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Roles y Trolas

Mircoles, 24 Junio 2015

Me alegra que un tipo normal haya liderado a un grupo para conseguir algo extraordinario. Seguro que peco de corporativista pero no se puede entender esta temporada histórica del Real Madrid sin valorar todo el recorrido desde que Pablo Laso fue designado entrenador del equipo. Desde un mensaje moderado y humilde y manejando con entereza el fuego amigo, Laso ha sabido construir un equipo histórico que ha logrado atraer admiradores y aficionados.

Hay un momento clave en la temporada del Real Madrid que es cuando Laso intercambia los roles de Bourousis y Slaughter. El equipo que ha desarrollado el mejor baloncesto de ataque en Europa en los últimos años elevó su nivel cuando entró en la rotación un tipo que renuncia a intentar anotar cuando está a dos metros del aro. El mensaje afectó en primera instancia a Bourousis pero caló en todo el equipo.

La Final ha evidenciado la diferencia entre un equipo asentado y otro que aún está en modo “búsqueda”. Desde hace tiempo, Laso ha encontrado el rol de todos sus jugadores mientras que Pascual solo ha parecido confiar de manera estable en Tomic. Por ejemplo, Thomas y Lampe han pasado de titulares a muy secundarios. Dudas frente a certezas, confianza frente a inquietud, pasión frente a resignación y también los “Sergios” frente a Huertas y Satoransky.

Reducir la diferencia entre los dos equipos a los bases no sería del todo justo pero actualmente la aportación de Llull y Rodríguez es diferencial y decisiva para explicar esta temporada histórica. Dos jugadores alejados del perfil de base-director que necesitan anotar para encontrar sentido a su juego  y lograr implicarse en otras facetas y que, a diferencia del curso pasado, han llegado al momento decisivo de la temporada en un buen momento físico. Satoransky y Huertas es una pareja magnífica pero que no suma tanto como la de los blancos porque Huertas no acaba de adaptarse a compartir minutos y porque ninguno de los dos es un tirador sólido desde la larga distancia lo que, en determinados momentos, es una limitación importante por los recursos defensivos que permite a los rivales.

Desde la superioridad en la posición de base, el Real Madrid ha consolidado su ventaja con la aportación de sus “segundos” espadas. El trío Rivers, Maciulis y Carroll merece un aparte por su solidez. Rivers ha logrado encajar dejando a un lado cierto espíritu libre y aplicándose en artes que no le venían tanto de serie. Acostumbrado a “buscar” ha acabado entendiendo las ventajas de “esperar”. Algo parecido le ha ocurrido al lituano Maciulis, excelente en defensa y rebote y muy generoso repartiendo juego desde el poste bajo. Carroll puede decir con orgullo que ha sido un factor diferencial en los dos títulos principales del curso. Su recuperación es otro mérito de Laso que ha tenido la habilidad de ponderar más sus virtudes que sus defectos para encontrarle siempre espacio en su rotación. Los buenos minutos de Carroll son fruto también de aquellas veces que tuvo oportunidades cuando sus lagunas defensivas tenían más visibilidad que su aportación en ataque.

Seguro que el Barcelona se reinventará y optará a todos los títulos la próxima temporada. La Final no deja, sin embargo, muchas pistas sobre cuales, serán los pilares del nuevo proyecto. Estará Tomic, que ya es mucho, pero queda por ver quién aportará ese plus de competitividad tan necesario para competir al máximo. Ese empuje que ha aportado Nocioni al Real Madrid y que no parece sumar  Doellman, talentoso pero huidizo cuando los partidos se juegan con el nivel de intensidad y actividad que ha propuesto el Real Madrid y el Barça no ha sabido igualar.

Y también, alma

Domingo, 21 Junio 2015

Esos primeros siete minutos del Real Madrid en el segundo partido de la final son un perfecto resumen de la etapa Laso con ese enorme plus de confianza que ha supuesto el título de la Euroliga. Por supuesto, no había otro mejor hombre para representar este ciclo que Sergi Llull. Llull ha sido ( y veremos si seguirá siendo) “el chico de Laso”.

