La derrota contra Eslovenia merece ser dejada a un lado aunque deja un poso extraño, como siempre ocurre en estos casos, en cuanto a la capacidad de reacción del equipo en momentos adversos.

El manual de Ricky Rubio. En los primeros partidos de preparación tuve la sensación de que Rubio intentaba “competir” con Calderón y Sergio Rodríguez intentando igualar las virtudes de ambos. Eso le colocaba en una posición de inferioridad.  En el Eurobasket, Rubio ha tomado la inteligente decisión de marcar la diferencia en los aspectos del juego en los que él es el mejor. La cantidad de balones recuperados, tocados y modificados de Ricky Rubio han contribuido a enriquecer el trabajo defensivo de nuestra selección y favorecer el juego en toda la pista. Al jugador de los Timberwolves le ocurre lo mismo que al equipo, que se suelta en ataque después del éxito en defensa. El rol de Rubio se ha reforzado en esta primera fase y muchos de los mejores minutos de España en el campeonato han sido con el jugador catalán en pista.

Defensa. Más allá de los puntos  encajados. España cuenta con unos activos extraordinarios en defensa. La ya mencionada envergadura y actividad de Ricky Rubio, la habilidad de Rudy Fernández y Llull en el lado débil y la intimidación de Marc Gasol (incontables los tiros que ha modificado). Además, con el paso de los partidos crece la sensación de que el equipo es muy consciente de la necesidad de recuperar balones porque se siente imparable en el juego de contraataque y no es ajeno a las dudas que transmite en el juego en igualdad en media pista. Sin embargo, no debemos quedarnos únicamente en el dato de los puntos encajados y señalar que hay momentos donde la responsabilidad en la defensa al jugador con balón no es totalmente asumida y dejamos a muchos jugadores camino libre para atacar el aro contra Marc Gasol. La segunda fase ayudará a resolver esta duda así como la de nuestro balance defensivo, poco exigido hasta ahora por nuestra superioridad y por planteamientos conservadores de los equipos rivales.

 El “cuatro”. Ni Claver ni Aguilar se han quitado el enorme interrogante que traían a este Eurobasket. Entiendo que Orenga pruebe minutos con Mumbrú en esa posición pero no deja de ser un mensaje con cierto aroma desolador para el futuro. Eso, o simplemente un ajuste hacia la realidad que se nos avecina. Claver y Aguilar son dos jugadores como los que ha tenido España toda la vida. Buenos, destacados en nuestra competición y con los que piensas que puedes apañarte en Europa. Pero ninguno rompe hacia la excepcionalidad a la que nos han traído alguno de sus compañeros presentes y ausentes. A lo mejor ni siquiera es culpa de ellos sino de lo mal acostumbrados que estamos. Eso sí, visto lo visto con mis pronósticos, podéis apostad por alguno de ellos como MVP del campeonato.

Ni dramas ni soberbia

Viernes, 6 Septiembre 2013

No me han gustado algunas declaraciones de jugadores españoles después de perder contra Eslovenia. Aquello de que “sabíamos que nos iban a caer palos” o, el muy recurrente, “nos están esperando” puede transmitir cierta sensación de soberbia que contrasta con la  auto exigencia que ha demostrado este grupo en los últimos años y que, sin duda, ha sido un elemento imprescindible para su éxito. Además, sinceramente, yo  no veo que se esté esperando a nadie, si acaso al seleccionador, si atendemos a la crueldad de algún comentario.

Conviene, por tanto, alejarse de las trincheras y buscar explicaciones a una derrota inesperada, pero posible, que reforzó sensaciones y síntomas que nuestra selección viene mostrando desde los partidos de preparación y también en el encuentro contra Croacia, de engañoso marcador por la intolerable actitud del rival. Una derrota, sin más, porque no está más lejos España de ganar el campeonato de lo que estaba hace un par de días, que debe vivirse con tranquilidad y  conducir a la reflexión y no al histerismo porque esto ya lo hemos vivido incluso con los Pau, Navarro, Ibaka y compañía.

El debate de las rotaciones. Los dos primeros partidos del Eurobasket han demostrado que los jugadores 11 y 12 del equipo son Fernando San Emeterio y Germán Gabriel. El noveno parece ser Xavi Rey, penalizado por la importancia de Marc Gasol en el equipo. En los demás puestos exteriores, Orenga mantiene la idea de  no “elegir” y  tener a todos los jugadores “vivos”, especialmente a los bases. La apuesta del seleccionador favorece que todos tengan oportunidades pero, en algún momento, va en detrimento de los méritos, de lo que demanda el partido y de consolidar una cierta estructura de seguridad en el grupo. Pienso que el seleccionador  piensa a largo plazo con determinadas decisiones, seguro que si el partido de ayer hubiera sido el cruce de Cuartos las rotaciones hubieran sido distintas.

