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Indulto

Hito del fútbol español: dos equipos de la misma ciudad, en la final de la Champions.

-Blancos y rojiblancos, hijos del pueblo de Madrid, pugnaran por la Décima, que dice Florentino Pérez.

Para el Real Madrid, la Décima, sí; para el Atlético, no. Es igual. O sea: la mejor “contra” del mundo contra la mejor defensa del mundo. Hablar de fútbol en el mundo, es, en efecto, hablar del Atlético de Madrid y del Real Madrid.

Mourinho, insólitamente, menos Mourinho que nunca:

-Felicidades al Atlético. Es un gran equipo.

Lo es. Es el único que ha llegado a la final de la Champions sin perder un solo partido, lo cual que Enrique Cerezo va y dice:

-Espero que gane también el partido de Lisboa.

El Real Madrid es, por dinero, un conjunto poderoso. El Atlético, gracias a Simeone, es un conjunto humana y colosalmente estructurado.

-La fe mueve montañas, el Atlético las conmueve.

El Atlético es el “milagro” del fútbol español. Candidato al título de Liga, el que más de momento; en la Champions, el que intimida por su rugido.

-Estoy triste como jugador profesional y jugador del Chelsea - se sincera con espíritu dandi Fernando Torres-, pero celebro, y mucho, que el Atlético sea el que es: un gran equipo.

En Inglaterra, por lo que leo, están poco menos que perplejos. Lo que le ha hecho el Atlético al Chelsea de Mourinho “no se esperaba”. El Atlético es el único equipo que “le ha bajado los humos, y de qué modo, al portugués.

Pasito a paso, partido a partido, a la chita callando, sin ruido, el Atlético se medirá al “gigante” Real Madrid, cuyo poder de pegada es también objeto de admiración en “todo el mundo”.

Sugerencia a las momificadas instancias internacionales del fútbol. El indulto es un perdón. El fútbol, como dice un amigo mío, “es el circo romano con televisión”. Xabi Alonso, por acumulación de tarjetas, en vez de jugar la final de la Champions, la verá por televisión, como ha dicho con una sonrisa melancólica. La final de “los hijos del pueblo de Madrid” la verán millones y millones de terrícolas . Llegar a la final de la Champions es tocar las estrellas. ¿Por qué, para que los equipos puedan jugar con todo el potencial de sus hombres, no se indulta a los jugadores “tarjeteados” por faltas leves? No perdonar al futbolista bestial o manifiestamente violento, está bien. No está bien, y hace daño al espectáculo, no perdonar a jugadores sancionados por conductas livianas.

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