En las buenas y en las malas, el balear ha sido la apuesta más decidida y sólida de Laso. Desde el primer día aventurócualidades de base,  le dio el mando del equipo y le liberó en los minutos decisivos con la inestimable ayuda de Sergio Rodríguez. Por momentos, incluso pareció que Laso exageraba su apuesta por Llull, dándole más minutos y galones que a dos talentos del nivel de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez. Hoy, LLull es mucho más que el jugador que anota cinco triples sin fallo en una final de la Liga Endesa. Es un auténtico líder, que ha sido capaz de mejorar su interpretación del juego y que explota al máximo la enorme personalidad que siempre ha mostrado. Un tipo valiente que, como todos los de su condición, está recogiendo su premio y que ha respondido a la confianza de su entrenador derribando la puerta que separa un buen jugador de una estrella del baloncesto europeo.

Bajo el liderazgo de Llull y la hiperactividad de Rudy Fernández, el Real Madrid está a un sólo paso de proclamarse campeón de la Liga Endesa exhibiendo un juego brillante que no debe esconder algunas debilidades de su rival. El Real Madrid juega con un  nivel de confianza máximo pero también recordando la última final perdida en Liga frente al eterno rival. El Barcelona es víctima de sus dudas, de roles poco definidos en algunos puestos y de una alarmante falta de deseo. Más allá  del dominio en la posición de base que ejercen Llull y Rodríguez, de la movilidad de Ayón que penaliza a Tomic y Pleiss y de la intensidad en defensa del Real Madrid, sorprende el poco entusiasmo del Barcelona por intentar agarrarse al único título al que optan esta temporada. Incluso su técnico, Xavi Pascual parece haber perdido algo de esa habilidad para limitar las cualidades del Real Madrid siempre que jugaba contra los suyos. Todo lo contrario, el equipo de Pablo Laso parece excesivamente cómodo cuando juega contra el Barcelona.

El Palau es la cancha más difícil de Europa por lo que no se puede descartar  que la serie se alargue. Bajo su techo, varios de los jugadores del Barcelona pueden camuflar esa ausencia de carácter competitivo que les lleva pesando fuera de su campo durante toda la temporada. Es improbable que el Real Madrid anote de manera tan fluida fuera de su entorno pero la evolución durante el ciclo de Pablo Laso ha permitido a los blancos saberse adaptar a mayores tipos de partidos. En un año en el que el grupo ha sido capaz de derribar todas sus barreras pendientes, le queda otro reto para culminar su obra perfecta, jugar un buen baloncesto en el Palau Blaugrana.

En honor a Laso

Domingo, 22 Febrero 2015

No hay sufrimiento en defensa y no hay pases en ataques, viene a decir Pablo Laso cuando el Barcelona amenaza con romper el partido mediado el segundo cuarto. Es un gran tiempo muerto del técnico vitoriano que viene a indicar por dónde suele descoserse el equipo blanco. Son los dos detalles que han marcado los peores momentos de un grupo que ha conseguido vencer la Copa del Rey gracias a un descomunal ejercicio de compromiso y solidaridad para superar momentos duros de un partido lleno de alternativas y condicionado por la intensidad de ambas defensas. Merece reconocimiento Laso por la manera en que ha logrado dar respuesta a la aparente superioridad táctica de la que presumía el Barcelona y por la personalidad con la que está conviviendo con ese aire de desconfianza que se ha creado a su alrededor y que combate llevando a su equipo a disputar hasta el final todos los títulos en juego.

El  ”genio”. No ha necesitado el Real Madrid de un buen partido de los dos jugadores que le han sostenido en esta primera mitad de la temporada. Llull ha tenido uno de esos días erráticos donde acusa no tener unos primeros minutos positivos que le ayuden a “meterse” en el partido mientras que Felipe Reyes ha estado correcto pero no tan deslumbrante como en partidos precedentes. Tampoco ha sido brillante la primera aparición en el encuentro de Sergio Rodríguez. Excesivamente blando en defensa y con poca trascendencia en el juego ofensivo no parecía el día del jugador canario. Todo ha cambiado en el segundo periodo donde su actuación ha sido decisiva para el triunfo de su equipo. Antes de la jugada con la que definió el partido su agresividad condicionó los movimientos de Pascual y generó dudas en la preparadísima defensa azulgrana. Como suele suceder entre estos dos equipos, el rendimiento de los bases resultó definitivo y el “Chacho” superó todo lo bueno realizado por Satoransky hasta ese momento.

