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Ni pan, ni agua

“Dejar hacer, dejar pasar, el mundo va solo” (frase casi apócrifa, se le ha atribuido a dos o tres franceses).

-¿Y qué significa?

-Cruzarse de brazos, ver y no querer ver, pereza mental, miedo a tomar decisiones.

-¡Cuántas cosas!

-Y más. Como verlas venir y, en plan avestruz, ocultar bajo tierra la cabeza.

-A ver, un ejemplo.

Dos, voy a poner dos: el que no dejan de escenificar políticamente desde hace dos años, o más, Rajoy y Mas; y el protagonizado en el Manzanares por cafres del Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña (La Coruña, en español; no A Coruña).

El escritor don Pío Baroja, un día, probablemente harto o así de leer a Ortega y Gasset, escribió: “Lo que tiene que hacer ese señor es decirnos de una vez si hay Dios o no hay Dios”. Parafraseando la frase, el otro día, por la radio, un opinante anónimo, dijo: “Lo que tiene que hacer el señor Rajoy de una vez es meter o no meter en la cárcel al señor Mas. ¿Ha infringido “la ley de la Carta Magna” el señor Mas? ¿Sí? Pues a la cárcel con él. ¿Es inocente? Pues entonces la Carta Magna es papel mojado

-¡Qué tío!

El españolito de papeleta y urna cada cuatro años, contra lo que puedan pensar los políticos, discierne, y muy bien, con la elemental sabiduría del sentido común.

Más, ciertamente, es un corruptor de la Carta Magna, y Rajoy, ciertamente también, un gallego que muchos comparan ya, por su galleguismo (gallego: un señor que si te los cruzas en la escalera no sabes si sube o baja) con don Pío Cabanillas, un ministro de Franco bajito de estatura con un cerebro tan grande y lúcido que no le cabía en el casco craneal.

La “batalla” del Manzanares. ¿Qué quieren que les diga?

-El español, cuando se cabrea, es explosivo, temible.

La frase, más o menos parecida, se le ocurrió, al parecer, a Napoleón.

Mucho ruido con este asunto del Manzanares. A propósito de ruido. Hubo un entrenador al que se le reprochó su carácter pasivo, cachazudo, flemático.

-Usted no se enoja jamás por nada –le recriminaron.

Aclaró:

-Yo no estoy en el fútbol para hacer ruido, estoy en el fútbol para hacer historia.

El Atlético ha echado a la gente del Frente Atlético. El Deportivo, todavía no. Florentino, en el Real Madrid, y Laporta, en el Barça, tuvieron agallas y aplicaron la ley de que el fútbol es “un juego limpio para gente apasionadamente civilizada”.

Fuera, pues, de los estadios las bestias pardas de una vez por todas, que diría don Pio Baroja. Y menos galleguismo con los perturbadores de la unidad, la concordia y la paz (la Carta Magna).A éstos, ni pan ni agua.

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