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Puede quitárselo

Ser imputado o autoimputarse: he aquí la cuestión. La casta política huye de la imputación como pez de la tierra firme. El entrenador de fútbol con casta señorial, en cambio, se autoimputa. Como Ancelotti en San Mamés:

—El Real Madrid es mi equipo. Si juega mal la responsabilidad es mía.

Olé con castañuelas, taconeo y guitarra para Ancelotti.

El equipo de fútbol más caro del mundo, salarialmente, sin embargo, no da borceguí con balón desde que nació el año 2015. Es la preocupante verdad. ¿Qué le ocurre al Real Madrid de Ancelotti que ha perdido en una semana cinco puntos, amén del liderato de la Liga?

Ha reconocido también Ancelotti lo que hace unos días escribí aquí, y lo que escribí es que el puente de mando de un equipo es la línea de centrocampistas.

—No hay conexión entre el centro y el ataque— ha declarado.

Hay más cosas, claro es. ¿Pero qué cosas? Es cierto que con “la mano floja” Ancelotti exhibe en la vitrina de su currículum tres Copas de Champions. Pero no es menos cierto que el Real Madrid, desde Enero a la fecha de hoy, es un equipo feble, que ha perdido el color del gol.

—Si Ancelotti —me razonan— era poco menos que un Sir del fútbol, el Sir Ferguson del Real Madrid FP antes de 2015 ¿cómo es que ya no lo es?

El fútbol tiene la tenue y frágil memoria de un pez. El fútbol además es él y la caduca circunstancia del día a día, que diría Simeone. Hoy, te corono; mañana, te corto el cuello.

—Es fútbol es muy cabrón.

Esto es de Helenio Herrera.

El caso es que la “cabronada” de los cinco puntos perdidos en tan efímero tiempo ha servido para que el Barça desbanque del escalón de oro de la Liga al Real Madrid.

—¿Luego se ha acabado la Liga para el Real Madrid?

Eso no lo sabe nadie. Lo que sí sé son dos cosas: una, que el Real Madrid, si quiere, puede, pues tiene talento y poder (el de la plantilla y el de Ancelotti, a pesar de los pesares hamletianos) y que don Santiago, ésta es la otra cosa, decía: “A mí el Real Madrid me hace feliz cuando gana un título o cuando se lo quita al Barça”.

Quitárselo, puede quitárselo todavía el Real Madrid. No es imposible.

—¡Qué cabronada para el Barça, si eso sucediese!

—Me remito a la frase de Helenio Herrera.

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