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Final abortada

El sorteo para los cuartos de final de la Champions ha fusionado al Real Madrid con el Tottenham. Y al Barcelona con el “adolescente” (en Europa) Shakhtar.

-Este año, la Champions debe de ser para un equipo español.
Eso opinan, en España, muchos. Pero, ¿qué piensan los técnicos de los otros séis equipos que viven el gozoso entusiasmo de haber llegado a la sala de la antesala de la final?
Como es natural, el fútbol es un juego de ilusión y de fe. Valora Harry Redknapp, entrenador del Tottenham, el poder histórico del Real Madrid y que éste, con Mourinho, es todavía más poder. Mourinho, hay que decirlo ya, incuestionada su capacidad técnica, es admirado también porque “con él el Real Madrid jamás estará enfermo de la moral”, leo. Redknapp no ignora por lo tanto el acollonador poder del Real Madrid, pero “mi equipo -sostiene- tiene el poder de la fe, y yo comparto con mi equipo esa fe”.
Salvo sorpresa, que también el fútbol es juego de sustos y chascos, el Real Madrid es favorito para pasar a las semifinales y aquí , igualmente salvo sorpresa, se las verá con “el manita” azulgrana.
-Radiactiva semifinal, si sale.
Verdad. Pero da mucha pena, creo, que lo que podría haber sido una final sorprendentemente épica la haya abortado el sorteo puro. Aborto, palabra hórrísona. Aborto es siempre vocablo sinónimo de frustración, de malogramiento, no sólo biológicamente.
-Discrepo, oiga.
-Está usted en su derecho. Uno es un incorregible liberal de tomo y lomo, y uno no ignora que uno, como humano, yerra como cualquier quisque y los más renombrados árbitros.
El Barça, de todos modos, por lo que llevo espigado aquí y allá, es el equipo más loado y no exactamente por razones de simpatía o de antipatía, sino por el color, el sabor y el olor de su estética, que “halaga los sentidos” (Javier Clemente).
-El Barça -me decía el otro día un querido político amante del Real Madrid- es la evolución de la cantera: una lección de dirección gerencial y de ahorro. El Real Madrid, en cambio, es la “revolución” del dinero”.
-¿Quién dice eso?
-Apócrifo. Es político de “alta gama o alto copete”, que tanto monta”, y le prometí escribir su observación “preservando la intimidad” de su nombre. Los políticos, por la cosa del voto, tienen que vadear, a veces, los meandros de los sentimientos.

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