Blogs

Pensando en Brasil

Vencer y convencer a la vez no siempre es posible. “Lo primero es vencer”, que dicen todos los entrenadores de fútbol  desde el vanguardista Helenio Herrera. Luego, si el adversario lo permite, convencer. La selección española es la que más, la selección de Del Bosque es lo que más, y todos, contra ella, naturalmente, buscan dar la nota.
-A ver si a este gran  “Gran Capitán” del fútbol le arrancamos algunas de sus estrellas de oro y títulos.
Ganar a España es algo así como cortar orejas y rabo en los toros. ¿Y cómo se le gana a España? Jugando a no dejarla jugar,con fútbol-barricada.
-¡Que viene el Gran Capitán! -gritan sus rivales-. Atranquemos  puertas y ventanas.
Eso hacen. Y eso, ciertamente, fastidia y exaspera. “Ha sido un partido incómodo” (Del Bosque). Y grisote, y parco en ideas, también  esto, y aburridillo. El fútbol -barricada de Bielorrusia, con jugadores físicamente macizotes y diestros en la técnica del zurre, no me ha sorprendido. A España, casi todos, o todos, le juegan siempre así: apretados, muy juntitos, atrás y  obstruyendo  el centro.
-Así, claro, es imposible.
Lo es, pero es lo que hay, y Del Bosque lo sabe. Contra Bielorrusia, que no es “tan mala”, si bien es peor en talento y recursos imaginativos que la Roja, Del Bosque ha hecho el ensayo de Michu. A Del Bosque le quita el sueño la pesadilla del 9. ¿Un 9 puro, pugnaz  y chulapón en el área,o un 9 maquillado de no 9? Es  su insomnio. Recrearnos hoy en la crítica negra del fútbol  nada o poco fetén de la selección contra Bielorrusia  ¿a qué conduce? A nada. Hay que pensar en el futuro.
-Criticar no es sólo meterle el dedo en el ojo a un compañero (ya saben, lo de Mourinho), sino reflexionar sobre lo que vemos  y no nos gusta. Tierra y paz al pasado, viva  el futuro.
Este reproche crítico me lo hizo, hace algún tiempo,un lector. “Tiene razón”, me dije.
Del Bosque tiene, pensando en  Brasil, algunos problemas. O varios. El principal, el fútbol-barricada de  la mayoría de los adversarios. Los otros,
éstos: necesita un 9 guerrero, armígero: todavía no lo tiene.  ¿Podría ser Diego Costa  si no se echa atrás y acepta el bello  reto de lucir  la camiseta roja? Pienso que sí. Costa es un formidable  futbolista y una gran mosca cojonera, y en la Selección, con gente como Cesc y Xavi e Iniesta (¿hay sustitutos para ellos?) arropándole, pienso, digo que pienso, sólo que pienso, que podría quedar resuelto el problema del 9. Que, en efecto,es un problema. Los otros problemas de Del Bosque son, preocupantes igualmente, el ritmo, la velocidad, el juego por las alas. El fútbol sin alas vuela peor.
-Las alas son al fútbol lo que las banderillas a los toros. Hacen mucho daño a las defensas, las hacen sangrar.

Esta imagen es de un vecino mío, cuyos alternes son los toros y el fútbol.
Sigo creyendo en Del Bosque.

Comparte el post:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • TwitThis

Deja tu comentario