“El competidor”. Supongo que cuando los dirigentes del Real Madrid se plantearon la incorporación de Nocioni lo hacían pensando en partidos de esta índole. El argentino no ha defraudado en absoluto y frente a la calidad, talento y cierto individualismo de Doellman ha ofrecido una buena dosis de intensidad y carácter.

“El todoterreno”. Rudy Fernández  es un jugador extraordinario porque es capaz de tener impacto en el juego sin necesidad de estar anotando constantemente. Algunos señalarán que no ha estado acertado al final del partido pero es necesario remarcar su influencia para mantener a su equipo con opciones  cuando el Barcelona, liderado por Tomic,  amagaba con romper el partido. Este partido reivindica la hiperactividad de Rudy y lo determinante que resulta un jugador de sus características en el baloncesto europeo. En plena madurez física y de conocimiento del juego se pueden esperar muchas actuaciones de este nivel del jugador balear y con ellas se reforzarán las opciones del Real Madrid en los dos títulos pendientes.

Sin bases.  Sorprendente la decisión de Xavi Pascual de jugar los últimos instantes sin Marcelinho ni Satoransky. Navarro se ha ganado con creces confiar en él cuando se deciden los partidos pero sus piernas no parecen preparadas para más esfuerzos de los necesarios, sobre todo en defensa, donde está lejos del rendimiento de sus compañeros de puesto. El extraordinario esfuerzo de Tomic ha encontrado pocos aliados constantes. Alguna cosa de Abrines, detalles de Satoransky y Thomas y el talento desordenado de Doellman han sido lo mejor de un Barcelona lleno de talento en las posiciones exteriores pero al que le ha faltado algún detalle táctico recurrente al que agarrarse para superar la agresividad, intensidad y deseo de su rival.

La sonrisa de Juan Carlos

Viernes, 5 Septiembre 2014

No es ninguna sorpresa que España esté superando a todos sus rivales pero no debemos dejar de destacar los aspectos positivos y el nivel del equipo, por previsible que sea. Además, la selección nos había acostumbrados en sus últimos eventos de importancia a mostrar ciertas dudas (y algo de indolencia, por qué no decirlo) en sus primeros partidos, por lo que, igual que en su momento se señalaron estos detalles, no se deben dejar de valorar las victorias y, por encima de todo, el nivel de actividad y brillantez mostrado hasta este momento por un grupo que parece muy mentalizado en conseguir este título.

No seré yo quién forme parte de esas teorías que indican que quizás no es tan bueno solventar los partidos tan fácilmente, que siempre viene bien llevarse un susto cuando la derrota no tiene tanta trascendencia y  que “ya nos ha ido bien otras veces cuando los primeros partidos no jugábamos tan bien”. Los mensajes de autoridad de España en estos partidos sólo pueden enfocarse de manera positiva  salvo que el buen momento deportivo derive en una euforia desmedida, relajación o pérdida de atención en el evento que ocupa al grupo en estos momentos (ya habrá tiempo de pensar quién y cómo llega a las Juegos Olímpicos).

El nivel de España está cimentado en el poderío del juego interior y en cómo los exteriores están sabiendo adaptar sus cualidades y su ego a la exhuberancia de los Gasol e Ibaka. A diferencia de la rutinaria preparación, el equipo juega con un ritmo muy elevado que provoca que los jugadores se diviertan. Ricky Rubio aporta una actividad defensiva muy contagiosa y está respondiendo a la confianza de Orenga liberándose y  atreviéndose con el paso de los partidos a tomar más iniciativas, Llull parece muy adaptado a su rol, Sergio Rodríguez y Calderón se alternan para ofrecer buenos momentos y Rudy Fernández es un espectáculo en defensa. Y luego queda Navarro.

Tenía mucho interés en ver la respuesta de Navarro en este campeonato. El jugador del Barcelona viene de unos meses luchando contra sus problemas físicos y la nueva realidad que le permiten sus piernas, algo que en determinados momentos le ha generado cierta frustración en el juego. La evidente pérdida de velocidad la está compensando con un punto más de paciencia, ya no se trata de intentar generar ventajas cada vez que recibe el balón, sino de administrar los esfuerzos y ocupar buenos espacios para castigar las ayudas sobre nuestros jugadores interiores. Además, la presencia de los hermanos Gasol está haciendo lucir una de las cualidades de Navarro menos valoradas, su capacidad para pasar a los interiores jugando situaciones de bloqueo directo. No caeré en la euforia y diré que incluso está defendiendo muy bien pero conviene fijarse en su inteligencia para protegerse de sus debilidades (hay un buen trabajo de Xavi Pascual detrás durante estos años).