Y después de Marc… El Plan A del juego en media pista de España es Marc Gasol, y bien lógico que parece. A partir de aquí aún queda por encontrar alternativas más sólidas y constantes. Según avanza la competición se confirma que Gasol es nuestro jugador más determinante pero que el rendimiento competitivo del grupo lo marcarán jugadores como Rudy Fernández, Sergi LLull y lo que pueda sumar la pareja Claver-Aguilar que, de momento, no es mucho. Afortunadamente, los porcentajes de tiro de tres puntos no están siendo nada malos, sobre todo, por la excelente aportación de Calderón en esta faceta, pero el juego en media pista tiene mucho margen de mejora sobre todo en lo que se refiere a la circulación de balón, a la optimización de los botes y a aprovechar el faro que supone tener a Marc Gasol en pista.

El lado “perverso”.  Me gusta la “flexibilidad” de España y la capacidad para combinar jugadores de puestos similares, lo defenderé siempre y creo que el baloncesto camina en esa línea.  No comparto tanto la idea de convertir recursos en hábitos porque das más opción a que se te vean las costuras. El hecho de abusar de quintetos pequeños puede provocar que no logres compensar con la actividad de los exteriores la inferioridad física en determinadas posiciones. Algo de eso pasó contra Eslovenia donde en un momento dado hubo poco cuerpo y poco brazo en el camino hacia el aro de los Dragic, Lakovic, Nachbar y compañía.

Preparados, o casi

Martes, 27 Agosto 2013

Pues sí, España está lista, o eso parece, aunque la verdad siempre he pensado que estos partidos de preparación son sólo eso, meros fuegos artificiales que sólo deben servir para detectar carencias, aprender a camuflarlas y reconocer aquellos aspectos que más dañan a los rivales.

Por eso, más allá de aventurarnos sobre futuros éxitos o elucubrar sobre posibles rivales prefiero plantear el análisis sobre España pensando en cómo se están definiendo los roles de los distintos jugadores, quién ha ganado espacio desde el comienzo de la preparación, quién parece haber perdido protagonismo y cómo está organizando el seleccionador, Juan Antonio Orenga el juego del equipo.

La sensibilidad que está mostrando Orenga por intentar implicar a los tres bases en el juego de la selección es reseñable. Es cierto que esa decisión limita los minutos a jugadores como Rudy Fernández, Sergi Llull o Fernando San Emeterio pero la medida se está justificando por el rendimiento de Calderón, Rodríguez y Rubio, éste último fundamental por los “cambios de ritmo defensivos” que imprime a los partidos. Eso sí, Orenga rota y rota pero, a día de hoy, tiene claro con quién se quiere jugar los minutos decisivos de los partidos y Sergio Rodríguez está respondiendo con nota.

Los “Hormiguitas”. Hay dos jugadores que están consolidando su aportación con el paso de los partidos y que parecen muy cómodos en el papel que tienen que representar. El primero de ellos es Alex Mumbrú cuya experiencia es muy útil en momentos determinados de los partidos así como su capacidad para jugar en el poste bajo. Dado que ni Aguilar ni Claver están tirando la puerta abajo (ni mucho menos) no es nada descartable que le veamos jugar de “cuatro” en momentos puntuales. El otro jugador que me gustaría destacar es Xavi Rey. No es fácil ser el suplente de Marc Gasol, sobre todo de esta versión tan excepcional del jugador de los Grizzlies que, incluso jugando contra Francia, se muestra tan descaradamente “abusón”. Rey cumple perfectamente con lo que se espera de él, solidez defensiva, trabajo cerca del aro y buena calidad en los bloqueos y además tiene la virtud de “engancharse” rápidamente a los partidos. Claro, no es Ibaka ni Pau Gasol pero el peso de las ausencias no debe evitarnos ser justos y ponderar a tipos que más allá de componentes estéticos demuestran oficio y sentido colectivo.

