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El récord

Mircoles, 6 Abril 2016

Me gusta el esfuerzo que están haciendo los Golden State Warriors por pasar a la historia y me desagradan sus últimas derrotas que ponen en peligro, y serio, que puedan superar la marca de los Bulls de Michael Jordan. Entiendo el riesgo que supone que, a escasas semanas de comenzar los Play Offs,  Curry o Klay Thompson jueguen por ejemplo más de 40 minutos contra los Timberwolves pero ser el mejor equipo de la historia en la larguísima fase Regular tiene un enorme atractivo.

La pregunta que se hacen muchos seguidores es hasta qué punto merece la pena este esfuerzo físico y mental (son muchos meses hablando del tema y es inevitable que genere cierto desgaste en el grupo) por conseguir un registro que no garantiza ningún título y que está evitando cierta dosificación de los jugadores más importantes de los Warriors.

Mientras el equipo de California utiliza a sus jugadores en “modo play off” para lograr una marca histórica, los que pueden ser sus rivales más duros en el camino hacia el título hace varias semanas que están adecuando sus rotaciones y otorgando descansos puntuales a sus jugadores más importantes con el objetivo de llegar en la mejor forma posible a la Fase decisiva de la temporada. Seguro que los Spurs, que se enfrentarán a los Warriors en dos de los cuatro partidos que tienen pendientes, acentúan esta estrategia. Será interesante, con cuatro partidos por jugar y sin margen de error, ver cuál es la apuesta de Kerr por conseguir el objetivo. Particularmente, y frente a muchas opiniones contrarias, creo que el récord merece la pena y no compromete el objetivo del título. La solvencia de muchas victoria de la temporada ha permitido que los jugadores importantes no se hayan “quemado” en demasía y además puede suponer un buen estímulo mental para afrontar los Play Offs para un equipo que, más allá de derrotas sorprendentes en las últimas semanas, hace varios partidos que no muestra su mejor versión.

Leo declaraciones de Steve Kerr y entiendo que el objetivo de superar las 72 victorias de los Bulls está generando cierto trastorno en el equipo. El técnico utiliza argumentos a la defensiva cuando se le pregunta si hay obsesión por el tema y se justifica con los descansos que otorga a determinados jugadores como Bogut y Livingston para argumentar que los Play Offs siguen siendo su objetivo principal. Nadie duda de que un título tiene muchísimo más valor que un récord de victorias en la Liga Regular pero teniendo el objetivo a mano no se debe despreciar el hecho de luchar por un hueco en la historia. A buen seguro que los jugadores tienen cierto desgaste mental por un tema que les persigue desde hace meses y desean más que nadie que la temporada regular termine, pero insisto, la mejor preparación para los Play Offs sería que el equipo se propusiera recuperar su mejor nivel en estos cuatro partidos. Los Warriors han prestado mucha atención al juego y por eso han ganado muchos partidos. Son el mejor equipo de la Liga porque se divierten compartiendo el balón, cada jugador tiene claro su papel y son extraordinariamente solidarios en defensa donde suplen carencias físicas con inteligencia y actividad. El equipo ha bajado su rendimiento estas últimas semanas, quizás porque han priorizado la victoria al método. El último partido contra los Wolves ha sido un ejemplo muy claro de falta de concentración, poco celo a la hora de cuidar el balón y cierta relajación defensiva con el marcador a favor que ha permitido que el rival “llegara” de nuevo al partido.

Para que quede claro, para mí los Warriors actuales son peores que los Bulls de Jordan, por eso me encantaría que superasen su registro porque me parecería algo de un mérito extraordinario para una plantilla magnífica pero inferior no sólo a la de aquellos Bulls sino quizás también a la de algunos equipos actuales que no han atendido tanto a generar dinámicas colectivas de juego sino a crear climas agradables para sus estrellas. Los Warriors han sabido conjugar ambos aspectos, parece difícil que Curry jugara mejor en otro equipo y muchos de sus compañeros han alcanzado su máximo nivel compartiendo espacio con el mejor jugador del momento.