Navarro y la manera en que está encontrando la manera de disfrutar en este campeonato es un buen ejemplo de todo lo positivo que ha transmitido el equipo en esta primera fase. Es cierto que el equipo no se ha encontrado con momentos incómodos, que tácticamente los rivales no han utilizado algún recurso que puede incomodarnos y que en esta dinámica positiva cuestan que aparezcan ciertos efectos provocados por jugadores disgustados con su rol. Dicho esto, España está jugando un muy buen baloncesto y no pasa nada por decirlo, es más, hay que decirlo muchas veces.

“Bestias”

Lunes, 1 Septiembre 2014

Vengo meditando desde hace varios días (y mencionándolo en algunos escritos) sobre si este Campeonato del Mundo significará una reivindicación del papel de los pívots o por lo menos si el hecho tan consolidado de jugar con un sólo hombre que ocupe situaciones cercanas al aro, pueda relativizarse y se abandone esa rigidez impuesta desde hace unos años (Efecto Garbajosa diría yo) de que es más conveniente que el “cuatro” sea, por norma, capaz de anotar desde el exterior.

Y claro que está bien, o muy bien, contar con muchos jugadores capaces de anotar desde larga distancia pero tengo la sensación de que muchos pívots se han perdido por el camino por su forzada reconversión o por la incapacidad de hacerles coincidir en la pista con jugadores de similares características.

La versión de Estados Unidos que está disputando este Mundial ejemplifica la capacidad de un cuerpo técnico para adaptarse a los jugadores de los que dispone. Sin duda, no es un grupo tan deslumbrante como la de los Juegos Olímpicos de Londres y será muy difícil que reúna tanto talento junto sobre la pista. Con total seguridad tendrá partidos más duros y es posible incluso que conozca la derrota, pero este equipo de Estados Unidos muestra un equilibrio en el juego mucho mayor que el precedente porque otorga mucha más importancia a sus jugadores interiores y no los utiliza como meros “bloqueadores”. La pareja Faried-Davis no tiene tanto glamour como otras pero es excepcional desde el punto de vista atlético. La intensidad que aportan en el juego es sostenible durante varios minutos pero muy difícil de igualar de manera constante.

El Mundial que está en fase más que preliminar (esto comienza en octavos) ofrece tres tríos de pívots realmente llamativos. En Estados Unidos, a los mencionados Faried y Davis se les une Cousins (debilidad personal), menos físico que sus compañeros pero también muy resolutivo en situaciones cercanas al aro y al que da la sensación de que Mike Kryzewski está sabiendo entender para conseguir que muestre una versión comprometida con el colectivo.

En Brasil, Nené, Splitter y Varejao son tres pívots NBA con buena capacidad defensiva. De los tres, Nené es el que tiene más recursos pero también el que lidia más veces con el error y la mala toma de decisiones. Sobre ellos y la brillante dirección de Marcelinho se asientan las opciones de un Brasil que quizás adolece de un anotador constante en el juego exterior para considerarles como aspirantes a todo.

Pero sin duda el mejor trío interior es el de España. Los hermanos Gasol superan a todos sus rivales por su conocimiento del juego y su capacidad de pase e Ibaka está en un momento de confianza espléndido y se muestra mucho más adaptado a la selección que en otros eventos. España ha tenido hasta el momento dos partidos muy plácidos que han apuntado algunos detalles que veremos si se confirman en el resto del campeonato. Muy positiva la intención de jugar con mucho más ritmo y aprovechar la superioridad en el rebote para generar canastas fáciles así como la hiperactividad y el buen momento de Rudy Fernández. Orenga parece haberse decidido por Ricky Rubio como su base de referencia y utilizar a Sergio Rodríguez en un papel muy similar al que tiene en el Real Madrid. En este contexto, Calderón parece un poco desubicado en fondo y forma (su lenguaje corporal es el de un jugador que no parece cómodo). El campeonato es largo y seguro que el base extremeño tiene opciones de cambiar esa dinámica.

