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Portador de valores y tradiciones

El siglo XXI es el siglo del crepúsculo de las ideologías y de la aurora boreal de los “mercados” y las marcas. Los “mercados” están acabando con las ideologías, como se está viendo, y ahora  casi todo el mundo más o menos racionalizado políticamente o es de centro derecha o de centro izquierda.

-La  virtud es el centro.

Santo Tomás, que es el que lo dijo, era un progresista muy avanzado para su época. Un progresista que intuía el futuro. Como Sandro Rosell, el presidente del Barça. A los forofos del Real Madrid, Rosell les cae “consí consá”, que diría Tip, como “consí consá” les cae, naturalmente, Florentino a los forofos del Barça. Mourinho, esto, lo explica así en  el librito “Mou por Mou”: Para nosotros -dice- es un sueño y no una obsesión jugar la final (de la Champions). Para el Barcelona, en cambio, no es un sueño, es una obsesión. Esta es la diferencia”.

Rosell, de todos modos, en Qatar, este lunes,  por la televisión de ese país, dijo cosas muy consustanciales a la naturaleza del siglo XXI. Rosell ve muy desfasada por razones de dinero la Liga, también por consiguiente competitivamente: dos equipazos miuras y 18 novillos, si se me permite decirlo así. Apuesta por una Liga de dieciséis equipos como máximo y una Champions -ciertamente, antes o después,es el futuro de este torneo- con más equipos, más ancha, más europea todavía. Prefiere “más Europa y menos Asia”.

El señor Roures, hombre de negocios ante todo, nos ha fraccionado y dispersado los horarios de la Liga como la casta política nos ha dispersado y “fraccionado” España en autonomías (al tiempo, si no hay “pelotas” para evitarlo). Al señor Roures, que blasona de raíz y tradición comunista, resulta que lo único que le interesa es el “maldito dinero”. Marx, de vivir, los excomulgaría. El fútbol, hasta el siglo pasado, se decía que era la “válvula de escape y desahogo”  de las “masas  mileuristas (pueblo menesteroso y sano, vaya), pero debido a la “presurización”, que dicen los sociólogos, de la avaricia de los enfermos crónicos del ¡dinero, más dinero, traedme más dinero! tan en boga en este siglo XXI (los “mercados”, otra  muestra), empieza a ser otra cosa.el telefútbol, el teledinero, la teleglobalidad.

Sandro Rosell, a su manera, entre lírico y fiel amante de su Cataluña, opina que “el fútbol es también portador de tradiciones y valores, y que eso hay que preservarlo”.

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