Lecciones de un título

Mircoles, 17 Junio 2015

Ha merecido la pena trasnochar (o madrugar según el día) para presenciar los seis partidos de las Finales de la NBA. No es que piense que el juego haya sido brillante, ni siquiera lo calificaría de bueno, pero la serie entre los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers ha tenido  matices destacados, guiños de talento, exhibiciones individuales y dos entrenadores que contaban con un patrón muy definido de partida. Kerr tenía que gestionar un grupo más amplio, con más recursos y talento mientras que Blatt debía intentar competir con el mejor equipo de la Liga fiándolo todo al jugador más completo del mundo rodeado de varios secundarios.

Destaco este hecho porque este análisis ha determinado la eliminatoria y el comportamiento de técnicos y jugadores hasta tal punto que en determinados momentos los dos equipos se han sentido presos de lo que se suponía que cabía esperar de ellos. En el instante en que los Warriors se liberaron de su papel de favoritos y empezaron a pensar como aspirantes se acercaron al título. Los tres primeros partidos, el planteamiento de Golden State se basó en tratar de imponer su calidad y su banquillo sin atender demasiado a lo que pudiera oponer Cleveland. Probablemente, porque la oposición de los Cavs estaba muy clara, Lebron James. Sin embargo, el trabajo defensivo y en rebote de los de David Blatt llevaba la Final al único terreno donde los Cavaliers tenían opciones, ritmo lento y porcentajes bajos.

La decisión de Kerr de apostar por Iguodala de titular en detrimento de Bogut obligó a David Blatt a reaccionar y a limitar los momentos de convivencia de Mozgov y Thompson. Los dos jugadores interiores limitaban el espacio en ataque de los Cavaliers pero eran las ayudas más sólidas con las que estaba contando Lebron James. Podía parecer claro que el envite de Kerr debía responderse como hizo Blatt (jugando también con pequeños) pero no tengo tan claro que fuera una decisión acertada porque, en ataque, acentuó la soledad de Lebron James y en defensa el equipo permitió muchas canastas fáciles y rebotes del rival que, hasta ese momento, no había concedido. Los Warriors han sabido adaptarse a lo que proponía la serie y aprovechar aquellos recursos con los que contaban de partida y los que han añadido con el paso de los minutos. Los Cavaliers no han encontrado mucha ayuda para James al que le han fallado fundamentalmente los tiradores que podían beneficiarse de la atención que genera.

El cuarto partido cambió el rumbo de la serie. Desde ahí, con el ánimo reforzado, los Warriors se acercaron al nivel de su excelente temporada. Curry ha tenido el don de  la genialidad y de la oportunidad y ha añadido cierta contención a la hora de seleccionar sus tiros en los últimos partidos. Iguodala es un justo MVP porque ha resultado el factor diferencial. Su actuación reivindica el papel de los secundarios y el de su técnico, que ha tenido la habilidad para interpretar todo lo que podía aportar contra este rival. Decía antes que el rol previo con el que partieron  ambos equipos les condicionó en exceso. En especial, diría que a los Cavaliers les ha sobrado cierta resignación. Es cierto que contaban con una plantilla inferior y que han sido un rival más que digno pero les ha faltado algo de atrevimiento para intentar algo más, no en vano, no tenían mucho que perder, era casi unánime el papel de favorito de los Warriors. Estoy convencido que el David Blatt “europeo” hubiera arriesgado más y tratado de buscar más las cosquillas al rival.

Lebron James ha realizado un esfuerzo extraordinario que le asienta como el jugador más dominante de la competición. Pero ni siquiera el mejor jugador puede compensar la excelencia que se alcanza cuando un equipo comparte el balón e implica a muchos tipos como han realizado los campeones en determinados momentos. La guardia pretoriana de James no ha sido sólida. Dellavedova impactó en los primeros partidos pero no deja de ser un buen tercer base en la NBA, Thompson ha estado bien en rebote y defensa pero no es capaz de generar anotación por sí mismo, Mozgov sí que ha mejorado cualquier previsión que se podía hacer sobre él, mientras que J.R. Smith y Shumpert han decepcionado, pero no se podía esperar mucho más de ellos, no en vano, en los Knicks, uno de los peores equipos de la Liga tenían un rol menos importante del que les ha tocado desempeñar en esta final.