En la piel de Laso

Viernes, 27 Junio 2014

El Barcelona es el nuevo campeón de la Liga Endesa. Un campeón absolutamente merecido que ha dejado por el camino a los dos equipos que le habían superado en la fase regular. Un título que avala la categoría de un Xavi Pascual que quedó muy tocado después de la Final Four pero que ha sabido elevarse en los momentos decisivos de la temporada y, lo que es más importante, conseguir que el equipo siguiera creyendo en sus posibilidades.

Pascual es un técnico metódico, “cabezón” con sus planteamientos (Sada jugando esos minutos finales donde el Real Madrid parecía engancharse a la liga) que intenta que el azar tenga poco que ver en el desarrollo de los partidos,  pero que también ha tenido cierta flexibilidad para recuperar para la causa a jugadores que parecían denostados hace unos meses (Lampe) y adaptar ciertos aspectos de su propuesta de juego (al Real Madrid los equipos que le han hecho daño son los que menos han especulado). Me parece más que justificados los alegatos en defensa de su trabajo y del equipo que realizó después del partido porque además este título tiene un sabor más dulce por aquello de conseguirlo cuando parece que asistimos a la “época del Madrid”.

La Final ha dejado bastantes aspectos técnicos y tácticos interesantes pero me apetece centrarme en la figura del entrenador del Real Madrid, Pablo Laso, ahora que parece cuestionarse su continuidad al frente de los blancos. Laso no estuvo afortunado siendo expulsado en el último encuentro de la final. El arbitraje, el peor de los cuatro partidos, no tuvo incidencia en el resultado y las acciones que más perjudicaron a su equipo vinieron con él ya en los vestuarios. Sin embargo, su frustración es absolutamente comprensible si entendemos que cuesta ver como tu propio equipo ha llegado a esa situación de jugarse la Liga en casa ajena después de haber dominado el baloncesto europeo durante tantos meses. Además, su propia situación física genera ansiedad por sentir que quizás no puedes ayudar todo lo que desees.

Me cuesta entender que el Real Madrid se plantee un cambio de técnico. Por capacidad y méritos en su ciclo parece una medida injusta.  Dicho esto, el único factor que podía hacer entender una decisión como la de su despido sería que su relación con los jugadores estuviera muy deteriorada y fuera un impedimento para el progreso del equipo.No creo que estemos en ese punto ni que haya nada reconducible, aunque también sería importante que el entrenador del Real Madrid se planteara si esas rotaciones tan planificadas y repetidas se pueden prolongar por más tiempo, me refiero a situaciones rutinarias como que Sergio Rodríguez sólo aparezca segundo y último cuarto.

Estamos acostumbrados a etiquetar y catalogar a entrenadores, muchas veces amparados en datos confusos y sin rigor. En los últimos años Laso ha pasado por ser el Director de Orquesta que daba instrumentos a sus chicos y les dejaba que tocaran casi siempre lo que quisieran mientras que Pascual entregaba instrumentos y partitura a la vez. En mi opinión, en esta final, el Real Madrid se ha manejado con más rigidez y menos atrevimiento que el Barcelona.

La sensación de saberse favoritos y las victorias de todo el año han pesado en el ánimo y confianza de unos jugadores que se han visto superados por el miedo a perder. Seguro que podemos encontrar análisis muy sesudos de lo que ha ocurrido en la final pero hay una causa que por evidente y simple no se debe dejar de mencionar , los jugadores del Barcelona cuando han lanzado solos han anotado casi siempre y los del Real Madrid, en la misma situación, no han anotado casi nunca. Lo que viene siendo, miedo, tensión, desconfianza e incluso un punto de desgaste físico.

La mochila de Milán

Viernes, 20 Junio 2014

Ya comenté las heridas que dejó la Final Four de Milán en Real Madrid y Barcelona. El paso de las semanas reafirma la sensación de que algo se rompió en el equipo blanco. Y sí, los de Pablo Laso están en la final de la Liga Endesa y su facilidad para anotar hace pensar que pueden levantarse de la primera derrota en la Serie pero algo ha cambiado en la manera de jugar, de sentir y de mirarse dentro del equipo. El Real Madrid ha enamorado porque su brillante propuesta de juego estaba sostenida por una actividad y esfuerzo admirable. Desde hace unas semanas el equipo anota mucho pero no juega bien porque ha abandonado un principio fundamental que acompaña cualquier éxito, la solidaridad.

