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Sin muros

Mientras el mundo sensato celebraba la caída del muro de Berlín, el insensato mundo de Arturo Mas le tomaba el pulso, en cajas de cartón, al independentismo catalán.

-España siempre diferente –me dice entristecido un catalán amante del trabajo, la solidaridad y la libertad en paz. Cuando Franco, España era una, grande y libre, que se decía, que decían; ahora, Mas quiere una España más chiquita, más débil y más encorsetada. Una España con un muro que separe a “mi” Cataluña” de “mi España”. Y el Gobierno de Madrid, qué tristeza, dejando hacer y dejando pasar en lugar de aplicar la ley de leyes como mandan las leyes de la Constitución. España, lamentablemente, sigue siendo diferente.

Menos en el deporte.

-Como tú dices –me recuerdan–, lo único grande, serio y sensato que funciona en España es el deporte. ¿Sabes por qué?

-Te escucho.

-Es una casta descastada de la casta política. Perdona el juego de palabras.

Perdonado.

Retorno al “refugio” sano del deporte. Creo en la unidad de la familia, o sea que creo en los hermanos Marc y Alex Márquez y en sus benditos y gloriosos padres que los trajeron al mundo.

En el deporte no hay viejos y jóvenes. Hay, sin más, deportistas que compiten. Así de sencillo. Alex (Moto 3) y Marc (Moto GP) se han proclamado campeones del mundo: la primera vez que eso sucede. Nunca en la historia del motociclismo dos hermanos habían conseguido el mismo día, cada uno en sui categoría, el oro del título mundial.

-Estoy muy orgulloso de mi hermano Alex.

-Yo también estoy muy contento de que mi hermano Marc siga siendo el mejor en Moto GP.

Alex, sólo 18 años y 1.80 de estatura, tan competitivo como su hermano; Marc, 21 años y 1.68 de estatura, si algún día coincide con Alex en Moto GP, lo tratará como a Rossi y a los demás: “Sin piedad”. Y es que, como dijo alguien, la virtud de la piedad y el gen de la competición son incompatibles.

-¿Y qué dice a todo este el “viejo” y admirable Valentino Rossi?

Viejo, pero qué viejo tan joven, tan lleno de salud, tan ansioso, todavía, de victorias y de seguir “jugándose los huesos”, sin necesidad (está forrado de euros), en los circuitos de velocidad. Sólo 35 años, 17 más que Alex y 14 más que Marc.

-Valentino –le preguntaron recientemente–, ¿qué es la vida para ti?

-Porfiar con la velocidad. Para mí, no hay placer como ese.

Viejos y jóvenes. “El deporte, esa libertad saludable ,ética y lozana de luchar por ganar”. El bienestar de la libertad del deporte. Sin muros.

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