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¿Estancados?

Mircoles, 6 Marzo 2013

Dediqué uno de mis primeros escritos en esta bitácora para hablar sobre Deron Williams y Chris Paul, entonces en camino de ser los mejores bases de la NBA comenzado el declive de Nash y Kidd y en espera de la explosión de Derrick Rose. Más de cuatro años después las sensaciones que me generan Deron Williams y Chris Paul son bastante diversas.

Deron Williams es una de las mayores decepciones de las últimas temporadas. Eso es así. Su salida de Utah y su llegada a los Nets no ha supuesto ningún impulso en su carrera sino más bien todo lo contrario. Williams no ha progresado en ningún aspecto de su juego, lo que hacía muy bien lo hace un poco peor y aquellos aspectos mejorables como el control del tiempo de juego y una mejor toma de decisiones siguen siendo más que asignaturas pendientes. Da la sensación de que le cuesta mantener la concentración mucho tiempo seguido pero sobre todo muestra una alarmante falta de pasión en el juego, simplemente se deja llevar. La pregunta ahora es si podemos esperar de Williams algo más o tendremos que conformarnos con esta versión menor en un jugador que por momentos parecía en condiciones de discutir el status de mejor base de la competición a cualquiera. Ahora mismo me cuesta valorarle como uno de los cinco o seis mejores porque sus cualidades están difuminadas en un cuestionable espíritu competidor.

Chris Paul es un caso distinto, su prestigio en la Liga no ha disminuido en estas temporadas y su incorporación a los Clippers ha revitalizado al atractivo equipo californiano. Paul tiene menos piernas que Williams pero mucha más personalidad e influencia en el juego. Sin duda, es uno de los grandes jugadores de una competición que crea muchos bases brillantes en el juego de uno contra uno pero en la que cuesta adivinar verdaderos directores de juego. La virtud de Paul es que puede disfrazarse de varios personajes en un mismo partido, por un lado es capaz de dominar el ritmo de su equipo y de favorecer los vuelos de sus atléticos compañeros pero también sabe cuando asumir el protagonismo ofensivo en los momentos decisivos de los partidos. La asignatura pendiente de Paul es conseguir que Los Clippers ofrezcan su mejor rendimiento frente a los mejores equipos de la competición. Hasta ahora, como sucedió en los Play Offs de la pasada temporada frente a los Spurs, los californianos se hacen muy pequeños contra los aspirantes al título, ya no se trata de ganar o perder sino que por momentos parecen hasta lejos de competir contra ellos.

Williams y Paul no compiten en la misma “Liga” desde hace unos meses pero la NBA ofrece momentos para la redención, quien sabe si  los próximos Play Offs proporcionarán el estímulo que necesita Deron Williams para recordarse y recordarnos que tiene mucho más de lo que está ofreciendo. Mientras tanto, con Rondo y Derrick Rose lesionados, pocos discuten el trono de un Chris Paul, bueno, quizás Westbrook, aunque para eso habría que ampliar mucho mucho la definición del término Base…

El gesto

Mircoles, 31 Octubre 2012

Ese gesto o no gesto de Kevin Garnett hacia Ray Allen cuando éste se acercó a saludar a sus compañeros en el partido que ha inaugurado la temporada 2012-2013 tiene una carga simbólica que explica muy bien qué representan los personajes de los que estamos hablando. Garnett no ganará el Nobel de la Paz, ni siquiera el Príncipe de Asturias y no ejemplifica muchos de los valores que deben coronar a un deportista pero esa mentalidad sin grises de “conmigo o contra mí” tiene mucho que ver en su excelente nivel competitivo a estas alturas de su carrera.

Garnett “desprecia” a Allen más por fichar por Miami Heat que por abandonar los Celtics porque no hay rivalidad más grande ahora en la NBA que entre los Celtics y los Heat, una vez que la lesión de Derrick Rose en los Bulls les ha despejado enormemente el camino en el Este.  El partido inaugural se quedará en anecdota ante lo que nos espera por vivir entre estos dos equipos. A día de hoy los Heat parecen por encima de cualquier equipo de la competición, Lebron James está empeñado en acentuar su rol de jugador total, Wade parece muy recuperado de su operación de rodilla, Bosh proporciona equilibrio entre el juego interior y exterior, Battier no quita tiros a nadie y defiende por todos y luego está el señor Ray Allen que ha encajado en un equipo en el que se beneficiará de la capacidad de atención que generan sus compañeros.

Pero el brillo de Miami no debe dejar a un lado la admiración que debe provocar Boston Celtics. Un grupo empeñado en estar a la altura de su leyenda, alimentado por la voracidad competitiva de Pierce y Garnett y dirigidos por el cada vez más tremendo Rajon Rondo. La excitación (por no llamarlo odio) que despiertan los Heat en los Celtics es el principal estímulo que mueve la ambición del único obstáculo real que puede evitar que Miami Heat dispute su tercera final consecutiva. Boston Celtics es un equipo admirable.

