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Barça Red Bull

Ya está ahí, tan cerquita, rico panal de emociones, el sábado. El Real Madrid-Barça destila  muchas lecturas. Guardiola no está nervioso. “Sólo preocupado”, matiza. Guardiola no es, como Mourinho, de los que primero tira y luego apunta. Lo suyo,  por cerebro frío, es apuntar, meditar, no provocar. El sábado, el Barça, en el Bernabéu, puede perder. Y el sábado, el Real Madrid, en su estadio, puede no ganar. Veamos el “cuadro más o menos solanesco”  del sábado desde el lado blanco:

a) El “Red Bull” de Florentino es, sin discusión, el Barça, ese toro azulgrana recio y alergico a hincar  la rodilla ante el mejor equipo del mundo del siglo XX que, además, cuenta con el “Red Bull” Messi, que nadie como  él, que dice Lucesco que es el “tsunami” del fútbol. Florentino, el monetarista FP, necesita una victoria sobre el Barça. Imperiosamente. Los “seres superiores” son así. Sufren,sí. Y mucho. “Esta vez hay que ganar al Barça, al margen de que la Liga esté ya inclinada de su lado”. Es lo que le reconcome por dentro: la honra, la honra

b) Guardiola, cauto como el zorro, inteligencia elegante y zorra, elogia al Real Madrid por sus virtudes. Cuando se es “un equipo superior” y se tiene virtualmente  ganada  la Liga, la elegancia cauta y zorra es  la farisea diplomacia. Guardiola, el sábado, sufrirá, claro es, pero si pierde no se rasgará nada y, como hoy dice, felicitará a su vencedor con efusiva  sonrisa de paz y campeón.

c) “Quince días mágicos, opinabas el otro día Fernández Tapias en referencia a los cuatro enenfrentamientos entre el “Red Bull” de Guardiola  y el “white bull” de Mourinho. Los van a ser. Mou, lo digo una vez más, es el que más se juega en esos días mágicos. “Perder cuatro partidos en quince días con el Barça, ¡no.no y no!:  absolutamente indigerible”. Sí: eso le angustia  patológicamente  a Florentino, a quien también, de una u otra manera, le pasaría factura empacho tan indigesto. “En política y en fútbol, si hay algo que no se perdona es que se defraude una y otra vez” (Arenas).

Fijénse, pues, si son o no son mágicos los quince días que nos esperan. Mágicos y con cola, a lo mejor, de plurales consecuencias.

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