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Ser español

Memoria histórica y ser español. Ser español o presumir de español es cada vez más difícil.

-Presume - oigo en la radio que sostiene un político de otro político- de patriota. Un rancio. Eso ya no se lleva. ¿Qué es ser patriota, qué es ser español? En el siglo XXI hay que ser, sencillamente, sin más, progresista.

¿Qué es ser progresista?

-Está clarísimo: no ser español, no ser rancio.

Piqué juega en la selección porque es español. Sorpresa. Grata. ¿Sería español si no jugase en la selección?

-Casi seguro que no. Piqué es soberanista. Soberanista por catalán de la Cataluña soberanista (hay dos Cataluña, de igual modo que hay, machadianamente, dos España) y español por razón de conveniencia profesional y dineraria. El hombre, no sólo en España, es él y lo que le hace feliz. A Piqué, evidentemente, le hace feliz la Selección.

¿Es español Pedro Sánchez? No lo sé. Ayer, en la televisión, dijo dos o tres veces “España y Cataluña”, como si Cataluña no fuese España. Un “lapsus”, que se dice. O no. La política es versátil y poco fiable.

-Como los políticos.

-No digo que no. De los políticos dijo un humorista de principios del siglo XX que es un negociante sin guardapolvo. Otro humorista escribió que un hombre inútil es un presunto político.

La política ha sido siempre, como ven, una mina para los humoristas.

-¿Y qué es un humorista?

- Un político frustrado, a veces.

Españoles, catalanes, memoria histórica. La “camarada” alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena (lo de “camarada” lo he oído también en la radio: yo es que lo apunto todo), setenta y dos años y rostro asimétrico (asimetría: lo que precisamente quiere Pedro Sánchez para España) no ha perdido la memoria.

- Esta señora –me expone un coetáneo de doña Manuela-, políticamente, caería mucho mejor si en vez de borrar los nombres de la guerra civil de las calles de Madrid, borrase la guerra civil de la memoria de los domiciliados en las calles de Madrid.

Lo cual que, visto lo que se oye, se dice y se hace en España, viva el fútbol una vez más a pesar de la españolidad profesional e interesada de Piqué. Piqué es, de todos modos, más fiable y sano, y por supuesto mucho menos tóxico, que Sánchez, Iglesias y la “camarada” alcaldesa. El fútbol, a Dios y a los ateos gracias, españoliza, maravillando, el mundo entero. “El fútbol español…”, que escriben en todos los países.

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