Y sí, todavía creo que el Real Madrid tiene muchas opciones de ser campeón de liga, pero de un tiempo a esta parte abundan los ataques fruto del talento individual o del orgullo pero se echa en falta mayor circulación, equilibrio y, sobre todo, pases, todo lo contrario que exhibe un Barcelona muy consolidado en su idea de crear desde la conexión Marcelinho-Tomic pero capaz de tener variantes ofensivas, paciencia para encontrar buenas opciones de tiro y solidez mental para no irse de los partidos ante los “arreones” sin continuidad de los de Pablo Laso. El deporte es así, los dos equipos han ganado los mismos partidos en los Play Offs pero, sin embargo, esas victorias parecen haber reforzado las convicciones y roles en el Barcelona (sobre todo ese último partido en Valencia) y han generado dudas en el Real Madrid.

Mirotic y los bases. Reitero una idea que ya he comentado en otras ocasiones. El dominio entre Real Madrid y Barcelona se inclinó hacia los blancos cuando Mirotic empezó a “comerse” a Lorbek. El Barcelona era consciente de su problema en la posición de “cuatro” el pasado verano cuando fichó a Nachbar y ya ha tomado medidas para el futuro (con el fichaje de Doellman, dicen). El momento de forma mental de Mirotic nivela la balanza en la posición. El Jugador de origen montenegrino es un buen termómetro que ejemplifica lo que sucede en el equipo. La ausencia de protagonismo en ataque le conduce a desentenderse en defensa porque se puede asumir que Nachbar le castigue lanzando pero cuesta entender que le haga daño cerca del aro. Respecto a los bases, asumiendo que Llull es el jugador por el que más apuesta Laso, a veces la rigidez con la que se manejan las rotaciones de Sergio Rodríguez van en contra del desarrollo del partido. El Real Madrid se está acostumbrando a comienzos fríos que siempre obligan demasiado al base canario. La ausencia de Rodríguez en momentos decisivos del primer partido fue cuando menos llamativa y contrasta con la confianza con la que juega Marcelinho, espléndido, decisivo y perfecto ejecutor de las buenas propuestas de su técnico, Xavi Pascual sobre el que hablaremos otro día del por qué sus defectos (que tendrá, como TODOS los entrenadores) siempre son más repicados que sus indudables y numerosas virtudes.

Desastre en tres fases

Viernes, 16 Mayo 2014

No hay equipo que merezca más un reconocimiento tan unánime que el Real Madrid. Un equipo de época que está ante una oportunidad histórica de coronar su obra con el título más prestigioso. El equipo de Pablo Laso ha realizado una semifinal extraordinaria con un nivel de acierto tremendo y una actividad defensiva admirable. No recuerdo un equipo tan divertido de ver jugar y que haya ofrecido momentos tan continuados de buen baloncesto como estos chicos en los últimos tres años.

Dicho todo esto, la abultada victoria del Real Madrid  también debe explicarse desde el decepcionante rendimiento de un Barcelona, ajeno a la trascendencia del partido y que ha carecido del entusiasmo, emotividad y orgullo necesario para defender su prestigio delante de toda Europa. En absoluto sorprende la victoria del Real Madrid pero sí la triste actuación azulgrana, quizás en su peor actuación en varios años.

Dejar de pensar. El Barcelona no ha aprovechado la inercia positiva del comienzo del partido y ha reaccionado con poca energía a la entrada en campo de Sergio Rodríguez. Xavi Pascual apostó por Sada para defender al canario pero quizás persistió en su empeño demasiado tiempo. Los minutos suficientes para que los blancos se enchufaran y tuvieran la sensación de estar jugando demasiado cómodos. Cuesta encontrar explicación a este nivel tan bajo concentración del Barça.

