Blogs

Albóndigas

La cuestión es ésta, que diría Shakespeare:¿Se tocó Di María  las albóndigas (JJC) para darse gusto o se las tocó para disgustar al público?,¿se las tocó para acomodárselas  o se las tocó para incomodar  al respetable público del Real Madrid?.
-¿Usted qué opina?
-”El Mundo Deportivo” de hoy publica una fotografía tal vez esclarecedora. A la vez, que incurre en el impúdico tocamiento o acomodamiento, Di María, con inequívoca  “mirada asesina” (´Tata Martino lo diría así), mira asesinamente a alguien. ¿A Ancelotti, al respetable  público del Bernabéru? No lo sé.
Pero parece que entre la mirada y el tocamiento o acomdamiento hay bastante sintonía.
Di María, está fuera de lugar, es un futbolista de toque -de balón- y talento. Si no fuese así, no estaría en el Real Madrid y no cobraría lo que cobra.
-¿Cuánto cobra?
-Para las matemáticas, las estadísticas y las cosas de dinero  calamidad “cum laude” . Pero pongamos que cuatro millones al año, más o menos,y probablemente acertemos.
Di María tiene la virtud profesional de los celos. A Di María no le va el banquillo (ni por su valía como futbolista ni por lo que gana). Lo repudia con endomianda  razón.
-Así como la cama es el pupitre de los viejos -me decía en cierta ocasión el socarrón e  inteligente Miguel Muñoz, aquel entrenador que tanto y tanto y tanto le duró  Real Madrid- , el banquillo es el detestado pupitre de los jugadores de raza y blasones.
Di María  junta blasones y raza. Su problema, naturalmente, es Bale (cien millones: un albondigón de pasta) -De todos modos, Di María, tras la  impúdica  e insultante escenificación albondigal, se ha arrepentido (no como ETA) y ha pedido perdón. Sólo los caballeros saben pedir perdón.
Gran verdad. Pero no sé, no sé si con la “redención” del perdón conseguirá  que el Real Madrid no le sancione y que Ancelotti lo haga titular “indefinido”. En el fútbol no existe el “contrato indefinido” de la titularidad.
-Pobre Di María.
Según como se mire,sí. Pero llegado a este punto,y supuesto que Di María debió pensar -también esto-  las consecuencias de su gesto de tocamiento o acomodamiento, hay otro culpable: la política del Real Madrid, que todo lo basa, cual nuevo o reciente rico, en el dinero.
-El Real Madrid es un monumento al eufórico despilfarro fichando jugadores.
Cuando oí eso, en un foro sobre fútbol, sonreí. Hace, creo, diez años que FP echó a Del Bosque. Desde entonces, han  llegado y se han ido del Real Madrid diez u once entrenadores. Si el fútbol es un “estado de ánimo o desánimo” en función de los objetivos conseguidos o frustrados, el fútbol, en cierto modo,es también un proyecto empresarial, aunque la palabra empresa enconcore a Messi.
A Di María yo no le castigaría. Los “arrebatos albondigales” como expresión de pura y sincera  profesionalidad pienso que  deben juzgarse con benevolencia.

Comparte el post:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • TwitThis

Deja tu comentario