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Samaranch, español universal

Cada día que pasa –lo escribo como lo siento-, me gusta menos lo híspido y rencoroso que está pasando en este país todavía llamado España. Juan Antonio Samaranch es un catalán universal, un español que modernizó los Juegos Olímpicos .

-El barón de Coubertin y Juan Antonio Samaranch: he aquí las dos figuras señeras de los modernos Juegos Olímpicos. Coubertin los resucitó; Samaranch, los actualizó – proclamó en su momento en el mundo entero

La alcaldesa barcelonesa Ada Colau ha decidido defenestrar la escultura a Samaranch del patio interior del Ayuntamiento.

-Huele a franquismo –ha sido, poco más o menos, el argumento que ha esgrimido para justificar su decisión.

Huelen a franquismo, como es biológicamente natural, todos los que por razones de nacimiento crecimos y nos desarrollamos en el franquismo.

-Cuando Franco, me gustase o no, yo era joven –tengo escrito-. Hoy, me guste o no, que no, soy un señor mayor. No miento. Ser joven es un regalo maravilloso del cielo. La vejez, sencillamente, se mire como se mire, es antipática, incomoda, fea.

Traté, y mucho, a Juan Antonio Samaranch. La política le importaba un bledo –como a mí y a tantos. Emilio Romero, tal vez, y sin tal vez, el periodista más liberal y abierto a las circunstancias que he conocido, decía en sus años de director de ‘Pueblo’:

-Hagamos un periódico que, respetando lo que hay que respetar, no parezca franquista.

Lo que está pasando ahora mismo en España con el carcamal de Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, y la antiliberal y nada demócrata (o neocomunista, que tanto monta) Ada Colau, es, realmente, para que todos los demócratas de verdad (generosos, nobles, desprendidos, liberales, abiertos) segreguen rabia y tristeza.

-¡Revanchismo, no! Aquella horrorosa guerra, de la que el autor de ‘El Principito’, Saint-Exupéry, dijo que era una enfermedad, hay que olvidarla por el bien de todos. “Hay que olvidar –escribió Séneca– lo que traído a la memoria nos divide y entristece”.

¿Por qué los demócratas de verdad no impiden los desatinos de odio y resentimiento de personajes como las señoras Carmena y Colau? Estas señoras ni aman la democracia ni aman a España. ¡Fuera!.

Juan Antonio Samaranch fue un gran catalán y un gran español. Intolerable por lo tanto que se consienta su defenestración. ¡Error, inmenso error, si se permite! La democracia no es lo de las señoras Carmena y Colau. Lo de estas señoras es el cáncer del odio. ¡Fuera!

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