¿Y los Lakers, qué?.  El equipo necesita tiempo, Nash y Howard son jugadores con demasiado impacto en el juego para esperar un óptimo rendimiento desde el inicio. Como suele suceder en estos casos, el entrenador Mike Brown empieza a estar más que señalado. Sin duda, tiene mucho trabajo por delante y es cierto que hasta ahora no ha dado con la manera de conseguir victorias. En la primera derrota contra Dallas ha dado la sensación de que aún es un equipo sin un plan muy definido en ataque,  ha recibido demasiadas canastas fáciles  y sobre todo ha metido 12 de 31 tiros libres, culpa de Mike Brown, sin duda….

El ranking

Viernes, 28 Septiembre 2012

Asisto con cierto escepticismo a los resultados con cuentagotas que nos ofrece el ranking de jugadores que ha realizado la cadena americana ESPN. Me cuesta jerarquizar a jugadores que forman parte de un funcionamiento colectivo pero reconozco lo interesante de la propuesta y el enorme esfuerzo que supone analizar y ordenar según el criterio de sus 104 especialistas a más de 500 jugadores.

Rondo. El ranking de jugadores que ha publicado la ESPN y que ha otorgado a Lebron James el número uno,  da como todas las evaluaciones basadas en criterios subjetivos para muchas discrepancias y controversias, pero el hecho de que haya sido realizado por un alto número de seguidores de la Liga permite aseverar que los resultados tienen un alto grado de consenso en la opinión estadounidense. De todos los resultados el que más me llama la atención es el puesto número 12 otorgado a Rajon Rondo,  por debajo de otros bases como Chris Paul, Derrick Rose o Deron Williams. La sensación es que el base de los Boston Celtics (que en el mismo ranking el año pasado ocupó el puesto 17) aún no llena del todo o por lo menos no tanto como a los que pensamos que ahora mismo no hay un base que ofrezca mejor rendimiento en la Liga. Vuelve a manifestarse como en ocasiones los árboles de ciertas acciones espectaculares no dejan ver el bosque de una mejor dirección en el puesto de base, trabajo defensivo y capacidad para mejorar a más jugadores del grupo. Y es que sí, yo soy muy de Rondo e igual me ciego, pero ¿de verdad hay algún base mejor que él en la competición?.

Intento pensar en qué pasaría si se realizara un ranking similar de la Liga Endesa entre sus más de 200 jugadores. La verdad es que sería curioso. A un día de empezar la competición más que en empezar ese arduo trabajo pienso cuántos jugadores que no sean de Real Madrid y Barcelona estarían entre los diez mejores. Parece evidente que Rudy Fernández, Navarro, Lorbek, Mirotic y Carroll alcanzarían un alto grado de consenso en los primeros puestos, quizás Lllul, Tomic, Jawai, Huertas, Mickeal o Rodríguez también tendrían su espacio pero repito ¿y fuera de estos dos equipos?. Pues seguramente habría que mirar a Málaga y pensar en Gist o Vázquez,  o a Vitoria los que somos fans de Lampe. El interés y el nivel de la Liga depende mucho de cuántos jugadores de equipos que no sean de Real Madrid y Barcelona se cuelan en nuestro ranking imaginario a final de temporada. No es que tenga nada en contra de estos dos clubes referencia de nuestro deporte sino que pienso en los beneficios de una competición nada previsible, igualada y con varios candidatos al éxito.

¿Un “Big Three” descompensado?

Viernes, 9 Julio 2010

Espectacular movimiento de Miami Heat. Reunir en un mismo equipo a tres de los mejores 10 jugadores de la liga, a dos de los tres mejores exteriores, habla muy bien de la gestión extraorinaria llevada a cabo por el Presidente Riley y su equipo.

Desde hace unas horas ya tenemos máximo favorito al título durante varios años y el resto de equipos está obligado a reaccionar para discutir el mayor poderío anotador jamás reunido en un grupo.

Han pasado pocas horas desde que Lebron James anunciara que se embarcaba en la misma aventura que Wade y Bosh. La palabra título ha aparecido muchas veces en su comparecencia. La decepción de este año en Cleveland donde habían conseguido la mejor marca en la Liga Regular ha sido decisiva para que James se decidiera a abandonar Ohio y apostar por la oferta deportiva más atractiva. En este contexto, su decisión es ambiciosa y lógica y la compañía de Wade y Bosh parece inmejorable para lograr su propósito.

Mucho se escribirá en los próximos días sobre este nuevo trío de Oro pero hay varias reflexiones que no convienen olvidar.