No merece tanto elogio Víctor Claver aunque tampoco ensañamiento y juicios desmedidos. El jugador valenciano no acaba de encontrar un buen nivel de manera constante. Su aventura americana no le ha servido para corregir la excesiva dependencia que supone para su rendimiento el resultado de las primeras acciones que realiza. Si Claver entra con buen pie en los partidos parece que redobla su energía y encuentra impulso para exhibir sus magníficas condiciones. Por el contrario, si no tiene acierto en sus primeros minutos vuelve el jugador cabizbajo y lleno de dudas tan frecuente en el equipo nacional. Es lógico dudar de Claver pero aún está a tiempo de identificar este Eurobasket como una gran oportunidad para reivindicarse y consolidarse en una selección en la que siempre ha tenido un papel muy secundario. Yo no pierdo la esperanza.

Encajar a un NBA

Mircoles, 14 Agosto 2013

Estas líneas no gustarán a aquellos que dividen las selecciones entre los que juegan en la NBA o no, y a los que otorgan a los jugadores que forman parte de la Liga americana un cierto status superior al resto. Y claro está que yo también pienso que Ricky Rubio es un fenómeno jugando aquí, allí y en la China Popular que diría aquel, pero  lo cierto es que la composición de la selección española y los compañeros de puesto del ex jugador de la Penya indican que Rubio no tendrá fácil obtener un rol de jugador-referencia en la Selección.

Y ojo, que no hablo basándome en el primer partido de preparación contra Polonia (en el cuál Rubio fue titular, por cierto) sino en sensaciones generales basadas en las necesidades del grupo y en la importancia que deben tener Calderón (por capacidad, experiencia y jerarquía) y Sergio Rodríguez (por talento, confianza y habilidad para generar vías de anotación) en el juego del equipo.

Alguien pensará que el hecho de que Rubio fuera titular en el primer partido del equipo da a entender que su situación es algo que no preocupa mucho al seleccionador. Lógico, porque acumular talento es un bendito problema, pero yo interpreto la titularidad como un experimento para buscar un encaje a un jugador que se ve penalizado para competir por su falta de constancia en el rendimiento de su tiro exterior. Claro que pueden jugar dos bases juntos, faltaría más, y es una buena noticia que lo hagan y que se abran paso alternativas que eviten el reduccionismo y la especialización en el baloncesto, pero no es eso de lo que hablo sino de si realmente esta alternativa tiene que ser un recurso o una norma, o si, por el hecho de que los tres bases se sientan importantes y ahorrarse la problemática de elegir, se penalizan otras cualidades y alternativas que ofrece el grupo.

Por lo demás, del partido de preparación, merece la pena destacar algunos apuntes, como la presencia de las defensas zonales desde el  primer encuentro, la buena disposición del equipo a intentar jugar rápido, la ya sabida importancia de Marc Gasol y la necesidad de jugadores que den un paso adelante y que acompañen al Pasillo de seguridad que forman Calderón, Rudy y Marc Gasol. Y de momento, poco más, porque uno es limitado y no se atreve a hablar de certezas con sólo un partido de preparación, porque era eso, ¿no?, un partido de preparación, porque leyendo y escuchando a alguno parecía que lo de ayer era algo más que eso y que en 40 minutos con la limitación que supone rotar a 15 jugadores esperaba ya ver un equipo afinado, completamente rodado y que arrasara a Polonia desde el primer minuto. Está bien eso de la exigencia y demás pero qué bueno es un poquito de prudencia de vez en cuando.

Los retos de Orenga

Mircoles, 7 Agosto 2013

Mientras España comienza su preparación para el Europeo es un buen momento para analizar cuales son los objetivos de un grupo, indudablemente marcado por el vacío de los ausentes, pero con muchos motivos para ilusionar. Está claro que el mayor objetivo es competir y demostrar capacidad para optar al título, pero más allá de eso, la configuración del equipo y la peculiar situación que se planteará en la Selección después del Mundial de 2014 hacen que debamos atender a algunos de los retos que se le presentan al nuevo seleccionador nacional, Juan Antonio Orenga y sobre los que, seguramente, ya está trabajando.

Calderón, Ricky Rubio, Sergio Rodríguez. ¿Es posible que salgamos del Europeo con la sensación de que los tres jugadores han estado bien?. Sería casi el primer caso donde un equipo logra que sus tres bases rindan a buen nivel. Aunque Orenga ha avisado que pueden coincidir en pista, los primeros partidos de preparación servirán, o no, para aventurar quién parte en desventaja. Calderón es la experiencia y la garantía de solidez y Sergio Rodríguez cuenta con el aval de su entendimiento con otros exteriores como LLull o Rudy Fernández. No dudaré de un jugador como Ricky Rubio pero necesitará de ser constante en su lanzamiento exterior para elevar el nivel del equipo. En el baloncesto europeo es más difícil camuflar este déficit que en la NBA.