Dejar de jugar. Desde el segundo cuarto,  el Barcelona no ha encontrado ningún plan al que agarrarse. La conexión Huertas-Tomic se ha visto limitada por la buena decisión de Laso de enturbiar al base brasileño con el disciplinado Darden. Aun así, poco que decir de estos dos jugadores, muy solos en su intento de agarrar a su equipo al partido. Superados por los blancos, los jugadores de Xavi Pascual se han dejado llevar y cada segundo del encuentro ha dejado en evidencia lo peor de cada jugador. Papanikolau y Nachbar han lucido su limitada capacidad competitiva, Tomic su indolencia defensiva, Abrines sus nervios y Pullen el peso de no anotar sus primeros lanzamientos. Hago un aparte con Lorbek, ex jugador diferencial y una rémora para el máximo nivel actualmente. Lo sabe muy bien el Real Madrid que ha encontrado, desde hace tiempo, en la pareja Mirotic-Reyes su máximo filón contra el Barça.

Dejar de luchar. Las semifinales de la Final Four han dejado dos ejemplos bien distintos de cómo afrontar un partido en desventaja. Maccabi ha superado a CSKA desde el corazón, la fe y una solidaridad admirable. El Barcelona se ha diluido demasiado pronto. Los jugadores, cansados de mirarse en busca de un líder, han arrojado la toalla a la vez que la pasión. En este contexto, el Real Madrid ha interpretado de manera perfecta la debilidad de su presa agarrados a la clarividencia del mejor de base de Europa, Sergio Rodríguez, por supuesto y a la disciplina con la que todos los jugadores representan su papel. Sí, así, es, la “anarquía” del Real Madrid sólo es posible por la solidaridad, el altruismo y la disciplina de todos sus jugadores.

El ciclo del Madrid, el momento del Barça

Jueves, 15 Mayo 2014

Después del exitazo de Valencia Basket, Real Madrid y Barcelona optan a que los equipos de la Liga Endesa monopolicen los títulos de clubes europeos.

El encuentro de la Final Four de Milan entre madrileños y catalanes tiene muchísimos atractivos, más allá de la trascendencia del choque. No sólo medirá en la competición de mayor prestigio las diferentes propuestas de ambos clubes sino que respaldará o llenará de incógnitas dos proyectos destinados a ganar pero con un grado de urgencia algo distinto. Es probable que el Real Madrid llegue algo más presionado a este partido. Su temporada es intachable y su juego ha calado de manera indudable en estos tres últimos años. Ha conseguido enganchar a una afición necesitada de estímulos y se ha ganado la admiración de muchos seguidores. Parece el momento perfecto para redondear el proyecto con la Euroliga  pero este hecho puede volverse en contra y generar cierta ansiedad en determinados momentos.

El Barcelona llega en un momento extraordinario, las piezas parecen por fin encajar y los jugadores incorporados el pasado verano tienen más definidos sus roles y las necesidades del colectivo. Sin duda, que representando al club que lo hacen, acudirán muy responsabilizados pero tengo la sensación de que el equipo dirigido por Xavi Pascual está aprovechando de manera positiva esa sensación general de que “ahora es el ciclo del Real Madrid” para encontrarse bastante cómodo cada vez que compite contra los blancos. Es cierto, la balanza en los últimos duelos es muy favorable al Real Madrid pero siempre, desde la pasada final de la Liga,  hasta la última Copa del Rey, los de Xavi Pascual han obligado al club madrileño a jugar al máximo y han cuestionado su triunfo hasta los últimos instantes. Los partidos han sido más parejos que las sensaciones previas que desprendían ambos conjuntos.

No es difícil por tanto imaginarse un partido apretado en el que nuevamente habrá que estar muy atentos a los mensajes que dirigen los entrenadores desde el banquillo. Laso deberá encontrar soluciones a la conexión Huertas-Tomic y Pascual deberá decidir si apuesta por Sada para limitar a Sergio Rodríguez o traslada las preocupaciones del canario a su parcela defensiva otorgando minutos a Jacob Pullen. Para el Real Madrid será importante controlar los primeros minutos de anotación de Tomic porque el croata se desengancha de los partidos si en los momentos iniciales no encuentra el aro con facilidad. Otro reto de los de Pablo Laso será limitar el verdadero termómetro del Barcelona, el triángulo Oleson-Papanikolau-Nachbar, tan buenos jugadores como irregulares, sobre todo en el caso de los dos últimos. Como aliciente, será muy interesante comprobar el protagonismo y atrevimiento con el que juega Abrines.