- ¿Quiénes serán el resto de compañeros? El perfil está claro. James, Wade y Bosh dejarán no más de 15-20 tiros por partido para el resto del roster. Se impone encontrar un base con buena capacidad defensiva y un pívot físico que no obligue a Bosh a luchar permanentemente contra los “cincos” de los equipos rivales.  Que nadie olvide el papel fundamental de Rondo y Perkins en el anillo que consiguieron los Celtics cuando reunió a su particular Big Three con Allen, Pierce y Garnett, un trío menos talentoso que el que junta Miami pero más experto, solidario, competidor y equilibrado.

- James, más alero que escolta. Para que el equilibrio del grupo sea perfecto, James deberá ayudar aún más en labores reboteadoras y mejorar su capacidad para jugar en situaciones cercanas al aro.

- Bosh, el eslabón débil. No sólo porque quizás está un peldaño inferior como jugador que Wade y Bosh sino que la presencia de estos dos jugadores exteriores simultaneamente en pista puede hacer que el juego interior no esté lo suficientemente alimentado.

- Entrenador. Será una figura capital en el grupo. Quizás sea el momento de Pat Riley de nuevo. Entrenar es elegir y gestionar y este equipo necesitará alguien muy capaz y respetado que sepa coordinar los egos de las tres súper estrellas e integrarles con el resto del grupo.

NBA en estado puro

Viernes, 18 Junio 2010

Pensaba esta noche cuando acababa la Final de la NBA que el Séptimo partido entre Lakers y Celtics representa fielmente lo que es la situación de la Liga Norteamerica actualmente con todas sus grandezas y miserias a cuestas. Un partido de una calidad bajísima marcado por los nervios y malas lecturas de juego de la mayoría de los jugadores de ambos equipos y de una dureza defensiva extraordinaria, jugado con una pasión extrema que compensaba la permanente visión de malos pases y lanzamientos. El último minuto y medio del partido permanecerá por mucho tiempo en la memoria de los amantes de la NBA.

Los Angeles Lakers

- Orgullo. Si los de Phil Jackson igualan en corazón a Boston, tienen mayor calidad para llevarse el triunfo. La aplicación defensiva de los Lakers en los últimos 15 minutos de partido ha sido la mejor exhibición colectiva en defensa en mucho tiempo.

- Secundarios. Fisher, Artest y Odom han sido decisivos en el partido final. Tres jugadores veteranos, desconcertantes, irregulares pero con un gen competitivo especial que ha resultado decisivo.

- Bryant. Preso de su ansiedad, ha compensado su desacierto con una actividad impagable que le ha permitido ayudar en otras facetas del juego. Durante la Serie Final ha tenido momentos grandiosos pero da la sensación de que no termina de convencerse de que un punto de altruismo en su juego le haría escalar posiciones en el Olimpo del baloncesto.

- Gasol. El partido del jugador español ha sido emocionante. Extraordinario en el rebote, también ha sucumbido a la ansiedad pero ha sabido dominar sus nervios en los momentos más decisivos del partido. No hay sensación más grande que la de saberse y sentirse respetado. El crédito de Gasol crece y crece en la liga norteamericana. Mientras esté en los Lakers, estos seguirán siendo candidatos a todo.

- El futuro. Mientras esperan la decisión de Phil Jackson sobre su continuidad, los Lakers pueden vislumbrar el futuro con mucho optimismo. Bryant y Gasol están en un gran momento y Bynum debe mejorar año tras año. Aún así, deberían moverse en encontrar algún jugador fiable que de mayor consistencia a su banquillo. El año que viene serán de nuevo los máximos favoritos.

Boston Celtics

- Extraordinarios. La derrota de los Celtics es tremendamente conmovedora. El equipo ha llegado justísimo de fuerzas pero con el orgullo intacto al último partido. Han tenido el partido dominado gracias a su solidaridad en ambos lados del campo pero no han tenido piernas para defender el último arreón de los Lakers.

- Doc Rivers. El entrenador del equipo perdedor sale muy reforzado de estas finales. Ha mostrado recursos infinitos en la preparación de jugadas puntuales,  capacidad de improvisación y una sensacional preparación de los partidos.

- Rondo. Ha sido el factor decisivo para que los Celtics llegasen a la final y un auténtico dolor de cabeza para los Lakers. Poderosos físicamente, se ha destapado como un gran competidor. Va camino de ser un jugador legendario

- El futuro. Una incógnita. El rendimiento en las Finales de los Pierce, Garnett y compañía hace pensar que aún les queda un aliento de baloncesto del máximo nivel, pero la conferencia Este se antoja durísima la próxima campaña. Quizás es el momento de romper el “Big Three” y rejuvenecer el equipo. Se han movido muy bien en verano los últimos años y eso nos hace pensar que no debemos descartar una reedición de esta final la próxima campaña.

