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‘Merde’ y mierda

 Mierda en francés suena y huele más fino: merde. En Español, el sonido ,también el olor, es más áspero y desagradable. Mierda,sin embargo,es vocablo de desahogo entre personas de alto copete -educadas, elegantes, cultas - y personas vulgares.

-El taco, el vocablo zafio, en España une, enriquece el día a día.

Lo dijo un escritor de alto copete, Cela. Fernando Fernán Gómez, actor también de alto capote, mandaba en seguida y sin contemplaciones a la mierda a quien le sulfuraba. Gritaba:

-¡A la mierda! ¡He dicho que a la mierda!.

Arturo Pérez Reverte, el novelista español más celebrado, dijo hace pocos días del ex ministro de Asuntos Exteriores Moratinos que era un mierda por gimotear.

La palabra mierda, pues, es a nuestras bocas lo que las castañuelas a las manos de las “bailaoras” .

-¡Olé, mierda, qué tía! -jaleó en Madrid, en un “tablalo”, un turista  emocionado por el tipo, la cara, el baile y las castañuelas de una andaluza morena y brava.

Mourinho, muy a la española,que no a la portuguesa, cayó igualmente en desconsideración al “confundir” al árbitro Paradas Romero con la mierda.

El señor Preciado, entrenador del Sporting de Gijón, más sanguíneo que Cela, Fernán Gómez, Pérez Reverte y Mourinho, ha llamado al muy “titulado” señor Mourinho “canalla”.

-Mierda, pase,¿no cree usted?, pero ¡canalla! Mierda es, como usted bien dice, un desahogo. Canalla, en cambio, es voz insultante, agresiva, feroz.

Pase o no, lo cierto es que hay, en términos metereológicos, alarma naranja en el fútbol, y pasa que el próximo día 29, en el Camp Nou, en partido “cuasi decisivo” para el título de Liga, el Barça de Guardiola recibe al Real Madrid de Mourinho. Partido “cuasi decisivo” y partido de “alto riesgo” o de  alarma roja.

-A Mourinho,tan locuaz, habría que recomendarle tal vez que no tense tanto las cuerdas vocales -oigo y leo.

Tal vez. Pero el fútbol es como la política. El título de Liga de la política es la Moncloa, y por llegar a ella o no irse de ella hay que ver la de  cosas que se dicen los instalados y los aspirantes a instalarse, esto es, ZP y Rajoy y sus compañeros de equipo. El fútbol, como la política, es también un pulso entre el poder y la oposición, o sea entre los de arriba y los de abajo o sólo entre los de arriba, o sea el Barça y el Real Madrid.

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