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Familiaridad

Messi está como Djokovic y Djokovic está como Messi. Emperadores los dos. Los dos arrasaron el pasado año y los dos están para acollonar también este año. El secreto de Djokovic es la paternidad, que repite una y otra vez últimamente:

-El tenis es lo más divertido del mundo; ser padre, lo más formidable de este mundo.

Pretende Djokovic, este año, la gesta de ganar los cuatro torneos del Grand Slam, proeza que sólo ha conseguido Rod Laver:

-Sé que es difícil, pero voy a intentarlo. Mi mente ha mejorado mucho. Sobre mente he aprendido mucho de Nadal.

Ahora reparte el tiempo sólo entre el tenis y su familia. Es curioso esto de la familia. Hacer piña, unir para vencer. Simeone ha puesto broche de plata al Atlético al cerrar la primera vuelta de la Liga con el estimulador título de campeón de invierno.

-Vale todo lo que vigoriza el ánimo y el optimismo – sostiene

El Barcelona, como el Atlético, presume también de familiaridad. Messi es hombre de poquitas palabras. Messi habla con los pies.

-Pero me gustan los abrazos que nos damos, cómo nos los damos.

“¡Cómo nos los damos!” La verdad es que esos abrazos no se notan protocolarios, son efusiones sentidas. Hacer piña, hacer familia, pues.

¿Logrará eso Zidane en el Real Madrid? El fútbol lo ha legendarizado como jugador, pero lo que él tiene que conseguir ahora -es lo que se espera de él- es legendarizarse como entrenador. El 5-0 al Deportivo es, ciertamente, un comienzo de brillo y olé; pero Zidane sabe muy bien que el fútbol es tornadizo y poco fiable. Como el tiempo, como algunos políticos.

-Yo voy a hacerlo mejor que sé – susurra con humildad.

Hay, sin embargo, quién no acaba de creer en él. Bueno. “Español, torero y agorero”. Lo que no ignora Zidane es que el fútbol es también cariño.

-Él –me aseguran - es cariñoso, no discrimina y dialoga. Es muy familiar: ya lo visteis el día de su presentación acompañado por su mujer y sus hijos.

Cuando Guardiola ascendió como entrenador al cielo blaugrana, algunos escribieron poco menos que “qué error, que inmenso error”. Guardiola, hoy, capitán general.

Lo deseable es que Zidane trabaje a gusto y que Florentino cure su patológico afán de cambiar de entrenador. Les vendrá bien a todos: a los jugadores, a FP y a Zidane.

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