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No olvidaremos nunca este Mundial

Viva España hasta la final y en la final, viva España. Objetivo cumplido. El camino no ha sido fácil. Y la final, como se ha visto, tampoco. Agonía, sufrimiento y lágrimas.
Agonía por dos razones: los holandeses han sido huesos de taba.
-Sucios, oiga, sucios, hable con propiedad.
Precisamente por sucios, huesos de taba. El otro hueso de taba, el árbitro. El señor Howard Webb es narcisista, y la FIFA lo sabe. Al señor Webb le gusta, por ego, que lo exhibe voluminoso, hacerse notar, cuando la primera norma de un buen árbitro es ser y estar y que nadie se entere de que es y de que está. El señor Webb rompió más de lo debido el ritmo del partido, que era español, y eso, mayormente en la primera parte, desnortó y perjudicó seriamente a España. Fue también condescendiente hasta la condenable benevolencia con Van Bommel. Sin este árbitro, tal vez el partido hubiese sido menos agónico para España.
En un Mundial se sufre siempre. Cada partido es una final. Ahora todo es humor y alegría. Pero hasta vencer a Holanda, España ha tenido que vaciarse en cuerpo, alma y corazón en los siete partidos, cinco de los cuales los ha ganado sólo por uno a cero. Cuando se perdió con Suiza, los memoriones recordaron que ningún equipo campeón del mundo había perdido su primer partido. Del Bosque, entonces, pidió calma: “No creo en esas cosas. Cada Mundial es distinto”. Lo es.
Este Mundial ha sido el Mundial de la estética. Lo ha ganado la estética, o sea España. La estética “full time”. Sin cambios de rumbo, sin concesiones a la crítica impaciente. Del Bosque ha demostrado tres cualidades excelsas: fe en su estilo de juego, fe en sus jugadores y fe en su criterio. Es además un señor. Un señor también con mucho estilo. Lo he escrito algunas  veces: ¿por qué lo echó como lo echó el Real Madrid? Sigo sin comprenderlo.
Las lágrimas de Casillas, justificadas. La tensión del portero es tremenda. Decía un gran portero, Arconada, que los errores de los árbitros y de los porteros rara vez se perdonan. Casillas, por tener una novia guapa y periodista, ha tenido que aguantar, oir y leer necedades de periodistas (¿?) estólidos, claro. Casillas no sabe odiar, pero la verdad es que ha debido pasarlo mal. De ahí que anoche, consumada la victoria sobre Holanda, reventara en llanto aliviador y humano.
Al mal tiempo de la crisis económica, la buena cara de este  título del mundo. El primero de España.
Y la España despolitizada, la España de a pie y voto cada cuatro años, la España que lo único que quiere es paz, trabajo, convivencia en armonía y unidad, se ha sentido gracias al Mundial de Africa solidariamente feliz. Solidariamente española. Española como nunca. Más española que el toro de Osborne. No olvidaremos nunca este Mundial

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