Nada que perder

Mircoles, 17 Diciembre 2014

Uno de los mayores placeres de la NBA actual es ver jugar a los Golden State Warriors. Pocos equipos ofrecen tantos atractivos y estímulos para acercarse a presenciar un partido de baloncesto. Al final, hay mucho de este negocio que se trata sólo de eso y la apuesta del equipo dirigido por Steve Kerr engancha y obliga a dirigir las miradas hacia esta franquicia.

Evidentemente la presencia de dos talentos como Curry y Thompson ayuda a identificarse con este equipo, pero hay algo más, como esa manera de relativizar cada acción y de competir con ese ánimo lúdico pero a la vez reivindicativo  de esas pachangas de patio contra la clase rival (cuando se jugaba en los patios…). Sería absurdo no pensar en los Warriors, el equipo con el mejor récord de la NBA en este momento, como un candidato al título aunque sobre ellos siempre pese cierto aire sospechoso. Al grupo se le caen los puntos de las manos, tiene muchas amenazas en el lanzamiento exterior, gente que aporta desde el banquillo y sus jugadores-franquicia tienen algo más de experiencia. La incertidumbre viene determinada porque es un equipo en el que el juego interior tiene poco peso  (en espera del regreso de Lee)  que carece, por momentos, de solidez en defensa y que parece creer  en los beneficios del pase de más sólo en dinámicas de juego muy positivas.

El estilo de los Warriors recuerda en parte al del Real Madrid de Pablo Laso, aunque ahora mismo comparten pocas cosas más. Es cierto que se puede afirmar con mucha más rotundidad que el Real Madrid es más candidato a todos los títulos que disputa pero el aire que rodea a los equipos parece tener poco en común. Los dirigentes de los Warriors no creían en su entrenador (Mark Jackson) y le despidieron para sorpresa, casi general. Los dirigentes del Real Madrid no creían en su entrenador y le aplicaron un ERTE en verano privándole de sus ayudantes de confianza y configurando una plantilla con la que no parece encontrarse muy a gusto a tenor de la dificultad que está teniendo para consolidar unos roles.

Claro que el final de temporada del Real Madrid fue decepcionante y seguro que Pablo Laso es responsable, en parte, de las últimas derrotas y del escaso eco que está provocando el juego del Real Madrid estas semanas. Dicho esto, cuesta encontrar un ejemplo similar de un club que pusiera tantas zancadillas a la labor de un técnico que, solo por la manera en la que revitalizó la sección, merecería un mayor apoyo.

Si estuviera cerca de Pablo Laso le diría que tiene que vivir la situación sabiendo que tiene poco que perder, porque ya lo perdió. Hace tiempo que fue sentenciado por lo que no le queda otra que aprovechar cada minuto para intentar destapar a sus verdugos. La mejor manera de hacerlo es volver a sus orígenes, a cuando se hizo cargo del equipo e impactó por su valentía. Desde ahí, quizás podría apostar por los jugadores en los que cree en vez de intentar implicar a todos ellos en una dinámica que ahora está perjudicando a tipos que necesitan algo más de continuidad en sus minutos en pista. Tengo la sensación de que esta temporada Laso está dirigiendo intentando convencer de algo a personas que ya le han demostrado su falta de confianza. Es tiempo de cambiar el paso y recuperar aquellas sensaciones de cuándo se hizo cargo del equipo. ¿No dicen que el Real Madrid busca un entrenador? Hay uno muy bueno, y libre,  el Pablo Laso que se hizo cargo del equipo en el verano de 2011.