P.D. Si fuera de  los Celtics no estaría pero que nada contento con el arbitraje de este séptimo partido.

Deseo, corazón y defensa

Lunes, 14 Junio 2010

¿Puede que por primera vez acierte un pronóstico y nos vayamos al séptimo partido en la Final de la NBA?. Nada me haría más ilusión, y no por satisfacer mi maltrecho ego lleno de augurios errados (el año de Lebron, final ACB Barça-Real Madrid y tantos otros), sino porque estamos asistiendo a unas series finales extraordinariamente intensas que merecen decidirse en el último suspiro de un séptimo encuentro.

Hay momentos puntuales en los que los factores que rodean al juego en sí logran ocultar determinadas miserias. Está ocurriendo en las Finales entre Lakers y Celtics. El juego de los dos equipos dista de ser brillante pero la Final está reuniendo suficientes alicientes para ser recordada en años. Los Lakers se han disfrazado de favoritos y han adquirido demasiados vicios consecuentes de esta condición. Es un equipo muy seguro de sí mismo que roza la altanería en determinados momentos y que parece encontrarse cómodo encomendándose demasiadas veces al extraordinario Kobe Bryant. En una Serie tan larga no debes basar toda tu fortaleza en exprimir tus virtudes al máximo sino en saber analizar cuáles son las debilidades del rival. En este sentido Boston lleva la delantera y por mucho.

En cualquier caso, la confianza es el principal activo de los californianos en su regreso a Los Ángeles pero de nada les bastará si no logran igualar en deseo al equipo de Boston que juega como si supieran que es la última final que jugarán en sus vida. ¿Acaso no es la  mejor manera de afrontar una final?

Los Celtics son otra historia. Han decidido llevar la Final al terreno de la épica y se les nota encantados. Combaten cañonazos con espadas y están ganando la batalla porque siempre queda uno de sus espadachines en pie. Un día es Allen, otro Garnett, otro Paul Pierce, otro los reservas y casi siempre está Rajon Rondo.

¿Y Gasol?. El jugador español puede ser decisivo para que los Lakers impongan su baloncesto pero la agitación y el barullo va en contra de los que viven de su capacidad para entender el juego. Tampoco le ayuda la inconsistencia con la que es utilizado en el juego. Mientras los Celtics analizan al detalle cuales son los aspectos débiles de la defensa californiana para percutir una y otra vez contra ellos, Phil Jackson no está logrando un plan de juego alternativo al Kobesistema, claro que este sistema es tan bueno que igual le vale para ganar otra vez.

Creer o no creer en los Celtics

Jueves, 3 Abril 2008

Después de varias temporadas de transición, sin la idea de un proyecto sólido a la vista, los Boston Celtics conseguirán alzarse con el mejor  récord de la liga regular en la NBA y dispondrán de ventaja campo en todas las eliminatorias por la lucha por el título. La llegada de jugadores importantes en la competición como Kevin Garnett y Ray Allen y el crecimiento de jóvenes como Perkins, Davis y, en especial Rajon Rondo, (a buen seguro, en dos o tres años, uno de los mejores bases de la competición) han situado a la legendaria franquicia en una situación inmejorable para obtener su decimoséptimo anillo.

Bajo la dirección de Glen Rivers los Celtics han exhibido una solidaridad defensiva envidiable  y, sobre todo, se han mostrado tremendamente fiables en los partidos contra los mejores equipos de la competición, en muchos de ellos con la ausencia de Garnett. Además, los integrantes del “Big Three” formado por el propio Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce  han mostrado buena dosis de generosidad en beneficio del bien colectivo.

Sin embargo, ninguno de estos excelentes datos parecen suficientes para otorgar a los del estado de Massachusets el cartel de favoritos al título. Ni su entrenador, ni sus jugadores se libran de cierto aire de sospecha. Sobre su base titular, Rajon Rondo, la propia franquicia ha alimentado las dudas buscando durante la temporada un suplente de garantías hasta que encontraron la oportunidad de fichar a Sam Casell, un jugador en declive que suele dar un gran rendimiento en las rondas finales. Sobre sus tres rutilantes estrellas, Allen, Pierce y Garnett, las sospechas recaen sobre su irregularidad y, hasta ahora, escasa competitividad en los play offs, obviando la motivación que les puede suponer a cada uno de ellos encontrarse en una situación única para conseguir un título que ninguno de ellos posee.

Siempre que se habla del título de la NBA dirigimos nuestras miradas hacia alguno de los flamantes equipos del Oeste pero no se debería despreciar tan a la ligera el trabajo de los Boston Celtics en la liga regular. Quizás no tienen la solidez y experiencia de San Antonio, ni la exuberancia ofensiva de los Lakers,  pero han demostrado un factor diferencial de los equipos campeones, hambre por ganar un título.