El Barcelona ha mostrado debilidad contra el Real Madrid en la posición de “Cuatro”. Seguro que Xavi Pascual ha pensado en eso. Su jugador más en forma en esta posición es Nachbar pero los momentos que ha jugado contra Felipe Reyes, han sido minutos muy favorables para los blancos por el dominio del rebote del capitán del Real Madrid. Soy de los que piensa que en este ciclo Barcelona-Real Madrid, el aire empezó a cambiar cuando se invirtió el jugador que dominaba en la pareja Lorbek-Mirotic. El jugador esloveno aún conserva mucho talento pero no es el jugador de hace tres temporadas cuando castigaba la inexperiencia de Mirotic jugando cerca de la canasta.

El partido tendrá momentos para dos figuras históricas de nuestro baloncesto. Juan Carlos Navarro no está haciendo una buena temporada pero suele “liarla” en estos eventos. Rudy Fernández vive una plenitud fantástica y es el jugador diferencial que se esperaba y que echó en falta el Real Madrid en la Final del año pasado. En definitiva, un partido impresionante, con tufillo a Final Anticipada, que no sólo dará acceso a un título sino que rodeará de brillo o dudas a dos equipos que han ofrecido duelos maravillosos en los últimos años.

Oda a los supervivientes

Jueves, 24 Abril 2014

Acostumbrados a realizar análisis desde la óptica de los equipos que nos resultan más cercanos, tendemos a obviar e incluso infravalorar los méritos y aportaciones de otros conjuntos. Escribo esto mientras repaso el cuarto partido de la serie entre Olympiacos y Real Madrid y, más allá de que el equipo de Pablo Laso no haya jugado bien los dos partidos en Grecia, creo que es justo reconocer la extraordinaria capacidad de supervivencia del equipo griego.

Porque, sí, coincido que el Real Madrid tiene más calidad que los de Bartzokas, pero los griegos han tenido la capacidad de llevar la eliminatoria a su terreno. El Real Madrid es favorito  y el factor cancha suele ser muy determinante en estos encuentros pero los blancos se enfrentarán a unos competidores asombrosos que llevan la eliminatoria igualada sin una actuación maravillosa (ni siquiera muy buena) de su mejor jugador.

Datos y hechos. Me parece interesante y certera la aseveración de Laso de que su equipo no jugó de manera colectiva el cuarto partido pero también este hecho merece ponerse en el haber de Olympiacos que ha ralentizado el ritmo de los encuentros y ha focalizado su atención en realizar de manera extraordinaria los conceptos defensivos más básicos. El Real Madrid cuenta con jugadores muy creativos desde el dribling y muchas de las ventajas de su juego se originan en “unos contra unos” y en el ritmo de juego que pueden imprimir por su habitual buen trabajo en el rebote. En ambos aspectos, los griegos están desarrollando un gran trabajo, con un mejor equilibrio entre el juego interior-exterior y una gran responsabilidad individual en la defensa. Y claro, Sergio Rodríguez y Mirotic no están jugando bien pero hay mucho y buen trabajo del rival en este hecho. El dato más llamativo de la serie, especialmente de los partidos disputados en Grecia, están siendo los porcentajes de tiro del Real Madrid. La actividad defensiva de los jugadores griegos, la implicación de sus jugadores interiores en labores correctoras y su trabajo para limitar la velocidad de balón del Real Madrid tienen mucho que ver en este hecho.

La atmósfera del Palacio de los Deportes creará un nivel de excitación que ayudará a que los jugadores del Real Madrid jueguen con un punto de mayor actividad que les facilite superar una defensa que no encontrará en Madrid ese aliento extra que provoca el empuje del público. Quizás eso no sea suficiente. En el quinto partido de la pasada final de la Liga Endesa, Pablo Laso tomó la iniciativa táctica incluyendo a Jayce Carroll en el quinteto inicial. Este detalle permitió al escolta americano “meterse” en la Final, liberarse unos minutos de Oleson y ayudar a que su equipo tuviera la ventaja en el marcador desde los primeros instantes. Es innegable que la estudiada mecánica de rotaciones de Laso ha resultado muy exitosa pero no vendría mal algún detalle de ese tipo que altere el plan previsto por los helenos. El equipo tiene capacidad de sobra para recuperar su juego y clasificarse para la Final Four con el plan habitual pero, quién sabe…, ¿Por qué no Sergio Rodríguez, titular?.