Algo más.  Sí, lo sé, ganar, ganar y después ganar, pero no quedaría del todo convencido si el equipo obtiene un gran puesto basado exclusivamente en la aportación de los de siempre (esto es Calderón, Rudy, Marc Gasol..). Las ausencias merman el poder del grupo (a priori) pero posibilitan espacio para jugadores necesarios para la famosa “transición”. Por eso, sería importante que este Eurobasket se recuerde como aquel donde jugadores como Aguilar o Víctor Claver “rompieron”. Sobre este tema, me interesa mucho ver cómo resuelve el seleccionador el reparto de minutos y roles entre las parejas Claver-Mumbrú y Gabriel-Aguilar o mejor dicho cómo lo resuelven los propios jugadores en las oportunidades que tendrán en los partidos de preparación.

El desequilibrio.  Aparentemente, el potencial del juego exterior del grupo es mayor aunque cuente con uno de los mejores pívots del mundo como Marc Gasol. Seguro que Orenga presta atención a que Gasol tenga un papel principal en el juego ofensivo pero habrá momentos donde las características del grupo deriven por inercia hacia un juego demasiado exterior con tendencia a abusar del bote.  Será importante evitar que esos minutos se prolonguen y conseguir que el balón circule con fluidez.

Rudy - LLull. Aunque son jugadores con larga trayectoria en la selección (sobre todo el primero) es evidente que su rol en el equipo se altera con la ausencia de Juan Carlos Navarro, un absoluto referente del grupo en la última década. Rudy probablemente juegue más minutos de “escolta” y LLull parte como algo más que ese especialista para revolucionar partidos que ejercía con Scariolo. Están más que capacitados para adaptarse a su nueva realidad y para ello les ayudaría apostar por un ritmo alto que les posibilite lucir en situaciones de transición.

Ricky, impacto y juego

Lunes, 25 Febrero 2013

Dos meses después de su reaparición y con más de 25 partidos sobre sus rodillas es un buen momento para analizar lo que está dando de sí esta segunda temporada de Ricky Rubio en los Timberwolves, su impacto en el equipo, lo que le ha aportado la competición y la evolución que se puede esperar de un jugador, sin duda especial, que está llamado a ser un futuro All Star si las lesiones le respetan. (more…)

Póquer de lujo

Domingo, 16 Diciembre 2012

En esta etapa dorada de nuestro baloncesto dominada por el talento de los hermanos Gasol, la capacidad anotadora de Navarro y la omnipresencia en el juego de Rudy Fernández, este fin de semana parece más que apropiado para reconocer la trascendencia de cuatro jugadores que ocupan la posición de base y que afrontan este momento de su carrera con perspectivas muy diferentes.

Siempre Calderón. La débil plantilla de los Raptors y el claro mensaje que le enviaron los dirigentes del equipo canadiense con el fichaje de Lowry parecían argumentos bastante contundentes para que el extremeño encontrara pocos estímulos en esta temporada. El esfuerzo de Calderón por no dejarse arrastrar por la dinámica de su equipo es admirable así como su capacidad por defender su puesto en la élite durante muchos años. El impacto mediático de Ricky Rubio en Estados Unidos no debe alejarnos de valorar la trayectoria de un jugador al que lo mejor que se le puede desear en estos momentos es un equipo con mayores aspiraciones, ¿por qué no en Europa la próxima temporada?.

La reaparición de Ricky Rubio tras su larguísima lesión es una noticia fantástica que nos ha recordado la huella que dejó su juego no sólo en Minnesota sino también en toda la competición. El buen comienzo de temporada de su equipo liberará a Rubio de todo tipo de presión y la probada capacidad de adaptación que ha demostrado durante toda su trayectoria hará el resto. Los Timberwolves son el equipo perfecto para el jugador español, rodeado de un técnico que aprecia todas las bondades de su juego y varios jugadores europeos entre los que es un verdadero referente. El único objetivo de esta temporada debe ser recuperarse completamente de su lesión y acumular minutos de experiencia que le presenten nuevos retos y también obstáculos (no todo será tan fácil).

