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La gran duda

No soy derrotista. No. Ni pesimista. Hasta Napoleón, en Waterloo, dejó de ser Napoleón;

-¡Oh, me han goleado, me han goleado! – parece que exclamó.

De vez en cuando, en el mundo de la guerra o del arte nace un Miguel Ángel o un Napoleón. Pero sólo de vez en cuando. Pensar constantemente en la selección española de fútbol que fue la selección napoleónica de Europa y del mundo y compararla con la actual es , en mi sentir, una solemne necedad racional. Estoy con Del Bosque:

-Ha sido una buena experiencia.

Contra Ucrania se ganó con un raquítico gol. La verdad es que se debió ensanchar el resultado, pues se jugó para agrandarlo. La suerte, que existe –insisto en ello-, no quiso, sin embargo.

-Hala, no quejaros. Habéis ganado. Qué más queréis.

La suerte razona así. La razón de la suerte no es como la razón humana. Enigmática y puñetera la razón de la suerte.

Holanda, en punto a calidad, no es superior a España. Diré más: es inferior. Hizo, sin embargo, dos goles. Cruyff, unos días antes, había dicho que el juego de Holanda, su país, hace daño a los ojos.

-Cruyff, siempre, leal a su derrotismo –pensé.

También en esta ocasión la suerte le dio el cogote, la espalda y las nalgas a España. ¿Acaso no es verdad?

Se me dirá que fútbol bonito, como quiere Cruyff, sin gol es fútbol decepcionante y enojoso. Verdad inobjetable.

- La arruga del fútbol sin goles, ciertamente, no es bella.

Lo cual es también innegable. La esencia de la competición es la victoria, sólo que un Napoleón o un Miguel Ángel o una selección eternamente ganadora es algo así como pedir imposibles a este mundo tan inhumanamente preñado de imposibles.

Creo, no obstante, que hay jugadores de calidad y de talento. Converge mi criterio con el de Del Bosque, cuyo criterio, de momento, es observar, quitar, poner y rehacer. Y, como él repite, experimentar. Parafraseando a Rajoy, lo que tiene que hacer Vicente Del Bosque es “corregir lo que hay que corregir y no dejar de trabajar con intensidad”. Sigo creyendo, pues, en Del Bosque, en sus experimentos –cuajarán, ya verán como sí-, y creo asimismo que el gran quebradero de cabeza de la selección es el “punch del gol”. ¿Falta de suerte o falta de “punch”? Es mi gran duda.

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