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El líder es el jugador

El líder es siempre el jugador. El Real Madrid de Di Stefano, o el Santos de Pelé, o el Barça de Kubala, o el Nápoles de Maradona. ¿Sigo?

-No, no. Es suficiente.

Entrenador líder, líder, sólo he conocido uno: Helenio Herrera. Para Helenio Herrera, el fútbol era juego, filosofía, yoga.

-Las botas son las carretillas del pensamiento –sostenía- El fútbol hay que pensarlo, eso de que el fútbol es un juego que se hace con los pies no es cierto. Antes de hacerlo con los pies, hay que moldearlo en el mortero de la cabeza.

Se comparaba con Dalí:

-Dalí es un pintor muy serio, formidable Un trabajador obseso, nato. Si tienes la suerte de nacer con talento, como Dalí, y trabajas el talento con tesón, entonces, como Dalí, llegas a genio.

Le divertía el bigote de Dalí:

-En efecto, son sus antenas. El show de las antenas de Dalí. Yo, para ser como soy, pienso y pienso y trabajo y trabajo lo que pienso. Pero, claro es, no llego a Dalí. Me he quedado en H.H.

Presumía, como psicólogo que era, pues también leía a Freud, de no haber tenido jamás roces o fricciones con ningún jugador.

-El fútbol –tenía diáfanas todas las ideas- son ellos, los jugadores. La gente no va al fútbol para verme a mí, va al fútbol para ver a los jugadores.

Su ídolo, como futbolista, era Di Stefano:

-Nadie como él, nadie. Ni Pelé. Pelé era un violín; Di Stefano, toda una orquesta completa. Tocaba todos los instrumentos. Y qué bien los tocaba.

Leía mucho.

-Leer es también pensar. Yo leo mucho y despacio – se vanagloriaba- Hay que rumiar lo que se lee. Yo me hago chuletas con lo que leo.

El líder actual del Barça es, ni se discute, Messi; y el del Real Madrid, tampoco se discute, es Cristiano Ronaldo. Se hablará con fruición ,en el futuro, del Real Madrid de Cristiano y del Barça de Messi.

-A los talentos se les entiende, no se les discute. A lo sumo, se dialoga con ellos. Para aprender. Si sé algo de fútbol, es gracias a ellos. Yo –reconocía sin pedantería Helenio Herrera- como futbolista no fui una calamidad, pero casi. Como entrenador, en cambio, hago todo lo posible para que se siga escribiendo que soy el mejor del mundo.

-¿Acaso no lo eres?

- Lo soy, lo soy; pero hay todavía quien lo duda. Bueno: el mundo es también de los que dudan –zanjaba,

Si fuese árbol, a Luis Enrique habría que podarle ramas: la de su ego, obviamente torpe, y la de creerse que es el que no es, entre otras ramas. . Messi, en cambio, sí es el que es.

Al Atlético de Madrid lo ha tumbado Messi: participó en los tres goles.

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