El ritmo del “Chacho”. Sergio Rodríguez está haciendo méritos para que el equilibrio entre sus devotos y los que cuestionan sus cualidades se incline claramente hacia los primeros. Entre los numerosos méritos que acumula Pablo Laso desde su llegada al Real Madrid, recuperar plenamente al jugador canario es uno de los más relevantes. Sergio nos está acostumbrando a mostrar con  regularidad lo que antes era esporádico y la consistencia de su tiro exterior le permite tener más alternativas ofensivas que nunca. Un jugador carismático y necesario en nuestra competición del que aún se puede esperar mucho más porque tiene condiciones de sobra para que su progresión no se detenga.

LLull, dominante. Quizás el debate ya no sea si el jugador balear es base o no,  sino si es el mejor jugador en esa posición en la Liga Endesa. Si su temporada anterior ya fue buena, en la actual está dando un paso más en cuanto a solidez. Es cierto que marca diferencias por su capacidad física pero también lo es que cada vez reconoce mejor las situaciones en las que tiene que poner en juego a sus compañeros. LLull no tiene el talento de Ricky ni el magnetismo de Rodríguez y su carrera no es comparable con la de Calderón pero es un ejemplo de perseverancia, tenacidad y confianza en sí mismo que le ha valido para derribar todos los obstáculos que se le han presentado en su trayectoria. Admirable, sin duda.

“Uno como Garbajosa”

Jueves, 28 Junio 2012

Se retira Jorge Garbajosa y no conviene pasarlo por alto. Hay jugadores históricos, talentazos de época, carismáticos y otros que, siendo buenísimos, tienen una gran trascendencia por haber ayudado a definir una posición de juego, Garbajosa es uno de ellos.

Su evolución. Hay varias características que han hecho de Jorge Garbajosa un jugador especial. Sus inicios no aventuraban para nada su desarrollo posterior como jugador, era un pívot rocoso, sin miedo al contacto y que desarrollaba su juego principalmente cerca de canasta. El paso por Italia le ayudó a ir moldeando unas cualidades que le ayudaron a dar ese paso de buen complemento a excelente jugador. Su nivel competitivo aumentó y su registro ofensivo empezaba a orientarse más allá de la línea de 6,25. Hubo un momento que ejemplificó como nadie aquello de “menos es más” porque desarrollaba menos variedad de acciones pero era un jugador más efectivo.

Málaga 05/06. El mejor Garbajosa que he visto. Unicaja es campeón de Liga  y asistimos a un magisterio del jugador madrileño. No es sólo aquello tan manido de que hace el campo más grande para sus compañeros, es también esa sensación que transmiten los más grandes en el mejor momento de su carrera de control absoluto de la situación. Mucho del mejor Unicaja de la historia tenía que ver con Jorge Garbajosa que, cumplida su misión en Málaga, emprendió la aventura de la NBA. Su marcha de la Liga ACB dejó tanta huella que muchos equipos emprendieron una desaforada búsqueda de jugadores de parecidas características. Se buscaban pívots que resultaran una amenaza en el lanzamiento exterior y que permitieran espacios para el “cinco”. Unos años después, en plena época dónde los equipos planifican sus plantillas, ésta sigue siendo una de las figuras que más cuesta encontrar. Como toda idea, el “efecto Garbajosa” tuvo un lado perverso que se manifestó en las presuntas incompatibilidades entre pívots que habían jugado muchos años juntos. Hubo un momento que pareció que la necesidad de encontrar una virtud limitaba el baloncesto de los equipos.

La selección. Aunque en Málaga vivió sus mejores momentos, cuesta identificar a Garbajosa con un único club. El equipo de la carrera de Garbajosa es la selección española. Su papel en los éxitos recientes ha sido decisivo porque entendió como nadie qué era lo que necesitaban los talentazos de la generación del 80, porque ofreció los mejores partidos defensivos de su carrera y porque explicó qué significaba el equipo nacional a los nuevos jóvenes que se iban incorporando como Rudy Fernández, Marc Gasol o Ricky Rubio.

El final. Los últimos tiempos no han sido buenos para Garbajosa. Los problemas físicos han marcado sus últimos años y ni siquiera su habilidad para entender el juego ha podido sobreponerse a esta época acaudillada por el músculo. Hace bien la Federación Española de Baloncesto en reclutarlo. Acaba su etapa como jugador pero su legado es tan inmenso que ahora sospechamos de cualquier “cuatro” que no pueda tirar, se les permite que no reboteen y que miren la zona como la consulta del dentista, pero por favor, que anoten de tres puntos.