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Chuminada

Chuminada. Luis Enrique, en el Barça, puede llevarse un chasco. Gordo.

-¿Qué chasco?

-Que el Barça no gane la Liga ni la Champions.

-Eso es pura y hasta disparatada cábala.

Pudiera ser. Para que acabe la Liga faltan siete jornadas. La diferencia entre el Barça y el Real Madrid es ahora de sólo dos puntos. En Sevilla, como se vio, ocurrieron muchas cosas. El azulgrana Suárez falló dos goles “hechos” y el Sevilla consiguió el empate gracias a fallos azulgranas del portero Bravo y de Piqué. Aciaga tarde azulgrana.

-Claro: fútbol es fútbol. Siempre admirablemente leal a su veleidosa naturaleza.

La liga, virtualmente, salvo milagro, es cosa de dos: o del Barça o del Real Madrid.

-O sea: que el título depende exclusivamente de ellos.

O no. Exactamente, no. El Sevilla, el Valencia y el Atlético, como se sabe, pugnan por la tercera plaza, la de la Champions. Los tres porfían como cocodrilos en celo por esa plaza. Con fiereza. Con hambre de puntos. ¿Cómo jugó el Sevilla contra el Barça en la segunda parte? Con la fiereza que despierta el hambre de puntos.

-Eso es casi verdad.

Al Barça le quedan otros dos partidos fieros: contra el Valencia, esta semana, y contra el Atlético de Madrid luego. Dos cocodrilazos

-Y usted que lo diga.

Real Madrid. Su recta final no es tampoco es de castañuelas y traca. Contra el Sevilla, en Sevilla y olé, primero, y siete días después, en el Calderón, contra el Valencia.

¿Ven qué jacarandoso es el fútbol? Suspense y suspense hasta el final.

-Sería chocarrero y chocante que el título de Liga lo decidieran el Sevilla, el Valencia o el Atlético. El caso es que esa probabilidad es posible.

Luis Enrique, que es como es, está jugando con fuego. En las ruedas de Prensa se deja llevar más por lo que piensa –impulso nada diplomático que no controla- que por lo que no debe decir. Con Messi no se lleva: Messi lo soporta. Ahora, ha calificado de chuminada el gesto de enojo o contrariedad, que tanto monta, de Neymar cuando fue sustituido por Xavi.

-Con la Iglesia y con los cracks de fútbol no se debe topar. Son poderes que bendicen o excomulgan implacablemente , sin piedad alguna.

Se sabe (lo anticipo) : si no hay Liga y no hay Champions, Luis Enrique dejará de decir chuminadas en azulgrana.

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